La Copa de Ferias

Marzo 28, 2008 by oncevsonce

Probablemente todos los aficionados al fútbol europeo habrán oído hablar de esta competición que fue precursora de la actual Copa de la Uefa. Una competición en al principio se enfrentaban selecciones de las ciudades que acogían ferias de muestras con asiduidad. Posteriormente las selecciones de jugadores dieron paso a los clubes profesionales. La iniciativa se concretó dos semanas después de la creación de la Copa de Europa y durante tres años mantuvo su primer formato, haciendo coincidir los partidos con las ferias de muestra.

 

EL ORIGEN. La idea de la competición fue concebida y madurada por el suizo Ernst Thommen, el italiano Ottorino Brassi y el inglés Sir Stanley Rous. Finalmente el 18 de abril de 1955 se crea esta competición destinada a aquellas ciudades que acogen con regularidad ferias de muestras. Las poblaciones que participaron en la primera edición de la Copa de Ferias fueron: Barcelona, Basilea, Birmingham, Frankfurt, Copenhague, Lausana, Leipzig, Londres, Milán y Zagreb. A pesar de que la idea es que jugasen selecciones de los diferentes equipos de cada ciudad, la mayoría de las representaciones corrieron a cuenta de los principales clubes de cada localidad, como sucedió con Barcelona que se nutrió exclusivamente con jugadores del Barça ya que sólo hubo un representante del RCD Español. Este primer torneó duró tres años ya que los encuentros se hacían coincidir con la presencia de la feria. La selección de la ciudad de Barcelona fue la ganadora de la primera edición al batir por 8-2 al combinado de Londres. En la ida en Barcelona el combinado inglés cayó por un rotundo 6-0.

 

LOS CLUBES SE INVOLUCRAN. La entrada de los clubes en la competición fue en la segunda edición. El único requisito que se puso es que debían de ser de ciudades que acogiesen ferias. Un total de 16 equipos se inscribieron en la segunda edición de la Copa de Ferias. El tiempo de competición se redujo de los tres años a los dos. El sistema de enfrentamientos era de eliminatorias a doble partido. El FC Barcelona, esta vez con su denominación habitual, fue el ganador al imponerse al Birmingham City en la final. 0-0 en tierras inglesas y 4-1 en la ciudad condal. Eulogio Martínez encarriló la final en el partido de vuelta al cabecear un córner a los cuatro minutos de partido. El Barça no dio respiro al Birmingham City y Czibor lograba el 2-0 tres minutos después del 1-0.

 

En la tercera edición, la de 1961, la competición pasó a ser anual. El Birmingham City repetiría final. Esta vez iba a enfrentarse al AS Roma. La ida en Inglaterra concluyó con empate (2-2). Todo se iba a decidir en Roma. El triunfo favoreció al cuadro transalpino por 2-0. El choque comenzó a decidirse tras un autogol de Farmer cuando se iniciaba la segunda parte. Los ingleses buscaron el tanto que le permitiese equilibrar la final pero, en el minuto 90, Pestrin hacía el 2-0 que daba el título a los pupilos de Luis Camiglia.

 

DOMINIO ESPAÑOL. Si las dos primeras copas fueron para Barcelona, las tres siguientes ediciones tras el triunfo romanista fueron a parar a España. El dominio de los conjuntos mediterráneos era incontestable. En la temporada 1961-62 el campeón fue el Valencia CF. Derrotó en la final al FC Barcelona. 6-2 en la ida y 1-1 en el Camp Nou. La final quedó resuelta en la ida y eso que el Barça se adelantó en dos ocasiones en el marcador gracias a sendos tantos de Kocsis que significaron el 0-1 y el 1-2. Pero el Valencia se marchó con 3-2 al descanso. Tras la reanudación llegó el vendaval ché. El Valencia sacó partido de la debilidad del Barça en el lateral izquierdo de su defensa. El valencianista Piquer se encargó de hurgar en la herida culé. Hizo la jugada del 4-2, que marcó Guillot tras aprovechar un rechace de la zaga blaugrana, y dio las asistencias tanto del quinto –Guillot- como del sexto –Núñez-. La vuelta fue un mero trámite.

 

El Valencia iba a revalidar su título en la campaña 1962-63. Tras eliminar a Celtic de Glasgow, Dumfermline Athletic, Hibernian, AS Roma, disputó la final ante el Dínamo de Zagreb que a su vez había echado de la competición a Ferencvaros, Bayern de Munich, Saint-Gilloise y Oporto. En la ida el Valencia supo rehacerse del tanto inicial de Zambata para terminar imponiéndose por 1-2 gracias a los goles de Waldo (63’) y Urtiaga (65’). El choque de vuelta fue más tranquilo para el plantel levantino. El Valencia dominó todo el partido aunque hasta la segunda parte no llegaron los goles de Mañó (68’) y Núñez (78’).

 

A punto estuvo el Valencia CF de lograr un triplete histórico en la Copa de Ferias pero se quedó a las puertas. Cayó en la final ante el Real Zaragoza que sumó así su primer título continental en la campaña 1963-64. El Valencia eliminó a Shamrock Rovers, Rapid de Viena, Ujpest, y Colonia. Por su parte, el Zaragoza hizo lo propio con Iraklis, Lausanne Sports, Juventus, y Standard de Lieja. La final, por primera ocasión, iba a ser a partido único. El Camp Nou fue el escenario del enfrentamiento entre el Valencia CF y Real Zaragoza. El encuentro llegó envuelto en polémica ya que el comité organizador había decidido que la representación española para la siguiente edición iba a limitarse a dos clubes: el FC Barcelona y el ganador de la final.

 

El Real Zaragoza, que vivía los tiempos de los ‘Cinco Magníficos’, como se conocía a sus cinco atacantes: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, se tenía que enfrentar al bicampeón de la competición. Curiosamente la final se disputó tres días después de que la selección española lograse la Eurocopa de 1964 al batir en la final por 2-1 a la URSS. El tanto decisivo lo había logrado el ‘magnífico’ Marcelino. El Zaragoza dispuso su juego sutil y bello sobre el césped del Camp Nou, el Valencia contrarrestó con su garra ofensiva. Villa adelantó a los maños al borde del descanso cuando los valencianos habían equilibrado el partido y todo parecía indicar que se iba a llegar con 0-0 al intermedio. Pero, al final, sí que se iba a llegar con empate. Dos minutos después al gol del Real Zaragoza, Valdo se internó en el área y cedió un balón a Urtiaga que hizo el 1-1. Tras la reanudación el Zaragoza tuvo mayor temple, dominó el choque y ganó gracias al gol de, cómo no, Marcelino.

 

El dominio latino continuó durante las temporadas 1964-65 y 1965-66 aunque los clubes españoles cedieron su protagonismo en el curso siguiente al triunfo del Real Zaragoza. Los finalistas fueron la Juventus de Turín y el Ferencvaros húngaro. De nuevo el título iba a decidirse a partido único que se iba a disputar en el feudo de la vecchia signora, es decir, en el Comunale turinés. El Ferencvaros dio la sorpresa al ganar en Turín por 0-1 gracias a la diana lograda en la primera parte por el extremo izquierdo magiar Maité Fenyvesi.

 

En el curso 1965-66 se iba a repetir una final española. El Real Zaragoza volvía a pelear con el título y esta vez lo iba a hacer ante otro bicampeón: el FC Barcelona. El cuadro aragonés se había deshecho en semifinales del potente Leeds United de Don Revie mientras que el Barça también había tenido que eliminar a otro conjunto inglés, en este caso el Chelsea que lideraba el juerguista delantero centro Peter Osgood. En la ida disputada en el Camp Nou el Real Zaragoza ganó por 0-1 gracias a un solitario gol de Canario. Todo parecía indicar que la vuelta en La Romareda iba a ser un paseo y una fiesta zaragocista. Pero no lo fue. A los tres minutos del inicio, Pujol, que se iba a convertir en el héroe de la final, hizo el 0-1 que igualaba la eliminatoria. Marcelino empató mediada la primera mitad y el marcador no se volvió a mover hasta el tramo final del choque cuando los azulgranas se pusieron 1-3 gracias a los goles de Zaballa y Pujol. Marcelino volvió a aparecer en la recta final, a falta de tres minutos hacía el 2-3 que igualaba la final por lo que se iba a necesitar de una prórroga para dirimir el nombre del campeón. En el último minuto del tiempo suplementario, cuando el árbitro italiano ya buscaba en su bolisllo una moneda que lanzar al aire para dilucidar el nombre del campeón, Pujol completaba su actuación logrando su tercer gol y el cuarto del Barça en el minuto 120. El título se marchaba a la ciudad condal.

 

HEGEMONÍA INGLESA. Si las primeras ediciones de la Copa de Ferias fueron dominadas por los países latinos, especialmente por los equipos españoles, el segundo tramo de la competición fue el de la hegemonía inglesa. Espacialmente destacó el Leeds United de Don Revie que probablemente fue el mejor conjunto inglés de la época o, al menos, el de mayor potencial aunque éste no se concretó en títulos. El Leeds United alcanzó al final de la temporada 1966-67. En ella iba a verse las caras con el Dínamo de Zagreb, que había perdido la de 1963, y que probablemente contaba con la mejor generación de futbolistas de su historia. El 2-0 logrado por los balcánicos en su feudo fue suficiente para encarar la vuelta en Elland Road. El cerrojazo yugoslavo propició el 0-0 de la vuelta y el triunfo para el Dínamo.

