El coleccionista de títulos

Hace quince días asistimos al debut de Fabio Capelllo en el banquillo de la selección inglesa. La FA ha contratado al Centurión, como le apoda la prensa británica, para reflotar la nave de los pross y poder estar en el próximo Mundial de Sudáfrica. El ejemplo ha cundido en las islas. Una semana después, la Federación Irlandesa anunciaba la contratación de otro ilustre italiano. Uno de los currículums más laureados de Europa, el de Giovanni Trapattoni. A nivel de clubes lo ha ganado todo, especialmente con la Juventus de Turín, pero su paso por la Nazionale no estuvo a la altura del brillante palmarés que atesora. Ahora tiene el reto de aplicar su férreo sistema defensivo para hacer competitiva al combinado irlandés y lograr su clasificación para la Copa del Mundo de 2010.

Giovanni Trapattoni.

 A LA VERA DE NEREO ROCCO. Ortega y Gasset popularizó una frase, “yo soy yo y mi circunstancia”, con la que señalaba la importancia que tiene el entorno sobre el individuo y sobre sus decisiones. Por ello, no se puede analizar la carrera como técnico de Giovanni Trapattoni sin remontarse a su etapa como central del Milan en la década de los 60 y 70. En la entidad rossonera tuvo como entrenador a Nereo Rocco,  quien se supone que fue el inventor del popular catenaccio. Rocco dio un giro de tuerca al planteamiento que décadas atrás llevó al éxito a la selección transalpina en los mundiales de 1934 y 1938. Por entonces, la Nazionale contaba con Vittorio Pozio en el banquillo. Figura de vital importancia en lo que se refiere a asentar las bases del tradicional pragmatismo que emplean tanto los clubes como la propia selección italiana. Lo cierto es que los resultados del Milan en la década de los 60 dieron la razón a la táctica conservadora de Nereo Rocco. Dos Copas de Europa (1963 y 1969), dos Scudettos (1962 y 1968), una Recopa (1968), una Intercontinental (1969) y una Copa de Italia (1967) fue el balance de las dos etapas en las que dirigió al Milan. Aquel Milan que contó con el genio inspirador de Gianni Rivera pero también con Maldini, Lodetti, Pivattini, Sani, Altafini, Mora y el propio Trapattoni. El único título que se escapó a este gran Milan fue la primera Intercontinental, de 1963, que perdió ante el Santos de Pelé.

Giovanni Trapattoni debutó con el Milan a comienzos de 1960. Era un prometedor central de la cantera que contaba con 18 años de edad. A pesar de su juventud, se ganó la confianza de Rocco y de los técnicos que pasaron por el banquillo rojinegro entre las dos etapas en las que Rocco dirigió al Milan. Trapattoni disputó un total de 284 partidos en las 14 temporadas que estuvo en la entidad de Milanello. 14 temporadas que le sirvieron para conocer a la perfección el catenaccio. Un sistema defensivo, donde se fomentaban los marcajes al hombre de los centrales y además se jugaba con un líbero.

“UN ATAQUE IMPACABLE Y UNA DEFENSA DE HIERRO”.   Esta frase resume el pensamiento de Giovanni Trapattoni y sirve para definir a la Juventus de Turín que dirigió. Sus primeros pasos en los banquillos los dio en el seno de su club matriz. Trapattoni fue ayudante de los diversos entrenadores del Milan, dirigió al primer equipo, pero, sobre todo, su leyenda comenzó en Turín.  La llegada de Trapattoni al banquillo del Comunale fue decisiva para la gran Juventus. El club bianconero había perdido la final de la Copa de Europa de 1973 y, a pesar de los Scudettos logrados ese mismo año y en 1975, la dirección de la Vecchia Signora se decantó por mover el banquillo y firmar a Trapattoni. El primer año de ‘Trap’ en el banquillo no pudo ser mejor. Scudetto y Copa de la Uefa. En Turín se estaba formando buena parte de la base de la selección transalpina que finalizaría en cuarta posición en el Mundial de Argentina (1978) y que acabaría ganado el de España (1982). A los Dino Zoff, que había recalado en la Juve en la campaña 72-73, Fabio Capello, Claudio Gentille, Gaetano Scirea, ‘Il Barone’ Franco Causio, Guiseppe Furino, Antonello Cuccureddu, Marco Tardelli, Roberto Bettega se les unieron durante la etapa Trapattoni  Antonio Cabrini, Roberto Boninsegna, Liam Brady, Paolo Rossi, Domenico Marocchino, Massimo Bonini, Michael Platini, Zbigniew Boniek o Michael Laudrup 

Todos ellos, apoyados en el férreo sistema de contención de ‘Trap’ y gracias al talento de sus puntas, llevaron a la Juventus a firmar el mejor periodo de su historia. Seis Scudettos (1977, 1978, 1981, 1982, 1984 y 1986) y dos Copas (1979 y 1983) fueron el balance doméstico. Pero la mayor contribución a la gloria del club que realizó el equipo de Trapattoni fue a través de sus resultados europeos. La deseada Copa de Europa, aunque con sabor amargo debido a la tragedia que sucedió en Heysel en 1985, una Recopa (1984), una Uefa (1977), una Supercopa de Europa (1985) y una Intercontinental (1985). Trapattoni y la Juve lograron todos los títulos posibles que se pueden alcanzar en el panorama internacional. Trap convirtió a la Juve en un grande de Europa, algo que los bianconeri siempre envidaban de Milan e Inter.  

