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La Copa de Ferias

marzo 28, 2008

Probablemente todos los aficionados al fútbol europeo habrán oído hablar de esta competición que fue precursora de la actual Copa de la Uefa. Una competición en al principio se enfrentaban selecciones de las ciudades que acogían ferias de muestras con asiduidad. Posteriormente las selecciones de jugadores dieron paso a los clubes profesionales. La iniciativa se concretó dos semanas después de la creación de la Copa de Europa y durante tres años mantuvo su primer formato, haciendo coincidir los partidos con las ferias de muestra.

 

EL ORIGEN. La idea de la competición fue concebida y madurada por el suizo Ernst Thommen, el italiano Ottorino Brassi y el inglés Sir Stanley Rous. Finalmente el 18 de abril de 1955 se crea esta competición destinada a aquellas ciudades que acogen con regularidad ferias de muestras. Las poblaciones que participaron en la primera edición de la Copa de Ferias fueron: Barcelona, Basilea, Birmingham, Frankfurt, Copenhague, Lausana, Leipzig, Londres, Milán y Zagreb. A pesar de que la idea es que jugasen selecciones de los diferentes equipos de cada ciudad, la mayoría de las representaciones corrieron a cuenta de los principales clubes de cada localidad, como sucedió con Barcelona que se nutrió exclusivamente con jugadores del Barça ya que sólo hubo un representante del RCD Español. Este primer torneó duró tres años ya que los encuentros se hacían coincidir con la presencia de la feria. La selección de la ciudad de Barcelona fue la ganadora de la primera edición al batir por 8-2 al combinado de Londres. En la ida en Barcelona el combinado inglés cayó por un rotundo 6-0.

 

LOS CLUBES SE INVOLUCRAN. La entrada de los clubes en la competición fue en la segunda edición. El único requisito que se puso es que debían de ser de ciudades que acogiesen ferias. Un total de 16 equipos se inscribieron en la segunda edición de la Copa de Ferias. El tiempo de competición se redujo de los tres años a los dos. El sistema de enfrentamientos era de eliminatorias a doble partido. El FC Barcelona, esta vez con su denominación habitual, fue el ganador al imponerse al Birmingham City en la final. 0-0 en tierras inglesas y 4-1 en la ciudad condal. Eulogio Martínez encarriló la final en el partido de vuelta al cabecear un córner a los cuatro minutos de partido. El Barça no dio respiro al Birmingham City y Czibor lograba el 2-0 tres minutos después del 1-0.

 

En la tercera edición, la de 1961, la competición pasó a ser anual. El Birmingham City repetiría final. Esta vez iba a enfrentarse al AS Roma. La ida en Inglaterra concluyó con empate (2-2). Todo se iba a decidir en Roma. El triunfo favoreció al cuadro transalpino por 2-0. El choque comenzó a decidirse tras un autogol de Farmer cuando se iniciaba la segunda parte. Los ingleses buscaron el tanto que le permitiese equilibrar la final pero, en el minuto 90, Pestrin hacía el 2-0 que daba el título a los pupilos de Luis Camiglia.

 

DOMINIO ESPAÑOL. Si las dos primeras copas fueron para Barcelona, las tres siguientes ediciones tras el triunfo romanista fueron a parar a España. El dominio de los conjuntos mediterráneos era incontestable. En la temporada 1961-62 el campeón fue el Valencia CF. Derrotó en la final al FC Barcelona. 6-2 en la ida y 1-1 en el Camp Nou. La final quedó resuelta en la ida y eso que el Barça se adelantó en dos ocasiones en el marcador gracias a sendos tantos de Kocsis que significaron el 0-1 y el 1-2. Pero el Valencia se marchó con 3-2 al descanso. Tras la reanudación llegó el vendaval ché. El Valencia sacó partido de la debilidad del Barça en el lateral izquierdo de su defensa. El valencianista Piquer se encargó de hurgar en la herida culé. Hizo la jugada del 4-2, que marcó Guillot tras aprovechar un rechace de la zaga blaugrana, y dio las asistencias tanto del quinto –Guillot- como del sexto –Núñez-. La vuelta fue un mero trámite.