 

Al año siguiente, el Leeds United iba a tener otra oportunidad de sumar su primer título europeo ya que de nuevo alcanzó la final de la Copa de Ferias. Esta vez iba a enfrentarse a otro equipo del Este, el Ferencvaros que había ganado la edición de 1965. La novedad de esta edición residió en que la clasificación para el torneo iba a depender de la posición que los clubes ocupasen en sus respectivos campeonatos domésticos, es decir, el viejo concepto de ciudad organizadora de ferias pasaba a mejor vida. La ida se disputó en Elland Road, que congregó a 25.300 espectadores en su graderío, para ver como un solitario gol de Johnny Giles daba al Leeds United una mínima renta para encarar el choque de vuelta en el Nepstadion de Budapest. Curiosamente este encuentro de vuelta se disputó al mismo tiempo que se jugaban las eliminatorias de la primera ronda de la Copa de Ferias de la temporada 1968-69. Los húngaros dominaron todo el partido pero enfrente tenían al duro y rocoso Leeds United de Don Revie que supo aguantar hasta el final el 0-0 inicial. El Leeds United conquistaba el torneo.

 

El vecino y rival del Leeds United, el Newcastle United fue el encargo de prolongar el dominio inglés. Y también lo hizo frente a un conjunto húngaro, en este caso ante el Ujpest Dozsa. La ida, disputada ante 60.000 espectadores en St. Jame’s Park, fue un encuentro equilibrado. La seguridad defensiva magiar aguantó el empuje de los magpies hasta el minuto 60 de partido cuando el guardameta Szentmihályi cometió un fallo que originó el 1-0. A partir de aquí el nerviosismo e inseguridad se instaló en la zaga húngara y llegaron otros dos goles más del Newcastle. El 3-0 de la ida convertía al Newcastle United en campeón virtual de la competición. El duelo en Hungría fue un mero trámite que se resolvió por 2-3.

 

El Arsenal iba a coger el relevo del Newcastle y del Leeds United. Fue el primer título europeo de los gunners pero no fue nada fácil. En la final se midió con el Anderlecht. En la ida, disputada en terreno belga, el Arsenal cayó por 3-1 pero mantuvo sus opciones gracias al tanto que logró Kennedy en el minuto 82 cuando el marcador del Parc Astrid reflejaba un 3-0. La vuelta se disputó en Highbury una semana después. El Arsenal se lanzó al ataque desde el primer minuto, siendo fiel ejemplo del tradicional juego inglés. Gracias a su empuje logró el 1-0, obra de Kelly, mediada la primera parte. La mitad del camino estaba recorrido. En la segunda, el Arsenal logró dos goles en un minuto que sentenciaron al Anderlecht. Radford (75’) y Sammels (76’) dieron el título a los gunners.

 

El Leeds United iba a volver a levantar la Copa de Ferias en su última edición. Fue en la temporada 1970-71. El conjunto del norte de Inglaterra vivía uno de sus mejores momentos. El rival iba a ser la Junventus de Turín que buscaba su primer título en esta competición después de la decepción de 1965. La ida se disputó en el Comunale y concluyó con 0-0. El primer encuentro de ida fue suspendido por el árbitro en la segunda mitad debido a las malas condiciones del terreno de juego ya que el balón a penas podía rodar debido a los numerosos charcos que se habían producido por la lluvia caída en Turín. El replay concluyó con 2-2. La Juventus dominó pero los ingleses sembaron el pánico en el Comunale gracias a su juego de contraataque. Bettega adelantó a los italianos pero Madaley igualó a los tres minutos de la reanudación. De nuevo los transalpinos se adelantaron gracias a un tanto de Capello, pero Bates, en el minuto 77, hizo el 2-2 final.

 

El encuentro de vuelta también concluyó en empate, esta vez 1-1, por lo que el valor doble de los goles logrados en campo contrario dio el título al Leeds United. En Elland Road ambos equipos intercambiaron los papeles de la ida. El Leeds fue el equipo ofensivo mientras que la Juve buscó el contraataque. Clarke adelantó a los ingleses y Anastasi hizo el 1-1 final.

 

¿QUIÉN SE QUEDA LA COPA EN PROPIEDAD? La Uefa se hizo cargo de esta competición en 1971. Diseñó un nuevo torneo que comenzó a disputarse en la campaña 1971-72 y que recibió el nombre de Copa de la Uefa. Antes de que se iniciase esta nueva competición se dirimió el club que iba a quedarse en propiedad con la Copa de Ferias. Para ello se disputó un encuentro entre el FC Barcelona, que con tres títulos era el club más laureado en esta competición, y el Leeds United, vigente campeón y poseedor de dos títulos. El encuentro se disputó en el Camp Nou.

El encuentro no despertó mucho interés en Barcelona, a penas 35.000 espectadores se dieron cita en las gradas del coliseo culé. El Leeds United de Don Revie llegó muy mermado a la ciudad condal. Cinco bajas importantes, las de Cooper –considerado el mejor defensa del momento-, Clarke, Jones, Gray y Madeley. Dueñas se convirtió en la figura del encuentro ya que adelantó al Barça en el minuto 51, aunque en el 52’ Jordan hizo el empate, y en el 84’, instante en el que hizo el 2-1 final que dio la propiedad de la copa al FC Barcelona. 

 

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 28 de marzo de 2008.

Fuentes: Uefa, Linguasport, Wikipedia y Zlatan.

Hilo musical: Deadline: We Are Talking Over [People Like You, 2008], The Nerve Agents: Days of White Owl [Revelation Records, 2000] y Pennywise: About Time [Epitaph Records, 1995]. 

 

Expansión y contracción de la renta

Marzo 24, 2008 by oncevsonce

Brown celebra el 1-0 del Manchester United ante el Liverpool.

No. A pesar de lo que pueda parecer por el titular del artículo, no, no nos vamos a dedicar a explicar cómo se realiza la llamada declaración de la renta, ni tampoco de cómo lograr estirar nuestro salario. No. Hablamos de las rentas o ventajas de puntos que tienen los líderes de los tres principales campeonatos ligueros europeos. Es decir, hablamos de la Premiere League, del Scudetto y de nuestra Liga. Y si hablamos de líderes, lo hacemos de Manchester United, Inter de Milán y Real Madrid. La última jornada de competición doméstica ha dejado al ManU más líder que en cualquier otro momento de la temporada y paradójicamente, también ha dejado a Inter y Real Madrid más débiles que en cualquier otro instante del presente curso futbolístico.

La Premiere League ha sido la liga más reñida de las tres grandes. Al menos lo ha sido hasta este mes de marzo. Pero los pinchazos del Arsenal han facilitado que el Manchester United coja una ventaja de cinco puntos sobre el segundo, posición que los gunners han cedido al Chelsea tras su último enfrentamiento, y seis sobre el cuadro que dirige Arsene Wenger.  Y todo ha sucedido en la última jornada de campeonato. Una jornada especial dentro del fútbol inglés. El llamado super sunday o grand slam sunday. Domingo en el que se produce un doble enfrentamiento en la cima del fúbol inglés. Por un lado, el clásico de la Premiere entre los dos clubes más laureados del país: Manchester United y Liverpool. Por el otro, el duelo entre los dos mejores equipos de la capital, es decir, entre Chelsea y Arsenal. Una jornada que la Premiere diseña para que se produzca dos veces por temporada y que hace que los espectadores globales nos sentemos en nuestro sillón de casa para ver de manera consecutiva estos dos apetitosos encuentros en los que se miden cuatro de los ocho clubes europeos que disputarán los próximos cuartos de final de la Liga de Campeones.

El primero de ellos fue el Manchester United-Liverpool que se disputó ayer en Old Tratford. El encuentro se resolvió de manera favorable para los diablos rojos. 3-0. El conjunto de Alex Ferguson sacó partido de la expulsión del argentino Mascherano. Aunque antes ya se había adelantado el United gracias a un gol logrado por Brown en un desajuste defensivo de los reds. Rafa Benítez, entrenador del Liverpool, se ha cansado de decir que su equipo se maneja mejor en la Champions League que en la Premiere. Su motivo es claro. El técnico español piensa que en Europa los partidos son más tácticos mientras que en la Premiere el gol puede llegar en cualquier balón colgado al área. Así llegó el primer tanto. Un balón en largo que parecía que se iba a perder por una banda fue recuperado por Rooney, el único de los 22 que tuvo la fe de buscar el cuero. El ex del Everton puso un centro al área donde, sorpresa, sorpresa, apareció un central para enviar el balón a la red de Reina sin oposición de la zaga red.

Después llegó la jaimitada de Mascherano. El argentino se enzarzó en unas protestas estériles con el colegiado del encuentro, que acaba de mostrar una amarilla a Fernando Torres por protestar, y vio la segunda cartulina del encuentro por lo que fue expulsado. El Liverpool quedó a merced del United y éste sentenció el encuentro con los goles de Cristiano Ronaldo y Nani.

