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Expansión y contracción de la renta

marzo 24, 2008

Brown celebra el 1-0 del Manchester United ante el Liverpool.

No. A pesar de lo que pueda parecer por el titular del artículo, no, no nos vamos a dedicar a explicar cómo se realiza la llamada declaración de la renta, ni tampoco de cómo lograr estirar nuestro salario. No. Hablamos de las rentas o ventajas de puntos que tienen los líderes de los tres principales campeonatos ligueros europeos. Es decir, hablamos de la Premiere League, del Scudetto y de nuestra Liga. Y si hablamos de líderes, lo hacemos de Manchester United, Inter de Milán y Real Madrid. La última jornada de competición doméstica ha dejado al ManU más líder que en cualquier otro momento de la temporada y paradójicamente, también ha dejado a Inter y Real Madrid más débiles que en cualquier otro instante del presente curso futbolístico.

La Premiere League ha sido la liga más reñida de las tres grandes. Al menos lo ha sido hasta este mes de marzo. Pero los pinchazos del Arsenal han facilitado que el Manchester United coja una ventaja de cinco puntos sobre el segundo, posición que los gunners han cedido al Chelsea tras su último enfrentamiento, y seis sobre el cuadro que dirige Arsene Wenger.  Y todo ha sucedido en la última jornada de campeonato. Una jornada especial dentro del fútbol inglés. El llamado super sunday o grand slam sunday. Domingo en el que se produce un doble enfrentamiento en la cima del fúbol inglés. Por un lado, el clásico de la Premiere entre los dos clubes más laureados del país: Manchester United y Liverpool. Por el otro, el duelo entre los dos mejores equipos de la capital, es decir, entre Chelsea y Arsenal. Una jornada que la Premiere diseña para que se produzca dos veces por temporada y que hace que los espectadores globales nos sentemos en nuestro sillón de casa para ver de manera consecutiva estos dos apetitosos encuentros en los que se miden cuatro de los ocho clubes europeos que disputarán los próximos cuartos de final de la Liga de Campeones.

El primero de ellos fue el Manchester United-Liverpool que se disputó ayer en Old Tratford. El encuentro se resolvió de manera favorable para los diablos rojos. 3-0. El conjunto de Alex Ferguson sacó partido de la expulsión del argentino Mascherano. Aunque antes ya se había adelantado el United gracias a un gol logrado por Brown en un desajuste defensivo de los reds. Rafa Benítez, entrenador del Liverpool, se ha cansado de decir que su equipo se maneja mejor en la Champions League que en la Premiere. Su motivo es claro. El técnico español piensa que en Europa los partidos son más tácticos mientras que en la Premiere el gol puede llegar en cualquier balón colgado al área. Así llegó el primer tanto. Un balón en largo que parecía que se iba a perder por una banda fue recuperado por Rooney, el único de los 22 que tuvo la fe de buscar el cuero. El ex del Everton puso un centro al área donde, sorpresa, sorpresa, apareció un central para enviar el balón a la red de Reina sin oposición de la zaga red.

Después llegó la jaimitada de Mascherano. El argentino se enzarzó en unas protestas estériles con el colegiado del encuentro, que acaba de mostrar una amarilla a Fernando Torres por protestar, y vio la segunda cartulina del encuentro por lo que fue expulsado. El Liverpool quedó a merced del United y éste sentenció el encuentro con los goles de Cristiano Ronaldo y Nani.

Media hora después de la conclusión del duelo de Old Tratford dio comienzo el partido de Stamford Bridge. El derbi londinense entre Chelsea y Arsenal. El conjunto de Arsène Wenger parece haber perdido el norte en la Premiere después de su visita a Birmingham y tras la lesión de Eduardo Silva. Los gunners se presentaban en el feudo del Chelsea con la necesidad de romper con la racha de cuatro partidos empatados que había enlazado. Por su parte, el Chelsea tenía la primera ocasión de la temporada de superar al Arsenal en la clasificación de la Premiere. Además jugaba en Stamford Bridge, donde llevaba más de cuatro años sin ceder una derrota en Premiere. De hecho, el último verdugo liguero precisamente había sido el Arsenal que logró un 1-2 el 21 de febrero de 2004. De los diez últimos enfrentamientos en Stamford Bridge, siete habían sido empates, dos victorias del Chelsea y otra del Arsenal.

Sagna adelantó a los gunners al inicio del segundo tiempo. Paracía que el Arsenal podía romper la imbatibilidad como local del Chelsea pero apareció Drogba que con dos tantos propició la remontada blue. Tres puntos importantes para el Chelsea de Avram Graham que asciende al segundo puesto y se sitúa a cinco puntos del líder pero tiene un as bajo la manga, el enfrentamiento ante el Manchester United en Stamford Bridge en el último fin de semana de abril, a falta de tres partidos para la conclusión del campeonato.

Rescaca europea
A mediados de febrero, antes de que se disputasen los partidos de ida de la Liga de Campeones, Inter de Milán y Real Madrid no sólo eran los favoritos a ganar su respectivos campeonatos domésticos, sino que además eran los únicos candidatos. Los interistas adelantaban en 11 puntos a la Roma, mientras que los madridistas mantenían cinco puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. Renta que una semana después iba a ampliar hasta los ocho.

Tras la disputa de las eliminatorias de octavos de final, en la que tanto el Inter como el Real Madrid fueron apeados de la máxima competición continental de clubes, neroazurros y blancos han entrado en barrena en su campeonato local. La resaca europea se extiende a la liga. En la Seria A, el Inter, que no había perdido ningún partido durante la temporada, ha sido derrotado en dos ocasiones y además tan sólo ha ganado dos de los últimos siete encuentros. Por su parte, la Roma, que desperdició una gran ocasión de acercarse al Inter en su duelo directo en San Siro, también está afectada por la resaca europea. Pero en este caso, la afección es positiva. Ha ganado cinco de los últimos siete partidos, ha perdido uno [el derbi romano] y ha cedido otro empate. Tras ganar al Siena gracias a un gol de Panucci y la derrota del Inter en San Siro ante la Juve, los de Spalletti se han situado a cuatro puntos del Inter.

Restan ocho jornadas para la finalización del Scudetto. El Inter tiene un calendario más complicado que la Roma. Deberá jugar ante los dos equipos que pugnan por la cuarta plaza del campeonato: Fiorentina y Milan. Por su parte la Roma no va a tener que enfrentarse a ninguno de los seis primeros clasificados. Tendrá que verse las caras con Udinese, Sampdoria y Génova que están en plena contienda por un puesto en la Copa de la Uefa. El resto de rivales serán de la zona media y baja de la tabla: Cagliari, Livorno, Torino, Atalanta y Catania.

El Inter ya sabe lo que es perder una Liga que tenía prácticamente ganada. Fue en la y temporada 2001-2002. El conjunto que por entonces entrenaba Héctor Cúper era el gran favorito al título pero no pudo resolver su victoria antes de la última jornada de campeonato. Tras sus pasos estaban la Juventus y la Roma que también llegaron con opciones a la última jornada. El Inter visitaba el Olímpico de Roma para medirse al Lazio que se jugaba entrar en la Uefa. Se adelantó en el marcador y cuando todo pintaba a su favor, llegó la reacción del Lazio y el hundimiento interista. Al final, 4-2 y título para la Juventus. De hecho, la derrota ante el Lazio también impidó que los neroazurri quedasen segundos ya que la Roma ganó su partido y obtuvo el subcampeonato.

Nueve derrotas
La última jornada de 2007 dejó al Real Madrid con siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. El conjunto que dirige Bernd Schuster había ganado por 0-1 en el Camp Nou gracias a un gol de Batista y a un gran rendimiento colectivo y defensivo del once madridista. Una victoria importante a efectos clasificatorios y psicológicos. Tras el segundo partido de la segunda vuelta, el Real Madrid ampliaba su renta a nueve puntos gracias a su triunfo sobre el Villarreal y al empate del Barça en San Mamés. La Liga estaba sentenciada, o eso se pensaba, y el Real Madrid comenzaba a pensar en su asalto a la Liga de Campeones, en el trébol, etc… Pero lo cierto es que tras perder nueve de los 15 encuentros disputados por el Real Madrid en 2008, la Liga se ha vuelto a abrir.

Las derrotas ante el Betis y el Getafe acercaron al Barça a dos puntos del liderato. Pero los culés pincharon en su desplazamiento al Vicente Calderón y en el Camp Nou ante el Villarreal. Pinchazos que estuvieron acompañados por triunfos madridistas en Huelva y en el Santiago Bernabéu ante el Español. La renta se expandía de nuevo hasta los ocho puntos. Todo parecía decidido pero el Real Madrid se ha empeñado en dar vida a sus perseguidores cayendo en La Coruña y perdiendo en el último minuto ante el peor Valencia CF de la última década. Ahora, cuatro son los puntos de ventaja sobre el FC Barcelona y seis sobre el Villarreal. La ventaja para el Real Madrid es que no tendrá que alternar la liga con la exigencia de la Liga de Campeones, en la que sí está el Barça, y que a falta de tres jornadas para la conclusión recibe en el Santiago Bernabéu al conjunto de Rijkaard. Todo parece indicar que la Liga se decidirá en ese partido, aunque la irregularidad que están mostrando los dos grandes del fútbol español hace difícil pronóstico. Pero ninguno de los dos debe descuidarse si no quieren lamentar que el tercero en discordia, el Villarreal, se lleve el título a Castellón.

La excepción romana

febrero 19, 2008

Foto del fondo sur del Ol�mpico de Roma del partido entre la Roma y la Juve de esta temporada.

Italia no es tierra fértil para el Real Madrid, al menos en lo que se refiere a los encuentros de competiciones europeas disputados por los blancos en tierras transalpinas. La estadística es demoledora. Cuatro victorias, cinco empates y, lo que es más alarmante, 15 derrotas. De hecho, cuesta recordar ver al Real Madrid eliminando a un conjunto del Calcio. En las últimas décadas, amén de la final de Ámsterdam contra la Juventus de Turín, el conjunto madridista únicamente ha apeado de Europa a la Juve de Platini en la Copa de Europa de la temporada 1986-87 y un año después al Nápoles de Maradona. Tras estos éxitos llegaron las decepciones e incluso severos revolcones ante Milan, Torino, Juventus o Inter.

