Eric el Rojo [parte 1]

Erik el Rojo [nacido en el siglo X como Erik Thorvaldsson]  fue un pirata y comerciante vikingo dedicado por imperante necesidad a la exploración de los confines del mar. A él, se le adjudica la primera colonia humana en las tierras de Groenlandia, si bien es cierto que antes ya hubo intentonas para establecer campamentos en estas gélidas tierras, todas ellas fracasaron hasta que llegó Erik el Rojo. La figura de este explorador vikingo tiene ciertos paralelismos con la de este otro Eric el rojo, éste con ‘c’ y no con ‘k’, que durante la década de los 90 descubrió Inglaterra para los futbolistas continentales. No corrían buenos tiempos para el fútbol inglés. Tras los incidentes de la final de la Copa de Europa de Heysel de 1985, la UEFA había decidido excluir a todos los clubes ingleses de las competiciones europeas e incluso la pérfida albión estuvo a punto de no ver a su selección competir en el Mundial de Italia, en el que alcanzó las semifinales. Diez años de exclusión para el Liverpool, que después se quedaron en siete, y cinco para el resto de clubes ingleses.

La exclusión supuso un serio revés para el fútbol inglés que había ganado siete de las últimas ocho ediciones de la Copa de Europa. Liverpool [76-77, 77-78, 80-81 y 83-84], Nottingham Forest [78-79 y 79-80] y Aston Villa [81-82]. Un dominio que acabó aquel 29 de mayo, tanto en el terreno de juego [la Juve se impuso por 1-0 al Liverpool] como en lo simbólico, ya que desde esa final comenzó el dominio del fútbol latino con los títulos de Juventus, Oporto, Milan, FC Barcelona y Olimpique de Marsella. Los ingleses estaban fuera y no volverían hasta la temporada 1990-1991, aunque lo hicieron por la puerta grande. El Manchester United, ya con Alex Fergusson en el banquillo de los diablos rojos, se impuso en la final de la Recopa al FC Barcelona de Johan Cruyff, que esa misma temporada ganó la primera de las cuatro ligas que conquistó el dream team. Dos goles del ex barcelonista Mark Hughes dieron el triunfo al ManU. Un Mark Hughes que había regresado a Inglaterra tras militar en el FC Barcelona y Bayern de Munich.El ejemplo de Mark Hughes sirve para reflejar lo que la sanción supuso para los clubes y jugadores tanto ingleses como británicos. Los cinco años de sanción supusieron un freno importante para las tesorerías de los clubes y además restó atractivo a la competición doméstica. Tanto los jugadores de las islas como los de la Europa continental comenzaron a descartar las ofertas de los principales clubes ingleses al no poder disputar competición europea alguna, algo que también contribuyó a potenciar los campeonatos ligueros de España, Italia, Francia y, en menor medida, Alemania. De esta manera, jugadores como Mark Hughes [FC Barcelona y Bayern de Munich], Gary Lineker [FC Barcelona], Glen Hoddle [Mónaco], Chris Waddle [Olimpique de Marsella], David Platt [Bari, Juventus y Sampdoria] o Ian Rush [Juventus] y entrenadores  como Terry Venables [FC Barcelona] o John Bejamin Toshack [Real Sociedad y Real Madrid]  tuvieron que ganarse, con mayor o menor fortuna, la vida en el continente. Con esta diáspora comenzó el bajón de un fútbol inglés que recobró su importancia en Europa a través de un club [Manchester United] y de un jugador francés [Eric Cantona]. 

Los iniciosEric Cantona, con la camiseta del Auxerre
Eric Cantona se crió futbolísticamente en las categorías inferiores del Auxerre que dirigía ese extraño fenómeno de los banquillos llamado Guy Roux. De allí partió al Martiques de la Segunda francesa para regresar al Auxerre en 1986 ya con un contrato profesional. Sus actuaciones fueron lo suficientemente convincentes como para formar parte del equipo nacional sub-21 que conquistó el campeonato europeo de la categoría en 1988. En aquel equipo, además de l’enfant terrible Cantona, estaban otros jugadores como
Franck Sauzée, Laurent Blanc o Franck Silvestre.
 