Media hora después de la conclusión del duelo de Old Tratford dio comienzo el partido de Stamford Bridge. El derbi londinense entre Chelsea y Arsenal. El conjunto de Arsène Wenger parece haber perdido el norte en la Premiere después de su visita a Birmingham y tras la lesión de Eduardo Silva. Los gunners se presentaban en el feudo del Chelsea con la necesidad de romper con la racha de cuatro partidos empatados que había enlazado. Por su parte, el Chelsea tenía la primera ocasión de la temporada de superar al Arsenal en la clasificación de la Premiere. Además jugaba en Stamford Bridge, donde llevaba más de cuatro años sin ceder una derrota en Premiere. De hecho, el último verdugo liguero precisamente había sido el Arsenal que logró un 1-2 el 21 de febrero de 2004. De los diez últimos enfrentamientos en Stamford Bridge, siete habían sido empates, dos victorias del Chelsea y otra del Arsenal.

Sagna adelantó a los gunners al inicio del segundo tiempo. Paracía que el Arsenal podía romper la imbatibilidad como local del Chelsea pero apareció Drogba que con dos tantos propició la remontada blue. Tres puntos importantes para el Chelsea de Avram Graham que asciende al segundo puesto y se sitúa a cinco puntos del líder pero tiene un as bajo la manga, el enfrentamiento ante el Manchester United en Stamford Bridge en el último fin de semana de abril, a falta de tres partidos para la conclusión del campeonato.

Rescaca europea
A mediados de febrero, antes de que se disputasen los partidos de ida de la Liga de Campeones, Inter de Milán y Real Madrid no sólo eran los favoritos a ganar su respectivos campeonatos domésticos, sino que además eran los únicos candidatos. Los interistas adelantaban en 11 puntos a la Roma, mientras que los madridistas mantenían cinco puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. Renta que una semana después iba a ampliar hasta los ocho.

Tras la disputa de las eliminatorias de octavos de final, en la que tanto el Inter como el Real Madrid fueron apeados de la máxima competición continental de clubes, neroazurros y blancos han entrado en barrena en su campeonato local. La resaca europea se extiende a la liga. En la Seria A, el Inter, que no había perdido ningún partido durante la temporada, ha sido derrotado en dos ocasiones y además tan sólo ha ganado dos de los últimos siete encuentros. Por su parte, la Roma, que desperdició una gran ocasión de acercarse al Inter en su duelo directo en San Siro, también está afectada por la resaca europea. Pero en este caso, la afección es positiva. Ha ganado cinco de los últimos siete partidos, ha perdido uno [el derbi romano] y ha cedido otro empate. Tras ganar al Siena gracias a un gol de Panucci y la derrota del Inter en San Siro ante la Juve, los de Spalletti se han situado a cuatro puntos del Inter.

Restan ocho jornadas para la finalización del Scudetto. El Inter tiene un calendario más complicado que la Roma. Deberá jugar ante los dos equipos que pugnan por la cuarta plaza del campeonato: Fiorentina y Milan. Por su parte la Roma no va a tener que enfrentarse a ninguno de los seis primeros clasificados. Tendrá que verse las caras con Udinese, Sampdoria y Génova que están en plena contienda por un puesto en la Copa de la Uefa. El resto de rivales serán de la zona media y baja de la tabla: Cagliari, Livorno, Torino, Atalanta y Catania.

El Inter ya sabe lo que es perder una Liga que tenía prácticamente ganada. Fue en la y temporada 2001-2002. El conjunto que por entonces entrenaba Héctor Cúper era el gran favorito al título pero no pudo resolver su victoria antes de la última jornada de campeonato. Tras sus pasos estaban la Juventus y la Roma que también llegaron con opciones a la última jornada. El Inter visitaba el Olímpico de Roma para medirse al Lazio que se jugaba entrar en la Uefa. Se adelantó en el marcador y cuando todo pintaba a su favor, llegó la reacción del Lazio y el hundimiento interista. Al final, 4-2 y título para la Juventus. De hecho, la derrota ante el Lazio también impidó que los neroazurri quedasen segundos ya que la Roma ganó su partido y obtuvo el subcampeonato.

Nueve derrotas
La última jornada de 2007 dejó al Real Madrid con siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. El conjunto que dirige Bernd Schuster había ganado por 0-1 en el Camp Nou gracias a un gol de Batista y a un gran rendimiento colectivo y defensivo del once madridista. Una victoria importante a efectos clasificatorios y psicológicos. Tras el segundo partido de la segunda vuelta, el Real Madrid ampliaba su renta a nueve puntos gracias a su triunfo sobre el Villarreal y al empate del Barça en San Mamés. La Liga estaba sentenciada, o eso se pensaba, y el Real Madrid comenzaba a pensar en su asalto a la Liga de Campeones, en el trébol, etc… Pero lo cierto es que tras perder nueve de los 15 encuentros disputados por el Real Madrid en 2008, la Liga se ha vuelto a abrir.

Las derrotas ante el Betis y el Getafe acercaron al Barça a dos puntos del liderato. Pero los culés pincharon en su desplazamiento al Vicente Calderón y en el Camp Nou ante el Villarreal. Pinchazos que estuvieron acompañados por triunfos madridistas en Huelva y en el Santiago Bernabéu ante el Español. La renta se expandía de nuevo hasta los ocho puntos. Todo parecía decidido pero el Real Madrid se ha empeñado en dar vida a sus perseguidores cayendo en La Coruña y perdiendo en el último minuto ante el peor Valencia CF de la última década. Ahora, cuatro son los puntos de ventaja sobre el FC Barcelona y seis sobre el Villarreal. La ventaja para el Real Madrid es que no tendrá que alternar la liga con la exigencia de la Liga de Campeones, en la que sí está el Barça, y que a falta de tres jornadas para la conclusión recibe en el Santiago Bernabéu al conjunto de Rijkaard. Todo parece indicar que la Liga se decidirá en ese partido, aunque la irregularidad que están mostrando los dos grandes del fútbol español hace difícil pronóstico. Pero ninguno de los dos debe descuidarse si no quieren lamentar que el tercero en discordia, el Villarreal, se lleve el título a Castellón.

Sporting-Real Sociedad: Tiempos mejores

Marzo 21, 2008 by oncevsonce

Zamora, celebrando su gol en El Molinón.

Mañana sábado 22 de marzo, a partir de las 18.30 horas y retransmitido por ETB-1, Telemadrid/La Otra, Televisión Asturiana, TVG y Televisión de Murcia, el estadio gijonés de El Molinón acogerá un encuentro entre dos de los clubes más clásicos del fútbol español: Sporting de Gijón y Real Sociedad. Dos equipos que pelean por el tercer puesto de Segunda División, o Liga BBVA como en realidad se llama la categoría de plata del fútbol nacional, que les permita regresar a la élite del balompié hispano. Un punto es la mínima renta que tiene el cuadro vasco sobre el asturiano. A falta de 13 jornadas para la conclusión del campeonato en Segunda, el encuentro no será decisivo, ni una final, pero sí que servirá para respaldar el anhelo de ascenso de uno de los dos ya que los dos primeros puestos, ocupados por Numancia y Málaga, están muy lejos de ambos -doce y ocho puntos- y el Elche está a poco más de un partido de alcanzar esta privilegiada posición. En la primera vuelta, el Sporting venció en Anoeta por 0-1.

Hablar de un Sporting de Gijón-Real Sociedad en El Molinón hace recordar a los aficionados al fútbol aquella tarde dominical de un 26 de abril de 1981. La Liga, la de Primera, estaba en juego en el feudo rojiblanco. La Real Sociedad de Alberto Ormaetxea tenía una cita con la historia. Si ganaba se proclamaba campeón de Liga. Una Liga que ya se había burlado del cuadro txuri urdin un año antes. Con la derrota en Sevilla, única de la campaña liguera, que sirvió el título en bandeja al Real Madrid. Ese 26 de abril, como un año antes, el rival de los donostiarras era el conjunto capitalino. Un conjunto capitalino que jugaba en Zorrilla ante el Real Valladolid y en el que uno de sus jugadores más importantes, el carismático Juan Gómez ‘Juanito’, había prometido recorrer el césped pucelano de rodillas si su equipo se alzaba con el campeonato.

A la Real Sociedad le valía el empate ya que tenía ganado el gol-average al Real Madrid gracias al 3-1 logrado semanas antes en Atocha en un encuentro que no parecía  importante para el devenir de la Liga. Importante no fue. Fue decisivo, como se demostró en la última jornada. La Real no estaba convenciendo con su juego y supuestamente no aspiraba al título. Un título que iba a estar entre Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid. El Atleti sufrió una gran pájara en la segunda vuelta y se desfondó; el Barça se despistó debido al secuestro de Quini, que provocó una serie de malos resultados que le costaron el título; y el Real Madrid aspiraba a un doblete histórico: Liga y Copa de Europa. Ante pájaras, despistes y devaneos europeos, la Real Sociedad se fue aproximando a la cabeza con sumo sigilo. Inesperandamente consiguió una gran racha en el último tercio de campeonato. En los nueve partidos anteriores a la última jornada, la Real de Ormaetxea volvió a ser el equipo compacto del curso anterior, ganó ocho encuentros, entre ellos el ya citado 3-1 al Real Madrid el 8 de marzo de 1981, y empató uno. Ello le valió llegar de líder a la última jornada de campeonato.