Toda regla tiene su excepción. O al menos eso es lo que refleja el dicho. La excepción blanca en Italia es la capital de la República. Roma y su Olímpico no han visto caer al Real Madrid que esta noche disputa su sexto partido en este escenario. Cinco visitas, todas ellas en el siglo XXI y bajo el marco de la Liga de Campeones, que se han saldado con tres victorias y dos empates. Dato más concluyente aún si hablamos de un Roma vs. Real Madrid. De los cinco visitas al Olímpico, tres fueron para jugar ante la Roma y todas ellas se resolvieron a favor de los blancos. Los dos empates en el Olímpico fueron ante el Lazio, el último en la fase de grupos de la presente edición de la competición reina del fútbol europeo.

El primer Roma vs. Real Madrid fue en un día especial. Un 11 de septiembre de 2001. Horas después de que se produjesen los atentados de Nueva York, la Roma de Capello y el Real Madrid de Del Bosque saltaron al césped del Olímpico para disputar la jornada inaugural de la competición. Se medían los últimos campones del Scudetto y de la Liga. Figo y Guti adelantaron a los madridistas, Totti recortó distancias. También el Real Madrid de Zidane consiguió en Roma el primer triunfo de una exitosa campaña Europa que sería culminada con la consecución de la novena Copa de Europa de la entidad madrileña. El Madrid de los galácticos un año después se presentaba en idéntico escenario y también en una jornada inaugural. La Roma quería tomarse la revancha pero el Madrid encarriló la fase de grupos batiendo a los romanistas por 0-3. Un partido en el que la Roma gozó de excelentes ocasiones en el primer tiempo pero Guti, tras pase de Raúl, comenzó a decidir antes del descanso. En la segunda mitad siguió la presión de un conjunto local que se vino abajo tras el 0-2, obra Raúl. Guti cerró la cuenta. 

La última vez que se vieron las caras en Europa fue en la temporada 2004-05. Era el último partido de la fase de grupos. El Olímpico estaba vacío debido a la sanción que había recibido la Roma por parte de la Uefa. El Real Madrid necesitaba el triunfo para clasificarse y Ronaldo abrió el marcador en el minuto 9. A partir de este momento no hubo mucha historia. La Roma estaba eliminada y no puso mucho interés en el choque. El Real Madrid sentenció con un penalti trasformado por Figo en el minuto 60 y con otro tanto del portugués en los últimos compaes de enfrentamiento. El conjunto blanco volvía a derrotar por 0-3 a la Roma en el Olímpico.  

Si los Roma-Real Madrid han deparado nueve tantos en tres enfrentamientos, los encuentros ante el Lazio sobre el césped del coliseo capitalino también han deparado goles. Ocho en total. Cuatro para cada equipo fruto de sendos empates (2-2) que se han producido en las dos visitas que los blancos han realizado a la escuadra lazial. En la primera ocasión, en la temporada 2000-01, el Lazio se jugaba su ser o no ser mientras que el Real Madrid podía sellar su clasificación en Roma. 15 días antes ambos equipos habían protagonizado un intenso partido en el Bernabéu que se resolvió en los últimos minutos. y que finalizó con un ajustado 3-2.Nedved adelantó a los italianos en el minuto 6 pero Solari marcó un gran gol para igualar la contienda cuando se sobrepasaba la media hora de juego. Al inicio de la segunda mitad llegó otro tanto local, obra de Hernán Crespo, pero Raúl equilibró el choque en el 73’.  El último Lazio-Real Madrid, que además también es la última visita blanca al Olímpico de Roma, se saldó con otro 2-2. Val Nistelrooy adelantó en dos ocasiones al cuadro merengue pero Pandev replicó los tantos del holandés con sendas dianas 

ESTADÍSTICAS DEL CURSO. En la presente edición de la Liga de Campeones, el Real Madrid de Schuster no ha logrado vencer a domicilio. Ha empatado en dos salidas (2-2 frente al Lazio y 0-0 ante Olympiakos) y ha perdido en el feudo del Werder Bremen (3-2). Los números de esta temporada de la Roma en el Olímpico son poco a halagüeños para los blancos. Dos victorias (por 2-0 ante el Dínamo de Kiev y por 2-1 ante el Sporting de Lisboa) y un empate ante el Manchester United (1-1). 

Los dos equipos llegan al encuentro tras caer en sus respectivos compromisos ligueros. El Real Madrid lo hizo en Sevilla ante el Betis por 2-1 mientras que la Roma en Turín ante la Juventus por 1-0. Estas derrotas han propiciado que el Real Madrid sea menos líder y la despedida de la Roma de la lucha por el Scudetto salvo que el Inter. se empeñe. 

Por último, la estadística del plantel de Spalletti  ante conjuntos españoles en el Olímpico pone en duda que se registre un empate. Diez encuentros, cinco victorias para la Roma y otras tantas para los representantes de la Liga.   

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 19 de febrero de 2008. 
Fuentes: Uefa y Eurosport. 
Fotografía: AS Roma Ultras

 

Las cuatro ligas vascas [Parte II: Los ‘leones’ sacan las garras]

febrero 12, 2008

El primer gran dominador del fútbol nacional se había visto relegado de la pelea por los principales títulos. La década de los 80 divisaba un futuro incierto para el Athletic de Bilbao. Un conjunto en plena reconversión, en el que Iribar acaba de retirarse, la plantilla que había alcanzado la final de la Copa de la Uefa de 1977 parecía que ya había dado su mejor fútbol y la directiva rojiblanca no acertaba con el entrenador adecuado. Tras Koldo Aguirre, por San Mamés pasaron el austriaco Helmut Senekowitsch e Iñaki Sáez de manera interina. Tras realizar varias campañas discretas y con una necesidad imperiosa de renovación se apostó por el técnico del filial Javier Clemente. El rubio de Barakaldo comenzó a trabajar en el primer equipo con jugadores del Bilbao Athletic, aplicó el manual de la escuela vasca y las enseñanzas que Alberto Ormaetxea estaba impatiendo en el vecino banquillo de Atocha. 25 años sin ganar la Liga y casi una década sin conquistar la Copa, con la que el Athletic siempre había mantenido un eterno idilio, fueron los obstáculos a salvar por un equipo que tomó el relevo de la Real Sociedad como representante del fútbol del País Vasco.

La plantilla del Athletic que ganó el t�tulo de Liga en la temporada 82-83.

AÑOS DE ZOZOBRA EN EL BOTXO. El final de la década de los años 70 fue descorazonadora para el Athletic de Bilbao. A pesar de alcanzar las finales de Copa y Uefa de 1977, el conjunto rojiblanco deambuló en la clasificación por tierra de nadie y la directiva vizcaína no logró dar con el hombre adecuado para realizar la transición del equipo subcampeón de la Uefa. Al contrario que en San Sebastián, donde la Real Sociedad tiró de un hombre de la casa que se convirtió en el oscuro arquitecto del plantel bicampeón a comienzos de la década de los años 80, el Ahtletic apostó por contratar a un hombre de fuera para relevar en el banquillo a Koldo Aguirre. En el verano de 1979, la entidad de Ibaigane presentó al austriaco Helmut Senekowitch. Recogió a un Athletic que navegaba entre dos aguas. Por un lado, el plantel contaba con alguno de los veteranos que alcanzaron la final de la Uefa [Iribar, Irureta, Villar, Chechu Rojo o Carlos] y, por otro, estaban los jóvenes cachorros que en las últimas campañas de los 70 se habían incorporado al primer equipo [Urkiaga, Argote, De Andrés, Núñez o Gallego]. Entre la veterana de unos y la juventud de los otros, en la plantilla también había otros jugadores que estaban alcanzando su mejor momento deportivo. Este fue el caso de Dani, que en la temporada 79-80 realizó 21 dianas, los defensas Alexanko y Goikoetxea más un delantero zurdo como Manu Sarabia que estaba convirtiéndose en un fijo del once de los leones.

Un Athletic en plena transición el que dirigió Helmut Senekowitch. El austriaco condujo al equipo a ocupar una discreta novena posición, lo que le llevó a ser muy cuestionado en Bilbao. Tan cuestionado que en la temporada siguiente [1980-81] iba a fijar un récord en el banquillo de San Mamés. Dos jornadas aguantó antes de ser destituido. Fue cesado tras encajar un escandaloso 7-1 en el Santiago Bernabéu. Iñaki Sáez, uno de esos hombres de la casa, se hizo cargo del equipo hasta final de temporada. El Athletic volvió a ser noveno y miró con cierta envidia el título liguero que había logrado su vecino, la Real Sociedad. En lo deportivo, había perdido a Alexanko, que se marchó al FC Barcelona, pero las buenas noticias vinieron desde la cantera. Manu Sarabia ya se confirmó en Primera con diez goles, el donostiarra Argote también firmó su mejor temporada hasta el momento con una docena de tantos, Noriega se consolidó en el primer equipo con seis dianas en los 28 encuentros ligueros que disputó en ese curso. Una delantera que contaba con Dani como jugador estrella. El pequeño y habilidoso atacante era la principal baza ofensiva de los leones. Desde su posición de extremo derecho era toda una pesadilla para las defensas rivales. En esa temporada fue el máximo goleador del Athletic con 17 tantos. Además el equipo siguió incorporando nuevos valores: Sola, Endika, De La Fuente, Urtubi y Cedrún, portero que relevó en la portería al mítico Iribar, que abandonó la práctica activa del fútbol al final del curso anterior.

Una foto de Javier Clemente durante su etapa como jugador del Athletic.LA LLEGADA DEL ‘RUBIO DE BARAKALDO’. En la temporada 1980-81, Javier Clemente, ex jugador del Athletic, se hizo cargo del filial rojiblanco, que militaba en Segunda División B. El objetivo era el de ascender a Segunda. Estuvo cerca de conseguirlo. Acabó tercero de su grupo con un plantel joven en el que se encontraban: Zubizarreta, que disputó siete partidos en esa temporada, Mendilibar, Merino, Aspiazu, y algunos otros que también fueron entrando en los planes del primer equipo como los ya citados Cedrún, Urtubi, De La Fuente o Endika. Incluso también estaban los hermanos Salinas –Julio y Patxi- que estando en el equipo juvenil llegaron a debutar con el Bilbao Athletic.  

