Archive for the ‘Champions League’ Category

Expansión y contracción de la renta

marzo 24, 2008

Brown celebra el 1-0 del Manchester United ante el Liverpool.

No. A pesar de lo que pueda parecer por el titular del artículo, no, no nos vamos a dedicar a explicar cómo se realiza la llamada declaración de la renta, ni tampoco de cómo lograr estirar nuestro salario. No. Hablamos de las rentas o ventajas de puntos que tienen los líderes de los tres principales campeonatos ligueros europeos. Es decir, hablamos de la Premiere League, del Scudetto y de nuestra Liga. Y si hablamos de líderes, lo hacemos de Manchester United, Inter de Milán y Real Madrid. La última jornada de competición doméstica ha dejado al ManU más líder que en cualquier otro momento de la temporada y paradójicamente, también ha dejado a Inter y Real Madrid más débiles que en cualquier otro instante del presente curso futbolístico.

La Premiere League ha sido la liga más reñida de las tres grandes. Al menos lo ha sido hasta este mes de marzo. Pero los pinchazos del Arsenal han facilitado que el Manchester United coja una ventaja de cinco puntos sobre el segundo, posición que los gunners han cedido al Chelsea tras su último enfrentamiento, y seis sobre el cuadro que dirige Arsene Wenger.  Y todo ha sucedido en la última jornada de campeonato. Una jornada especial dentro del fútbol inglés. El llamado super sunday o grand slam sunday. Domingo en el que se produce un doble enfrentamiento en la cima del fúbol inglés. Por un lado, el clásico de la Premiere entre los dos clubes más laureados del país: Manchester United y Liverpool. Por el otro, el duelo entre los dos mejores equipos de la capital, es decir, entre Chelsea y Arsenal. Una jornada que la Premiere diseña para que se produzca dos veces por temporada y que hace que los espectadores globales nos sentemos en nuestro sillón de casa para ver de manera consecutiva estos dos apetitosos encuentros en los que se miden cuatro de los ocho clubes europeos que disputarán los próximos cuartos de final de la Liga de Campeones.

El primero de ellos fue el Manchester United-Liverpool que se disputó ayer en Old Tratford. El encuentro se resolvió de manera favorable para los diablos rojos. 3-0. El conjunto de Alex Ferguson sacó partido de la expulsión del argentino Mascherano. Aunque antes ya se había adelantado el United gracias a un gol logrado por Brown en un desajuste defensivo de los reds. Rafa Benítez, entrenador del Liverpool, se ha cansado de decir que su equipo se maneja mejor en la Champions League que en la Premiere. Su motivo es claro. El técnico español piensa que en Europa los partidos son más tácticos mientras que en la Premiere el gol puede llegar en cualquier balón colgado al área. Así llegó el primer tanto. Un balón en largo que parecía que se iba a perder por una banda fue recuperado por Rooney, el único de los 22 que tuvo la fe de buscar el cuero. El ex del Everton puso un centro al área donde, sorpresa, sorpresa, apareció un central para enviar el balón a la red de Reina sin oposición de la zaga red.

Después llegó la jaimitada de Mascherano. El argentino se enzarzó en unas protestas estériles con el colegiado del encuentro, que acaba de mostrar una amarilla a Fernando Torres por protestar, y vio la segunda cartulina del encuentro por lo que fue expulsado. El Liverpool quedó a merced del United y éste sentenció el encuentro con los goles de Cristiano Ronaldo y Nani.

Media hora después de la conclusión del duelo de Old Tratford dio comienzo el partido de Stamford Bridge. El derbi londinense entre Chelsea y Arsenal. El conjunto de Arsène Wenger parece haber perdido el norte en la Premiere después de su visita a Birmingham y tras la lesión de Eduardo Silva. Los gunners se presentaban en el feudo del Chelsea con la necesidad de romper con la racha de cuatro partidos empatados que había enlazado. Por su parte, el Chelsea tenía la primera ocasión de la temporada de superar al Arsenal en la clasificación de la Premiere. Además jugaba en Stamford Bridge, donde llevaba más de cuatro años sin ceder una derrota en Premiere. De hecho, el último verdugo liguero precisamente había sido el Arsenal que logró un 1-2 el 21 de febrero de 2004. De los diez últimos enfrentamientos en Stamford Bridge, siete habían sido empates, dos victorias del Chelsea y otra del Arsenal.

Sagna adelantó a los gunners al inicio del segundo tiempo. Paracía que el Arsenal podía romper la imbatibilidad como local del Chelsea pero apareció Drogba que con dos tantos propició la remontada blue. Tres puntos importantes para el Chelsea de Avram Graham que asciende al segundo puesto y se sitúa a cinco puntos del líder pero tiene un as bajo la manga, el enfrentamiento ante el Manchester United en Stamford Bridge en el último fin de semana de abril, a falta de tres partidos para la conclusión del campeonato.

Rescaca europea
A mediados de febrero, antes de que se disputasen los partidos de ida de la Liga de Campeones, Inter de Milán y Real Madrid no sólo eran los favoritos a ganar su respectivos campeonatos domésticos, sino que además eran los únicos candidatos. Los interistas adelantaban en 11 puntos a la Roma, mientras que los madridistas mantenían cinco puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. Renta que una semana después iba a ampliar hasta los ocho.

Tras la disputa de las eliminatorias de octavos de final, en la que tanto el Inter como el Real Madrid fueron apeados de la máxima competición continental de clubes, neroazurros y blancos han entrado en barrena en su campeonato local. La resaca europea se extiende a la liga. En la Seria A, el Inter, que no había perdido ningún partido durante la temporada, ha sido derrotado en dos ocasiones y además tan sólo ha ganado dos de los últimos siete encuentros. Por su parte, la Roma, que desperdició una gran ocasión de acercarse al Inter en su duelo directo en San Siro, también está afectada por la resaca europea. Pero en este caso, la afección es positiva. Ha ganado cinco de los últimos siete partidos, ha perdido uno [el derbi romano] y ha cedido otro empate. Tras ganar al Siena gracias a un gol de Panucci y la derrota del Inter en San Siro ante la Juve, los de Spalletti se han situado a cuatro puntos del Inter.

Restan ocho jornadas para la finalización del Scudetto. El Inter tiene un calendario más complicado que la Roma. Deberá jugar ante los dos equipos que pugnan por la cuarta plaza del campeonato: Fiorentina y Milan. Por su parte la Roma no va a tener que enfrentarse a ninguno de los seis primeros clasificados. Tendrá que verse las caras con Udinese, Sampdoria y Génova que están en plena contienda por un puesto en la Copa de la Uefa. El resto de rivales serán de la zona media y baja de la tabla: Cagliari, Livorno, Torino, Atalanta y Catania.

El Inter ya sabe lo que es perder una Liga que tenía prácticamente ganada. Fue en la y temporada 2001-2002. El conjunto que por entonces entrenaba Héctor Cúper era el gran favorito al título pero no pudo resolver su victoria antes de la última jornada de campeonato. Tras sus pasos estaban la Juventus y la Roma que también llegaron con opciones a la última jornada. El Inter visitaba el Olímpico de Roma para medirse al Lazio que se jugaba entrar en la Uefa. Se adelantó en el marcador y cuando todo pintaba a su favor, llegó la reacción del Lazio y el hundimiento interista. Al final, 4-2 y título para la Juventus. De hecho, la derrota ante el Lazio también impidó que los neroazurri quedasen segundos ya que la Roma ganó su partido y obtuvo el subcampeonato.

Nueve derrotas
La última jornada de 2007 dejó al Real Madrid con siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. El conjunto que dirige Bernd Schuster había ganado por 0-1 en el Camp Nou gracias a un gol de Batista y a un gran rendimiento colectivo y defensivo del once madridista. Una victoria importante a efectos clasificatorios y psicológicos. Tras el segundo partido de la segunda vuelta, el Real Madrid ampliaba su renta a nueve puntos gracias a su triunfo sobre el Villarreal y al empate del Barça en San Mamés. La Liga estaba sentenciada, o eso se pensaba, y el Real Madrid comenzaba a pensar en su asalto a la Liga de Campeones, en el trébol, etc… Pero lo cierto es que tras perder nueve de los 15 encuentros disputados por el Real Madrid en 2008, la Liga se ha vuelto a abrir.