Los siguientes años para Cantona fueron de mucho movimiento. Muchas maletas tuvo que preparar el bueno de Eric. Tras el Europeo sub-21, el Olimpique de Marsella se fijó en él. No duró mucho en Marsella. Tras un partido amistoso ante el Torpedo de Moscú, Cantona comenzó a exhibir su particular humor al quitarse de malos modos la camiseta cuando fue relevado. Un mes de sanción interna. Meses después se despachó a gusto con el seleccionador galo en televisión, lo que le costó quedarse fuera del equipo nacional. Cesión al Girondins. Seis meses en Burdeos para poner pies en polvorosa y enrolarse en el Montpellier, donde se enzarzó en una pelea, no tuvo el apoyo del vestuario y fue sancionado. Regreso a Marsella. Tapie había accedido a la presidencia del Olimpique y Beckenbauer se sentaba en el banquillo. Ganó la Liga pero fue transferido al Nimes. Allí, en diciembre de 1991, Cantona volvió a liarla. Tiró de malos modos un balón al colegiado del encuentro, se le abrió expediente y fue sancionado por un mes. Llamó “idiotas” a los miembros del comité y la sanción se le amplió a tres. Por ello, decidió retirarse de la práctica activa del fútbol, pero Michael Platini, que por entonces era el seleccionador galo, persuadió a Catoná para que no colgase las botas. A sugerencia de Gerard Houllier, que era técnico ayudante de Platini, Cantona se marchó a Inglaterra para relanzar su carrera profesional.   

El panorama inglés 
La sanción no sólo había apartado de las competiciones europeas al fútbol ingles, también lo había dejado anquilosado en el modelo futbolístico propio del norte de Europa. Tampoco era tan extraño. Con ese estilo de fútbol fuerza, alto ritmo de juego, balón largo, pelea por la conquista del rechace y escasa creación en la medular, el fútbol inglés había conquistado Europa. En Inglaterra no se había tomado contacto con ninguno de los dos equipos que estaba revolucionado el fútbol europeo: el Milan de Arrigo Sacchi y el FC Barcelona de Johan Cruyff. La exclusión se unió a la barrera natural haciendo al fútbol inglés impermeable de las nuevas tendencias continentales. Además, en la campaña anterior, el United topó con el Barça en la final de la Recopa y venció por 2-1. El viejo fútbol inglés parecía estar por encima de esos nuevos conceptos tácticos que se extendían por la Europa continental como un reguero de pólvora.

Cantona con la copa de la liga de 1992.En ese panorama, Eric Cantona tuvo una prueba con el Sheffield Wednesday de Trevor Francis. Superó esa prueba pero el contrato que le presentó el club inglés no satisfizo sl francés. Terminó firmando por el Leeds United. La suerte del último título de la First Division, a partir de la campaña siguiente la liga inglesa pasó a denominarse Premiere League, pudo decidirse en ese contrato. El Leeds United fue el campeón, el Sheffield Wednesday acabó tercero a siete puntos y el Manchester United fue segundo a cuatro del primero. Howard Wilkinson en el banquillo  contó como piezas básicas de su equipo con Gordon Strachan, el veterano y habilidoso mediapunta escocés llegó a Leeds procedente del Manchester United por la nada desdeñable cifra de 300.000 libras, Lee Chapman, que había sido fichado del Nottingham Forest por 400.000 libras y que en esta campaña firmó 20 goles que le llevaron a ser el máximo goleador de todas las competiciones inglesas, David Batty, que posteriormente también alzaría el título liguero con el Blackburn Rovers, Gary McCallister, uno de los últimos grandes centrocampistas salidos del fútbol escocés, el cancerbero John Lukic y un joven centrocampista galés llamado Gary Speed. El francés disputó 18 partidos de Liga con el Leeds United entre el 8 de febrero de 1992 y el 27 de noviembre del mismo año. 18 partidos y nueve goles. Cantona firmó algunos buenos encuentros en esa temporada, la mayoría desde el banquillo, pero fue una grata sorpresa para la liga, sobre todo por la bella factura de sus goles. 