Un tercer puesto que le sirvió a Javier Clemente para hacerse con las riendas del primer equipo. Nadie conocía mejor a las nuevas promesas que el de Barakaldo. Por ello, parecía el técnico adecuado para un Athletic que estaba en plena transición y que veía como un grupo de jugadores nuevos procedentes del filial estaban llegando a la primera plantilla. Un hombre de la casa que quería recuperar la identidad del club. Como comentó en su presentación como técnico del primer equipo del Athletic, “quiero furia y garra y que cuando vayamos por ahí se nos espere con respeto y temor”. El entrenador más joven de Primera, en lugar de traer nuevos aires a la liga, pretendía recuperar el discurso de la garra para volver a hacer competitivo al Athletic.

En la decisión también pudo influir la experiencia donostiarra, es decir, de la Real Sociedad. La entidad txuri urdin había confiado su futuro a un hombre de la casa –Alberto Ormaetxea- y a los jugadores formados en su cantera. La receta del de Barakaldo no iba a diferir mucho de la aplicada por el eibarrés en el banquillo realista. En realidad, era la receta de la época. Fútbol sobrio, seguridad defensiva y, ante todo, ganar, por lo civil o por lo criminal que diría Luis Aragonés. Una defensa en línea, que no era habitual en la época, que para funcionar correctamente necesitaba de una gran presión en el centro del campo.  La mayor diferencia entre uno y otro pudo ser el mayor uso del envío en largo por parte del Athletic ya que la Real tocaba en el medio para buscar el espacio por el que abordar a su rival. Un gusto por el juego en largo que Clemente empezó a cultivar cuando pasó varias semanas en Inglaterra estudiando los métodos de trabajo y sistemas del Ipswich Town. En este apartado destacaba especialmente las diagonales que lanzaban Goikoetxea y Liceranzu desde el eje de la zaga. Dani y Argote eran los hombres de banda de la medular, pero buscaban constantemente el centro, dejando espacios para las incorporaciones de los laterales. Una fórmula en la que la estrategia, sobre todo los saques de esquina, cobraba un valor fundamental para Clemente, que aprovechó el talento sacador de Argote para explotar las cualidades rematadoras tanto de Goikoetxea como de Liceranzu. Un estilo no muy vistoso, pero eficaz, a pesar de algunas críticas de las que tuvo que defenderse el rubio de Barakaldo.

Javier Clemente y Alberto Ormaetxea, hablando antes de un partido.Javier Clemente, a la izquierda, junto con Alberto Ormaetxea antes de un partido.La mejora del Ahtletic con Clemente fue clara. Pasó de la novena posición a la cuarta, acabó a siete puntos de la Real Sociedad, aunque sus números en el apartado defensivo no fueron del todo satisfactorios. El Athletic encajó 41 tantos, más de uno por partido, pero, por el contrario, fue el segundo equipo que más goles marcó con 63. Con él también llegó el cambio en la portería. Clemente confió en un joven valor que en la temporada anterior había llegado al filial procedente del Alavés. Zubizarreta, que empezó la campaña con 20 años, disputó todos los partidos de la Liga, relegando al banquillo a Cedrún. También al primer equipo llegó Liceranzu, lateral izquierdo que había estado cedido en el Barakaldo y que iba a ser importante para Clemente y para la propia historia del Ahtletic. Esta temporada 81-82 supuso la reactivación del Athletic gracias a la consolidación de los nuevos valores del filial.

Una instantánea de la celebración de los jugadores del Athletic en la gabarra que lleva el nombre del club vizca�no.A POR EL CAMPEONATO. El nuevo entrenador había logrado transmitir al equipo el espíritu de lucha tradicional en los leones y había formado un bloque compacto que invitaba al optimismo en el botxo. Optimismo que, al igual que en el caso de la Real Sociedad, tampoco hacía presagiar la llegada de títulos a San Mamés. Las buenas sensaciones que despertaba el equipo, los dos triunfos ligueros de la Real Sociedad y el acabar la primera vuelta a un punto del Real Madrid y con tres de ventaja sobre el Barça de Schuster y Maradona, ilusionaban a la parroquia bilbaína. El Athletic estaba en una posición inmejorable para pelear por el campeonato. La mala noticia para los rojiblancos era que parecían estar un peldaño por debajo del Real Madrid o al menos esa sensación dejó el 2-4 logrado por el Real Madrid en San Mamés.

La segunda vuelta iba a ser un mano a mano entre vizcaínos y madrileños. La gran virtud de los leones iba a ser su solidez en San Mamés. Donde ganó todos los partidos excepto un empate [1-1 ante el Real Valladolid] y la citada derrota ante el Real Madrid. Además, aunque suene extraño y sirva para romper con el mito del amarrategui, el conjunto de Javier Clemente fue el máximo realizador del campeonato 82-83 con 71 goles, gracias a los 18 que logró Dani y a los 15 de Sarabia. Defensivamente, Clemente también encontró una zaga solvente que habitualmente estuvo compuesta por Urkiaga, Goikoetxea, Liceranzu y Núñez.  

El mano a mano entre rojiblancos y blancos también dio protagonismo al FC Barcelona. Al ambicioso proyecto culé, en el que además de Schuster y del recién llegado Maradona, que había costado 1.200 millones de las antiguas pesetas, también lucían el lobo Carrasco, los ex colchoneros Marcos Alonso y Julio Alberto, un centrocampista de oscuro trabajo como Víctor Muñoz que estaba respaldado por otro currante del balón como era Perico Alonso, que en esa temporada había abandonado Atocha para recalar en el cuadro blaugrana. Un ambicioso proyecto que comenzó con Udo Latek en el banquillo gracias al triunfo en la Recopa de 1982, pero la confianza de la directiva no era excesiva y cedió el puesto a Menotti en la tercera jornada de competición. A finales de enero, el Barça seguía siendo tercero pero estaba  a dos puntos del Madrid y a uno del Athletic. Al final, el equipo catalán no terminó de entrar en la puja por la cabeza, se mantuvo en una tercera plaza que acabó cediendo al Atlético de Madrid. El Barça se tuvo que conformar con la Copa de 1983, ganada por 2-1 al Real Madrid en La Romareda. La de Zaragoza no sería la única final que perdió el conjunto blanco en esa campaña. También cayó ante el Aberdeen en la final de la Recopa de 1983.

Portada de La Crónica del Norte de las celebraciones del t�tulo liguero de 1983El Barça iba a jugar un importante papel en la Liga. A finales de marzo recibió y venció al Real Madrid por 2-1, repitiendo el triunfo de la ida [0-2]. Maradona y Perico Alonso dieron la vuelta a un partido que se había complicado en la primera parte debido al gol del madridista Juanito. A falta de cuatro partidos para la conclusión de la liga, el cuadro blanco cedía el liderato al Athletic, que había ganado por 4-0 al Celta de Vigo en un partido que también dejó ver el primer gol de Julio Salinas en la categoría reina del fútbol nacional. La siguiente fecha del campeonato enfrentaba en el Bernabéu al Real Madrid con el Athletic de Bilbao, el título estaba en juego y el Barça andaba al acecho. Pero el conjunto culé besó la lona en Atocha [1-0] por lo que dejó escapar buena parte de sus opciones al título, aunque todavía le quedaba visitar San Mamés. El encuentro del Bernabéu se decidió a favor del Real Madrid por 2-0 [Portugal y Del Bosque]. Un paso atrás para los leones que no tenían tiempo para lamerse las heridas recibidas en su visita a la capital porque en la siguiente jornada jugaban contra el FC Barcelona. Ni los de Clemente ni los de Menotti podían permitirse una derrota. Una derrota significaba el adiós al título. Algo que parecía más grave en el caso de la entidad azulgrana debido a los fuertes desembolsos económicos que había realizado en los últimos años y al subcampeonato obtenido en el curso anterior. El Barça salió presionado a San Mamés y la presión aumentó en el primer minuto de juego tras el gol del león Dani. El partido era de gran equilibrio y emoción. Se iba a decidir a falta de 15 minutos para el final. Sarabia sustituyó a Noriega y marcó nada más pisar el césped. Un tanto que desconcertó a los azulgranas que recibieron otro a los cuatro minutos de nuevo de Dani. 3-0. El choque estaba encarrilado pero el Barça sacó la garra y puso la incertidumbre en la grada gracias a los tantos de Urbano [86’] y Maradona [89’]. Al final, 3-2, pero el Athletic seguía a un punto de un Real Madrid que había ganado por 0-3 en Las Palmas. 

Manu Sarabia, llorando tras ganar la Liga en el Insular de Las Palmas. En ese encuentro marcó dos goles. La ventaja de un punto llegó hasta la última jornada. Al Real Madrid le valía el empate en Valencia, pero visitaba a un conjunto que necesitaba un milagro para no perder la categoría. El conjunto blanco estaba cerca de la Liga y además estaba clasificado para la final de la Recopa y de la Copa del Rey. Alfredo Di Stéfano había formado un bloque competitivo, pero afirmaba en una tribuna abierta de El País que “no hemos logrado nada”.  Por su parte, Clemente estaba tranquilo. El que va por detrás siempre cuenta con ello. Es el ‘otro’ el que debe hacer sus deberes, por lo que cuenta con la presión. A pesar de la calma con la que el de Barakaldo encaró la semana decisiva, Clemente sabía que  el Athletic debía ganar y esperar que el equipo de un viejo conocido [Koldo Aguirre] diese la sorpresa en el Luis Casanova. Y la sorpresa se produjo en el minuto 39 cuando Tendillo batió al conjunto que dirigía Alfredo Di Estéfano. El Valencia necesitaba el triunfo. Durante toda la temporada había estado en el furgón de cola de la clasificación y la derrota podía enviarle a Segunda, categoría que todavía no conocía. El gol en Valencia ponía la Liga en bandeja al Athletic que jugaba en el Insular de Las Palmas. El choque no tuvo un buen inicio para los leones. En el minuto 3, De Andrés hacía el 1-0 en propia puerta. El Athletic no se puso nervioso. Sarabia igualó a los diez minutos y Dani hizo el 1-2 antes del descanso. Un tanto psicológico ya que los leones se marcharon a la caseta siendo campeones. Tendillo había adelantado al Valencia minutos antes al gol de Dani. Tras la reanudación, Sarabia sentenció con el tercero. A partir de aquí comenzó el festín del Athletic que se sabía y sentía campeón. Argote y Urtubi cerraron la cuenta mientras el Real Madrid era incapaz de empatar su partido. El Athletic volvía a ganar la Liga tras 27 años, lo que supuso un estallido de alegría en Bilbao y en toda Vizcaya. Los seguidores rojiblancos recibieron a sus jugadores como auténticos héroes. La afición aplaudió al plantel campeón que recorrió la ría en una gabarra llamada ‘Athletic’.