 

El Valencia iba a revalidar su título en la campaña 1962-63. Tras eliminar a Celtic de Glasgow, Dumfermline Athletic, Hibernian, AS Roma, disputó la final ante el Dínamo de Zagreb que a su vez había echado de la competición a Ferencvaros, Bayern de Munich, Saint-Gilloise y Oporto. En la ida el Valencia supo rehacerse del tanto inicial de Zambata para terminar imponiéndose por 1-2 gracias a los goles de Waldo (63’) y Urtiaga (65’). El choque de vuelta fue más tranquilo para el plantel levantino. El Valencia dominó todo el partido aunque hasta la segunda parte no llegaron los goles de Mañó (68’) y Núñez (78’).

 

A punto estuvo el Valencia CF de lograr un triplete histórico en la Copa de Ferias pero se quedó a las puertas. Cayó en la final ante el Real Zaragoza que sumó así su primer título continental en la campaña 1963-64. El Valencia eliminó a Shamrock Rovers, Rapid de Viena, Ujpest, y Colonia. Por su parte, el Zaragoza hizo lo propio con Iraklis, Lausanne Sports, Juventus, y Standard de Lieja. La final, por primera ocasión, iba a ser a partido único. El Camp Nou fue el escenario del enfrentamiento entre el Valencia CF y Real Zaragoza. El encuentro llegó envuelto en polémica ya que el comité organizador había decidido que la representación española para la siguiente edición iba a limitarse a dos clubes: el FC Barcelona y el ganador de la final.

 

El Real Zaragoza, que vivía los tiempos de los ‘Cinco Magníficos’, como se conocía a sus cinco atacantes: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, se tenía que enfrentar al bicampeón de la competición. Curiosamente la final se disputó tres días después de que la selección española lograse la Eurocopa de 1964 al batir en la final por 2-1 a la URSS. El tanto decisivo lo había logrado el ‘magnífico’ Marcelino. El Zaragoza dispuso su juego sutil y bello sobre el césped del Camp Nou, el Valencia contrarrestó con su garra ofensiva. Villa adelantó a los maños al borde del descanso cuando los valencianos habían equilibrado el partido y todo parecía indicar que se iba a llegar con 0-0 al intermedio. Pero, al final, sí que se iba a llegar con empate. Dos minutos después al gol del Real Zaragoza, Valdo se internó en el área y cedió un balón a Urtiaga que hizo el 1-1. Tras la reanudación el Zaragoza tuvo mayor temple, dominó el choque y ganó gracias al gol de, cómo no, Marcelino.

 

El dominio latino continuó durante las temporadas 1964-65 y 1965-66 aunque los clubes españoles cedieron su protagonismo en el curso siguiente al triunfo del Real Zaragoza. Los finalistas fueron la Juventus de Turín y el Ferencvaros húngaro. De nuevo el título iba a decidirse a partido único que se iba a disputar en el feudo de la vecchia signora, es decir, en el Comunale turinés. El Ferencvaros dio la sorpresa al ganar en Turín por 0-1 gracias a la diana lograda en la primera parte por el extremo izquierdo magiar Maité Fenyvesi.

 

En el curso 1965-66 se iba a repetir una final española. El Real Zaragoza volvía a pelear con el título y esta vez lo iba a hacer ante otro bicampeón: el FC Barcelona. El cuadro aragonés se había deshecho en semifinales del potente Leeds United de Don Revie mientras que el Barça también había tenido que eliminar a otro conjunto inglés, en este caso el Chelsea que lideraba el juerguista delantero centro Peter Osgood. En la ida disputada en el Camp Nou el Real Zaragoza ganó por 0-1 gracias a un solitario gol de Canario. Todo parecía indicar que la vuelta en La Romareda iba a ser un paseo y una fiesta zaragocista. Pero no lo fue. A los tres minutos del inicio, Pujol, que se iba a convertir en el héroe de la final, hizo el 0-1 que igualaba la eliminatoria. Marcelino empató mediada la primera mitad y el marcador no se volvió a mover hasta el tramo final del choque cuando los azulgranas se pusieron 1-3 gracias a los goles de Zaballa y Pujol. Marcelino volvió a aparecer en la recta final, a falta de tres minutos hacía el 2-3 que igualaba la final por lo que se iba a necesitar de una prórroga para dirimir el nombre del campeón. En el último minuto del tiempo suplementario, cuando el árbitro italiano ya buscaba en su bolisllo una moneda que lanzar al aire para dilucidar el nombre del campeón, Pujol completaba su actuación logrando su tercer gol y el cuarto del Barça en el minuto 120. El título se marchaba a la ciudad condal.