Las derrotas ante el Betis y el Getafe acercaron al Barça a dos puntos del liderato. Pero los culés pincharon en su desplazamiento al Vicente Calderón y en el Camp Nou ante el Villarreal. Pinchazos que estuvieron acompañados por triunfos madridistas en Huelva y en el Santiago Bernabéu ante el Español. La renta se expandía de nuevo hasta los ocho puntos. Todo parecía decidido pero el Real Madrid se ha empeñado en dar vida a sus perseguidores cayendo en La Coruña y perdiendo en el último minuto ante el peor Valencia CF de la última década. Ahora, cuatro son los puntos de ventaja sobre el FC Barcelona y seis sobre el Villarreal. La ventaja para el Real Madrid es que no tendrá que alternar la liga con la exigencia de la Liga de Campeones, en la que sí está el Barça, y que a falta de tres jornadas para la conclusión recibe en el Santiago Bernabéu al conjunto de Rijkaard. Todo parece indicar que la Liga se decidirá en ese partido, aunque la irregularidad que están mostrando los dos grandes del fútbol español hace difícil pronóstico. Pero ninguno de los dos debe descuidarse si no quieren lamentar que el tercero en discordia, el Villarreal, se lleve el título a Castellón.

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La primera gran remontada blanca

marzo 5, 2008

Una imagen de celebración de un gol madridista en una de esas noches de remontada en el Santiago Bernabéu.

Real Madrid y AS Roma disputan esta noche –20.45 horas/Canal +- el encuentro de vuelta correspondiente a la eliminatoria de octavos de final de la presente edición de la Liga de Campeones. El cuadro blanco deberá remontar el 2-1 adverso cosechado en el Olímpico romano. Noche grande la que se avecina en el Santiago Bernabéu. La escuadra giallorosa y su capitán Francesco Totti se resisten a ser un equipo secundario en la gran competición continental. Su historia en el torneo es breve, sólo tiene tres Scudettos y hasta creación de Liga de Campeones tan sólo disputó una edición en el antiguo formato de la Copa de Europa. Fue en la temporada 1983—84. Alcanzó la final que se disputó en su propio estadio. Pero la historia de la Roma nunca suele ser un cuento con un bello final. Todo lo contrario. Su enfrentamiento con el Liverpool finalizó con empate (0-0) y los reds sumaron su cuarta Copa de Europa en la tanda de penaltis. El plantel de la Ciudad Eterna espera repetir el buen papel realizado la temporada pasada en la que alcanzó los cuartos de final. Para ello deberá poner a prueba su madurez deportiva ante uno de los grandes del continente. El Real Madrid apela a su jerarquía europea para seguir alimentando el idilio permanente que mantiene con la competición. Pero a parte de su mayor tradición, el Real Madrid también apela a su historia en el Santiago Bernábeu. Esa historia que nos hace retroceder en la particular máquina del tiempo de la memoria a esos épicos duelos de vuelta disputados en las décadas de los 70 y 80 que convirtieron al coliseo madridista en un campo en el que ninguna ventaja lograda en la ida parecía suficiente como para viajar con tranquilidad. Remontadas que dieron pie a conocidas frases como la de “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”, de Juanito, o al nacimiento del llamado “miedo escénico”. El inicio de la mística y la litúrgica que acompaña al Real Madrid en casa cada vez que tiene que corregir un traspiés europeo cometido en una salida tiene una fecha de comienzo: 5 de noviembre de 1975. Y un rival: Derby County.

EMPRESAS MENORES. Cuando el vídeo todavía no había matado a la estrella de la radio, el fútbol era bien diferente. Sobre todo cuando hablamos de enfrentamientos europeos. El nivel de conocimiento del rival era infinitamente menor al que hoy en día se puede tener. Los equipos se solían conocer poco entre sí. Gran parte de las referencias se debían a anteriores enfrentamientos europeos o a partidos de selecciones. Contrarrestar la táctica del contrario era una práctica menos habitual y los equipos buscaban explotar sus puntos fuertes, eso sí, siempre partiendo de una cierta seguridad defensiva. Por este gran desconocimiento, que aumentaba en grado exponencial cuando se hablaba de conjuntos de países de más allá del telón de acero, provocaba duros reveses a domicilio a los grandes clubes del continente. De esta manera no era raro ver al Real Madrid, Benfica, Inter o Milan hincar la rodilla en sus visitas. Estas derrotas propiciaban emocionantes encuentros de vuelta. Ciñéndonos a la historia blanca. Las remontadas comenzaron con la propia Copa de Europa. La primera de ellas tuvo se produjo en la temporada 1959-60. El Real Madrid caminaba con paso firme hacia su quinta Copa de Europa, pero en cuartos de final tuvo que deshacerse del Niza. El 3-2 en la ida inquietó al conjunto blanco, aunque terminó ganando por 4-0 en Madrid. En la 1965-66 fue el Feyenoord el que vivió otra de esas grandes noches europeas del Real Madrid. No pudo defender el 2-1 de la ida. Es más, acabó goleado por 5-0. Tras los holandeses llegó el Anderlecht que también probó la medicina madridista. 1-0 en Bélgica. 4-2 en el Santiago Bernabéu. Otros enfrentamientos, como los producidos ante Bayern de Munich, Rapid de Viena o Cardiff, comenzaron a alimentar esta leyenda de las remontas blancas. Pero el mito comenzó a edificarse un 22 de octubre de 1975. El Real Madrid disputaba la ida de los octavos de final de la Copa de Europa. El sorteo le había aparejado con el Derby County inglés.  Escudo Derby County FC.

LOS CARNEROS. La historia del Derby County no es ajena a la leyenda. Un más que modesto club inglés que en los primeros años de la década de los 70 irrumpió con fuerza y por sorpresa en la First Division. Su irrupción se saldó con la consecución de dos títulos ligueros: 1971-72 y 1974-75. Esta explosión del Derby County en buena medida se debió a Brian Clough. Un controvertido técnico, de fuerte carácter, declaraciones contundentes y alcohólico. Una figura que llevó al Derby County al título de Liga y que posteriormente terminaría alzando dos Copas de Europa con el Nottingham Forest. El entrenador inglés cogió a los carneros en la Second Division. El Derby County era un conjunto de la zona baja. A sus espaldas no había una gran historia. Tres subcampeonatos de First Division [1896, 1930 y 1936] y una victoria en la FA Cup de 1946 que le ganó al Charlton Athletic. De hecho, en la primera temporada de Clough en el banquillo del Baseball Ground el equipo peleó por no perder la categoría. En la siguiente logró el ascenso y en la primera temporada en First Division finalizó en cuarta posición, aunque no debutó en competiciones europeas debido a problemas financieros.  

Tras una temporada de transición, estamos hablando del curso 1971-72, el Derby County ganó la Liga. Ganó el título en dura pugna con los tres equipos ingleses más importantes del momento: Leeds United, Liverpool y Manchester City. Su primera participación en la Copa de Europa no pudo ser más estimulante. En primera ronda le tocó medirse con el Benfica de Eusebio. McFarland y Todd pararon la ofensiva de las águilas. El conjunto inglés logró tres tantos [McFarland, Hector y McGovern] en la primera mitad y con esa renta se marchó a Lisboa. 0-0 en la vuelta. El Derby County iba a alcanzar las semifinales tras deshacerse del campeón checo en cuartos. En ellas iba a disputar una más que electrizante y polémica eliminatoria con la Juventus de Turín. Los ingleses se quejaron del arbitraje recibido en el Comunale en la ida. El Derby cayó por 3-1. Y eso que Hector llegó a igualar la contienda antes del descanso. Dos goles en la segunda parte, en buena media gracias al buen trabajo del alemán Helmut Haller, acercaron a la Juventus a la final de Belgrado. Además, el Derby County perdía para la vuelta Archie Gemmill y Roy McFarland, que en Turín vieron la segunda amarilla en la competición. Brian Clouch se despachó a gusto al llamar “bastardos tramposos” a los italianos. La vuelta concluyó 0-0. Davies fue expulsado y Hitton marró un penalti.