Once inicial que formó Javier Clemente para enfrentarse a la Real Sociedad en el último partido de temporada 1983-84.LA APUESTA. Los que hayan acudido al palco de San Mamés habrán podido ver a un león en el antepalco. León que esconde una peculiar historia. La primera jornada de competición de la liga 1983-84 era el día elegido para que el Athletic recibiese la copa de campeón de la edición anterior. En el palco estaba el presidente rojiblanco, Pedro Aurtenetxe. Allí también estaba otro presidente, en este caso el del Alavés, Gonzalo Antón. El máximo dirigente de la entidad vitoriana cruzó una apuesta con el de la vizcaína. El mandatario alavesista se jugaba un león disecado de su colección particular a que el Athletic no iba a renovar el título de Liga conseguido en la campaña anterior. Se equivocó y hubo bilbainada por partida doble. Liga y Copa. El séptimo doblete en la historia del Athletic.

GOIKOETXEA Y LAS ESTRELLAS DE BARÇA. La cuarta fecha del campeonato deparó un atractivo FC Barcelona-Athletic de Bilbao en el Camp Nou que se iba a disputar en una fecha festiva en la ciudad condal, el día de la Mercé. El partido fue la revancha del Barça. 4-0. Pero, sobre todo, el encuentro será recordado por la entrada de Goikoetxea a Maradona. El expeditivo central vizcaíno envió al dique seco al argentino durante tres meses. Con esta entrada, el jugador del Athletic ratificó la fama de central duro que tenía desde que dos temporadas antes había lesionado a otra estrella culé: Bernd Schuster, que tras jugar ante el Athletic se perdió todos los encuentros ligueros desde finales de diciembre.

Goikoetxea fracturó el tobillo izquierdo y rompió el ligamento a Maradona. Se habó de ocho meses de recuperación pero al final regresó con el año nuevo. El ‘10’ volvió a los terrenos de juego en la primera jornada de la segunda vuelta marcando dos goles al Sevilla. Por su parte, el central fue sancionado por 18 partidos, que quedaron en diez tras una rebaja del Comité de Apelación. Una segunda vuelta que tampoco disputaría al completo ya que tras el triunfo por 1-2 en el Santiago Bernabéu cayó lesionado y se perdió un mes.Andoni Goikoetxea, celebrando un gol conseguido ante el Real Madrid. Andoni Goikoetxea, celebrando un gol ante el Real Madrid.Maradona se estaba convirtiendo en el jugador más importante de la Liga. Sus actuaciones le habían hecho ganarse el respeto y, en cierta medida, el miedo de sus rivales. Por ello, Clemente puso a su mejor hombre sobre el astro argentino. Cuando Goikoetxea eliminó a Maradona, el Barça ya ganaba 2-0 [Perico Alonso y Julio Alberto] y antes del final del partido, los dos extremos culés –Marcos Alonso y Carrasco- firmaron otras dos dianas que pusieron en el marcador el 4-0 final. Los cuatro goles encajados en el Camp Nou supusieron la mayor goleada recibida en la temporada 1983-84. En ese curso, los leones de Clemente dieron un paso adelante en defensa y fueron la segunda zaga menos goleada, por detrás de la azulgrana, con 30 tantos recibidos. El Athletic no tuvo tiempo para lamentar la derrota en Barcelona. Entre semana recibía a Lech Poznan polaco y tenía que remontar el 2-0 adverso cosechado en la idea de esta eliminatoria de Copa de Europa. Goikoetxea, Sola –de penalti-, Noriega y Urkiaga marcaron los cuatro goles de la clasificación rojiblanca. El próximo rival iba a ser el Liverpool. El conjunto de Anfield, que dos años antes había sido Campeón de Europa tras derrotar al Real Madrid en París, era uno de los grandes del continente. El Athletic arrancó un 0-0 en la ida en Anfield, lo que le daba muchas posibilidades de clasificarse  en choque de vuelta que se disputó en San Mamés. Opciones de clasificación que se esfumaron con el tanto que Ian Rush logró en el minuto 66. El Athletic fue eliminado por el Liverpool que, a la postre, terminaría ganando la Copa de Europa tras derrotar en los penaltis a la Roma en el Olímpico de la capital italiana.

Tras la eliminación europea el Athletic tenía que poner la cabeza en una Liga que no arrancó bien para los leones. Los rojiblancos presentaban unos pobres números en las nueve jornadas que se habían disputado. Ocho puntos y la undécima plaza era el bagaje del campeón. La reacción comenzó cuatro días después de la eliminación europea. Logrando un 4-1 ante el Real Murcia y un 2-2 en El Molinón. El segundo gol local fue el último que encajó el Athletic hasta enero. Ocho partidos, de los que ganó seis, y 801 minutos sin encajar un tanto. El Athletic recuperó la fe gracias a su sobriedad defensiva. Sobriedad defensiva que en mitad de esta racha había permitido a los leones salir con un punto [0-0] de la siempre complicada visita al Santiago Bernabéu. En tres temporadas el Athletic había pasado de encajar siete goles en la capital a marcharse con la meta a cero. El trabajo de Clemente era incuestionable.  

Manu Sarabia en un lance del juego ante M�chel y Camacho, en el suelo.La racha había llevado al Athletic al liderato pero los rojiblancos iban a sufrir una pájara en el peor momento. Tras el 1-2 de Salamanca, el Athletic recibía en San Mamés al FC Barcelona. El morbo estaba servido. Maradona volvía a verse las caras con Goikoetxea y el Athletic quería revancha del 4-0 encajado en la primera vuelta. Pero la revancha fue para el argentino, que con dos goles conquistó La Catedral y dio el triunfo a un Barça que se situaba a cuatro puntos de los bilbaínos y a tres del Real Madrid. La derrota en San Mamés ante el Barça fue encadenada con otro tropiezo. Esta vez en el Manzanares. El Atleti ganó gracias a un solitario tanto de Hugo SánchezEl Real Madrid era líder y el Barça se situaba a tres puntos de la cabeza. Los dos grandes del fútbol español necesitaban el título liguero. Los culés tenían más presión ya que llevaban sin ganar una Liga desde 1974 mientras que el último título blanco fue el de 1980.

La inversión había sido grande en el club de la ciudad condal. Las Recopas de 1979 y 1982 así como las Copas de 1981 y 1983 y la Copa de la Liga de 1983 sabían a poco. La Liga era necesaria. El Real Madrid entró vestido de líder al tramo decisivo del campeonato. Faltaban diez jornadas para el final, los blancos tenían dos puntos de renta sobre los leones y cuatro respecto a los azulgranas. El Bernabéu iba a ser escenario de un duelo de crucial importancia para el título. El Barça llegaba a Madrid en la jornada vigésimo quinta con la imperiosa necesidad de ganar. La derrota le alejaba a seis puntos de la primera posición a falta de nueve partidos por jugar. Rojo adelantó al Barça, pero su gol no sirvió de nada porque Bernardo y Santillana propiciaron la remontada madridista.  

Stielike, durante su etapa en el Real Madrid.El conjunto blanco parecía lanzado hacia el título pero sufrió un importante revés en la siguiente jornada. Era el derbi madrileño y el Atleti, que había arrebatado la tercera posición al Barça, quería un triunfo que le podía meter de lleno en la pelea por la Liga. Y así fue. Hugo Sánchez, de penalti, hizo el 1-0 definitivo. Las dos jornadas siguientes no fueron nada propicias para los intereses madridistas. Sendos empates ante Sevilla –en casa- y Osasuna –fuera- permitieron al Athletic dar caza al Real Madrid. Los dos estaban empatados a 38 puntos. Con tres de ventaja sobre el Barça y cuatro sobre el Atleti. Con esta igualdad a puntos el duelo de San Mamés a falta de cinco partidos para la conclusión del campeonato se antojaba más que decisivo. El encuentro terminó 2-1. Stilieke adelantó a los blancos mientras que Goikoetxea y Dani, quien había sufrido una lesión que le apartó del equipo hasta el mes de febrero, logró un tanto decisivo para la suerte del campeonato al enviar a la red un mal despeje del cancerbero madridista. El 2-1 permitía al Athletic de Bilbao tener el gol-average a favor en caso de empate a puntos.  

Tres días después se iba a jugar otro encuentro entre estos equipos. Esta vez en el Santiago Bernabéu. La Copa había emparejado a Real Madrid y Athletic de Bilbao en una de las semifinales. Los leones volvería a golpear al  conjunto blanco. Un gol de penalti de Urtubi dio una ventaja mínima [0-1] para encarar la vuelta. El partido de San Mamés concluyó con el mismo resultado que el del Santiago Bernabéu, es decir, con 0-1 gracias al tanto de Pineda. Los penaltis clasificaron al Athletic para la final de Copa, en la que iba a encontrarse con el FC Barcelona.Dani fue uno de los jugadores clave en el Athletic de finales de los 70 y primeros 80.En la Liga, la alegría no le duró mucho al Athletic ya que cayó en la siguiente jornada. 2-0 en su visita al Betis. Volvía la igualdad ya que el Real Madrid había ganado su partido. Y el Barça se situaba a un punto de los líderes. La siguiente jornada no varió nada. Al Athletic le tocaba viajar a Valencia en Semana Santa. Dani iba a volver a ser el protagonista del partido. Con 0-0 en el marcador, y 13 minutos por jugar, demostró su olfato goleador. Armó rápidamente la pierna en la frontal, realizó un disparo que tocó en un jugador local para acabar en el fon de la red. García Pitarch hizo el 1-1 en el minuto 80 pero, de nuevo, Dani iba a ser decisivo. El genial jugador se escapó por la banda derecha, puso el centro al segundo palo, donde Noriega hizo el tanto del triunfo rojiblanco. La Liga estaba casi en el bolsillo pero había que ganar el último partido en San Mamés. El rival, la Real Sociedad. Situación inversa a la del último encuentro de la Liga de 1982. Real Madrid y Barcelona estaban al acecho.