El tercero en discordia en esta historia fue el Sporting de Gijón. El cuadro asturiano estaba viviendo los mejores momentos de su historia. El brujo y sus 27 dianas habían llevado al Sporting a Primera en 1977. En su primera campaña, los rojiblancos lograron una meritoria quinta plaza que les dio derecho a jugar la Copa de la Uefa. Al siguiente curso, llegó un inesperado subcampeonato de Liga tras acabar en segundo puesto, por detrás del Real Madrid del que quedó a cuatro puntos En la 1979/80 se clasificó en tercera posición, por detrás de Real Madrid -campeón- y Real Sociedad -subcampeón-. En esta campaña, de nuevo, Quini logró el pichichi gracias a los 24 goles que facturó. El registro goleador del delantero asturiano le llevaron a fichar por el FC Barcelona que abonó un cifra récord para la época: 83 millones de pesetas.

A pesar de no contar con Quini, el Sporting de Gijón no realizó una mala campaña en la temporada 1980/81. En Liga no había estado al nivel de las dos temporadas precedentes. Llegaba al partido sin jugarse nada. Estaba a tres puntos de Valencia CF y FC Barcelona, que respectivamente ocupaban los puestos cuarto y quinto con 40 puntos y cerraban los puestos que daban derecho a jugar la Copa de la Uefa. En Europa había caído en primera ronda ante el Bohemians. 3-1 lejos de El Molinón y un 2-1 insuficiente en Asturias. 

El leonés Abel Díaz y el argentino Enzo Ferrero habían tomado el relevo de Quini en la delantera sportinguista. El primero logró 13 goles en 33 partidos y el segundo hizo 15 en 31. En la zaga estaban históricos sportinguistas como Cundi o Maceda. El entramado defensivo astur se vio reforzado esta temporada por la irrupción de Jiménez, que disputó los 34 encuentros. En la medular tenía a un gran volante en Joaquín, que es el jugador que en más ocasiones ha vestido la zamarra rojiblanca, y también contaba con Mesa.

La temporada gijonesa se iba a salvar en la Copa del Rey, en la que alcanzaría la final tras eliminar sucesivamente a Ponferradina [1-0 y 2-8], Levante [o-2 y 0-3], Real Madrid [1-1 y 3-2] y Sevilla [2-0 y 0-0]. El Sporting terminaría alcanzando la final que se disputó en el Vicente Calderón el 18 de junio de 1981. Una final que terminaría ganando el Barça gracias a la contribución estelar de Quini, que con once dianas se convirtió en el máximo Pero en el momento en el Sporting de Gijón recibía a la Real Sociedad todavía no se había disputado las últimas rondas del torneo del K.O. por excelencia.

Vicente Miera, por entonces inquilino del banquillo del Sporting de Gijón que años después terminaría siendo seleccionador absoluto por un breve periodo de tiempo aunque el suficiente como para ganar el oro olímpico en Barcelona’92 con los sub-23, dispuso para recibir a la Real Sociedad el siguiente once inicial: Castro, Redondo, Maceda, Jiménez, Cundi, Uría, Joaquín, Mesa, Ciriaco Cano, Abel Díaz y Enzo Ferrero. Por su parte, Alberto Ormaetxea elegió el siguiente equipo inicial: Arconada, Celayeta, Kortabarría, Górriz, Olaizola, Diego Álvarez, Perico Alonso, Zamora, Idígoras, Satrústegui y López Ufarte. El colegiado de la contienda fue Enríquez Negreira.

El choque no puedo comenzar de manera mejor para la Real Sociedad. A los siete minutos de partido el colegiado señaló un penalti que el capitán Kortabarría se encargó de transformar. El cuadro txuri urdin estaba más cerca de la Liga. Todo cambió al borde del descanso. En Zorrilla, en el minuto 43, Santillana adelantaba al Real Madrid. Hecho que unido al gol que el sportinguista Mesa lograba en el 44′ de la primera mitad hacía que la Liga estuviese más cerca del Bernabéu que de Atocha. Un título que se vistió totalmente de blanco al minuto de la reanudación. El Sporting se adelantaba en el marcador gracias a otro gol de Mesa. El 2-1 de El Molinón unido al 0-1 de Zorrilla daban el título al Real Madrid de Vujadin Boskov. Pepe Moré equilibró el duelo en Pucela en el minuto 57 pero Santillana -72′- y Stielike -84′- lograron dos tantos más que daban el triunfo al Real Madrid. El partido de Valladolid concluyó antes que el de Gijón. Juanito estaba cumpliendo su promesa cuando, en el descuento,  Zamora cogió un rechace en el área del Sporting e hizo el 2-2 fina. Un gol que daba a la Real Sociedad el punto que necesitaba para ganar el su primera Liga e inaugurar el periodo de las cuatro ligas vascas.

Seguramente mañana sobre El Molinón planeará el recuerdo de este partido por muy diferentes que sean las circustancias de ambas entidades. Los dos desean regresar a la élite nacional. El Sporting de Gijón lleva fuera de ella desde 1998 y la Real Sociedad desde el curso pasado. Dos históricos y un destino: el ascenso a Primera. Destino que tan sólo podrá alcanzar uno.

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 21 de marzo de 2008.
Fuentes: Sporting de Gijón, Real Sociedad de San Sebastián, Liga de Fútbol Profesional, Uefa, Wikipedia, Corazón Txuri Urdin y Futbolme.com.
Hilo musical: Duffy: Rockferry [Polydor, 2008] y Expressos: Promises & Ties [WEA, 1981].

Copas en blanco y negro

Marzo 14, 2008 by oncevsonce

La Copa de 1913.

La memoria y el fútbol no suelen caminar de la mano. Más si hablamos de la historia futbolística anterior a la Segunda Guerra Mundial. Habitualmente se tiende a pensar que el periodo que precedió a la contienda forma parte de la prehistoria del fútbol. Pero, prehistoria o no, al fin y al cabo es historia. En esos días en los que el balompié comenzaba a profesionalizarse en nuestro país y en los que los aficionados ya seguían con interés este deporte fue cuando brilló el Real Unión de Irún. Club guipuzcoano que con esa denominación ganó tres Copas o Campeonatos de España que lucen en sus vitrinas junto con la lograda en 1913 por el Racing Club, entidad que se fusionó con el Sporting Club para crear un único equipo en la ciudad fronteriza. Fueron los tiempos de ilustres futbolistas de la época como René Petit, Egiazabal, Vázquez, Arabolaza, Patxi Gamborenea, Luis Regueiro, Elicegui o Sagarzazu.

LOS PRIMEROS PASOS. La llegada del fútbol a España se produjo de varias maneras. La más conocida es la de los trabajadores ingleses de las minas de Río Tinto. Otra fue la que llevó el fútbol a Irún y al País Vasco. La situación estratégica de Irún en la frontera con Francia favoreció que los irundarras entraran en contacto con este deporte. El balompié se introdujo y difundió antes por tierras galas que por las peninsulares. El primer club que se fundó en la población fue el Irun Football Club en 1902. Cinco años más tarde cambiaría su denominación por la de Sporting Club de Irún. La armonía no iba a durar mucho en la entidad y en 1908 se produjo una escisión que dio lugar al nacimiento del Racing Club.  

Un once inicial del Irún Sporting Club.La existencia de dos clubes en una localidad de 10.000 habitantes hizo que Irún se dividiese en dos mitades que iban a rivalizar, y mucho, durante el siguiente lustro. El primero de los dos que quiso medir fuerzas con el resto de equipos del país fue el Sporting Club. Se inscribió en el Campeonato de España de 1910, aunque finalmente no participó, y en el de 1912, donde cayó en semifinales por 2-1 ante la Sociedad Gimnástica Española.  

En 1913 llegó el turno para el Racing de Irún. En este año, al igual que había sucedido en 1910, hubo dos Campeonatos de España. La Copa oficial organizada por la Federación y otra en la que únicamente participaron los conjuntos adscritos a la Unión Española de Clubes. En ésta última competición, el FC Barcelona se impuso a la Real Sociedad aunque sufrió ya que se disputaron tres encuentros para dilucidar el nombre del campeón. En el torneo oficial, el Racing de Irún se deshizo en semifinales del España de Barcelona –primer nombre del RCD Espanyol de Barcelona- por 1-0. En la final se iba a ver las caras con el Athletic de Bilbao, que había eliminado al Real Madrid y que aspiraba a su quinto título. El primer partido registró un empate [2-2] tras la prórroga, por lo que fue necesario la disputa de otro encuentro de desempate. En la repetición, el Racing de Irún ganó gracias a un tanto de San Bartolomé.