El triunfo liguero del Derby County se repitió en la campaña 1974-75. Esta vez no fue con Brian Clough en el banquillo. El controvertido técnico abandonó la entidad en 1973 junto con su segundo entrenador, Peter Taylor, por diferencias con la Junta Directiva del Derby County. La dirección optó por situar en el banquillo a toda una institución del fútbol inglés y ex jugador del County: Dave MacKay. El ex de los rams y de los spurs inició su carrera como entrenador en el banquillo del Baseball Ground. Con MacKay remontó el vuelo en Liga, se clasificó para la Copa de la Uefa [en la que en segunda ronda eliminó en los penaltis al Atlético de Madrid y cayó en tercera ante el Velez Mostar] y, sobre todo, ganó el título de la First Division al curso siguiente. Campeón por delante del Liverpool, que ya apuntaba el gran equipo que estaba formando y que iba a dominar Inglaterra a finales de la década de los 70. 

Tras superar al Slavia de Praga en primera ronda, en segunda el bombo deparó un Derby County vs Real Madrid. Alegría en el Baseball Ground ya que iban a ver al denominado ‘Rey de Europa’. Y es que los seis títulos de Copa de Europa del club blanco imponían mucho entonces. El 22 de octubre de 1975 el Real Madrid recibió un severo correctivo en Derby. “El Derby County es lo suficientemente bueno como para ganar la Copa de Europa. Eso es lo que dejó ver en su brillante victoria de la última noche ante el Real Madrid. Puede ganar mediante el método de Dave MacKay, glorioso, fácil y fluido fútbol surgido de las lágrimas de los intestinos de los equipos continentales”. Así comenzaba la crónica del partido escrita por Gerald Mortimer. El Real Madrid recibió todo un baño. Aquel Real de los Pirri, Camacho, Amancio, Del Bosque, Netzer y Breitner. George inició el recital de los rams a los siete minutos de encuentro y también él fue el encargador de poner el 2-0 en el marcador, pero los blancos recortaron distancias en el 25’. Pero al descanso los rams se fueron con un 3-1 gracias a David Nish. En la segunda mitad el Real Madrid buscó un gol que recortase distancias, lo encontró pero fue anulado por el juez de línea. Un juez de línea que curiosamente era mismo linier que en 1966 dio como válido el gol de George Hurst en la final del Mundial de Inglaterra. A falta de 12 minutos para la conclusión, George, de nuevo desde el punto de penalti, hizo el 4-1 definitivo. Los blancos se quejaban de la actuación de Ivanov pero tocaba remontar en el Bernabéu.

Roberto Mart�nez marcando uno de los dos tantos que hizo en el Real Madrid 5-Derby County 1NOCHE DE GALA. El Real Madrid no quería marcharse de su competición favorita por la puerta de atrás, eliminado por todo un recién llegado. El conjunto merengue tiró de la que históricamente ha sido su mejor arma: el carácter ganador. Este martes, el diario AS publicaba una entrevista con Mandiá, técnico del Castilla, en el que decía que el público del Real Madrid sólo concibe dos maneras de ganar: jugando bien o a través de la pelea y el no rendirse. En estos casos en los que hay que rendir, el jugar bien se pone de lado y surge el aspecto más combativo del club de Concha Espina. Ese carácter ganador y ese dejarse la piel en el campo que tanto agrada a la grada del Bernabéu, han convertido en objetivo de la crítica de la afición a aquellos jugadores que no han poseído estos valores. Garra y combatividad que también exhibió el Derby County pero que, como dijo el ya citado Gerald  Mortimer en su crónica de este partido, “no fue suficiente”. Los de MacKay querían clasificarse para los cuartos de final. Precisamente su casta y combatividad hicieron mayor la gesta blanca. El honor del caído sirve para la mayor gloria del vendedor.  100.000 espectadores se dieron cita en el Santiago Bernabéu. Miljan Miljanic, el por entonces entrenador del Real Madrid, antes de saltar al césped dirigió estas palabras a sus jugadores: “La pelota tiene que ser nuestra porque necesitamos marcar un gol rápido. El primer partido lo perdimos nosotros, ahora nos toca ganar. Limítense a hacer lo que saben hacer, con eso bastará”. Dicho y hecho. Una combinación entre Breitner, Netzer y Camacho llevó el esférico al interior del área británica donde Santillana peinó el balón y Roberto Martínez lo envió al fondo de la meta defendida por Boulton. Con 1-0 se llegó al intermedio. El reloj corría rápido. El tridente blanco compuesto por Amancio, Santillana y Roberto Martínez inquietaba la portería inglesa con sus remates pero no lograban hacer el segundo. Roberto Martínez lo hizo a los 51’ gracias a un error de Boulton. Faltaba un gol para completar la remontada. Y llegó cinco minutos después, cuando Santillana, luciendo su espectacular juego aéreo, cabeceó a la red un centro de Netzer. Delirio blanco en el graderío. 

Santillano exhibiendo su poder�o aéreo ante la zaga del Derby County.Alegría que tornó en tristeza en el minuto 62. Cuando George hizo el 3-1. De nuevo hacía falta un gol, pero esta vez para forzar el tiempo suplementario. Al Real Madrid le entraron las prisas. No concretó ocasiones hasta que en el minuto 80 Amancio fue derribado en el área por McFarland tras una jugada personal. Se dice que el propio Amancio le dijo a Pirri: “Tíralo tú, Pepe, que yo no puedo”. 4-1. Y a la prórroga. La emoción era máxima. Dos equipos batiéndose con honor y ardor por un hueco en los cuartos de final de la Copa de Europa. La afición madridista comprendió lo que estaba en juego y comenzó a empujar a los suyos hacia la victoria. Una afición que alcanzó el éxtasis en el minuto 100 del partido. El Real Madrid, por orden del entrenador balcánico, cercó la portería inglesa y cargó con todo en busca del gol que le diese la clasificación. Estaba finalizando la primera parte del tiempo suplementario cuando Del Bosque se internó en el campo del Derby County, bombeó un centro a la cabeza de Santillana, quién en una habilidosa acción burló al defensor inglés con un sombrero, y sin dejar que el cuero tocase el verde fusiló a Boulton. Santillana, que llegó al partido arrastrando molestias del último encuentro liguero disputado en Mestalla, certificó su gran actuación anotando el quinto tanto de la noche. Fue uno de los grandes artífices de la primera gran remontada madridista. Dominó el juego aéreo, se impuso en esta lid a los centrales ingleses, y se convirtió en el referente ofensivo blanco durante todo el encuentro. Al final del choque declaró: “Estoy loco de alegría con los goles que marqué, pero el mérito hay que apuntarse a los compañeros”.

 

Aquel 5 de noviembre de 1975 comenzaron las grandes remontadas europeas del Real Madrid. El Real Madrid enseñó ese espíritu de no rendirse, de luchar hasta el final que ha sido imprescindible para completar otras épicas remontadas [Oporto, Rijeka, Anderlecht, Borussia Monchengladbach, Estrella Roja o Bayern de Munich].

 

Raúl, celebrando uno de los goles que marcó en el último Real Madrid-AS Roma disputado en el Santiago Bernabéu.EL RETO ROMANO. La remontada de esta noche no es tan exigente como la que el cuadro merengue requería aquel 5 de noviembre de 1975. La renta de la Roma es de un gol ya que ganó en la ida por 2-1. Un 1-0 clasificaría a los blancos que presentan un buen balance ante los conjuntos italianos. 24 eliminatorias disputadas, 17 clasificaciones para los blancos y siete eliminaciones. También apela al Bernabéu. Sabe que el aliento de la grada hoy no faltará. La siempre exigente afición madridista sabe que el de hoy no es un partido más. Es un encuentro en el que se pone en juego la propia historia blanca y, sobre todo, seguir avanzando en esa competición que tanto atrae en Concha Espina. Por ello, esta noche el público disculpará un mal pase, un despiste, un juego más emotivo que técnico, todo en beneficio del triunfo. Si hay casta, el Bernabéu estará siempre del lado de su equipo. El Real Madrid debe sacar su orgullo y éste tirará del carro de la afición. Pero con la afición no va a valer para intimidar a la Roma. El cuadro gialloroso llega a Madrid tras ver cómo han aumentado sus opciones al título de la liga italiana. El Inter perdió en la última jornada, la Roma goleó al Parma y ahora más que nunca cobra importancia el empate in-extremis que lograron los interistas ante los romanos hace una semana en San Siro. Seis puntos separan a la Roma del primer puesto. Un distancia considerable, mayor aún si tenemos en cuenta la solidez del Internazionale en los últimos campeonatos de la regularidad, por ello, la Roma también sabe que su temporada se juega hoy. Eliminar al Real Madrid y acceder a cuartos de final enderezaría la temporada y, sobre todo, ilusionaría a la afición romana, que también sueña con hacer algo grande en Champions League y sacarse la espina de aquella final perdida ante el Liverpool.