EL DERBI DECISIVO.
La Catedral registró un lleno hasta la bandera, como se decía por entonces, ya que palpaba la importancia de esta cita histórica. La mayoría de los seguidores rojiblancos no habían podido disfrutar del último partido de la temporada anterior ya que se disputó en Las Palmas por lo que querían ver este partido que podía dar la segunda Liga consecutiva al equipo de Javier Clemente. El rubio de Barakaldo alineó al siguiente once inicial para recibir a la Real Sociedad: Zubizarreta, Urkiaga, Goikoetxea, Liceranzu, De la Fuente (Patxi Salinas, 33’), De Andrés, Sola, Urtubi, Dani, Noriega (Sarabia, 59’) y Argote. Enfrente, Alberto Ormaetxea formó con Arkonada, Sagarzazu, Górriz, Gajate, Celayeta, Zubillaga, Zamora (Diego Álvarez, 81’), Larrañaga, Uralde, López Ufarte y Begiristain.

Gol de Liceranzu que puso el 2-1 en el último partido de la Liga de 1984. Era el gol 3.000 del Athletic en Primera y el tanto que permitió al Athletic revalidar el t�tulo liguero de 1983.El encuentro no pudo comenzar mejor. Minuto 18 y gol de Liceranzu, su sexto de la temporada cifra más que meritoria para un defensa. El gol también demostró el poderío aéreo y la pegada rojiblanca en el juego de estrategia. Los zagueros vizcaínos contribuyeron a esta pegada. Además de Liceranzu, Goikoetxea también marcó dos goles ese año, uno de ellos en el decisivo triunfo ante el Real Madrid en San Mamés . Este tanto de Liceranzu quitaba esperanzas al FC Barcelona, que por mediación de Rojo ya se había adelantado en el Manzanares. Por su parte, el Real Madrid estaba empatando en Sarriá. Al poco de marcar Liceranzu, las radios informaban sobre el segundo gol del Barça ante el Atleti. Carrasco había hecho el 0-2, la victoria parecía encarrilada. El Barça era el que más difícil lo tenía ya que necesitaba ganar y esperar que tanto Athletic como Real Madrid no lo hiciesen. La tarde se arregló para los culés en el minuto 68 porque Uralde acaba de igualar en San Mamés. La euforia azulgrana no duró mucho. En el 69, Butragueño, de penalti, adelantaba al Real Madrid ante el Español. El Athletic estaba contra las cuerdas. Necesitaba un gol para revalidar el título de Liga. El encuentro de San Mamés entraba en la recta final Liceranzu cabeceaba a la red una falta lateral. Era su séptimo gol de la temporada y el tanto 3.000 de la historia del Athletic. Un tanto también histórico porque valíaun título. El segundo de la era Clemente.

Los jugadores del Athletic con la Copa de 1984.RENCILLAS Y PATADAS. El último encuentro de la temporada iba a ser, como es habitual, la final de Copa. El Santiago Bernabéu volvía a ser el escenario elegido para dirimir el nombre del Campeón de España. Athletic y FC Barcelona iban a jugarse en tercer título de la campaña después de medir fuerzas en la Supercopa, que acabó en las vitrinas azulgranas, y en la Liga. El Barça llegaba muy presionado. El conjunto blaugrana necesitaba la Copa para evitar que la campaña fuese un fracaso. Menotti parecía que no iba a continuar en el banquillo, pero, tal vez, un triunfo cambiase la opinión de la directiva catalana. Pero, a pesar de la presión y de la necesidad de victoria, el Barça era el favorito ya que había ganado al Athletic en tres de los cuatro partidos que habían disputado en esa temporada. La única victoria rojiblanca se produjo en la vuelta de la Supercopa disputado en el Nou Camp. Un gol de Endika dio el triunfo al Athletic, pero la victoria no le sirvió de nada ya que había caído por 1-3 en San Mamés.

Las jornadas previas contribuyeron a aumentar la tensión que rodeó al encuentro. En este capítulo destacaron las declaraciones cruzadas de Maradona y Clemente. El argentino, seguramente dolido todavía por la lesión de Goikoetxea, critió al conjunto rojiblanco y el de Barakaldo salió en defensa de los suyos. El caso que el pique contribuyó a aumentar la expectación que rodeó al choque. El bicampeón de Liga ante uno de los equipos más importantes del continente europeo que defendía el título copero que había logrado en la campaña anterior. Once canteranos vascos contra los rutilantes Schuster y Maradona. Tradición y cantera vs ambición y talonario. Por ello no es de estrañar que más de 45.000 seguidores del Athletic se trasladasen a Madrid para presenciar el partido o que el precio en la reventa de una entrada en Tribuna rondase las 30.000 pesetas de la época. Ni el Festival de Eurovision, que coincidía con la segunda parte del encuentro, impidió que el choque fuese uno de los más seguidos de la década.

De Andrés agarra por el cuello a Maradona durante la tangana que se desencadenó a la conclusión de la final de Copa de 1984. Javier Clemente alineó un once bastante defensivo. Zubizarreta, Urkiaga, Liceranzu, Goikoetxea, Núñez, Patxi Salinas, De Andrés, Urtubi, Dani, Endika y Argote. Volvía a relegar al banquillo a Manu Sarabia, dejando entrever la disputa que había entre el técnico y el delantero. El partido, como es de dominio público, fue muy bronco. El FC Barcelona estaba picado con el Athletic. Probablemente el hecho de que una plantilla de chavales vascos arrebatase la Liga por dos ocasiones a uno de los planteles más caros de la época jugó un papel importante en este pique. Pero, sobre todo, las lesiones de Goikoetxea a Maradona y Schuster tuvieron un papel crucial en la batalla en la que se convirtió el encuentro durante y después de su conclusión. Un gol de Endika dio al Athletic su vigésimo cuarta Copa. Todo lo que aconteció tras el tanto del Athletic fue una batalla y sus imágenes están presentes en la memoria de todos los aficionados de la época e incluso en la de los más jóvenes. El partido fue bronco. Lleno de malos modos y fatales entradas, capítulo en el que destacó de manera especial Bernd Schuster. A la conclusión, Maradona propinó un rodillazo a Sola y Migueli hizo honor a su apelativo de tarzán en la posterior tangana que se desencadenó sobre el césped del Santiago Bernabéu.


Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 12 de febrero de 2008.

Fuentes: Athletic Club de Bilbao, AupaAthletic.com, Liga de Fútbol Profesional, Wikipedia, El País y Marca.

Fotografías: La mayoría de las fotografías han sido extraídas de la galería de ‘fotografías históricas’ de la web www.aupaathletic.com

Vídeos: YouTube (especial agradecimiento a los usuarios messerschmitt asimik  y mesqueunclub1899 ).

Hilo musical: El segundo recopilatorio de cosecha propia que próximamente sonará en el bar Los Molinos de Guadalajara. 140 canciones. Algunos grupos: Iggy Pop, the Who, Pixies, the Seeds, Rolling Stones, Jefferson Airplane, Stone Temple Pilots, Kool & the Gang, David Bowie, the Clash, Tom Petty, Bad Religion, the Slackers, Ocean Colour Scene, Herbie Hankcock, Kula Shaker, the Star Spangles, Black Rebel Motorcycle Club, Joe Jackson, the Specials….. and many more!!!

Las cuatro ligas vascas [Parte I: La Real de Ormaetxea]

febrero 10, 2008

Los primeros años de la década de los 80 significaron el regreso del dominio del fútbol vasco. Cuatro Ligas, dos para la Real Sociedad y otras tantas para el Athletic Club de Bilbao, reverdecieron los viejos éxitos del balompié euskaldun. Hasta el título liguero del club donostiarra, la sequía se extendía desde la campaña 1955-56, en la que el Athletic conquistó su sexta liga. Un sequía de títulos ligueros más grave aún si cabe al tener en cuenta que el fútbol vasco había dominado el primer tercio del siglo XX hasta la Guerra Civil. Un total de 16 campeonatos de España, nombre por el que se conocía a la actual Copa del Rey, desde 1902 hasta 1929, fecha en la que se disputó la primera Liga. A este dominio hay que añadir otras cuatro copas que logró el Athletic en la década de los 30 antes del inicio de la Guerra Civil. Pero el impacto vasco no sólo fue a nivel de resultados ya que incluso llegó a crear un estilo de juego. Un estilo similar al del fútbol de las islas, en buena parte también debido al estado embarrado de los campos del norte peninsular, que provocó que con la llegada del profesionalismo al fútbol patrio los clubes de todo el país incorporasen a jugadores vascos para ser competitivos y que buena parte de la selección nacional estuviese compuesta por jugadores de esta comunidad. Algo que también sucedió durante y después de la conquista de las cuatro ligas vascas.

Kortabarr�a e Iribar portando la ikurriña en el derbi de diciembre de 1976 celebrado en Atocha (San Sebastián).