Once inicial del Racing Irún en la final de Copa de 1913.LA UNIÓN. La celebración del título provocó un acercamiento entre el Sporting y el Racing. La leyenda dice que fue el monarca de la época –Alfonso XII- el que medió entre los dirigentes de ambas entidades para que acabasen con la división y formasen un único club en Irún. Las conversaciones llegaron a buen puerto el 9 de mayo de 1915. Los dos clubes se fusionaron dando lugar al Unión de Irún que posteriormente terminaría añadiendo el ‘Real’ debido a la mediación de Alfonso XIII. El equipo adoptó los colores del Racing, es decir, camiseta blanca y calzón negro, en lugar de los del Sporting, que vestía una indumentaria rojiblanca con una disposición similar a la del Feyenoord holandés.  El primer encuentro que disputó el Real Unión fue ante la Real Sociedad de San Sebastián. Este partido también significó el nacimiento de una rivalidad que sustituyó a la que mantenían Racing y Sporting. Real Unión y Real Sociedad durante dos décadas pugnaron por la supremacía del fútbol guipuzcoano, cuestión nada trivial ya que desde 1914 para participar en la Copa había que ganar el torneo regional. Primero fue el llamado ‘Campeonato del Norte’ en el que los conjuntos vascos dilucidaban su representante en la fase final de la Copa. En esta fase previa, además de Real Unión y Real Sociedad, estaban dos potentes clubes vizcaínos que también rivalizaban entre sí: Athletic Club de Bilbao y Arenas de Getxo. La primera vez que el Real Unión logró ganar el Campeonato del Norte fue en 1918. Se clasificó para la fase final de la Copa que se iba a disputar en Madrid. El Real Unión se deshizo consecutivamente de Sporting de Gijón y Fortuna de Vigo por sendos 4-1. En la final se iba a enfrentar al Real Madrid en el campo de O’Donnell, que era donde el Atlético de Madrid disputaba sus partidos como local.  

El Real Madrid defendía el título que había logrado en 1917 ante el Arenas de Getxo. En aquella final había deslumbrado un joven francés: René Petit. Fue el encargado de igualar el resultado gracias a una extraordinaria jugada en la que las crónicas de la época relataban que dribló a cuatro defensores del Arenas de Getxo antes de hacer el 1-1. Después, Álvarez haría el 2-1 final. René Petit era de padre francés y madre madrileña. Nació por casualidad en tierras francesas ya que su padre residía en Irún porque era el jefe de Tráfico de la Compañía del Norte de España. A pesar de su residencia en Irún, posteriormente marchó a Madrid para estudiar Ingeniería de Caminos. En la capital se enroló en las filas del Real Madrid. Formaba de delantero junto con Santiago Bernabéu. Se dice que fue uno de los primeros jugadores totales de la historia del fútbol. Gracias a su capacidad física podía desenvolverse en varias posiciones aunque él siempre formó con el ‘9’ a sus espalda. Un jugador que combinaba su potencia física con dosis de calidad para tocar, pasar y marcar goles. Jugó 30 partidos como madridista en los que anotó 13 goles.

Llegó a Irún y con él despegó el Real Unión. Fue un jugador fundamental en los años dorados de la entidad, aunque no lució en exceso en la final de 1918 ante su ex equipo. Los plumillas madrileños admitieron la superioridad irundarra, pero se quejaron amargamente del primer tanto del Real Unión obra de Legarreta. Se dice que fue un gol fantasma, que no llegó a entrar, pero que fue concedido por el árbitro. Al final, el Real Unión ganó su primera Copa por 2-0.  

LOS FELICES AÑOS 20. A la década de los años 20 se les suele llamar como la de los ‘felices años 20’ debido a la bonanza económica que se vivió tras la conclusión de la Primera Guerra Mundial. Más felices fueron en Irún si hablamos exclusivamente en términos futbolísticos. Esta década también iba a ver cómo se enconaba la rivalidad entre el Real Unión y la Real Sociedad. El factor clave se produjo en la temporada 1918-19, en la que el Campeonato del Norte se dividió en los campeonatos de Vizcaya y Guipúzcoa. El torneo guipuzcoano iba a ser una mano a mano permanente entre irundarras y donostiarras. Y la rivalidad iba a empezar a gestarse desde la primera edición del torneo provincial. El campeón fue la Real Sociedad pero el Real Unión no perdió ningún partido. En el último encuentro se enfrentaron en San Sebastián la Real Sociedad y el Real Unión con el título en juego. El Real Unión se retiró del partido al considerar que el árbitro estaba actuando con parcialidad y favoreciendo a la Real Sociedad. Los txuri-urdines iban a caer en cuartos de final ante el FC Barcelona, que le ganó en los dos partidos y que alcanzó una final que iba a perder ante el Arenas de Getxo.  

El inicio de la década también significó el principio de la historia de la selección española. Fue con motivo de los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920. Los jugadores del Real Unión Eguiazábal, Joaquín Vázquez y Patricio Arabolaza fueron convocados. Eguiazábal y Arabolaza formaron de titulares en el primer once de la selección y éste último fue el autor del primer tanto del combinado nacional. Ellos inauguraron un camino que durante los años 20 y 30 iban a seguir otros estandartes del Real Unión como: Patxi Gamborena, Echeveste, Errazquin, Sagarzazu, Luis Regueiro, Pedro Regueiro y Elícegui.

 

La década de los 20 deparó seis campeonatos guipuzcoanos para el Real Unión y cuatro para la Real Sociedad. Las tres siguientes ediciones al campeonato de 1919 fueron para el Real Unión y, por ello, disputó la Copa. En 1920 y 1921 cayó en semifinales ante FC Barcelona y Athletic de Madrid –actual Atlético de Madrid- respectivamente. En 1922 iba alcanzar la final tras eliminar al Real Madrid en semifinales. El rival fue el FC Barcelona, del que se dice que era el mejor equipo español de la época y lo demostró en la final ganando por 5-1 al Real Unión. La final fue bronca. Tras el descanso, al que se había llegado con 1-1 en el marcador, llegaron dos goles del Barça y una tangana que comenzaron Patricio y Surroca acabó en la suspensión del encuentro por más de media hora. Tras la reanudación, dos nuevos goles del FC Barcelona.

La Real Sociedad participó en la Copa de 1923, pero el Real Unión volvió a esta competición un año después. En cuartos eliminó al Sevilla, en semifinales al Barça en tres partidos y en la final iba a verse, de nuevo, las caras con el Real Madrid. El escenario iba a ser el campo donostiarra de Atocha, feudo de su máximo rival, la Real Sociedad. El Real Unión se impuso por 1-0 gracias al gol logrado por el extremo Echeveste. La Copa de 1924 iba a Irún.

Once inicial del Real Unión de Irún ante Boca Júniors en 1925.EL PARTIDO CONTRA BOCA. El campeonato guipuzcoano de 1925 fue para la Real Sociedad. Por lo tanto el Real Unión no pudo defender su corona nacional. Pero sí que disputó una final. Ante Boca Júniors. El club argentino era el equipo amateur más importante de Argentina. Había ganado los campeonatos de 1919, 1920, 1923 y 1924. La entidad bonaerense decidió hacer una gira por Europa. Disputó un total de 19 partidos, de los que ganó 15, perdió tres y empató uno. En España se enfrentó a Real Madrid, FC Barcelona, Ahtletic de Bilbao, Atlético de Madrid, Real Deportivo, Osasuna, Español, Celta de Vigo y Selección Catalana, pero el club xeneize quería medirse al campeón de España. No fue fácil conseguirlo. Hubo dos grandes obstáculos: el día de juego y el caché de Boca. El campo de Amute –donde jugó el Real Unión hasta que en 1926 se inauguró el Stadium - no podía acoger el partido durante un domingo ya que se estaban disputando las eliminatorias de clasificación para la disputa de la Copa. Se solucionó pasando el encuentro a un día laborable. Y se cedió a Boca Júniors el 70% de la taquilla para sufragar los gastos de desplazamiento del plantel argentino.

Para Boca Júniors jugar ante el Real Unión era una cuestión de orgullo. No podían regresar de Europa sin enfrentarse al vigente campeón español. El encuentro se disputó el 2 de abril de 1925. Días antes Boca había ganado por 1-0 a la Real Sociedad y al siguiente fin de semana visitaba San Mamés para enfrentarse al Athletic. El encuentro despertó una expectación inusitada en Irún. No sólo en las almas de los 14.000 irundarras, no, sino en las de la provincia, comunidad e incluso más allá de la propia frontera. Según narran las crónicas a Irún llegaron muchos aficionados galos al balompié procedentes de localidades cercanas como San Juan de Luz, Bayona o Burdeos. Se esperaba que Boca demostrase su potencial como lo había hecho ante Real Madrid, Atlético de Madrid o Real Sociedad. Además, tres de los mejores hombres del Real Unión se encontraban lesionados: Echeveste, Luis Regueiro y René Petit. Por ello, el osasunista Gurrucharri formó en las filas del Real Unión.

Los aficionados esperaban que Boca barriese al Real Unión. Fue todo lo contrario. Juanito Errazquin fue la pesadilla xeneize al anotar los cuatro goles del partido. Tres en la primera mitad y otro más en la segunda. Patxi Gamborenea también fue fundamental en este triunfo sobre Boca. El llevó la manija del juego guipuzcoano y entrelíneas surtió de buenos pases a los delanteros irundarras. La Nación de Buenos Aires título la crónica del choque con un rotundo: “El David vasco venció al Golliat argentino, demasiado engreído de su poderío”.