 

HEGEMONÍA INGLESA. Si las primeras ediciones de la Copa de Ferias fueron dominadas por los países latinos, especialmente por los equipos españoles, el segundo tramo de la competición fue el de la hegemonía inglesa. Espacialmente destacó el Leeds United de Don Revie que probablemente fue el mejor conjunto inglés de la época o, al menos, el de mayor potencial aunque éste no se concretó en títulos. El Leeds United alcanzó al final de la temporada 1966-67. En ella iba a verse las caras con el Dínamo de Zagreb, que había perdido la de 1963, y que probablemente contaba con la mejor generación de futbolistas de su historia. El 2-0 logrado por los balcánicos en su feudo fue suficiente para encarar la vuelta en Elland Road. El cerrojazo yugoslavo propició el 0-0 de la vuelta y el triunfo para el Dínamo.

 

Al año siguiente, el Leeds United iba a tener otra oportunidad de sumar su primer título europeo ya que de nuevo alcanzó la final de la Copa de Ferias. Esta vez iba a enfrentarse a otro equipo del Este, el Ferencvaros que había ganado la edición de 1965. La novedad de esta edición residió en que la clasificación para el torneo iba a depender de la posición que los clubes ocupasen en sus respectivos campeonatos domésticos, es decir, el viejo concepto de ciudad organizadora de ferias pasaba a mejor vida. La ida se disputó en Elland Road, que congregó a 25.300 espectadores en su graderío, para ver como un solitario gol de Johnny Giles daba al Leeds United una mínima renta para encarar el choque de vuelta en el Nepstadion de Budapest. Curiosamente este encuentro de vuelta se disputó al mismo tiempo que se jugaban las eliminatorias de la primera ronda de la Copa de Ferias de la temporada 1968-69. Los húngaros dominaron todo el partido pero enfrente tenían al duro y rocoso Leeds United de Don Revie que supo aguantar hasta el final el 0-0 inicial. El Leeds United conquistaba el torneo.

 

El vecino y rival del Leeds United, el Newcastle United fue el encargo de prolongar el dominio inglés. Y también lo hizo frente a un conjunto húngaro, en este caso ante el Ujpest Dozsa. La ida, disputada ante 60.000 espectadores en St. Jame’s Park, fue un encuentro equilibrado. La seguridad defensiva magiar aguantó el empuje de los magpies hasta el minuto 60 de partido cuando el guardameta Szentmihályi cometió un fallo que originó el 1-0. A partir de aquí el nerviosismo e inseguridad se instaló en la zaga húngara y llegaron otros dos goles más del Newcastle. El 3-0 de la ida convertía al Newcastle United en campeón virtual de la competición. El duelo en Hungría fue un mero trámite que se resolvió por 2-3.

 

El Arsenal iba a coger el relevo del Newcastle y del Leeds United. Fue el primer título europeo de los gunners pero no fue nada fácil. En la final se midió con el Anderlecht. En la ida, disputada en terreno belga, el Arsenal cayó por 3-1 pero mantuvo sus opciones gracias al tanto que logró Kennedy en el minuto 82 cuando el marcador del Parc Astrid reflejaba un 3-0. La vuelta se disputó en Highbury una semana después. El Arsenal se lanzó al ataque desde el primer minuto, siendo fiel ejemplo del tradicional juego inglés. Gracias a su empuje logró el 1-0, obra de Kelly, mediada la primera parte. La mitad del camino estaba recorrido. En la segunda, el Arsenal logró dos goles en un minuto que sentenciaron al Anderlecht. Radford (75’) y Sammels (76’) dieron el título a los gunners.

 

El Leeds United iba a volver a levantar la Copa de Ferias en su última edición. Fue en la temporada 1970-71. El conjunto del norte de Inglaterra vivía uno de sus mejores momentos. El rival iba a ser la Junventus de Turín que buscaba su primer título en esta competición después de la decepción de 1965. La ida se disputó en el Comunale y concluyó con 0-0. El primer encuentro de ida fue suspendido por el árbitro en la segunda mitad debido a las malas condiciones del terreno de juego ya que el balón a penas podía rodar debido a los numerosos charcos que se habían producido por la lluvia caída en Turín. El replay concluyó con 2-2. La Juventus dominó pero los ingleses sembaron el pánico en el Comunale gracias a su juego de contraataque. Bettega adelantó a los italianos pero Madaley igualó a los tres minutos de la reanudación. De nuevo los transalpinos se adelantaron gracias a un tanto de Capello, pero Bates, en el minuto 77, hizo el 2-2 final.