PRIMEROS INDICIOS. Las década de los 60 no fue fructífera para el fútbol vasco. De hecho, en la élite nacional tan sólo contaba con la presencia del Athletic Club de Bilbao. El conjunto vizcaíno consiguió la copa de 1969 y reedito este título en 1973, pero no ganaba la Liga desde 1956. Tan sólo estuvo dentro de la disputa por el campeonato en la temporada 69-70, en la que quedó un punto por debajo del Atlético de Madrid. Esa geneación de leones también logró la Copa de 1973 y alguno de ellos, como Iribar, Gisasola, Lasa, Villar o Chechu Rojo, junto con algunos nuevos valores como Andoni Goikoetxea, Dani, Amorrortu, Alexanco y el repescado Irureta, llevaron al Athletic Club a la final de la Copa de la Uefa de 1977. Dando las primeras muestras de que el fútbol vasco estaba de vuelta.

El cuadro rojiblanco, tras eliminar Ujpest Dozsa húngaro y al Basel suizo, le tocó enfrentarse con el Milan en octavos de final. Los leones supieron rehacerse del gol que Fabio Capello marcó en el minuto 29 para derrotar a los rossoneri por 4-1, gracias a los tantos de Dani –dos, uno de ellos de penalti- y Carlos –dos-. Especialmente importantes fueron los dos goles logrados por los bilbaínos en los últimos diez minutos. El conjunto de Koldo Aguirre se presentaba en la capital lombarda con un colchón de tres goles, pero el encuentro de vuelta no fue nada fácil. Calloni, en el minuto 83 y de penalti, hacía el 3-0 que eliminaba a los leones pero Madariaga, en el minuto 88, transformó una pena máxima que dio el pase a los bilbaínos. La empresa en cuartos de final tampoco iba a ser fácil ya que al Athletic le iba a tocar medir fuerzas con el FC Barcelona de Cruyff y Neeskens. En la ida en San Mamés, al Athletic le tocó remontar el tanto inicial de Asensi para llevar una renta mínima (2-1) al choque de vuelta en el Nou Camp. El encuentro fue un duelo goleador entre Cruyff e Irureta. El de Irún adelantó en dos ocasiones a los leones, pero el holandés puso sendas réplicas. Al final, el Athletic se clasificó para las semifinales donde se iba a enfrentar con el Racing White Molenbeek belga. El 1-1 logrado en la ida sirvió para clasificar al Athletic Club a su primera final europea.

Iribar saludando al capitán de la Juventus antes del sorteo inicial del partido de ida de la final de la Uefa de 1977 disputado en el Comunale de Tur�n el 4 de mayo.
La final, a partido de ida y vuelta, iba a exigir a los leones imponerse a todo un clásico del calcio: la Juventus de Turín, que entrenaba Giovanni Trapatoni y que contaba con un equipo potente donde destacaban Zoff, Scirea, Cuccureddu, Gentille, Tardelli, Bennetti y Bettega. Todos ellos, una temporada después, formaron parte del combinado italiano que alcanzó las semifinales de la Copa del Mundo de Argentina y ganaron dos Ligas consecutivas con la Juventus (76-77 y 77-78). La ida se disputó en el Comunale turinés. Un solitario gol de Tardelli dio ventaja a la Vecchia Signora para el duelo de vuelta en San Mamés. La Catedral registró un gran lleno y un mejor ambiente para empujar a los leones hacia su primer título europeo pero la gesta no fue posible. Bettega adelantó a los transalpinos nada más comenzar el choque. El Athletic se veía otra vez en la obligación de remontar el partido para tener esperanzas de alcanzar el título. Irureta respondió al gol de Bettega con un tanto en el minuto 11 y Carlos llevó la emoción a la final con una diana en el 77, pero faltó un tanto más. La Uefa se fue a Turín. Once inicial del Athletic en el partido de vuelta de la final de la Copa de la Uefa de 1977 disputado el 18 de mayo en San Mamés (Bilbao).La temporada rojiblanca iba a terminar con otra final perdida. La de Copa ante el Real Betis. 2-2 al termino de 120 minutos y derrota por penaltis, con el famoso penalti de Esnaola. Estas dos finales, la de la Uefa y la de la Copa, fueron una llamada de atención sobre la reactivación del fútbol vasco aunque, en realidad, el Athletic de Bilbao que iba a conquistar las dos Ligas iba a ser muy diferente a este equipo de finales de los 70. Eso sí, tres jugadores que militaban en la plantilla que alcanzó al final de la Uefa iban a ser muy importantes en el esquema de Javier Clemente: Andoni Goikoetxea, Dani y Manu Sarabia, que en la campaña 76-77 hizo su debut con el primer equipo. Alberto Ormaetxea, técnico de la Real Sociedad desde la temporada 1977-78 hasta la 1984-85.
EL SEPTENIO DE ORMAETXEA.
La temporada posterior a que el Athletic llegase a la final de la Uefa iba a ser importante en el conjunto vecino y rival de los leones. En verano, la Real Sociedad decidió relevar a José Antonio Irulegui como entrenador y en su lugar puso a Alberto Ormaextea. Un ex jugador del club, que había sido importante en el ascenso txuri urdin a Primera en el año 1964, que nada más colgar las botas se había hecho cargo del banquillo del Eibar. Un entrenador muy de la escuela vasca. Serio, llegó a declarar a El País que: “no me río, porque en esta profesión no te puedes reír de nadie”, implantó una dinámica de trabajo en la Real que llevó al club donostiarra a unos éxitos inimaginables una década antes. Probablemente su filosofía futbolística quedó retratada en esa misma entrevista de 1982 con Javier Martín. “Yo no quiero balas ni vagos. Quiero trabajadores, no futbolistas de una jugada genial para que los espectadores les saquen el pañuelo. El público vive esa jugada, pero el equipo no.  El público no se acuerda de las 99 jugadas falladas por intentar una genial, y la crítica tampoco. La crítica es superficial. Lo comprendo, porque desconoce las órdenes del entrenador, y no se da cuenta del trabajador silencioso, del que cubre los huecos del genial. Es muy diferente el fútbol del espectador y el de la crítica, al fútbol profesional. Aquellos quieren el espectáculo, el profesional la victoria. Hay que ganar como sea, aunque sea aburriendo, el que hace números circenses es, generalmente, a costa del equipo”. Por lo tanto, la receta del eibarrés estaba compuesta por trabajo, trabajo y más trabajo. Por ello, no resulta complicado entender que su rocoso y serio equipo, que a penas hacía concesiones a la galería, despertase admiración en todo el país pero cierto recelo en el propio San Sebastián. Probablemente, muchos de los que estén leyendo este artículo han podido oír la frase de “la Real ganó dos Ligas pesar a Ormaextea”. El caso es que Alberto Ormaetxea perteneció a ese grupo de técnicos que pasan por los banquillos sin alzar la voz sin llamar la atención por sus declaraciones ya que el eibarrés donde hablaba alto y claro no era en las salas de prensa, por entonces mucho menos abundantes que en la actualidad, sino en el campo de entrenamiento.

AL ESTILO IRIBAR. Mientras en Bilbao Iribar apuraba sus últimos años como profesional, en San Sebastián comenzaba a dar sus primeros pasos un joven y avezado cancerbero donostiarra. Luis Miguel Arconada ya había disputado su primera temporada como titular en el curso en el que Ormaetxea fue segundo de a bordo de Irulegui. Con el de San Sebastián, la Real encontró un seguro de vida, como el Athletic con Iribar. Un portero que intimidaba a sus rivales debido a su seguridad bajo los palos y que se convirtió en el capitán de una generación de futbolistas que iba a llevar a la Real Sociedad a la cúspide del fútbol español. Tal vez su leyenda pudo haber sido mayor si no hubiera mediado el incidente de El Parque de los Príncipes que demostró que el cancerbero de la Real era terrenal. Arconada, portero de la Real Sociedad durante la etapa más gloriosa de la entidad donostiarra.Alberto Ormaetxea conocía al club y sabía que dependía de la cantera, es decir, del Sanse para mantenerse en el puesto. En su primera temporada, el eibarrés subió al primer equipo a Perico Alonso y a Gajate, mientras que otorgó su confianza a una serie de jugadores que ya estaban en plantilla, pero cuyo mejor fútbol estaba por llegar. Era el caso de Arconada, Satrustegui, Zamora y López Ufarte. El devenir txuri urdin en Liga no fue para lanzar cohetes, acabó en undécima posición –el mismo puesto que en el último año de Irulegui-, pero realizó un gran torneo del K.O. Tras eliminar a Acero, Toledo, Xerez, Real Madrid y Valencia, la Real Sociedad se enfrentó en semifinales al Barça de Cruyff. La ida acabó 0-0. En la vuelta, Iriarte adelantó al conjunto vasco, pero Migueli y Rexach remontaron el encuentro y dieron el pase a la final a un conjunto blaugrana que terminaría siendo el campeón tras imponerse (3-1) a Las Palmas.

La Copa dio a Ormaetxea el crédito suficiente para seguir dirigiendo a un equipo que poco a poco se iba adaptando a los planteamientos de su técnico e iba creciendo como conjunto. Este crecimiento se manifestó en las últimas jornadas del campeonato liguero de 1979. Tan sólo perdió uno de los últimos diez partidos de Liga, con triunfo incluido en el Nou Camp por 1-3, que le valió para alcanzar la cuarta posición y disputar la Uefa en el curso siguiente. A pesar de ello, el cuadro de Ormaetxea acabó a seis puntos del campeón –Real Madrid- aunque tan sólo a dos de la segunda posición –Sporting de Gijón-.