LA ÚLTIMA COPA. En septiembre de 1926 se inauguró el Stadium Gal donde hoy en día sigue jugando el Real Unión de Irún. Fue el inicio de la última gran temporada del conjunto fronterizo. A pesar de que no ganó el Campeonato de Guipúzcoa, que evidentemente acabó en las vitrinas de la Real Sociedad, participó en el Campeonato de España al lograr el subcampeonato. En su camino a la final eliminó a Zaragoza y Athletic de Bilbao en la fase de grupos. Necesitó de un duelo de desempate ante los leones que acabó con 2-1 favorable a los irundarras. En cuartos de final ganó dos de los tres partidos que le enfrentaron al Sporting de Gijón. En semifinales volvió a jugar ante el Real Madrid al que eliminó al vencerle por 1-0. En la otra semifinal el Arenas de Getxo eliminó al FC Barcelona tras batirle por 4-3 en un espectacular encuentro en el que destacó el hat-trick logrado por el delantero arenero Yermo.


El Arenas de Getxo llegaba a su cuarta final de Copa. Había ganado la de 1919 al FC Barcelona y perdido las de 1917 –ante Real Madrid- y 1922 -FC Barcelona-. También era la cuarta final para el Real Unión. Había ganado dos -1918 y 1924- y perdido una –1922-. El partido fue muy igualado. Sin goles. Se llegó a la prórroga. En ella, de nuevo el extremo Echeveste fue el hombre decisivo marcando, al igual que en 1924, el único tanto del partido. El gol que daba su tercer campeonato de España al Real Unión, cuarto si contamos el logrado por el Racing en 1913. Curiosamente esta final fue la última a la que llegaron tanto Real Unión como Arenas de Getxo. Dos clubes históricos en el arranque del fútbol en nuestro país que en la actualidad no viven sus mejores días.

 

LA CREACIÓN DE LA LIGA Y EL DECLIVE. En 1928 se decidió crear el Campeonato Nacional de Liga. Diez fueron los clubes fundadores. La creación de esta competición no fue ni mucho menos fácil. En el origen estuvo una propuesta de José María de Acha, presidente del Arenas de Getxo, que quería crear una competición al estilo inglés, es decir, todos contra todos a dos vueltas. Pero Acha quería que el campeonato tan sólo lo disputasen los seis equipos que había ganado el Campeonato de España de Clubes. Es decir, Athletic de Bilbao, Real Madrid, FC Barcelona, Real Unión de Irún, Arenas de Getxo y Real Sociedad, que había heredado el título logrado por el Ciclista San Sebastián en 1909. Esta propuesta provocó gran tensión entre los clubes ya que había otras entidades que también quería formar parte de este campeonato. Esta división originó la creación de dos campeonatos de la regularidad en 1928. Ninguno de ellos llegó a concluirse. La Federación y Alfonso XIII mediaron en la situación. Al final, el campeonato se creó con diez equipos. A los seis ganadores de la Copa –nombre con el que se iba a conocer desde entonces al Campeonato de España- se les unieron Atlético de Madrid, Español y Europa. El décimo equipo en tomar parte de la primera edición de la liga fue el Racing de Santander, que logró su plaza tras vencer al Sevilla en el Torneo de Clasificación. La creación de la Liga iba a provocar un cambio de denominación en el Campeonato de España, que pasó a llamarse Copa, y una disminución progresiva de la importancia de los campeonatos regionales, que iban a desaparecer a finales de la década de los años 30. 

 

El Real Unión también tiene un hueco en la historia de la Liga. El primer partido que se disputó fue el que le enfrentó al Español en Barcelona. El guardameta del cuadro irundarra Emery también entró en la historia de la Liga. Fue el primero en encajar un gol, obra del delantero perico Prat. La llegada de la Liga y la implantación definitiva del profesionalismo jugaron en contra de los intereses del Real Unión. El conjunto fronterizo tenía menos aficionados que el resto de rivales ligueros y, por ello, menos recursos económicos para mantener a sus jugadores fuertes. Esta inferioridad económica unido al hecho de que las primeras participaciones el Real Unión en la Liga no se saldaron con grandes éxitos, en realidad era un asiduo de la zona baja de la tabla, le fueron restando importancia. En la década de los 30 comenzó la diáspora irundarra. Garmendia se marchó en 1930 a la Real Sociedad, Luis Regueiro, probablemente el mejor jugador del cuadro fronterizo, en 1931 fichó por el Real Madrid y otras piezas clave del gran conjunto de los años 20, como René Petit o Patxi Gamboreanea, alcanzaron la treintena y bajaron su rendimiento.  

Antes del declive final que llegó con la pérdida de la plaza en Primera División en 1932, el Real Unión de Irún se adjudicó sus dos últimos campeonatos de Guipúzcoa en 1930 y 1931. Fue el último canto para un cisne que mañana sábado visitará el campo del equipo de mi ciudad, el Deportivo Guadalajara, para jugarse el cuarto puesto que da derecho a pelear por el ascenso a Segunda. Los del Stadium Gal anhelan el ascenso y el reverdecer viejos laureles, pero ya saben lo que es no poder competir por escasez de recursos. Fueron los primeros, junto con el Arenas de Getxo, en sufrir el rigor del fútbol profesional pero, a pesar de ello, tiene un lugar destacado en la historia, que no prehistoria, del fútbol patrio. Cuatro Copas lo atestiguan.  

Datos del artículo: 
Autor: Carlos A.S.
Fecha: 14 de marzo de 2008. 
Fuentes: Marca, Diario Vasco, Real Unión, Arenas de Getxo, Wikipedia, Enciclopedia del Deporte e Informe Xeneize.  
Fotografías: Real Unión, Diario Vasco e Informe Xeneize. 
Videos: Daily Motion.  
Hilo musical: Toots & The Maytals: Sweet & Dandy [Sanctuary,  2002] y VV.AA.: Trojan Records Ska Box Set [Trojan Records, 2000].

La rebelión de los modestos

Marzo 12, 2008 by oncevsonce

Trofeo de la FA Cup.

Que la FA Cup es diferente es algo que todos los amantes del fútbol han asumido. La mística de la competición de clubes más antigua del mundo no discrimina escudos, presupuestos y grandeza. Todos son iguales y todos pueden ganar, aunque parezca mentira. El pasado fin de semana esto se volvió a poner de manifiesto. Primero en la eliminación del Manchester United ante el Portsmouth y un par de horas después con la del Chelsea ante el Barnsley, el equipo de First Division que en la anterior eliminatoria también acabó con el Liverpool de Rafa Benítez. Al día siguiente, el Cardiff galés volvió a tumbar a un equipo de Premiere como es el Middlesbrough y, posteriormente, dos ‘segundas’ disputaron el último partido de cuartos de final en el que el West Bromwich Albion se clasificó.  

UN FIN DE SEMANA INCREÍBLE. ‘An incredible weekend’, titulaba la web de la FA el pasado fin de semana. “¿Qué ha sucedido?”, pensaban los despistados que no conocían los resultados que había deparado la sexta ronda de la FA Cup inglesa. Un par de clicks después, estos mismos seguidores se llevaban las manos a la cabeza. ¡El Manchester United había caído eliminado en casa por el Portsmouth!. El Pumpey –decimocuarto clasificado- había podido con una de las mejores plantillas del fútbol europeo. Un triunfo que no estuvo exento de suerte. Los diablos rojos hicieron un buen partido, crearon múltiples ocasiones, pero no estuvieron finos en la definición. El 0-0 seguía en el marcador de Old Tratford hasta que una contra visitante acabó en penalti y expulsión y, posteriormente, en el 0-1 final. 

La época más brillante del Pompey en la Copa Inglesa data del periodo de entreguerras. Ganó el título en 1939 y fue finalista en 1929 y 1934. Tras perder en sus dos primeras comparecencias en la final, en 1929 por 2-0 ante el Bolton Wanderers y en 1934 por 2-1 ante el Manchester City, el título iba a llegar en la tercera participación. Fue ante el Wolwerhampton Wanderers, al que se impuso por 4-1. Wembley registró una gran entrada. 99.370 espectadores se dieron cita en sus gradas para ver la que sería la última final de Copa hasta después de la II Guerra Mundial, aunque este dato se desconocía aquel sábado 29 de abril de 1939. El Portsmouth ganó gracias a los tantos de Bert Barlow, John Anderson y Cliff Parker –dos-. El gol de los wolwes fue obra de Dicky Dorsett.

 

La derrota del Manchester United aclaraba el panorama al Chelsea, que minutos después de que se produjese la sorpresa en Old Tratford saltaba al césped de Oakwell. Los blues ya conocían el peligro del Barnsley. En quinta ronda, los del South Yorkshire habían sorprendido al Liverpool en Anfield. Dos goles de Foster y Howard, éste en el último minuto de partido, sirvieron para remontar el tanto inicial de Kuyt. Por ello, el técnico del Chelsea apostó por jugar con buena parte de sus titulares. Alineó a Terry, Carvalho, Essien, Ballack, Malouda, Wright-Phillips, Anelka y Joe Cole. Pero también besó la lona debido a un solitario gol de Odejavi, un suplente habitual del Barnsley que saltó a la efímera fama de la sexta ronda de la FA Cup de 2008.