 

El encuentro de vuelta también concluyó en empate, esta vez 1-1, por lo que el valor doble de los goles logrados en campo contrario dio el título al Leeds United. En Elland Road ambos equipos intercambiaron los papeles de la ida. El Leeds fue el equipo ofensivo mientras que la Juve buscó el contraataque. Clarke adelantó a los ingleses y Anastasi hizo el 1-1 final.

 

¿QUIÉN SE QUEDA LA COPA EN PROPIEDAD? La Uefa se hizo cargo de esta competición en 1971. Diseñó un nuevo torneo que comenzó a disputarse en la campaña 1971-72 y que recibió el nombre de Copa de la Uefa. Antes de que se iniciase esta nueva competición se dirimió el club que iba a quedarse en propiedad con la Copa de Ferias. Para ello se disputó un encuentro entre el FC Barcelona, que con tres títulos era el club más laureado en esta competición, y el Leeds United, vigente campeón y poseedor de dos títulos. El encuentro se disputó en el Camp Nou.

El encuentro no despertó mucho interés en Barcelona, a penas 35.000 espectadores se dieron cita en las gradas del coliseo culé. El Leeds United de Don Revie llegó muy mermado a la ciudad condal. Cinco bajas importantes, las de Cooper –considerado el mejor defensa del momento-, Clarke, Jones, Gray y Madeley. Dueñas se convirtió en la figura del encuentro ya que adelantó al Barça en el minuto 51, aunque en el 52’ Jordan hizo el empate, y en el 84’, instante en el que hizo el 2-1 final que dio la propiedad de la copa al FC Barcelona. 

 

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 28 de marzo de 2008.

Fuentes: Uefa, Linguasport, Wikipedia y Zlatan.

Hilo musical: Deadline: We Are Talking Over [People Like You, 2008], The Nerve Agents: Days of White Owl [Revelation Records, 2000] y Pennywise: About Time [Epitaph Records, 1995]. 

 

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Las espuelas doradas [Parte I: Los días de gloria del ‘double team’]

febrero 25, 2008

Bobby Smith, Danny Blanchflower y Jimmy Graves -los tres goleadores- con la Copa de 1963.

El domingo 24 de febrero de 2008 será una fecha que recordarán los seguidores del Tottenham Hotspur. El equipo londinense ha puesto punto y final a una larga travesía por el desierto al derrotar al Chelsea en la prórroga de la final de la Carling Cup. Nueve años sin lograr un título bien valen la alegría de conseguir el tercer trofeo del fútbol inglés –Carling Cup o Copa de la Liga- que clasifica a los spurs para la próxima edición de la Copa de la Uefa. La llegada de Juande Ramos ha supuesto la reactivación de uno de los históricos del fútbol inglés que se había alejado de la pelea por los títulos. El triunfo del Tottenham de Juande Ramos sirve como excusa a Once Vs. Once para repasar la etapa más gloriosa y dorada del conjunto del número 17 de White Heart Lane. Etapa que comenzó y concluyó con la llegada y marcha de Bill Nicholson. 