 

Pero al Real Madrid también le va a ser difícil doblegar a la Roma por el propio estilo transalpino. Vertical, dinámico, siempre con la intención de llegar a la meta rival con la mayor rapidez posible y si es con pocos toques mejor que mejor. Hay que llegar rápido arriba y en carrera para aprovechar la velocidad y habilidad de Totti y Mancini. Pero la Roma también va a ser difícil de doblegar porque este plantel sabe lo que es ganar en el Bernabéu. Lo hizo gracias a un tanto de Totti en la fase de grupos de la Liga de Campeones de la temporada 2002-03. El triunfo gallioroso fue en un día especial. La primera vez que Vicente del Bosque alineaba desde el inicio a sus cuatro galácticos de entonces: Raúl, Figo, Zidane y Ronaldo, que acaba de aterrizar en la entidad madridista. Un año antes ya había arrancado un empate (1-1) en el feudo blanco. En su última visita, pese a la derrota final por 4-2, también complicó la existencia al Real Madrid. Aquel encuentro sirvió para que los aficionados españoles tuvieran su primera toma de contacto con un joven italiano, de la cantera romanista, que marcó el primer gol del encuentro a los tres minutos: De Rossi. Cassano, que posteriormente terminaría vistiendo de blanco, hizo el 0-2 en el 21’. Aquí comenzó otra remontada blanca. Gracias al trabajo de Raúl, que acabó extenuado un partido en el que fue el autor del primer y tercer gol local y en el que además fue objetivo del penalti que transformó Figo para hacer el 3-2. Al final, 4-2 gracias a un gran gol de Roberto Carlos.


Datos del artículo
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Autor: Carlos A.S.
Fecha: 05 de marzo de 2006 
Fuentes: Real Madrid.com, Derby County website, As, Marca, El Pais, BBC, Uefa, Wikipedia, The Rams.co.uk, DCFC History Page del editor Darren Holden, The FA, Soccerbase, y Sporting Heroes. 
Imágenes: Real Madrid.com
Vídeos: YouTube 
Hilo musical: Howlin Rain: Magnificent Friend [Birdman, 2008].   

Duelo generacional

marzo 3, 2008

Imagen del partido de ida de los octavos de la final de la Liga de Campeones entre el Arsenal FC y el AC Milan.

Aproximadamente a las 22.40 de la noche del martes 4 de marzo conoceremos el nombre de los primeros cuatro equipos que se despiden de la presente edición de la Liga de Campeones en los octavos de final. El FC Barcelona tiene pie y medio en cuartos de final ya que recibe al Celtic desde la cómoda posición que le da el 2-3 logrado en Glasgow; el Manchester United también cosechó un buen resultado en tierras francesas (1-1) pero deberá evitar que el Olympique de Lyon dé la sorpresa en Old Tratford; mientras que el Sevilla tiene que remontar el 3-2 adverso cosechado en el feudo del Fenerbahçe. Tres eliminatorias que parecen que tienen un favorito claro, otra cosa es que se cumplan los pronósticos, y otra que está abierta: Milan-Arsenal. Los gunners no pudieron en Londres con el actual Campeón de Europa y ahora no pueden perder en San Siro para seguir en la lucha por la corona continental que se le escapó en el 2006. El Guiseppe Meazza lombardo será el escenario donde se represente el segundo y último acto de este duelo generacional que enfrenta a un AC Milan veterano y experimentado en esta suertes europeas ante el bisoño proyecto del Arsenal de Arsène Wenger.

DIFERENCIA JERÁRGICA. El AC Milan de Carlo Ancelotti nunca ha sido un equipo que haya brillado en la liga italiana. Ni mucho menos. De hecho ésta es su séptima campaña en el banquillo rossonero y tan sólo ha ganado un Scudetto (2003-04). Pero, por el contrario, su competición ha sido la Liga de Campeones. El AC Milan, al igual que otros grandes de Europa como Real Madrid, Liverpool o Bayern de Múnich, sufre una fascinación con la máxima competición continental de clubes. Siete Copas de Europa, dos de ellas con Carlo Ancelotti en el banquillo (2002-03 y 2006-07), son el bagaje histórico del club lombardo. Pero a estos siete entorchados hay que sumarle cuatro finales perdidas (1958, 1993, 1995 y 2005). Ancelotti tan sólo ha probado una vez el sinsabor de la derrota en la final de finales. Fue hace casi tres años en Estambul, pero en el curso pasado se tomó venganza deportiva ante el mismo rival –Liverpool- y en el mismo marco –final de la Liga de Campeones-.

Desde que el de Reggiolo se hiciese cargo del equipo milanista los números son bastante elocuentes. En sus cinco participaciones en Liga de Campeones ha alcanzado las semifinales en todas a excepción de en la temporada 2003-04 en la que cayó en cuartos de final ante el Deportivo de la Coruña. Tres finales, con dos títulos, y una semifinal, en la que cayó con polémica en el partido de vuelta ante el a la postre campeón: el Barça. No es difícil de entender. Un plantel veterano que muestra su competitividad y experiencia en los torneos que requieren esfuerzos a corto plazo. Y más si es la última posibilidad de salvar la temporada, como ocurrió en el curso pasado y como está ocurriendo en el presente. La última jornada de la Seria A no fue propicia para el Milan. Un empate a 1-1 en casa ante el Lazio combinado con el triunfo de la Fiorentina ante la Juventus han hecho que el cuadro viola coja cuatro puntos de ventaja sobre los rossoneri en la lucha por el cuarto puesto. Distancia recuperable para los de Ancelotti pero el mensaje del técnico ante el Lazio fue claro. Descanso para su guardia pretoriana. A excepción de Seedorf, que además se lesionó en el transcurso del partido, Gattuso y Pato, el resto eran suplentes habituales. El 0-0 siempre es un resultado peligroso para el encuentro de vuelta en casa y Ancelotti lo sabe, como todo buen conocedor de las competiciones europeas de clubes, por ello quiso dar descanso a sus pilares. 

La diferencia jerárquica en Europa entre AC Milan y Arsenal FC es notable. Mientras lo rossoneri han ganado todas las competiciones internacionales de clubes, los gunners tan sólo pueden sacar pecho con la Recopa de 1994 y, siendo benévolos, con la Copa de Ferias de 1970. Su historial europeo es muy pobre. Y además de pobre de mal recuerdo para los aficionados del Arsenal que han visto como su equipo en poco más de una década ha perdido tres finales: la Recopa de 1995, la Copa de la Uefa de 2000 y la Liga de Campeones de 2006. Europa es la asignatura pendiente tanto del Arsenal como del propio Arsène Wenger. Asignatura pendiente más acusable si hablamos de Copa de Europa o Liga de Campeones. La entidad londinense disputó en dos ocasiones la vieja Copa de Europa. Pudo hacerlo una tercera pero su título liguero de 1989 coincidió con la vigencia de la sanción a los equipos ingleses. En su primera incursión fue apeado en cuartos de final por un Ajax de Ámsterdam que iba lanzado hacia su segundo título consecutivo. En la segunda, primera en la que hubo una fase de grupos después de dos rondas previas aunque a la competición no se la conocía como Liga de Campeones, fue en la temporada 1991-92. En segunda ronda fue eliminado por el Benfica.

Ya con Arsène Wenger en el banquillo y dentro del marco de la Liga de Campeones el Arsenal tampoco ha brillado. No ha sido un habitual de las últimas rondas. Excepto en el 2006, año en el que perdió la final ante el FC Barcelona, las decepciones europeas han sido tónica habitual en Highbury. Tan sólo en dos ocasiones ha alcanzado los cuartos de final. En 2001 perdió ante el Valencia y en 2004 ante el Chelsea. Además en cuatro de nueve participaciones no consiguió pasar de la fase de grupos.