Los diablos rojos y la Premiere
Alan Shearer fue el traspaso más caro del curso 92-93.La temporada 1992-93 fue la del cambio en la liga inglesa. Cambio de denominación. De First Division se pasó a denominar Premiere Legue. Pero, sobre todo, fue el año en el que el dinero entró en los clubes. Una nueva competición que traía de la mano un jugoso contrato con el operador Sky. Gracias a esta entrada de dinero, los clubes se movieron en el mercado y se propiciaron importantes traspasos. El que más gastó fue el Blackburn Rovers que regresaba a la élite con un ambicioso proyecto liderado por el millonario Jack Walter. Pagó 3,5 millones de libras [al cambio de la época, más de 400 millones de las antiguas pesetas] al Southampton por el último gran rematador del fútbol: Alan Shearer; 1,3 al Middlesbrough por el delantero Stuart Ripley; 1,5 a mitad de temporada por el delantero Kevin Gallacher del Coventry y, tres días después, 700.000 libras por el joven lateral izquierdo del Chelsea Graeme Le Saux. Pero si lo del Blackburn fue una gran inversión, para que se hagan una idea, en ese mismo verano el Liverpool pagaba al Tottenham 2,3 millones por Paul Stewart y 1 millón al Watford por el portero David James; el Leeds abonaba al Arsenal 2 millones de traspaso por David Rocastle; el Newcastle se hacía con los servicios del delantero Andy Cole del Bristol City por 1,75 millones; el Arsenal contrataba al reciente campeón de Europa con Dinamarca John Jensen por una cifra ligeramente superior al millón de libras. Pero, tras la contratación de Alan Shearer, también llamaron la atención las cifras de otros dos traspasos. Por un lado, los 2 millones de libras que desembolsó el Tottenham Hotspur para contratar a Tedy Sheringham, que esa temporada lideró la clasificación de la Liga con 22 dianas, y, por otro, 2,3 millones que abonó el Aston Villa al Liverpool por Dean Saunders. 

El dinero fluía pero no tanto como en el campeonato italiano. Los traspasos ingleses no llegaban a la altura de los que se podía permitir la lira. Una lira, es decir, un calcio que caminaba fuerte por Europa al ritmo marcial que imponía el Milan de Sacchi. La Juve pagó cuatro millones de libras por Andy Moller y la Fiorentina 3,5 por adquirir a Brian Laudrup, que había dirigido con maestría a Dinamarca hacia el título de la Eurocopa de Suecia de 1992. La libra no podía competir con la lira. Como ejemplo, el central titular de la selección Des Walker se marchó del Forest a la Sampdoria por 1,5 millones de libras y un salario que no estaba al alcance de ningún club británico. Este traspaso, incluso también demostró la fortaleza de la lira respecto a la peseta, ya que el central fue pretendido por el Real Madrid. Y si lo de Des Walker fue sintomático, los 5,5 millones de libras que el Lazio pagó al Tottenham por Paul Gascoigne fue toparse de bruces con la realidad. La libra, es decir, la Premiere League no podía competir con la lira y el Calcio. Un traspaso mucho más modesto iba a ser crucial para el desarrollo de los primeros años de la Premiere League. Eric Cantona se fue ganando el respeto de la liga por sus actuaciones dentro de los terrenos de juego, especialmente recordado fue su hat-trick al Liverpool en la Charity Shield de 1992 que acabó ganando el Leeds United por 4-3, pero una serie de malos partidos, especialmente en Copa de Europa ante el Glasgow Rangers, le llevaron al banquillo, lo que provocó su insatisfacción. Una gran actuación en la derrota del Leeds United ante el Watford en Copa de la Liga puso fin a su trayectoria en el conjunto del norte de Inglaterra. Una llamada de Alex Ferguson llevó al francés a Old Tratford a cambio de 1,2 millones de libras.  

Alex Ferguson se encontraba agobiado en el banquillo. Había llegado al ManU procedente del Aberdeen, con quien ganó una Recopa ante el Real Madrid. Sus primeros años en Old Tratford no fueron buenos. La presión de más de 20 años sin ganar la liga se hacía notar. De hecho, se dice que salvó la cabeza en la final de Copa de 1990. El United se midió al Crystal Palace y necesitó de un replay para recibir el trofeo de manos de la reina de Inglaterra. Título copero que le permitió tomar parte de la Recopa de 1991, que a la postre terminaría en Old Tratford. El subcampeonato liguero y la Copa de la Liga de 1992 le habían dejado el crédito mínimo para seguir una temporada más. Los diablos rojos tenían un equipo compacto. Con un joven Peter Schmeichel en la portería, una defensa sólida con los centrales Steve Bruce y Gary Pallister más el entrañable lateral izquierdo irlandés Denis Irwin que era secundado por un correcto Paul Parker en el derecho, un incipiente extremo izquierdo galés llamado Ryan Giggs, Paul Ince, uno de los mediocentros más corajudos, batalladores y broncos que ha dado el fútbol inglés, y un tándem atacante formado por Hughes y McClair. Por contar, esa plantilla contaba hasta con todo un mito del fútbol inglés y del Manchester United. Bryan Robson, de profesión centrocampista y capitán tanto del ManU como de la selección, apuró sus últimos días como diablo rojo logrando ese tan deseado título de liga.  