La temporada 79-80 iba a ser la de la consolidación definitiva del proyecto de Alberto Ormaetxea. En su tercer año como entrenador se estrenaba en Europa, aunque el rival en la primera eliminatoria no pudo ser más complicado: el Inter. 3-0 en San Siro aunque Satrústegui, con dos goles, a punto estuvo de igualar al eliminatoria en Atocha. Así pues, las esperanzas txuri urdines de realizar una buena temporada volvieron a depositarse en el campeonato de la regularidad. Y lo de buena temporada se quedó corto. La Real Sociedad estableció un nuevo récord de imbatilidad, que sigue vigente, al permanecer invicto durante las 32 primeras jornadas de las 34 de las que constaba la Liga. Pero, precisamente, su primera y única derrota de la temporada, cosechada en Nervión ante el Sevilla por 2-1, privó a los de Ormaetxea del título liguero. El Real Madrid de Vujadin Boskov se cruzó en el camino donostiarra y entonó el alirón tras vencer por 3-1 al Athletic de Bilbao en el Bernabéu en el último compromiso del curso. A pesar del sinsabor que dejó el no conseguir una Liga que la Real acarició durante buena parte del campeonato, todo lo demás fueron buenas noticias para Alberto Ormaetxea. Había formado un equipo competitivo en el que se había consolidado el defensa navarro Celayeta [fallecido ayer sábado] y en el que hizo debutar a dos jugadores que iban a tener un papel relevante en la Real Sociedad de los primeros años 80. Se trataba del central irundarra Alberto Górriz, que es el jugador que más veces ha vestido la zamarra txuri urdin,  y del delantero centro vitoriano Pello Uralde. Esa política de sacar a jóvenes valores del filial también llevó a Ormaetxea a incorporar al primer equipo durante la temporada siguiente a Jose Mari Bakero, que con 17 años en la campaña de la primera Liga de la Real Sociedad jugó en 27 encuentros aunque en casi todos ellos saliendo desde el banquillo, y al azpeitarra Juan Antonio Larragaña, que en el Sanse había destacado como centrocampista aunque posteriormente fue reconvertido a líbero por Ormaextea aunque su participación en el primer título fue testimonial ya que disputó nueve partidos, pero estuvo presente en el encuentro en El Molinón.Once inicial que empató (2-2) en El Molinón y dio la primera Liga a la Real Sociedad el 25 de abril de 1981.
PRESIÓN PARA ORMAETXEA. Es cierto que a nadie la amarga un dulce. Lo peor es cuando el dulce empalaga y hace perder la perspectiva a los aficionados. Algo similar  debió pensar Alberto Ormaetxea durante su siguiente temporada en el banquillo de Atocha. La primera vuelta del cuadro donostiarra fue decepcionante para buena parte de la afición txuri urdin. Cinco derrotas –Valencia, Hércules, Real Madrid, Almería y Sporting de Gijón en Atocha- en la primera vuelta, es decir, en los primeros 17 partidos de temporada. La Real Sociedad era cuarta a siete puntos de un Atlético de Madrid que apuntaba al título ya que tenía tres puntos de renta sobre el segundo –Valencia-, seis sobre el Barça –tercero-, y ocho sobre el Real Madrid de Boskov que ocupaba una discreta sexta posición. Un Real Madrid, el de los garcías, que estaba más pendiente de la Copa de Europa, a la cuál llegó a la final que perdería ante el Liverpool [0-1], que de la Liga, aunque iba a reaccionar en la segunda vuelta de campeonato al igual que lo hizo la Real Sociedad.

El Atlético de Madrid, el de los Arteche, Rubén Cano, Dirceu, Julio Alberto, Ruiz, y Marcos Alonso, no tuvo un buen inicio de segunda vuelta. Derrota en Almería en la vigésima jornada [2-1) a las que se le unieron la de la vigésimo segunda en San Mamés [3-1] y el 0-4 logrado por el Betis en el Vicente Calderón en la siguiente fecha del calendario. De esta manera, los colchoneros se presentaron con dos puntos de ventaja sobre el FC Barcelona, que era segundo, en el partido que les iba a enfrentar en el Manzanares a falta de ocho jornadas para la conclusión. Un gol de Marcos acercaba a los rojiblancos al título. Cuatro puntos sobre el Barça, seis sobre Sporting, Real Sociedad y Valencia, y ocho respecto al Betis y al Real Madrid.

Por su parte, Alberto Ormaetxea no vivía un buen momento. El 2-0 cosechado en Barcelona en la jornada 24 prácticamente les descartaba de la lucha por el título y relegaba a los guipuzcoanos a pelear por la clasificación para la Copa de la Uefa. La afición de Atocha criticaba el juego rácano de los de Ormaetxea y no dudaba en silbar a sus jugadores. Pero esa derrota en el Nou Camp ante el cojunto que dirigía Helenio Herrera fue la última de la Real Sociedad que encarriló siete victorias y un empate que le llevaron a alcanzar el liderato a falta de dos jornadas. En esta racha batió al Real Madrid por 3-1 en San Sebastián. La Real Sociedad fue tremendamente superior a un conjunto blanco que había tomado aire en la Liga gracias al desplome que sufrió el Atlético de Madrid, que sumó 15 puntos de los 34 posibles en la segunda vuelta, y el FC Barcelona, que tan sólo ganó dos de los últimos ocho partidos. El desplome azulgrana en buena medida se debió al secuestro de Quini. El asturiano se perdió seis encuentros desde que el 1 de marzo fuese secuestrado tras ganar al Hércules [6-0] y sus afectados compañeros tan sólo pudieron sumar un punto.

Los jugadores de la Real Sociedad celebrando uno de los goles conseguidos en El Molinón.A falta de dos jornadas el campeonato estaba sumamente emocionante. La Real Sociedad era líder con un punto de renta sobre el Real Madrid y Atlético de Madrid, que se enfrentaban en el Santiago Bernabéu, y dos respecto a Valencia y FC Barcelona. El derbi madrileño favorecía a la Real Sociedad que iba a ver como uno de los dos equipos quedaba descartado para el título siempre y cuando los txuri urdines venciesen al Espanyol en Atocha. La jornada no se pudo saldar mejor para la Real. Derrotas de FC Barcelona y Valencia, por lo que ambos quedaban descartados, triunfo blanco por la mínima [2-1] y victoria sufrida en Atocha ante el Espanyol. Satrústegui e Idígoras dieron la vuelta al tanto inicial de Marañón.  La Real Sociedad iba a afrontar el partido más importante de su historia el domingo 26 de abril de 1981. Lo haría en El Molinón gijonés donde el Sporting quería cerrar con victoria una buena temporada que tendría como colofón la final de Copa que iba a disputar en el Vicente Calderón ante el FC Barcelona.

CITA CON LA HISTORIA. El cuadro asturiano vivía sus mejores momentos, pero la Real Sociedad tenía una cita con la historia. Alberto Ormaetxea alineó en El Molinón al siguiente once inicial: Arconada, Celayeta, Górriz, Kortabarría, Olaizola, Diego Álvarez, Perico Alonso, Zamora, Idígoras, Satrústegui y López Ufarte. Un once que también significaba el triunfo de la cantera txuri urdin. Nueve de los once componentes, todos a excepción de López Ufarte, que se había formado en las filas del Real Unión de Irún, y de Diego Álvarez, que procedía del Eibar, se habían formado en las categorías inferiores de la Real Sociedad. Incluso los dos suplentes que saltaron al césped de El Molinón, José Mari Bakero y Larrañaga, también eran productos del Sanse. En realidad, el éxito de la Real Sociedad supuso el éxito tanto de la cantera txuri urdin como de la guipuzcoana.Los cálculos eran claros. La Real Sociedad necesitaba un punto para ser campeón siempre que el Real Madrid solventase con victoria su compromiso en Valladolid. La empresa parecía más fácil para los blancos que para los blanquiazules. La tarde no pudo empezar de mejor manera para los de San Sebastián. En el minuto 7, Kortabarría transformaba un penalti que adelantaba a la Real Sociedad, pero todo se iba a torcer al borde del descanso. Mesa hacía el 1-1 en Gijón mientras Santilla adelantaba al Real Madrid. Un gol sportinguista daba la Liga a los blancos. Y llegó el gol sportinguista. Lo hizo, de nuevo, Mesa en el primer minuto de la reanudación. La Liga parecía tomar la dirección a Chamartín. La Real necesitaba un gol. La tarde se arreglaba para los txuri urdines cuando Pepe Moré empató el duelo de Valladolid. Todo volvía a depender de un gol, pero esta vez de un gol del Real Madrid. Y llegó por partida doble. Santilla y Stilieke en la recta final sentenciaron el encuentro en Pucela. La Real volvía a necesitar un gol. Los de Ormaetxea volvían a ver los fantasmas que impidieron el título en la temporada anterior y volvían a ver a los blancos celebrar una Liga que habían  acariciado con las manos. Juanito cumplía su promesa y estaba en la mitad de su paseo de rodillas sobre el campo vallisoletano cuando los locutores radiofónicos cantaron gol en El Molinón. Zamora, en la prolongación, acaba de hacer el 2-2 que daba el título a la Real Sociedad.

La plantilla que alzó el t�tulo de 1982 posando con la copa de la Liga de la edición anterior.

SEGUNDA LIGA.
Lo cierto es que las dos campañas que había firmado la Real Sociedad de Alberto Ormaetxea eran difícilmente mejorables. Récord de imbatibilidad y segunda posición más una Liga hacían tocar techo al plantel guipuzcoano. La temporada 81-82 parecía destinada a realizar una gran campaña europea en el debut en la máxima competición continental. La Copa de Europa era el reto del cuadro txuri urdin, pero la aventura no iba a durar mucho. En la primera eliminatoria, la Real quedaba emparejada con el CSKA de Sofía. Un gol de Jontchev en el minuto 89 dio el triunfo a los búlgaros en el partido de vuelta. Atocha iba a decidir, pero el marcador no se movió y la Real quedó apeada de Europa.

La eliminación europea facilitó el trabajo a la Real Sociedad. Un trabajo que continuaba realizándose con el rigor que Alberto Ormaetxea había implantado desde su llegada al banquillo de Atocha. Trabajo que quedó respaldado con la Liga. Una Liga que hizo que Ormaetxea dejase de ser discutido por la grada de Atocha y comenzase a ser alabado. A pesar de ello, el eibarrés no perdió la perspectiva. Declaró que no vivía de “recuerdos” y respaldo su manifestación haciendo gala de su alto sentido del pragmatismo. No hemos salido este año con puntos de ventaja. En el deporte buscas un fin, si lo consigues no te pares, porque te hundes. Si hace cuatros años fuimos cuartos, luego segundos y primeros, este año no tenemos que ser primerísimos. Si no trabajamos seremos los últimos. Los recuerdos, ni para la vejez, ni para contar a los nietos. Sí, es posible que la afición recuerde el título, pero yo no. De aquellos días sólo me quedo con la imagen del cashero que a nuestro paso dejaba de arar para levantarnos los brazos. Eso sí me emocionó. No sospechaba que nuestro trabajo pudiera tener tal trascendencia”, comentaba en los primeros días de 1982.