NUEVOS AIRES. Esta falta de brillo en los torneos continentales y, sobre todo, las derrotas en las finales europeas han creado una cierta aura de perdedor o eterno aspirante alrededor del Arsenal. Prácticamente es el único de los grandes de Inglaterra que no ha vivido sus días de vino y rosas en Europa. Liverpool, Manchester United, Aston Villa,Tottenham Hotspur, Everton e incluso equipos más modestos como el Nottingham Forest o el propio Chelsea han sumado títulos continentales y, sobre todo, han protagonizado grandes gestas europeas. El Arsenal se aferra con vigor a esa Recopa ganada al Parma gracias a un solitario gol de Alan Smith.

Esa fama de eterno aspirante que tienen los gunners también ha sido ganada a pulso a nivel doméstico. Es difícil encontrar un equipo con tantos segundos puestos. Ocho en Liga -cinco de ellos en la etapa Wenger– siete en FA Cup y Charity Shield, cuatro en Copa de la Liga, dos en Recopa, uno en Liga de Campeones y otro en la Supercopa de Europa. Esta Supercopa de Europa de la temporada 1994-95 es el único enfrentamiento a ida y vuelta que han tenido Arsenal y AC Milan. En aquella ocasión, como en ésta, los italianos contaban con el factor campo a su favor, por entonces por ser el vigente Campeón de Europa. Al igual que hace dos semanas, los rossoneri arrancaron un 0-0 en la ida. En la vuelta ganaron por 2-0.

Si la diferencia en términos de jerarquía europea es notable a favor de los rossoneros. Si dejamos la historia a un lado y nos centramos en el presente de las plantillas, otra diferencia salta a la vista. La edad media de ambos equipos. El AC Milan presenta una media de edad de 30 años mientras que el Arsenal tiene una de 24. Mirando los onces iniciales de la ida, el Arsenal tan sólo alineó a dos mayores de 30 años -Lehmann y Gallas- mientras que el Milan a siete. Tras la final derrota ante el FC Barcelona, el Arsenal apostó por la reconstrucción total. Ya venía anunciándolo pero tras la final de París fue una realidad. Cole, Pirés, Ljumberg, Henry, Cambell y Bergkamp habían cumplido su ciclo. Los Hbleb, Fábregas, Eboué, Senderos y Van Persie pedían su hueco. Antecediendo a otros habituales de Wenger en este curso como Adebayor, Bacary, Bendtner, Walcott, Diaby o Song. Por su parte, los de Milanello a penas han renovado el bloque ni tampoco han apostado por rejuvenecerlo durante toda la etapa de Ancelotti. Salvo la llegada de Kaká, Gilardino y la más reciente de Pato, el resto de fichajes han sido de jugadores consolidados y veteranos. Nesta, Seedorf, Favalli, Cafú, Emerson, Inzaghi y Ronaldo son buen reflejo de esta política de fichajes. La jerarquía y la veteranía del AC Milan de Carlo Ancelotti convierte al cuadro rossonero en uno de los rivales a evitar en Liga de Campeones.

PRECEDENTES. Como ya hemos dicho, el único enfrentamiento en competiciones europeas entre Arsenal y AC Milan es el de la Supercopa de 1994. Boban y Massaro hicieron los goles que dieron el título al Milan en el partido de vuelta disputado en San Siro el 8 de febrero de 1995. En lo que se refiere a enfrentamientos del Arsenal con equipos italianos y del Milan con ingleses, los londinenses presentan mejores números. Las cinco veces que se ha medido a escuadras transalpinas en eliminatorias a ida y vuelta ha pasado. Su balance en Europa ante los italianos es de diez victorias, ocho empates y cinco derrotas. Nunca ha ido a Italia con un 0-0 en la ida, excepto en el enfrentamiento con el Milan en la Supercopa de Europa. La única vez que llevó un empate (1-1) fue ante la Juventus, a quién derrotó en Turín por 0-1 en la Recopa de 1980. La única visita del Arsenal de Wenger al Guiseppe Meazza en Liga de Campeones se saldó con un rotundo 1-5 que sirvió para clasificar a los gunners a octavos de final a costa del Inter.

La estadística del AC Milan ante conjuntos ingleses es favorable a los italianos en lo que se refiere a eliminatorias a ida y vuelta. Ha pasado en seis ocasiones y ha caído en tres. A lo que hay que sumar una Recopa ganada en 1973 al Leeds United. Nueve victorias, ocho empates y nueve derrotas. Tan sólo una vez regresó de las islas con un 0-0. Fue en la primera ronda de la Copa de la Uefa de la temporada 1974-75 y su rival, el Everton. El cuadro rossonero se impuso en la vuelta por 1-0 y se clasificó para la siguiente ronda.

Teorías jerárquicas y cuentas de la vieja a parte, esta noche –20.45 horas/Canal + Deportes- sobre el césped de San Siro se planteará todo un duelo generacional. La vieja guardia de Europa, encarnada por el AC Milan y en su eterno capitán Paolo Maldini, mide fuerzas con el nuevo y joven Arsenal. ¿Jóvenes y sobradamente preparados? La respuesta, esta noche.

Datos del artículo: 
Autor: Carlos A.S.
Fecha de publicación: 03 de marzo de 2008. 
Fuentes: Uefa, RSSSF, Goal.com, BBC, Soccer Base, Pasión Rossonera, AC Milan y Arsenal.
Fotografía: Uefa
 
Hilo musical: The Black Crowes: Warpaint [Silver Arrow, 2008] y The Southern Harmony and Musical Companion [Def American, 1992]; The Faces: Long Player [Warner Bross, 1971].

El ‘hype’ parisino

febrero 17, 2008

El contrato con Canal + favoreció el crecimiento del París Saint Germain que volvió a poner a la capital gala en el mapa del fútbol francés y continental. De la mano de Artur Jorge se granjeó un nombre en las competiciones europeas a costa de eliminar al Real Madrid consecutivamente en Copa de la Uefa (1993) y Recopa (1994). Una campaña después también fue el verdugo del último Barça de Cruyff que se asomó a la Copa de Europa. A pesar de sus buenas actuaciones ante los ‘grandes’ de Europa, su único título fue la Recopa de 1996 tras imponerse por 1-0 al Rapid de Viena. Pero sus resultados fueron reflejo del buen plantel que formó el club parisino a mediados de la década de los 90. Del PSG salieron dos notables jugadores como David Ginola y, sobre todo, George Weah, que ganó el Balón de Oro en 1995 siendo el primer no europeo en ganar este galardón. Además, en sus filas también destacó un guardameta de grandes paradas como Bernard Lamá, vimos la trayectoria europea del brasileño Raí y cocimos las primeras hazañas internacionales de Luis Fernández en un banquillo. Un fenómeno que, como buen hype, duró poco –cinco temporadas- pero hizo mucho ruido mediático, gracias a contar por detrás con la maquinaria de Canal + Francia.

Escudo del PSG.

UN CLUB NUEVO. En términos musicales, cuando se habla de ‘hype’ se habla de un grupo que está de moda gracias a un buen trabajo de marketing, que provoca una sobre cobertura mediática que hace que el producto tenga una gran publicidad independientemente de su calidad. La necesidad de novedad que se ha instalado en la sociedad occidental se estremeció con la llegada a la élite del PSG. Un producto nuevo, detrás del cuál se ocultaba Canal + Francia y que estaba dirigido desde el palco por Michael Denissot. El Paris Saint Germain se hizo un hueco en la aristocracia del fútbol continental en la década de los 90. El club parisino, a diferencia de históricos como Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Munich, Liverpool o Juventus de Turín, no era un club veterano. Ni mucho menos. Su fundación data de finales de los años 70. Su aparición en el escenario futbolístico se debió a que la capital gala se quedó sin equipo. Su primer nombre fue el de París FC, aunque posteriormente mudaría su denominación a la de Paris Saint Germain.

