Eric el Rojo [parte II]

Segunda entrega de la trayectoria de Eric Cantona en el fútbol inglés. Tras lograr tres títulos de Liga en sus tres primeros años, recibir el galardón de mejor jugador de la temporada 93-94 y de conseguirse un hueco en el panorama futbolístico europeo, el delantero galo sacará a relucir su genio en una agresión a un seguidor del Crystal Palace. Sancionado durante meses asistió desde la grada al título de Liga logrado por el Blackburn Rovers de Alan Shearer y Kenny Dalglish. Pero se desquitó en la campaña siguiente guiando al United a remontar 12 puntos de desventaja respecto al Newcastle United para ser campeón, volver a ser elegido por la prensa como mejor jugador de la temporada y marcar el gol del triunfo en la FA Cup de 1996.

Agresión de Cantona a un seguidor del Crystal Palace.

Cantona saca el genio

La campaña 1994-95 se prometía de gran interés en la Premiere League. El Manchester United quería lograr el tercer título liguero consecutivo pero el Blackburn Rovers de Jack Walter quería impedírselo y también parecía el único equipo capaz de arrebatar la gloria a los diablos rojos. Para Cantona el año también era importante, se hablaba de que podía entrar en la lucha por el prestigioso Balón de Oro de France Football. Pero lo cierto es que en Francia todavía pesaba la inesperada eliminación de les bleus en la fase de clasificación para el Mundial de Estados Unidos de 1994. Un doloroso 2-3 logrado por los búlgaros en el Parque de los Príncipes evitó que Francia regresase a un Mundial tras perderse el de Italia’90. Cantona fue una de los culpables y además su figura en Francia empequeñecía en su comparación David Ginola. El apuesto jugador del PSG había asombrado a Europa con sus actuaciones en las competiciones europeas, especialmente ante el Real Madrid, y también llamó la atención de Premiere, que terminaría reclutando sus servicios un año más tarde. Pero no anticipemos la creciente rivalidad entre ManU y Newcastle que se oteaba en el horizonte ya que ésta fue la temporada del Blackburn Rovers. 

Jack Walter con la copa de campeón de la Premiere de 1995Jack Walter quería la liga y saltó la banca de la Premiere. La contratación de Chris Sutton supuso un nuevo récord de traspaso en el fútbol inglés. Cinco millones de libras por un prometedor delantero que acaba de firmar una gran temporada con el Norwich. 25 dianas en la campaña anterior avalaban a Sutton que tan sólo quedó por detrás de Andy Cole (34), Alan Shearer (31) e igualó con Matt Letissier. Delantera temible la que formaron Shearer y Sutton. Tándem que rozó la media centena de goles durante la temporada. Shearer fue el máximo realizador con 34 mientras que Sutton bajó sus números y se quedó en 15 goles. Eso sí, si el Blackburn Rovers saltó la banca en verano, en enero el United volvió a batir el récord. Fue con la contratación del delantero del Newcastle Andy Cole. Cinco millones de libras en efectivo más el traspaso de un prometedor extremo norirlandés llamado Keith Gillespie, que estaba valorado en otro millón más de libras, por un delantero que había marcado con los magpies 68 goles en 84 partidos.


Con el fichaje de Cole, el United encontraba el relevo del veterano Mark Hughes, que al final de temporada se marchó traspasado al Chelsea, y se preparaba para mantener el pulso final por la liga. Pero Alex Ferguson seguro que no contaba con el temperamento de Eric Cantona. El United visitaba entre semana el campo del Crystal Palace. Una jornada de finales de enero. Durante el transcurso del partido, el colegiado de la contienda decidió expulsar a Cantona, éste, según marchaba a los vestuarios, agredió a un seguidor local que le había arrojado té caliente. Una pata de kung fu que le salió cara a Cantona. Multa de 10.000 libras, dos semanas de cárcel que se quedaron en 120 horas de trabajo para la comunidad y ocho meses fuera de los terrenos de juego. Golpe para el United que no pudo ganar la liga, que acabó en las vitrinas del Blackburn Rovers, y que además perdió la final de Copa ante el Everton (1-0). El caso es que el United acarició el campeonato. De hecho, pudo ganarlo en el último encuentro de la temporada, pero su empate (1-1) en el feudo del West Ham United otorgó el título al Blackburn Rovers y eso que el equipo de Kenny Dalglish perdió por 2-1 en su visita a Anfield.

Shearer y Sutton con la copa de la Premiere de 1995.