Una imagen de Bernd Schuster durante su estancia en el FC Barcelona.El caso es que la Real Sociedad comenzó la Liga con el mismo estado de forma con el que había acabado el curso anterior. En la tercera jornada ya era líder. Liderato que cedió en la decimotercera tras caer por 3-2 en La Romareda. El FC Barcelona, que marchaba al ritmo que marcaba un joven alemán llamado Bernd Schuster, quería la Liga después de siete temporadas. El campeonato volvía a estar apretado aunque no tanto como en la temporada anterior. En la jornada vigésimo tercera, la Real se presentó en el Camp Nou igualada a puntos con el Real Madrid y a uno del conjunto catalán. El Barça era líder y necesitaba respaldar su candidatura al título venciendo al último campeón. En Atocha el partido concluyó con 1-1. El conjunto de Udo Latek venció gracias a los goles de Simonssen y Alexanko. Además, la jornada le salió redonda ya que el Real Madrid no pudo pasar del empate en el Bernabéu ante el Espanyol. Pero el Barça se iba a desplomar como le había sucedido en la campaña anterior. No fue capaz de ganar ninguno de los últimos seis partidos. Tres derrotas consecutivas [Valencia, Osasuna y Espanyol], un empate [Athletic] hicieron que el Barça se presentase en el Bernabéu en la penúltima jornada en situación de extrema necesidad y en mitad de una grave crisis. El Barça estaba igualado a puntos con la Real Sociedad, aunque el gol average le permitía seguir en el liderato, y aventajaba en dos puntos al Real Madrid, que también necesitaba el triunfo para conservar sus opciones ligueras. En la ida, el Barça había ganado por 3-1. Idéntico resultado se produjo en el Bernabéu. El triunfo de la Real ante el Espanyol permitió a los de Ormaetxea dar el salto al primer puesto con un punto de renta sobre FC Barcelona y Real Madrid. En la última jornada visitaba a su vecino y rival, el Athletic Club de Bilbao.Entre medias, la Real también había firmado un buen torneo copero. Eliminó a Bilbao Athletic, Osasuna, Valladolid y Athletic, para caer en la tanda de penaltis del partido de vuelta de la semifinal que le enfrentó al Real Madrid, que terminaría ganando el título al batir al Sporting de  Gijón por 2-1. Esta andanza copera también tuvo su repercusión en Liga. La Real había eliminado al Ahtletic de su competición favorita y los leones querían venganza. Además, una venganza dulce ya que su victoria supondría arrebatarle el título liguero a sus vecinos, idea que estimulaba en el botxo ya que la ausencia del Athletic de la pelea por la liga y la presencia de la Real era algo que se llevaba mal en Bilbao.

El domingo 25 de abril de 1982, Real Sociedad y Athletic Club iban a disputar algo más que un partido. También es cierto que el duelo levantó muchas suspicacias ya que, en esos momentos, el fútbol también era el portavoz de la realidad social que había en el País Vasco. Eran años convulsos, en los que se reclamaba la autonomía de esta comunidad y muchos de los futbolistas no eran ajenos al llamado conflicto vasco. De hecho, en el derbi disputado en Atocha en diciembre de 1976, los dos equipos habían salido al campo portando una ikurriña, algo que estaba prohibido por las leyes del anterior régimen.Once inicial de la Real Sociedad en el partido ante el Atletic de Bilbao de la temporada 1981-82.Situaciones políticas al margen, Ormaetxea alinéo al siguiente once inicial para recibir al Athletic: Arconada, Celayeta, Górriz, Kortabarría, E. Murillo, Diego Álvarez, Perico  Alonso, Zamora, Uralde, Satrústegui y López Ufarte. Un once más ofensivo de lo que era habitual para Ormaetxea aunque tampoco es para extrañar. La Real necesitaba gol para batir a la cuarta zaga menos goleada. Por ello, el eibarrés dispuso sobre Atocha a todo su arsenal. Satrústegui, autor de 13 goles, Pello Uralde, que se había confirmado en el primer equipo haciendo 14 dianas en 28 partidos, López Ufarte, autor hasta ese momento de diez tantos, y Zamora, que sin ser un gran goleador en la temporada anterior había facturado siete goles aunque en ésta tan sólo había hecho dos. El partido transcurrió con cierta normalidad para la Real Sociedad. La victoria le daba el título. Zamora y Ufarte llevaron la alegría al graderío de Atocha que tan sólo sufrió en los últimos cinco minutos de partido, después de que Sarabia marcase el único tanto del Athletic. Además, el Barça empató en casa con el Betis y el Real Madrid cayó en su visita a Santander.

El delantero navarro Satrústegui realizó cuatro dianas en la Copa de Europa de 1983.EL RETO EUROPEO. Tras dos títulos de Liga, la temporada 82-83 se presentaba para la Real Sociedad como la de su asalto al continente europeo. La segunda incursión de la Real Sociedad en la Copa de Europa fue más satisfactoria. En primera ronda, los de Ormaetxea tuvieron que medir fuerzas con el Vikingur noruego. Triunfo por 0-1 [Satrústegui] en la idea y por 3-2 [Uralde –dos- y Satrústegui]. En la siguiente eliminatoria la Real iba a cruzarse con todo un campeón de Europa: el Celtic de Glasgow. El conjunto escocés hincó la rodilla en Atocha al caer por 2-0 [Satrústegui –dos-]. En la vuelta, Uralde encarriló la eliminatoria aunque el Celtic dio la vuelta al marcador con dos tantos de McLeod. La Real Sociedad iba a jugar en cuartos de final ante otro equipo que vestía con rayas horizontales blancas y verdes. El campeón portugués era el Sporting de Lisboa. Los lisboetas se impusieron en la ida por 1-0. Tocaba remontar en Atocha. El campo donostiarra registró un gran lleno y el graderío realizó la suficiente presión como para remontar la eliminatoria. Dos tantos de Larrañaga y José Mari Bakero, que en esta campaña se consolidaron definitivamente en el primer equipo txuri urdin, clasificaron a la Real Sociedad a las semifinales. En ellas, el rival iba a ser el SV Hamburgo, es decir, el campeón de la Bundesliga.

Los jugadores de la Real Sociedad celebran el tanto de Diego Álvarez que empataba el partido y la eliminatoria de la Copa de Europa de 1983.El primer episodio de la eliminatoria se disputó en Atocha. El balance no fue bueno para la Real Sociedad. 1-1 y gracias. Rolff adelantó a los alemanes y Gajate igualó en los últimos minutos. Tocaba hazaña en Hamburgo. Y lo cierto es que la Real estuvo a punto de dar el campanazo y derrotar a uno de los favoritos a hacerse con al corona continental. El otro favorito era la Juventus de Turín que estaba emparejado con el Widzew. Jakobs adelantó al Hamburgo pero Diego Álvarez marcó un gol que igualaba el partido y la eliminatoria. El encuentro se iba a la prórroga cuando Von Hessen marcó y clasificó al Hamburgo, que terminaría ganando el título.

TRANSICIÓN HACIA LA PUERTA DE SALIDA. Tras dos títulos de Liga, la Real Sociedad experimentó un lógico bajón de resultados y de rendimiento en la temporada 82-83. A pesar de ello, la Real Sociedad tuvo tiempo de ganar la primera Supercopa de la historia. Fue al Real Madrid. El cuadro donostiarra recibía al Real Madrid en Atocha en el partido de vuelta. Los blancos habían ganado 1-0 en el Santiago Bernabéu y tenían que defender esta renta el día de los inocentes. Un tanto de Uralde igualó la eliminatoria y la envió a la prórroga. En ella, dos nuevos tantos del delantero vitoriano, que firmó un hat-trick, y otro de López Ufarte sirvieron para poner el 4-0 en el marcador y dar el título a la Real Sociedad.

El triunfo en la Supercopa, la exigencia de la Copa de Europa y la irrupción del Athletic de Javier Clemente distrajeron a los donostiarras de la lucha por el campeonato. La temporada siguiente volvió a ser de transición. Una transición que también se produjo en los despachos de la entidad. Iñaki Alkiza sustituyó en la presidencia a José Luis Orbegozo en la campaña 83-84. Transición y cambios que también afectaron a Alberto Ormaetxea. Tres temporadas después de haber logrado el segundo título de Liga, en las que su equipo había finalizado consecutivamente en séptima, sexta, y, de nuevo, séptima posición, le enseñaron la puerta de salida. El galés John Benjamin Toshack aterrizaba en Atocha procedente del fútbol inglés mientras que Alberto Ormaetxea se marchaba al Hércules sin hacer ruido y por la puerta de atrás. Ya lo decía el eibarrés. Los recuerdos no valen de nada. Curioso lo de Ormaetxea. Tras llevar a la Real Sociedad a ganar dos títulos de Liga, una Supercopa y a alcanzar una semifinal de Copa de Europa se despedía de su casa y casi del fútbol. No sirvieron de nada las 157 victorias logradas en los 324 partidos en los que dirigió a la Real Sociedad. Eran otros tiempos y un británico lucía más para comenzar el proyecto de Alkiza. Más curioso si cabe es el caso de Ormaetxea si lo comparamos con el de Javier Clemente. El rubio de Barakaldo, al igual que el técnico guipuzcoano, ganó dos Ligas, pero le sacó un mayor provecho. Su carrera dura hasta nuestros días mientras que la del fallecido Alberto Ormaetxea acabó su etapa de entrenador en el anonimato del banquillo ilicitano.

Datos del artículo 
Autor: Carlos A.S.
Fecha: 10 de febrero de 2008-02-10 
Fuentes consultadas: Liga de Fútbol Profesional, Athletic Club de Bilbao, Real Sociedad de San Sebastián, Uefa, El País, El Mundo, ABC y Wikipedia.

Hilo musical:
Kula Shaker: K [Columbia, 1996]
Sam Roberts: Chemical City [Universal, 2006]
Ocean Colour Scene: Moseley Shoals [MCA, 1996]