A pesar de que durante la década de los 80 tuvo algunas buenas temporadas. Dos Copas (1982 y 1983), en la primera de ellas con Ardiles en el plantel, y una Liga (1986), con Gerard Houllier en el banquillo, dieron el respaldo necesario al proyecto capitalino. El espaldarazo definitivo llegaría de la mano del operador televisivo Canal +. La colaboración con la cadena televisiva fue decisiva para que el PSG pudiera competir con el Olimpique de Marsella. El conjunto mediterráneo era el gran dominador del campeonato de Liga francés. Había ganado las cuatro últimas ligas (1989, 1990, 1991 y 1992) y había disputado la final de la Copa de Europa de 1991, que perdió en los penaltis con el Estrella Roja de Belgrado. Durante estos años, por las filas marsellesas habían desfilado jugadores del calibre de Enzo Francescoli, Chris Waddle, Jean-Pierre Papin, Tiganá, Stojkovic, Abeddí Pelé, Didier Deschamps, Barthez, Bolí o un joven Eric Cantoná, que no gozó de las simpatías de los técnicos marselleses y debido a su temperamento tuvo que emigrar a Inglaterra sin triunfar en su tierra natal.  En la temporada 92-93 el París Saint Germain comenzó a dar muestras de su potencial. De momento su plantel no podía equiparse al del todopoderoso Olimpique de Marsella de Bernard Tapie, que en esta temporada ganó la Liga de Campeones al AC Milan en el Olímpico de Munich, pero se quedó a dos puntos de los marselleses en el campeonato de la regularidad. En el cuadro capitalino destacaban Lamá, Paul Le Guen, un joven Ginolá, los brasileños Ricardo y Valdo  más los delanteros Nouma y Weah. Es cierto que el PSG no tenía una plantilla para competir con el Olimpique pero decidió contratar a un técnico de prestigio continental. El portugués Artur Jorge se hizo con las riendas del conjunto parisino. Artur Jorge había ganado la Copa de Europa con el Oporto en 1987.

Artur Jorge.El técnico, que se caracterizaba por el gran bigote que portaba, era un técnico conservador. Sus equipos hacían del contragolpe un arte. En el PSG encontró en Valdo al lanzador que necesitaba y a Ginolá el hombre de banda con desborde que necesitaba para poner centros a Weah y Noumá. Habitualmente solía formar con defensa de cinco, donde solían formar Ricardo, Kombouaré, Roche –que posteriormente terminaría su carera en las filas del Valencia que alcanzó dos finales de Liga de Campeones- Le Guen y Colleter. Su zaga fue la tercera menos goleada durante la Liga. Pero el gran día del PSG fue el encuentro de vuelta de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Uefa que le enfrentó al Real Madrid de Benito Floro un jueves 18 de marzo de 1993. El conjunto blanco llegaba a la capital parisina con una renta de dos goles (3-1) que había logrado en la ida gracias a un extraño final de encuentro. Con 2-1 Buyo realizó una gran parada que evitó la igualada francesa. En el contraataque Míchel falló un gol clamoroso en línea de gol, pero el colegiado de la contienda pitó un extraño penalti. El propio Míchel ejecutó el lanzamiento pero topó con Lamá que repelió el cuero. El centrocampista blanco se tiró para con el esférico, lo hizo y marcó un esperanzador 3-1.

Instantánea del cabezazo que originó el cuarto gol del PSG ante el Real Madrid en 1993.

¡VAYA NOCHE LA DE AQUEL DÍA! El Parque de los Príncipes, campo poco propicio para el club madridista que en este escenario en 1981 perdió una final de Copa de Europa ante el Liverpool. El Real Madrid todavía sufría las consecuencias de la primera de las llamadas ligas de Tenerife y vivía a la sombra del FC Barcelona, que en la temporada anterior había ganado su primera Copa de Europa. Por ello, la presidencia blanca optó por contratar a un prometedor técnico nacional. Benito Floro, que en el curso anterior había debutado en Primera con el Albacete, era un estudioso del fútbol. Sus ideas mamaban del Milan de Sacchi. Rápidamente puso de moda un vocabulario táctico que no era habitual en el Real Madrid, la Quinta del Buitre vivió más de su inspiración y talento que de la pizarra. Su 4-4-2, con defensa en zona, la presión, el achique de espacios, eran conceptos prácticamente desconocidos en Concha Espina. Desde el mes de enero el Real M adrid experimentaba una mejora en su juego y parecía que los jugadores habían asimilado los conceptos tácticos de Benito Floro. Habían recortado puntos al Barça, del que le separaba tan sólo uno. A pesar de sus buenos resultados, el Real Madrid llegaba a París tras ceder un empate en el Bernabéu ante el CD Logroñés que le había desbancado del coliderato de Primera. 

El encuentro fue histórico para el Paris Saint-Germain y, sobre todo, sirvió para poner el nombre de PSG en el mapa del fútbol continental. El conjunto de Artur Jorge fue superior al Real Madrid. Los parisinos fueron a por el partido desde el principio. Robaron la posesión del balón al conjunto de Floro y el Real Madrid prácticamente no compareció ante Lamá hasta el final del encuentro cuando ya estaba apeado. A pesar del 4-1 final, la primera parte tan sólo dejó un gol. Un tanto necesario para que el cuadro local no perdiese la fe. En la segunda mitad, Ginolá y Weah eran una pesadilla para la zaga blanca. Especialmente mención fue el descosido que Ginolá le hizo a Nando en el lateral derecho. A pesar del vendaval local, el Real Madrid aguantó el 1-0 hasta el último cuarto de hora. Cuando parecía que el PSG había perdido fuelle y se resignaba a una honrosa eliminación ante uno de los grandes del fútbol mundial, un disparo al palo de Bravo cambió el curso del choque. El PSG volvió a creer en la remontada y enseñó el abismo al Real Madrid. Ginolá hizo el 2-0, poco después Valdo firmó el 3-0. Al Madrid sólo le quedaba el milagro de forzar la prórroga. Y lo hizo. El partido estaba loco y Zamorano acertó con la portería de Lamá sobre el descuento. 3-1. El tiempo extra estaba servido, pero la locura del tramo final alcanzó su cota más alta con un cabezazo de Kombuaré que superó a Buyo. 4-1.

La experiencia europea del PSG no iba a prolongarse mucho más en esa temporada. La Juve de Trapattoni esperaba en semifinales. El conjunto piamontés, que se había clasificado tras  eliminar al Benfica, vivía una mala temporada, lejos de la lucha por el título y sintiéndose inferior al Milan, veía en la Uefa la única manera de salvar la temporada. Paradójicamente a los mala temporada, la Juve estaba disfrutando del buen momento que vivía Roberto Baggio. La Juve sufrió en Delle Alpi, ganó 2-1, pero en la vuelta su mayor experiencia fue vital para volver a ganar, esta vez por 0-1, y clasificarse para la final, que terminaría ganando al Borussia de Dortmund (1-3 y 3-0). El primer título de la década de los 90 no se haría esperar. Fue esa misma temporada en la Copa de Francia.

Ra� con la camiseta del PSG.LA NUEVA SENSACIÓN BRASILEIRA
. La dimensión mediática del hype parisino cobró gran importancia en 1993. No fue por la Copa, ni por su subcampeonato liguero, no. Fue por sus victorias ante el Real Madrid. Sí, he dicho victorias en plural. A la eliminación liguera hay que sumarle otro triunfo de gran repercusión mediática. Entre medias de la disputa de los cuartos de final de la Uefa, PSG y Real Madrid disputaban otro partido de gran interés. Ambas entidades estaban como locas por firmar a la nueva sensación que había explotado en Brasil. Raí Souza de Oliveira, futbolísticamente conocido como Raí, era el cerebro del Sao Paolo de Telé Santana que conquistó dos copas Libertadores (1992 y 1993). Pero, sobre todo, el Sao Paolo llamó la atención por ser el verdugo de los dos grandes equipos del fútbol europeo de principios de los años 90:  FC Barcelona y AC Milan. Fue en sendas Intercontinentales. 2-0 al Barça y 3-2 al Milan. En ese equipo, además de Raí, también figuraban: Cafú, Adilson, Vítor –que tuvo un paso fugaz por el Real Madrid-, Müller, Leonardo y Toninho Cerezo, que en el Sao Paulo apuraba sus últimos días de fútbol tras su periplo europeo.
 