 

El Barsnley, que actualmente militaba en la zona baja de la First Division, al igual que el Portsmouth sabe lo que es levantar la Copa. Fue en 1912 frente a otro de los semifinalistas de esta temporada: el West Bromwich Albion. El Barnsley ya había perdido una final. La de 1910 ante el Newcastle United en Goodison Park. La final de 1912 era su ocasión de sacarse la espina de la anterior derrota. El camino no había sido nada fácil. Especialmente en cuarta ronda –cuatros de final- en la que necesitó de cuatro encuentros para deshacerse del Bradford City. Tras tres empates a cero, se disputó un cuarto partido en Bramall Lane que se resolvió por un 3-2 favorable al Barnsley. Precisamente Bramall Lane –feudo del Sheffield United- fue un escenario talismán para el Barnsley ya que allí también se proclamó campeón de la Copa de 1912. Pero también fue en un replay ya que el primer choque, disputado en el campo del Crystal Palace, concluyó con 0-0. Tuffnell fue el héroe de la final al hacer el 1-0 que dio el título al Barnsley.

 

LA EXCEPCIÓN GALESA. El domingo 9 de marzo, mientras en España se elegía nuevo gobierno, en Inglaterra se disputaban los otros dos cuartos de final. El primer choque fue el que midió al Middlesbrough con el Cardiff City en el campo del primero. El triunfo sonrió al cuadro galés por 0-2 gracias a los goles de Whittingham y Johnson. El Cardiff City es uno de los clubes galeses que eligieron competir en la liga inglesa en lugar de hacerlo en su propia competición doméstica. Sus años de gloria también se remontan al periodo de entreguerras. Concretamente a los felices años 20. Y tan felices que fueron en Cardiff y más felices pudieron haberlo sido si el golaverage no le hubiese evitado ganar el título de la First Division de 1924. El beneficiario fue el Huddersfield Town. Un año después también cayó en la final de la FA Cup de 1925. Esta vez ante el Sheffield United por 1-0. Tunstall, que acaba de convertirse en el nuevo extremo de la selección inglesa, hizo el gol del triunfo del Sheffield United.

 

Los de Cardiff tuvieron que esperar dos años para regresar a una final de Copa, pero la espera mereció la pena. La final de 1927 fue histórica. Fue la primera final de Copa que se retransmitió radiofónicamente en directo a través del servicio de la BBC. Derek McCulloch y George Allison fueron a ser los encargados de retransmitir el Arsenal-Cardiff City. Curiosamente George Allison se iba a convertir en el técnico gunner en la década de los 30 tras el inesperado fallecimiento de Herbert Chapman. Pero la final también fue histórica por un segundo detalle: el triunfo del Cardiff City. Es la primera y única ocasión que un club no inglés ha ganado la FA Cup.

 

Herbert Chapman, que traía malos recuerdos al Cardiff City porque él había sido el mánager del Huddersfield Town que le arrebató el título liguero de 1924, era el técnico del Arsenal. Chapman fue el primero en llevar a la gloria al Arsenal aunque la gloria no llegó en el primer gran día, es decir, en la final de la Copa de 1927, pero la derrota ante el Cardiff City no influyó en el ánimo de Chapman. Él siguió trabajando para perfeccionar su apuesta táctica, en la que intentó sacar partido de la regla del fuera de juego que había sido instaurada en 1925. Sus reflexiones tácticas quedaron plasmadas en el famoso estilo de juego conocido como la ‘W-M’, en el que creó la figura del mediocentro de contención o stopper, así como el adelantar la línea defensiva para dejar en fuera de juego a los rivales. Una táctica revolucionaria que buscaba neutralizar a los equipos que jugaban con cinco delanteros y que fue fundamental para el gran Arsenal de los años 30, pero eso es otra historia que trataremos más adelante en Once Vs. Once ya que hoy hablamos de los modestos y, por ello, del Cardiff City.

 

Los seguidores galeses acudieron en masa a Wembley, incluso se dice que fueron mayoría en el graderío del tempo del fútbol inglés. El único gol del partido llegó en el minuto 73 y se debió a un fallo del portero galés del Arsenal. Hughie Ferguson recibió un balón con poco espacio para intentar la carrera o para buscar el pase. Por ello realizó un tímido disparo a puerta. El balón rodó sobre el césped de Wembley pero el guardameta gunner no pudo atraparlo y acabó en la red.

EL MÁS LAUREADO DE LOS CUATRO. El West Bromwich Albion fue el cuarto equipo en clasificarse para las semifinales que esta temporada se van a disputar en Wembley los días 5 y 6 de abril. El West Brom tuvo menos problemas que el resto de clasificados. Venció por 1-5 en el campo del Bristol Rovers. Morrison y Miller adelantaron a los baggies, pero Coles recortó distancias para el Bristol Rovers. En el último tercio del duelo llegaron los tres tantos visitantes que certificaron la clasificación del West Bromwich Albion para las semifinales de la FA Cup.

El West Brom de los cuatro semifinalista es la entidad más curtida. Diez finales de Copa es su aval. Cinco títulos –1888, 1892, 1931, 1954 y 1968- les sitúan en la zona media del ránking de ganadores de la FA Cup por delante de históricos como Chelsea –4-, Manchester City –4-, Sheffield United –4-, West Ham United –3-, Sheffield Wednesday –3-, o Nottingham Forest –2-. En la de 1888 se impuso por 2-1 al Preston; en 1892 derrotó por 3-0 al Aston Villa; en 1931 ganó por 2-1 al Birmingham City; en 1954 volvió a imponerse al Preston, esta vez por 3-2; y en 1968 ganó por la mínima –1-0- al Everton. En lo que se refiere a finales perdidas. En 1886 perdió en el replay ante el Blackburn Rovers, que era el vigente campeón. En 1887 cayó por 2-0 ante el Aston Villa, derrota que también se repitió en 1895 aunque por 1-0. En 1912 cayó, como ya hemos citado, por 1-0 ante el Barnsley en el replay. Y su última final perdida data de 1935 cuando el Sheffield Wednesday le derrotó por 4-2 en Wembley. Las vitrinas del West Bromwich Albion también tienen la Liga de 1920 y otros dos subcampeonatos de la antigua First Division –actual Premiere League- correspondientes a las campañas 1924-25 y 1953-54.

LAS SEMIFINALES DE ESTA EDICIÓN. El West Bromwich Albion será el encargado de abrir las semifinales el sábado 5 de abril en Wembley ante el Portsmouth. El Pompey, único representante de la Premiere League, tendrá que cumplir su papel de favorito ante uno de los conjuntos coperos por excelencia en Inglaterra. El domingo 6, el Barnsley tendrá que verse las caras ante el Cardiff City, que por primera vez regresa a Wembley desde que en 1927 derrotase por 1-0 al Arsenal. Los aficionados llenarán la catedral del fútbol inglés, con entradas con precios que oscilan entre 25 y 55 libras, para conocer el nombre de los dos equipos que llegarán a una sorpresiva final. La Copa inglesa de nuevo ha actuado como factoría de los sueños de los equipos más modestos. Tres segundas y un segundón en la Premiere son los inesperados invitados al banquete de la competición más antigua del mundo del fútbol. Disfruten porque tardará en repetirse o quizá sea la última vez en la que los modestos se rebelen dentro del panorama del fútbol moderno y global.

 

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 12 de marzo de 2008. 

Fuentes: The FA, BBC, The Guardian, Goal.com, Wikipedia, the FA Cup Final.co.uk, Football Factory, Soccerbase.com y Soccer Data.  

Fotografía: BBC.

Vídeos: YouToube y 101 great goals.

Hilo musical: Madness: One Step Beyond [Stiff Records, 1979], The Specials: s/t [2Tone Records, 1979] y VV.AA.: A la Mod!  

La maldición de Guttmann

Marzo 6, 2008 by oncevsonce

La historia del fútbol se ha formado a partir de leyendas, mitos, héroes caídos, bestias negras y un largo etcétera de términos de cariz casi místico. Pero dentro de la mística difícilmente hemos encontrado espacio para lo que podría denominarse las artes oscuras. Y no. No estamos hablando de sucios defensas centrales. No. Ni mucho menos. Ni tampoco hablamos de la superstición que habitualmente acompaña en mayor o menor grado a los jugadores y entrenadores. Hablamos de algo tan viejo como el mal de ojo. La maldición que Bela Guttman echó sobre el Benfica en el verano de 1962 cuando fue cesado en su cargo de entrenador de las águilas forma parte de esta serie de artes oscuras que en rara ocasión se ven mezcladas con el balompié.

 

El Benfica recibe esta noche –21.30 horas- al Getafe en el partido de ida de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Uefa. Un enfrentamiento en el que el conjunto lisboeta parte con la vitola de favorito ante todo un debutante en estas suertes europeas como es el cuadro azulón. Las águilas tienen ante sí la mejor manera de salvar la temporada. Están a 12 puntos de los dragones del Oporto. La Uefa es la tabla de salvación lisboeta. Por ello, el estadio benfiquista vivirá un buen ambiente para empujar a las águilas en esta nueva aventura europea. Pero seguro que esos mismos seguidores que sueñan con volver a ser grandes en Europa tendrán en su cabeza la llamada ‘maldición de Guttmann’. El entrenador húngaro, que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa en el arranque de los sesenta, fue despedido por la entidad portuguesa debido a que pidió un aumento de sueldo. El día que se despidió del club lo hizo lanzando una sentencia que en aquel momento fue tomada de forma anecdótica pero que se ha convertido en toda una losa para el Benfica. “Sin mí, el Benfica no volverá a ganar una copa europea”. Desde entonces ha disputado seis finales y las ha perdido. Cinco de Copa de Europa y una de la Uefa.Bela Guttmann.