El regreso

La vuelta a los terrenos de juego de Cantona coincidió con uno de los partidos grandes del campeonato. El Manchester United-Liverpool de 1 de octubre de 1995. El francés tardó dos minutos en demostrar su calidad en un pase a Nicky Butt que puso el 1-0 en el marcador de Old Tratford. Dios o el diablo, que en la figura de Cantona viene a ser lo mismo, había vuelto como se marchó. Un joven delantero del Liverpool apellidado Fowler se encargó de dar la vuelta al marcador con dos tantos pero allí estaba Eric Cantona para igualar gracias a la transformación de un penalti que Ryan Giggs recibió cuando encaraba a James tras una asistencia del francés.  

Ferguson posando con los t�tulos que ganó en 1999.

El francés regresó a un equipo en el que se estaba produciendo un relevo generacional. Los fergie babes. Esa quinta de jugadores apadrinados por Alex Ferguson que recibieron su denominación en honor a la generación de los busby babes que integraron Bobby Charlton, Duncan Edwards o George Best. Esta generación de mediados de los 90 estuvo compuesta por Ryan Giggs, Paul Scholes, David Beckham, Nicky Butt y los hermanos Neville, Phil y Gary. Giggs fue el primero en adquirir protagonismo y en asentarse en la Premiere League. La capacidad de desborde del extremo izquierdo galés ya le había erigido en uno de los jugadores de banda más temibles de la liga. Scholes y Beckham se confirmaron en este concurso. Con el pelirrojo, Alex Ferguson encontró el complemento ideal de Roy Keane. Scholes, probablemente uno de los jugadores más infravalorados en la reciente historia del fútbol, el United adquiría a un elaboración en la medular, aunque no exento de trabajo, y  una pegada de peso pesado en los últimos 30 metros de la cancha rival. En esa campaña, Scholes disputó 18 encuentros ligueros con los diablos rojos y facturó diez dianas. El medio del campo del equipo de Manchester requería de un jugador de banda derecha. Hasta esta temporada, el preferido del preparador escocés había sido Andrei Kanchelskis pero el incipiente David Beckham le enseñó al ruso, primero, el banquillo y, después, la puerta de salida. Para ser un hombre de banda, Beckham no destacaba ni por su rapidez ni por su facilidad de regate. Pero el de Leytonstone contaba con una gran habilidad para el centro y para ejecutar los libres directos. De hecho, su capacidad de golpeo con el pie derecho quedó demostrada en el primer encuentro de la temporada. El United caía por 3-0 en el Villa Park cuando Beckham, en el minuto 82, demostró su capacidad de disparo al batir al meta villano desde la frontal del área. Estos tres talentosos jugadores estuvieron completados y complementados por otro trío con menor lustre. Nicky Butt fue un mediocentro que fue la alternativa tras el traspaso de Paul Ince al Internazionale de Milán pero que tras la eclosión de Scholes se quedó en el recambio del pelirrojo o del irlandés Keane. Gary y Phil Neville, dos laterales correctos, sin excesivo brillo pero cumplieron en la defensa del United. Por cierto, el inicio de esta quinta no fue nada fácil. En el primer partido del campeonato, con derrota en el Villa Park por 3-1, el comentarista de la BBC Alan Hansen le dio un consejo a Ferguson en antena: “Nunca ganarás nada jugando con críos”. Todo un adivino.  

David GinolaPero si el United que se encontró Cantona estaba en un proceso de regeneración, la Premiere también estaba cambiando. Aires nuevos llegaban desde el norte. El Blackburn Rovers no fue el de la temporada anterior y finalizó en sexta posición. La revelación de aquel campeonato fue el Newcastle United. El conjunto de St. James’ Park fichó durante el verano al delantero Les Ferdinand que se convirtió en una urraca tras marcharse del Queen’s Park Rangers a cambio de 8,5 millones de libras. Con el ex del QPR se tapaba la ausencia de Andy Cole que había marchado al United a mitad del curso anterior. Además, la entidad blanquinegra también se hizo con los servicios de uno de los jugadores más cotizados del continente: David Ginolá, que llegó a Newcastle después de que éste le abonase 2,5 millones al PSG. Con estas dos adquisiciones el ataque del Newcastle de Kevin Keegan disponía de Ferdinand como su hombre gol, Peter Beardsley era el segundo delantero y el ídolo del club ya que era natural de Newcastle, Ginola y Gilliespie jugaban en las alas, y Lee Clark y Rob Lee se encargaban de robar y tapar las espaldas de este cuarteto.  