Raí, que también ocasionó una puja entre Real y Atlético así como contó con ofertas del Calcio, prefirió el París Saint-Germain porque el campeonato francés era más tranquilo que el español e italiano. Al brasileño le asustaba la presión. Además el PSG fue el único club que se decidió a abonar los 500 millones de pesetas que pedía el Sao Paulo para traspasar a Raí.. Con Raí el PSG reforzaba su estructura ofensiva. Un jugador de clase y calidad para crear el juego ofensivo parisino. Weah y Noumá ya contaban con el pasador que necesitaba, mientras que Raí siempre iba a tener a Ginolá y Valdo ensanchando el campo y a Le Guen protegiendo sus espaldas. El PSG estaba en disposición de asaltar el trono de un Olimpique de Marsella. Ocho puntos mediaron de diferencia entre ambos. Ocho puntos que dieron el título a los parisinos, el segundo tras el de 1986.

Pero, de nuevo, Europa iba a ser el terreno donde el PSG logró una mayor repercusión. Repercusión que, recordemos, es trascendental para todo hype que se precie y, sobre todo, si se tiene a Canal + detrás. De nuevo, el Paris Saint-Germain iba a medir fuerzas con el Real Madrid. De nuevo, en los cuartos de final aunque en esta ocasión de la Recopa. El Real Madrid de Benito Floro había ganado la Copa de 1993, lo que permitió la continuidad del proyecto del ex técnico del Albacete. La temporada 93-94 no estaba siendo buena para el Real Madrid. En Liga estaba casi desahuciado, ya que el campeonato se había convertido en un mano a mano entre FC Barcelona y Deportivo de la Coruña. En Copa, el Tenerife de Valdano, otra de esas espinas que se le clavó al Real Madrid de principios de la década de los 90, había eliminado a los blancos tras ganar por 0-3 en el Santiago Bernabéu.

Cromo en la etapa parisina de David Ginola.OTRA SEMIFINAL.
La Recopa era la tabla de salvación madridista. Una competición el la que los blancos competían en tercera ocasión. En las dos anteriores había alcanzado la final aunque no había ganado el título ya que cayó ante Chelsea (1971) y Aberdeen (1983). Como en la temporada anterior, el asalto de ida de la eliminatoria se iba a dirimir en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid no llegaba en un buen momento, Benito Floro era cuestionado, Iván Zamorano no marcaba desde el 5 de diciembre de 1993, Hierro estaba sancionado y Martín Vázquez caía lesionado en Tenerife e iba a causar baja para recibir al PSG. El miedo escénico del Bernabéu, la necesidad de venganza y la historia del Real Madrid eran los únicos argumentos a favor de un conjunto blanco que todavía tenía en la retina la eliminación a manos parisinas del curso anterior. A falta de fútbol, el Madrid enseñó la garra. Tiró de orgullo y corazón. Gozó de buenas ocasiones durante la primera mitad, especialmente un palo de Zamorano y un cabezazo de Ramis que bajo palos despejó la defensa francesa, pero poco a poco fue víctima de la fatiga y de Ginolá. El jugador del PSG se consagró con su actuación en el Bernabéu. Desatascó a su equipo, fue su mejor hombre a la contra, se burló de Sanchis y Lasa para servir en bandeja el gol a Weah. Un Weah que llegaba al Bernabéu discutido. En las últimas semanas era suplente. Pero su gol en Madrid le sirvieron para hacerse con la titularidad y fue el punto de inflexión de su carrera. Ese día nació el gran Weah que se destaparía en las siguientes temporadas.

El 0-1 dejaba la eliminatoria encarrilada para el PSG, pero todavía quedaba la vuelta. Un partido de vuelta que no iba a tener a Benito Floro como entrenador de los blancos, sino a Vicente del Bosque. Los malos resultados y las dudas, unidos a una espectacular bronca de Benito Floro a la plantilla en el descanso del encuentro de liga ante el Lleida que fue difundida por las cámaras de Canal +, le costaron el puesto a Floro cuatro días después de la derrota en la Recopa. No era la mejor noticia posible para un Real Madrid que visitaba el Parque de los Príncipes, justo un año después de su eliminación en la Copa de la Uefa.  El conjunto blanco gozaba de ese espíritu que muestran los equipos cuando el técnico es relevado. Generosidad, esfuerzo colectivo y solidaridad fueron las armas del Madrid de Vicente del Bosque. Butragueño marcó el 0-1 que dio esperanzas de remontar la eliminatoria. Ginolá volvió a ser el jugador decisivo. Fundió a Velasco, un joven lateral derecho que disputaba sus primeros partidos con el Real Madrid. Ricardo, en el saque de una falta en la que Buyo no estuvo muy acertado, empató (1-1) el duelo y puso fin a la rebelión blanca. El PSG se clasificaba para semifinales y el Real Madrid veía como un ciclo llegaba a su fin..

Al igual que le pasó en la Uefa, el PSG iba a caer eliminado de las semifinales de la Recopa por el que equipo que terminaría alzando el trofeo continental. El Arsenal de George Graham vivía sus últimos días de gloria, buscando títulos fuera de una Premiere League en la que el United comenzaba su reinado. Ian Wright adelantó a los gunners en el Parque de los Príncipes, pero Ginolá, que seguía en un gran estado de forma, empató. La vuelta se decidió por un solitario tanto del central Kevin Campbell. El Arsenal terminaría ganando la Recopa gracias a un gol de Alan Smith en la final ante el Parma italiano, equipo que defendía el título.

George Weah con la camistea del PSG en el partido de vuelta de cuartos de final de la Copa de la Uefa disputado en Par�s ante el Real Madrid.EL ESTRENO EN LA CHAMPIONS. Tras disputar las semifinales de la Copa de la Uefa (1983) y de la Recopa (1994), el PSG iba a tener la oportunidad de debutar en la Liga de Campeones gracias al título de liguero que había logrado en el curso anterior. De nuevo fue Europa la que favoreció al hype parisino. Seis triunfos en seis partidos en la fase de grupos, donde destacaron las dos victorias logradas ante el Bayern de Munich (2-0 y 0-1), le dieron la ventaja de campo para la eliminatoria de cuartos de final. La suerte deparaba otro equipo español. En esta ocasión el FC Barcelona de Johan Cruyff que buscaba salvar la temporada a través de la competición continental. El cuadro azulgrana vivía el peor momento de la era Cruyff. Después de ganar cuatro ligas, este año estaba lejos de la lucha por el título y además todo parecía indicar que el campeón sería su máximo rival, el Real Madrid. Además, en la temporada anterior había perdido la final de la Liga de Campeones ante el AC Milan de Fabio Capello. Laudrup se había marchado al Real Madrid en verano y Romario fue traspasado en el mercado invernal. Su sitio fue para Igor Korneiev, un ex jugador del FC Barcelona que fue el encargado de adelantar al FC Barcelona ante el PSG en el duelo de ida. El equipo de Luis Fernández, histórico jugador del PSG que había relevado en el banquillo a Artur Jorge, se vistió con la piel de cordero, a pesar de ser el equipo más goleador y el segundo menos goleado. Además, la eliminatoria contaba con el atractivo de ver sobre el césped a los tres balones de oro –Europa, América y África- del último curso. Stoichkov, Raí, que no salió como titular, y Weah.

El PSG fue superior al Barça durante la primera mitad pero no sacó rédito de su superioridad. En el arranque de la segunda Korneiev adelantó a los azulgranas gracias a un fallo de Lamá. Pero allí estaba Weah para igualar la eliminatoria. Nada más marcar el Barça, dos acciones del liberiano estuvieron cerca de acabar en el 1-1, pero el gol no llegó hasta una acción a balón parado. Un clásico. Saca Ricardo, Weah marca.  