GUTTMANN, EL TROTAMUNDOS. Bela Guttman [Budapest, 1900-Viena, 1981] fue un trotamundos como jugador y también lo fue como entrenador. En su etapa como jugador fue un destacado mediocentro húngaro de origen judío que conquistó dos títulos de Liga con el MKT Budapest, jugó con la selección en los Juegos Olímpicos de París de 1924, y marchó al Hakoah Viena. Este equipo austriaco se convirtió en uno de los más importantes de centroeuropa en la década de los años 20. Su popularidad le llevó a medirse con el West Ham United inglés. El primer partido se disputó en Viena y el resultado fue de empate. Los ingleses se comprometió a disputar el desempate en Londres. Allí, el Hakoah humilló a los hammers endosándoles un rotundo 0-5. Bela Guttmann siempre fue inquieto. Tras una gira por Estados Unidos se quedó asombrado tras disputar un partido en el New York’s Polo Ground ante 46.000 espectadores. Por ello, y porque buena parte de los clubes eran de propiedad judía, decidió marcharse a la liga estadounidense donde jugó 176 partidos hasta su retirada a la edad de 32 años.

Sus inicios en el banquillo estuvieron ligados al Hakoah Viena. Posteriormente marchó al Enschede holandés [actual Twente] y ganó la Liga. También ganó la Liga húngara en la temporada 1938/39 con el Ujpest. Tras la II Guerra Mundial siguió entrenando en Hungría. Se hizo cargo de las riendas del Kispest Honved, con el que ganó otros dos campeonatos. El Honved era propiedad del padre de Ferenc Puskas, detalle que podría ser anecdótico pero que fue crucial en su trayectoria en la institución. Su marcha se produjo tras un roce con Puskas hijo. Guttmann quiso cambiar a un defensa y Puskas se negó. El cambio no se produjo. Guttmann se había dado cuenta que acaba de perder el respeto de sus jugadores. Se sentó en el banquillo, ojeó una revista hasta la conclusión y presentó la dimisión.  

Marchó a Italia. Tras pasar por los banquillos de Pádova y Triestina recaló en el AC Milan en 1953. El camino de Trieste a Milan no lo hizo solo. Se llevó a un prometedor defensa de la Triestina: Cesare Maldini. Se convirtió en uno de los jugadores históricos del club rossonero. Fue el encargado de levantar la primera Copa de Europa de los milanistas en 1963. Pero, sobre todo, fue uno de los mejores defensores de su época. Guttmann tuvo un gran equipo a sus órdenes. Contó con el trío ‘gre-no-li’. Es decir, con los delanteros suecos: Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm. Los tres formaron parte del combinado nacional que había sido oro olímpico en los Juegos de Londres de 1948. Además, también contó con el uruguayo Juan Alberto Schiaffino. Uno de los autores de goles del llamado ‘maracanazo’. Con este plantel, el Milan ganó el título de 1955. Nordahl fue el máximo goleador del torneo. El sueco actualmente es el segundo máximo goleador de la historia del Scudetto. En 1956 salió por la puerta de atrás del Milan y se despidió de Italia tras entrenar al Vicenza.  

SU LLEGADA A PORTUGAL. De Bela Guttmann se dice que fue un gran estratega. La  leyenda dice que el fue el inspiró el 4-2-4 con el que Brasil se proclamó campeona en el Mundial de 1958. Se dice que Guttmann durante su etapa en el MTK decidió fortalecer el medio del campo y para ello comenzó a emplear un 4-2-4 que Bukovi y Sebes también empezaron a utilizar. En 1957 Guttmann volvió a dirigir al Honved. El mítico Honved en el que jugaban: Puskas, Czibor, Kocsis, Bozsik, Budai, Lorant y Grosics.   Con este 4-2-4 el Honved realizó una gira por Brasil. Allí se enfrentó a varios equipos. El conjunto húngaro maravilló y Guttmann se quedó en Brasil para hacerse cargo del Sao Paulo. Un Sao Paulo al que llevó al título en 1957. En este equipo formaron Dino Sani y Mauro Ramos, que ganaron el Mundial de 1958, y, sobre todo, destacaba la presencia del veterano Zizinho. Él fue el primer centrocampista brasileño que impactó a nivel mundial.  

Tras su paso por Brasil, Guttmann puso rumbo a Portugal. En concreto a Oporto. Ganó la Liga con los dragoes. El Benfica se fijó en él y le contrató un año más tarde. Alrededor de este húngaro hay mucha mística y leyenda. Otra de esas leyendas dice que antes de firmar con el Benfica pasó por la barbería. En ella, coincidió con José Bauer, que en ese momento era el técnico del Sao Paulo. A lo largo de la conversación surgió el nombre de un joven mozambiqueño que tenía cautivado a Bauer. Guttmann decidió mandar a un ojeador y Eusebio Ferreira llegó a Lisboa a finales de 1960. Con la pantera negra, Guttmann encontró lo que al Benfica le faltaba para aspirar a la corona continental. De hecho, el primer triunfo europeo de las águilas se remonta a 1960. La irrupción de Eusebio no pudo ser más estrepitosa. En la final del Torneo de París de 1961, el Benfica iba perdiendo 3-0 con el Santos de Pelé y tan sólo habían transcurrido 20 minutos de partido. Guttmann desesperado decidió poner a Eusebio en el campo. El mozambiqueño respondió a la confianza de su entrenador con tres goles que igualaron el partido y que provocaron la reacción de Pelé. El astro brasileño hizo dos goles y su equipo terminó ganando por 6-3. Pero el gran triunfador de la noche fue Eusebio. La crónica de France Football es fiel reflejo de ello: “Eusebio 3, Pelé 2″. 

El camino hasta la final de Berna fue relativamente cómodo para el Benfica. Eliminó al Hearts, Ujpest, AGF y Rapid de Viena. Pero el rival en la final iba a ser el todopoderoso FC Barcelona. El conjunto azulgrana había eliminado en primera ronda al Real Madrid, equipo que había ganado las cinco copas de Europa que se habían disputado hasta la fecha. Tenía un conjunto temible encabezado por los húngaros Kubala, Kocsis y Czibor más Evaristo y Luis Suárez. El Barça partía como favorito. Pero no cumplió. Se estrelló con la madera. Hasta cuatro balones acabaron en los postes. El Benfica no pudo contar con Eusebio en la final debido a que no había podido de arreglar el contrato con el club lisboeta. A pesar de ello, las águilas se impusieron por 3-2 en la prórroga. 

El título de campeón de Europa lo iba a revalidar en la temporada siguiente. Y lo iba a hacer ante el mismísimo Real Madrid que alcanzó la final y que quería sumar su sexto título en siete ediciones. El conjunto blanco tuvo una difícil eliminatoria de semifinales ante la Juventus. Di Estéfano firmó el tanto del triunfo madridista en Turín. Pero la Juve repitió resultado en Charmartín, infligiendo al Real Madrid la primera derrota europea en casa de su historia. Fue necesario un partido de desempate en París que concluyó con triunfo blanco por 3-1. Si el Real Madrid sufrió en cuartos, el Benfica lo hizo en las semifinales ante el Tottenham Hotspur. 3-1 en Lisboa y derrota por 2-1 en The Lane. La final de Ámsterdam iba a enfrentar a los dos únicos campeones de la competición. Y Guttmann iba a poder contar con Eusebio, que estaba maravillando al continente con el fútbol que tenía en sus botas. Además, Guttmann tenía la posibilidad de tomarse una pequeña revancha con Puskas. El jugador húngaro fue el mejor de los blancos. Firmó tres goles, todos los que hizo el conjunto de Charmartín en aquella tarde. Pero el Benfica hizo cinco, dos de ellos de Eusebio.

Parecía que el Benfica iba a sustituir al Real Madrid en el trono continental. Si los blancos habían dominado la década de los 50 con Di Estéfano como gran abanderado, el Benfica se encomendaba a Eusebio y Guttmann para imponer su tiranía. El Benfica parecía un equipo imbatible. Con un poderío ofensivo notable y con un Eusebio al que ninguna defensa lograba frenar o, al menos, minimizar. Guttmann afrontaba su tercer año en la entidad. El húngaro pensaba que la tercera temporada era la más difícil para un entrenador. Por ello, durante el verano pidió un aumento de sueldo. Las negociaciones entre técnico y directiva no llegaron a buen puerto, hubo mucha tensión y el club decidió cesar Bela Guttmann. Tras el cese, el húngaro profirió la ya cita frase de “sin mí, el Benfica no volverá a ganar una copa europea”. La frase comenzó a tener sus efectos en ese mismo 1962. A finales de año, en la disputa de la Intercontinental que se llevó el Santos de Pelé.