Dennis Bergkamp.Los nuevos aires no sólo provenían de nuevos aspirantes, también hubo dos clubes que reclamaron su lugar histórico: Arsenal y Liverpool. El Arsenal comenzó en esta temporada a dejar atrás la era de George Graham. En la temporada anterior, el técnico tuvo que huir del banquillo de los gunners debido a un escándalo relacionado con las comisiones de los fichajes. El cuadro londinense, que en la temporada anterior había perdido la final de la Recopa ante el Zaragoza, recurrió a Bruce Rioch, que había llevado al Bolton a la final de la Copa de la Liga y a la Premiere tras 15 años de ausencia, fue el elegido para comenzar un nuevo proyecto gunner. Un proyecto que contó con dos rutilantes repescas del fútbol italiano: el holandés Bergkamp [7,5 millones] y el inglés Platt [4,75 m.]. Bergkamp fue tras Cantona el segundo europeo en sentir los efectos revitalizadores del fútbol inglés, aunque eso no fue en esta temporada 95-96 en la que estaba destinado a formar junto con Ian Wright una dupla letal que llevase al Arsenal al campeonato. Ni mucho menos. Al final, a la UEFA y gracias.  

Stan Collymore durante su estancia en el Liverpool.El otro club que quiso reverdecer glorias pasadas fue el Liverpool. La entidad de Anfield había Stam Collymore durante su estancia en el Liverpool.dominado el fútbol inglés durante las décadas de los 70 y 80 pero en los 90 vivía en la mediocridad, lejos de la lucha por el campeonato. El Liverpool también tenía a su generación de jóvenes valores de la casa. Generación encabezada por Robbie Fowler y secundada por Steve McManaman, Jamie Redknapp, Steven Harkness y Dominic Mateo. Además, contaban con la veteranía de Ian Rush, John Barnes o Michael Thomas. Para esta temporada, quiso reforzar su vanguardia con la contratación de uno de los jugadores más prometedores del momento: Stan Collymore. 8,5 millones de libras pagó por un delantero que en la temporada anterior había marcado 22 goles con el Nottingham Forest, quedando cuarto en la tabla de máximos artilleros por detrás de Shearer (34), Fowler (25) y Ferdinand (24). La jugada no le salió bien al Liverpool. Collymore fue víctima de una serie de lesiones lo que conjugado con su mala cabeza y el gusto por el vicio evitaron que su potencia y fortaleza le convirtiesen en uno de los jugadores claves de la liga. El Liverpool finalizó en cuarta posición, pero a 15 puntos del campeón. Eso sí, el Liverpool jugó un papel crucial en el campeonato aunque, para el pesar de los reds, su mejor partido no sirvió para ganar el título liguero sino para regalárselo a su máximo rival.

La temporada de las urracas

El caso es que la temporada comenzó de manera inmejorable para los magpies. El Newcastle United desde el primer momento estuvo en la zona alta. Ganó los cuatro primeros encuentros de liga y parecía perfilarse como el gran candidato al título. A pesar de la ausencia de Cantona, el United mantuvo el tipo hasta el regreso del delantero. Cuando el francés retornó ante el Liverpool, los de Alex Ferguson estaban a dos puntos del líder. Pero los siguientes meses no fueron nada buenos para los diablos rojos. El equipo estaba cambiando y lo notaba. Los fergie babes seguían adaptándose a la categoría, Andy Cole no terminaba de romper como el ariete que había demostrado ser en el Newcastle [hizo 11 goles y vio cuatro cartulinas rojas], el dúo de centrales Bruce & Pallister no estaba tan seguro como en temporadas anteriores y su relevo, May, no terminaba de convencer. El caso es que el United fue perdiendo comba hasta el mes de enero. Por su parte, el Newcastle iba lanzado al título de la mano del buen trabajo que estaban haciendo Ginola, Ferdinand y Beardsley. La única pega para los magpies es que el puñal por la derecha, Gillispie se lesionó en el encuentro de su regreso a Old Tratford. Un contratiempo que, según se dice en Newcastle, le pudo costar el título. El caso es que a pesar de la derrota por 2-0 (Cole y Keane) cosechada a finales de diciembre en Old Tratford no mermó el ánimo de las urracas que al final del mes de enero aventajaban en 12 puntos a los reds y a los red devils 