De nuevo, el Parque de los Príncipes de París iba a ser escenario de un choque histórico entre el PSG y un equipo español, esta vez el FB Barcelona. De nuevo, el equipo español era el que se encontraba contra las cuerdas. Y, de nuevo, y es que la historia del hype parisino está llego de constantes ‘de nuevo’, el PSG y el Parque de los Príncipes iban a dar carpetazo a un ciclo de un equipo español. París fue la tumba de la Quinta del Buitre un año antes e iba a serlo del ciclo Cruyff. Bakero adelantó a los azulgranas. De nuevo, Ginolá y Weah, que estrellaron lanzamientos en los postes de Busquets, fueron una pesadilla pero el encargado de finiquitar al Barça fue Raí. Desde su posición en el medio del campo, ejerció de inesperado tercer delantero. Creó juego y decidió en el área rival. Decidió con el empate. Igualada que, de nuevo, llegó en una jugada a balón parado. Marca del PSG. Un córner y cuarto tanto en Liga de Campeones que lograba de saque de esquina el PSG. Guerin, a falta de siete minutos, hacía el 2-1 que evitaba la prórroga. El conjunto de Luis Fernández se clasificaba para las semifinales, donde estaba vez no iba a caer con el campeón final, sino con el campeón en curso. El Milan de Capello batió a los parisinos en el Parque de los Príncipes (0-1) y en San Siro (2-0).

Daniel Bravo en la final de la Recopa de 1996.CAMBIOS QUE LLEVARON A LA RECOPA DE 1996. El hype era completo. El PSG era el equipo de moda en Europa. Un club joven que era capaz de pintar la cara a los grandes del continente. Se ganó la simpatía de muchos seguidores del fútbol y, lo que es más importante, se hizo un hueco en la información deportiva. Pero esa repercusión tiene un precio. En este caso el precio fue las ventas de los dos jugadores más destacados del PSG: David Ginola –traspasado al Newcastle United por 2,5 millones de libras- y George Weah –vendido por 5 millones de libras al AC Milan-. La temporada de ambos fue excepcional. Más en el caso de Weah que a finales de 1995 recibió el Balón de Oro de France Football, siendo el primer no europeo en recibirlo.  

A pesar de estos cambios, el PSG reforzó la parcela ofensiva con Youri Djorkaeff –Mónaco-, Patrice Loko –campeón de la Liga con el Nantes-, el delantero centro panameño procedente del Cagliari Dely Valdés y con el ascenso al primer equipo de un joven canterano llamado Nicolás Anelka, que a comienzo de 1997 fue vendido al Arsenal de Arsene Wenger. Un equipo que iba a brillar especialmente en la Recopa. Su campaña en la Recopa tuvo lustre. Tras deshacerse del Molde en la primera ronda, le tocó el Celtic de Glasgow, a quien eliminó tras imponerse en los dos partidos (1-0 y 0-3). En cuartos el rival iba a ser el Parma. El conjunto parmesano fue otro de los grandes animadores de la década de los años 90. Fue animador tanto en el Calcio, aunque nunca llegó a aspirar realmente al Scudetto salvo en la campaña 1994/95, pero sí ganó varias Copas, y también fue animador en Europa. Ganó la Recopa de 1993, perdió contra el Arsenal la de 1994, y quería volver a probar las mieles del triunfo en esta competición. En la ida se impuso por 1-0 gracias a un gol de Stoichkov, por lo que, de nuevo, tocaba remontar unos cuartos de final en el Parque de los Príncipes. Y así lo hizo el PSG. Aunque con sufrimiento. Raí igualó la eliminatoria pero Melli puso un 1-1 que hacía que los parisinos necesitasen dos goles para clasificarse a una semifinal europeo por cuarto año consecutivo. Loko puso la esperanza y, de nuevo, Raí marcó para acceder a las semifinales. 

Después llegó el turno del Deportivo de la Coruña de Jabo Irureta. Djorkaeff fue el factor que desequilibró el duelo con dos goles. Uno espectacular en Riazor que dio el triunfo a los parisinos (0-1) y otro en la vuelta que también dio la victoria al PSG (1-0). El PSG volvía a hacer historia, de nuevo, a costa de un club español. El PSG estaba en la final. En ella iba a medir fuerzas con el Rapid de Viena, el conjunto austriaco acababa de dar un buen repaso al Feyenoord en semifinales. En la escuadra centroeuropea destacaba un delantero de gran envergadura, Jancker, que posteriormente hizo carrera en el Bayern de Munich. El París Saint-Germain era el favorito para el triunfo en Bruselas y cumplió con los pronósticos, aunque no con la claridad que se suponía. 1-0, gol de N’Gotty que empalmó un disparo tras el saque en corto de una falta por parte de Djorkaeff. El esférico tocó en Schöttel y despistó al guardameta Konsel, quien curiosamente había disputado la última final europea del Rapid en 1985.

Leonardo ante Ronaldo en la final de la Recopa de 1997.LA HISTORIA NO SE REPITIÓ. El PSG había alcanzado su mayor cota de popularidad en el viejo continente. El título de la Recopa daba el espaldarazo definitivo al PSG. Parecía que los parisinos habían llegado a la élite para quedarse. Pero, como suele pasar con todos los fenómenos mediáticos, el hype se desinfló. Antes de desinflarse tuvo momento para entonar el último canto del cisne parisino. Volvió a ser en la Recopa ya que fue vapuleado por partida doble por la Juventus de Lippi en la Supercopa de Europa. El PSG, que en esta temporada incorporó al brasileño Leonardo que junto con Raí habían sido campeones con Brasil en el Mundial de 1994, quería revalidar su título de la Recopa. En primera ronda se deshizo del Vaduz y, en segunda, del Galatasaray. Los turcos ganaron en la ida 4-2, pero sucumbieron en el Parque de los Príncipes por 4-0. El París Saint-Germain también tuvo que decidir en la vuelta la eliminatoria de cuartos de final, pero esta vez no fue en la capital gala sino en la griega. El PSG y AEK habían empatado (0-0) en el Parque de los Príncipes, pero Loko acudió al rescate con un hat-trick que propició el triunfo parisino por 0-3  En semifinales se iba a cruzar con otro de los históricos del fútbol Europeo: el Liverpool. Un Liverpool venido a menos que de las manos de un francés, Gerrard Houllier, quería reverdecer viejos laureles. Pero el hype parisino, de nuevo, pudo con la aristocracia europea. 3-0 en la ida en París. Leonardo y Cauet adelantaron a los galos antes del descanso y Leroy rubricó el resultado en los últimos minutos. El PSG ahora tenía que superar la mística de Anfield. Lo hizo, aunque no sin ser recibir un par de heridas. El Liverpool ganó por 2-0, pero fue insuficiente para remontar.

El PSG disputaba su segunda final consecutiva. Se iba a ver las caras con el FC Barcelona. Uno de esos equipos que había sido víctima del PSG y que había favorecido el hinchamiento del hype parisino. Pero el Barça que se encontró que el conjunto que dirigía Ricardo Gomes, el ex jugador del PSG había dejado sus funciones de manager del club para reemplazar a Joel Bats en el banquillo parisino. Cruyff ya no estaba. Bobby Robson era el técnico azulgrana, aunque los rumores indicaban que al final de temporada iba a ser sustituido por Van Gaal, a pesar de que el inglés tenía contrato en vigor. Pero los jugadores también eran diferentes. Empezando por Ronaldo. El fenómeno brasileño estaba atemorizando a Europa y se estaba perfilando como el único jugador del momento que podía asaltar el Olimpo de los dioses del fútbol, donde moraban Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Un jugador capaz de ganar partidos por sí solo. Una potencia inaudita en el fútbol y una precisión de cirujano ante el portero rival le habían convertido en el jugador del momento. Y como todo jugador del momento necesitaba un título que respaldase su temporada. Así fue. Transcurría el minuto 38 de la final, que se disputó en Rótterdam, cuando Ronaldo recogió un balón, se internó en el arma y cuando iba a rematar recibió un penalti de Bruno N’Gotty. El héroe de la Recopa ponía en apuros al PSG. Ronaldo batió a Lamá y el resultado no se movió hasta la conclusión del partido. El Barça ganaba la cuarta Recopa de su historia y firmaba una justicia poética. El PSG se había labrado un nombre, en buena medida, debido a sus actuaciones europeas ante equipos españoles y precisamente iba a ser un equipo español el que le sacase de la élite europea. El Barça pinchó el globo de un PSG que desde entonces no ha vuelto a tener protagonismo ni en Europa ni en Francia. Ahora pelea por no bajar a Segunda. El hype parisino había muerto.

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Autor: Carlos A.S.
Fecha: 17 de febrero de 2008. 

Fuentes: El País, El Mundo, Uefa, París Saint Germain, Olimpique de Marsella, Wikipedia y Soccerbase.
Fotografías: página web del PSG y de la UEFA.