Ryan Giggs, a la izquierda, celebra un gol con Catona.El United lo tenía todo para ser campeón pero le faltaba un genio con genio e ingenio. Cantona ejerció a la perfección ese papel. Eric el Rojo, como rápidamente le apodaron en Manchester, apelativo que posteriormente daría paso al de Eric The King, lideró a los diablos rojos hacia su primer título de liga en 26 años. No fue nada fácil. Enfrente tuvo a un Aston Villa que aspiraba a reeditar la gloria del título de 1981. En las filas de los villanos se encontraban, además del ya citado delantero galés Dean Saunders, buena parte de la columna de la selección de Irlanda, con el central ex ManU. en la década de los 80 Paul McGrarth a la cabeza, el lateral Staunton y el medio Houghton, dos ex jugadores de la Real Sociedad como Kevin Richardson y Dalian Atkinson más Dwight York, joven delantero de Trinidad y Tobago que posteriormente triunfaría en el Manchester United. Al final, diez fueron los puntos que separaron a ambos equipos aunque la afición de Old Tratford nunca olvidará aquel encuentro agónico ante el Sheffield Wednesday. Faltaban seis jornadas para la conclusión del campeonato, el Aston Villa tenía un punto más que el ManU y recibía en el Villa Park al Coventry. El encuentro finalizó 0-0. Por su parte, el Manchester United recibía al Wednesday. Las noticias desde el Villa Park eran favorables hasta que John Seridam, de penalti en el minuto 65, ponía el 0-1 en el marcador de Old Traford. Pallister vio la roja y dejó a su equipo por debajo en el marcador y con diez jugadores. La suerte parecía volver a burlarse de los diablos rojos hasta que dos goles de Steve Bruce, minutos 86 y 90, llevaron el delirio a la afición local que vio como su equipo superaba al Aston Villa en la clasificación y como terminó adjudicándose el título tras 26 años de espera. El título del United también supuso un récord particular para Cantona. El francés fue el primer jugador en la historia del fútbol inglés en ganar dos ligas consecutivas con diferentes equipos.

 Bruce y Robson con la copa de liga de 1993.

El mejor del curso

La temporada 93-94 se presentaba como la de la confirmación. La confirmación Cantona y del propio Manchester United a la élite. Cantona había encontrado su sitio, era un jugador querido por su club, desequilibrante, único en la competición y tan sólo le quedaba comenzar a desplegar el fútbol que llevaba dentro. Alex Ferguson conocía y sabía valorar a un espécimen único como el francés. Por ello, decidió blindar el centro del campo con la adquisición de Roy Keane por 3,75 millones de libras. El ex del Nottingham Forest junto con Paul Ince estaban destinados a formar una pareja en la medular que liberase del trabajo defensivo a Cantona. Así lo hicieron. Dos pitbulls malencarados que permitieron a Eric Cantona hacer lo que mejor sabía, es decir, jugar a fútbol y ser el jugador más desequilibrante de la Premiere League, De hecho, recibió hasta el título de ‘Mejor Jugador de la Temporada’ al mismo tiempo que batió el récord de expulsiones en una misma campaña con cuatro. Sus números fueron bastante elocuentes de su evolución. En su primer año con la camiseta de los diablos rojos, el francés jugó 21 partidos, todos ellos de titular excepto uno, y marcó nueve goles. En su segundo año, disputó 34 en la Premiere, todos ellos de titular, para anotar 18 goles. Sus tantos, asistencias e importancia en el juego le llevaron a ser el más destacado de la campaña en Inglaterra.


El Manchester United apoyado en el galo logró revalidar el título de liga y además también consiguió el doblete al ganarle al Chelsea la final de la Copa por 4-0, con gol incluido de Cantona. El único equipo que pudo plantarle cara al United durante esta temporada fue el Blackburn Rovers que esa temporada volvió a hacer un gran desembolso para pelear la liga. De esta manera, a Ewood Park llegaron el delantero Chris Sutton (5 millones/Norwich), David Batty (2,75/Leeds Utd.); Paul Warhust (2,7/Sheffield Wednesday); el guardameta Tim Flowers (2,4/Southampton), Andy Morrison (500.000 libras/Plymouth); Ian Pearce (300.000/Chelsea) y Paul Harford (libre/Arsenal). A pesar de estos refuerzos, el Blackburn Rovers fue segundo a ocho puntos del Manchester United pero comenzaba a dar señales de lo que se convirtió en realidad en la temporada siguiente. Realmente, el Blackburn peleó la liga hasta la penúltima jornada en la que una inesperada derrota ante el Coventry (2-1) le situó a cinco puntos del United.

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