Faustino Asprilla con la camiseta del Newcastle Utd.Comenzaba febrero y el Newcastle se movió en el mercado. Adquirió, primero, a David Batty, que pretendía arrebatar el título de liga al United por tercera ocasión tras hacerlo con Leeds United y Blackburn Rovers, y al colombiano Faustino Asprilla, cuyo traspaso desde el Parma costó unos 7 millones de libras. A mediados de febrero comenzó una de las remontadas más importantes de la historia del fútbol inglés. El United, tras la derrota cosechada en White Hart Lane el primer día de 1996, empató en casa ante el Aston Villa y comenzó su remontada hilvanando seis victorias consecutivas. Entre ellas, la decisiva lograda en San James’s Park el 4 de marzo. Un gol de Cantona en el inicio de la segunda mitad valió media liga. El United se colocaba a un punto del Newcastle aunque había disputado un partido más. En esta racha, Cantona firmó cuatro goles, dos de ellos imprescindibles para los triunfos en los feudos del West Ham y Newcastle.  La diferencia se amplió a tres puntos a la jornada siguiente. El United vio truncada su racha en el campo del Queens Park Rangers[1-1] y el Newcastle batió al West Ham [3-0]. Pero el Newcastle sufría un duro revés en los dos siguientes compromisos. Derrota en Highbury ante el Arsenal por 2-0 y nueva derrota en Anfield.

Collymore celebrando el 4-3 ante el Newcastle Utd.El encuentro ante el Liverpool marcó la temporada. Fue un partido típico inglés. De ida y vuelta. Con gran emoción y entrega por parte de ambos conjuntos. El Liverpool se adelantó en el minuto dos tras un gol de Fowler, pero el Newcastle tardó 12 en darle la vuelta gracias a los tantos de Ferdinand y Ginola. Tras el descanso, Fowler igualó pero Asprilla, dos minutos más tarde, devolvió la iniciativa al Newcastle. Pero aquí apareció Collymore para firmar uno de sus mejores partidos de la temporada. Primero un gol para poner el 3-3 y luego otro, en el descuento, para situar el 4-3 definitivo. En lo que el Newcastle perdió estos dos partidos y derrotó al QPR, el United en sus tres compromisos logró el triunfo. Tres victorias ante Arsenal [1-0], Tottenham [1-0] y Manchester City [2-3. Cantona marcó en los tres. Los diablos rojos aventajaban a las urracas en tres puntos pero seguían con un partido más. Así, la jornada del lunes 8 de abril fue decisiva. El Newcastle cayó por 1-2 ante el Blackburn Rovers mientras que el United se impuso por 1-0, gol de Cantona, al Coventry. El equipo de Keegan ganó sus siguientes tres compromisos [Aston Villa, Southampton y Leeds United], pero el United hizo lo propio [Southampton, Leeds United y Nottingham Forest ]. Tres puntos había de diferencia entre ambos cuando el Newcastle visitó al Nottingham Forest para disputar el encuentro que tenía pendiente. El Forest venía de recibir un serio correctivo del United [5-0] y quiso demostrar ante su afición que no era un equipo tan malo. Al final, el gol de Woan neutralizó el tanto de Beardsley y dejó al Newcastle a dos puntos del United a falta de la última jornada de liga. Los diablos rojos tenían que ganar al Middlesbrough y lo hicieron por 0-3 gracias a los goles de May, Cole y Giggs. 

El United había vuelto a ganar la liga después de remontar 12 puntos de desventaja y gracias al triunfo del Liverpool sobre el Newcastle en aquel partido loco de un miércoles de abril. Cantona había sido decisivo en este tramo gracias a sus goles, que dieron muchos puntos a los diablos rojos, a sus asistencias y, en definitiva, a su capacidad para marcar diferencias en la Premiere. Pero la United le quedaba un partido por disputar. La final de la FA Cup que le iba a enfrentar a un Liverpool que quería acabar con tres temporadas de sequía desde que en 1992 levantó la copa al imponerse por 2-0 al Sunderland. Además también quería batir al United como primer paso para recuperar su hegemonía en el fútbol inglés. Nada más lejos de la realidad. El encuentro se desarrolló por los cauces típicos de las finales. Emoción, entrega, disputa, poco fútbol e igualdad en el marcador hasta que Cantona, en el inicio del segundo tiempo, marcó desde la frontal del área echando el cuerpo hacia atrás para poder disparar un corner repelido por David James. 1-0, Copa y doblete para el United. Cantona fue elegido por la prensa como el jugador de la temporada.

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