‘PUSH & RUN’. Antes de comenzar su carrera como entrenador, Bill Nicholson también tuvo una trayectoria como futbolista en las filas del Tottenham Hotspur. Se formó en la cantera de los spurs, debutó con el primer equipo a la edad de 18 años, pero la II Guerra Mundial impidió su progresión. Comenzó a colaborar con el ejército siendo sargento instructor de las tropas que iban a ser enviadas al combate. Tras la contieneda volvió a jugar en el Tottenham a partir de 1946. Formó parte del equipo que ganó la First Division –antigua denominación de la actual Premiere League- en la campaña 1950-51. El triunfo del Tottenahm Hotspur también supuso la victoria del modelo que Arthur Rowe había implantado tras su llegada al equipo en 1949. El técnico, que también había sido jugador de la entidad del norte de Londres, fue el precursor de una nueva filosofía en el fútbol inglés: el ‘push and run’ –empuja y corre-. Una táctica opuesta a la propia esencia del fútbol de las islas. Si en Inglaterra tradicionalmente se había jugado al ‘kick and run’ –patea y corre- el Tottenham apostaba por el pase en corto en lugar del desplazamiento en largo. La filosofía de Rowe se podría resumir en un rotundo: ‘coger, dar, mover’. Es decir, recibir, soltar en corto al compañero más cercano y moverse para ofrecerle una alternativa. El técnico spur llegó a comentar que “tres pases de veinte metros llegan al mismo sitio que uno de sesenta, pero con más precisión”. Aquí comenzó el viraje de un Tottenham Hotspur que todavía sigue teniendo la fama de ser ‘el equipo menos inglés de Inglaterra’ y que, sin lugar a dudas, fue el claro precurso del ‘passing game’ que caracterizó al gran Liverpool de final de la década de los 70 y del arranque de la de los 80.

 

Bill Nicholson, en su único partido como internacional con Inglaterra.AL BANQUILLO. Tras su etapa como futbolista, en la que también llegó a ser internacional con Inglaterra, marcando su primer gol en su única actuación con los pross a los 19 segundos de saltar al césped de Goodison Park, Bill Nicholson se enroló en el staff del Tottenham en 1955. Su oportunidad llegó el sábado 11 de octubre de 1958. Su debut ante el Everton no pudo salir mejor. Victoria y goleada por 10-4. Su estilo de juego se basó en aplicar la receta del ‘push & run’ de Arthur Rowe. Los resultados fueron concluyentes. Salvó al equipo en la primera temporada y en la segunda consiguió el tercer puesto a tan sólo dos puntos del Burnley –campeón-. La campaña 1960-61 comenzaba con mucha ilusión en White Heart Lane. Se confíaba en que este equipo pudiese reverder éxitos no tan lejanos.

 

Nicholson tenía a sus órdenes un bloque sólido y compacto. Contaba con el guardameta escocés Bill Brown, la pareja de centrales compuesta por Ron Henry y Peter Baker; el norirlandés Danny Blanchflower [capitán y ‘Jugador del Año’ en las temporadas 1958 y 1961] formaba un gran medio del campo junto con John White [apodado el ‘fantasma’ por su facilidad aparecer en los momentos clave marcando goles o dando importantes asistencias] y el escocés Dave MacKay, que se iba a convertir en el corazón del equipo y en el hombre que cubría las espaldas de Blanchflower cuando éste se incorporaba al ataque. El medio del campo de los spurs también contaba con uno de los mejores jugadores del momento: el volante izquierdo Cliff Jones. El galés fue el encargado de servir el espectáculo en White Heart Lane durante los diez años que visitó la camiseta del Tottenham Hotspur. Durante la temporada participó en 29 partidos de Liga debido a que las lesiones limitaron sus minutos de juego. A pesar de ello, marcó 15 goles. La vanguardia de los spurs estuvo compuesta por Les Allen [autor de 27 dianas en esta temporada]; el delantero centro Bobby Smith [que hizo 176 goles en los 271 partidos de Liga que disputó] y Terry Dyson, un punta de pequeña estatura que en la campaña 1960-61 disputó su primera temporada completa como integrante de la primera plantilla y sus goles fueron muy decisivos tanto en la conquista de la Liga como en la de la Copa.

 

La primera derrota del curso, en toda la temporada perdió siete, fue en su visita al Sheffield Wednesday. Pero mientras el equipo avanzaba con paso firme hacia su segundo título liguero también se abría paso en la FA Cup. En enero, logró deshacerse de Charlton en tercera ronda [3-2] y Crewe en cuarta [5-1]. En quinta ronda le tocó rendir visita al Aston Villa. El Villa Park congregó a 69.000 espectadores para presenciar el encuentro. Siete días antes el Tottenham Hotspur había ganado en Liga en Birmingham, pero la Copa siempre es diferente. Los spurs fueron fieles a su estilo, movieron rápido el balón, buscaron a sus hombres de banda, especialmente a Cliff Jones, y el Tottenham jugueteó con el Villa durante los 90 minutos. 1-2 al final. El siguiente rival iba a ser el Sunderland, que militaba en Second Division, pero que complicó la vida al conjunto de Bill Nicholson. Fue necesario el replay en Londres que finalizó con un rotundo 5-0. El último escollo para alcanzar la final era el Burnley y, de nuevo, tocaba visitar Villa Park. El encuentro concluyó con un 3-0 favorable a los spurs que supieron sacar partido del cansancio acumulado por el Burnley en los cuartos de final de la Copa de Europa, en la que había caído por 4-1 ante el Hamburgo tres días antes de disputar la semifinal de Copa.