ETAPA NEOAZURRA. Después de pasar por AC Milan y Juventus, a Trapattoni tan sólo le faltaba probar el banquillo del tercer grande de Italia. El cuadro neoazurri había perdido la senda del triunfo del gran Inter. Un Scudetto en 15 años era un pobre bagaje para una entidad tan acostumbrada al éxito como la neoazurra. Por ello, el Inter. apostó por la contratación de un técnico que llevaba aparejado el éxito a su trabajo: Giovanni Trapattoni. Recurría al entrenador que había hecho grande en Europa a la Juve. El trabajo de ‘Trap’ en el Inter. volvió a ser bueno. Apoyado en la columna vertebral que formaban los alemanes Matthaus, Kilinsmann y Brehme. El Scudetto de 1988-89 puso fin a nueve años de sequía y, además, también estableció un nuevo récord de puntos (58) para un equipo campeón.  Su estancia se culminó con la Copa de la Uefa de 1991

SEGUNDAS PARTES… Se dice que nunca fueron buenas las segundas partes. Con Trapattoni también se cumple esta máxima popular. Su regreso en 1991 al banquillo de la Vecchia Signora tenía como objetivo reconquistar el Scudetto. La Juve llevaba sin ganar el campeonato de la regularidad desde la última campaña en la que ‘Trap’ se sentó en el banquillo blanquinegro (1986). Las tres temporadas en las que permaneció en su segunda etapa en el banquillo turinés no fueron tan prolíficas como las diez primeras. De hecho, el balance de su segunda estancia en Turín es muy pobre. La Uefa de 1993 ganada al Borussia Dortmund, después de eliminar a Paris Saint Germain, Benfica, Sigma Olomuc, Panathinaikos y Anorthosis.  

CARRERA INTERNACIONAL. Después de pasar por los banquillos de los tres grandes de Italia, el Calcio tenía pocos retos para Giovanni Trapattoni. Fue el inicio de su carrera internacional. Una carrera internacional en la que siguió coleccionando títulos por todas aquellas ligas por las que pasó. Primero estuvo hasta en dos ocasiones en el Bayern de Munich. La temporada 1994-95 en la capital bávara no fue fructífera y terminó siendo despedido. A pesar de ello, Trapattoni dejó un buen recuerdo en la hinchada del Bayern, lo que le permitió regresar en el curso 1996-97. En Munich ganó una Liga (1997) y una Copa (1998).  

Tras su paso por el Bayern, regresó a Italia para hacerse cargo del ambicioso proyecto de la Fiorentina. Conjunto que estaba liderado por ese gran goleador de la década de los 90 que fue Gabriel Omar Batistuta y, por detrás de él, un habilidoso portugués que respondía al nombre de Rui Costa. La Fiorentina no fue un equipo espectacular, ningún conjunto dirigido por ‘Trap’ lo ha sido, pero sí que fue eficaz y supo exprimir el talento de Batistuta y Rui Costa. Logró clasificar a la Fiorentina para la Liga de Campeones del año 2000, pero dejó el banquillo viola para dirigir a la Nazionale. A Trapattoni le llegaba la oportunidad de su vida. Clasificar y formar a la selección que iba a disputar el Mundial de Japón y Corea (2002), en el que cayó eliminada por Corea en un polémico encuentro de octavos de final. La temprana e inesperada eliminación mundialista, unido a la polémica que hubo alrededor de la no citación de Roberto Baggio –con quien había coincidido en su segunda etapa en Turín- jugaron en contra de Trapattoni que se vio obligado a dejar el cargo. 

Tras abandonar la selección, Trapattoni aceptó el reto de dirigir al siempre complicado Benfica. La entidad portuguesa parece sumida en una grave crisis desde los tiempos de Eusebio y las urgencias históricas rodean al cuadro del águila. A pesar de las presiones, Trapattoni logró la Liga para el Benfica, que llevaba 11 años sin conquistar el torneo de la regularidad. Ahora, tras pasar por los banquillos del Stuttgart y del Salzburgo, Trapattoni tiene una nueva oportunidad de hacer algo en el fútbol de selecciones. No será con su querida Italia pero, seguramente, con Irlanda no se sentirá tan presionado como con la escuadra azurra.

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