 

Los jugadores de los spurs con la FA Cup de 1961.EL PRIMER DOBLETE DEL SIGLO XX. Abril de 1961 es un mes especial en la historia del club londinense. El lunes 17, el Tottenham recibía en White Heart Lane al Sheffield Wednesday, que era segundo. Don Megson adelantó al cuadro visitante pero Smith, tras un pase de cabeza del pequeño Dyson, y posteriormente Les Allen firmaron la remontada. Los spurs eran campeones. El conjunto de Bill Nicholson había ganado la First Division con comodidad. Aventajó en ocho puntos al Sheffield Wednesday y en nueve al Wolves. Su dominio comenzó desde el arranque de campeonato, ya que se impuso en los once primeros compromisos ligueros, y sus cifras goleadoras fueron asombrosas: 115 goles en 42 encuentros. Tras la First Division, tocaba el reto de ganar la Copa de 1961 y conseguir el primer doblete de un club inglés en el siglo XX. El rival iba a ser el Leicester City. Los spurs disputaban la tercera final de Copa de su historia. Ya habían ganado las que les enfrentaron a Sheffield United [1900-01] y Wolverhampton Wanderers [1920-21]. El Tottenham ganó gracias a los tantos logrados por Smith y Dyson cuando se entraba en el último tramo de encuentro. Con la Copa, el Tottenham Hotspur conseguía el tercer doblete de la historia del fútbol inglés, siguiendo los pasos de Preston [1889] y Aston Villa [1987].

 

Jimmy Greaves golpeando al balón durante el partido Inglaterra vs Francia del Mundial de 1966. En este encuentro cayó lesionado. 

 

‘JIMMY, JIMMY’. La gran novedad para la temporada 1961-62 iba a ser la contratación de Jimmy Greaves. Uno de los delanteros centros más importantes de la época. Autor de 266 goles en los 379 partidos que disputó con el Tottenham Hotspur en Liga, Copa, Copa de la Liga y competiciones europeas. Gracias su rendimiento en el Tottenham se convirtió en el delantero centro titular de la selección inglesa que ganó el Mundial de 1966, pero una lesión contra Francia le apartó del equipo y otorgó la titularidad a Geoff Hurst, que fue el autor de un hat-trick en la final mundialista ante Alemania. La llegada de Greaves fue curiosa. Bill Nicholson pagó 99.999 libras por él al Milan, en el que había recalado meses antes procedente del Chelsea. El técnico de los spurs no quiso pagar 100.000 libras para evitar que Graves sintiese la presión de ser el primer jugador por cuyo traspaso superaba esta barrera. Graves era el hombre récord del fútbol inglés. Con 20 años se convirtió en el jugador más joven en hacer 100 goles y con el Chelsea había sido el pichichi inglés de las temporadas 1958-59 y 1960-61. En su estancia en White Heart Lane obtuvo otros cuatro pichichis [1963, 1964, 1965 y 1969]. De hecho, según la IFFHS, Jimmy Graves ha sido el quinto mejor futbolista inglés tras Bobby Charlton, Stanley Matthews, Bobby Moore y Kevin Keegan.

 

Los spurs no iban a poder revalidar la Liga conseguida en la temporada anterior. Ocuparon la tercera posición a tres puntos del campeón [Ipswich Town]. Los torneos del K.O. iban a ser la tabla de salvación del conjunto de Nicholson. El Tottenham estaba en las semifinales de la Copa de Europa de 1962 tras eliminar sucesivamente a Gornik, Feyenoord y Pribram. En ellas, tocaba enfrentarse con el actual campeón de la competición: el Benfica de Eusebio. El cuadro portugués era el mejor equipo de Europa. Un año antes había derrotado [3-2] al FC Barcelona en la final de Berna y llegaba a la semifinal tras eliminar a Austria Viena y Nurenberg. En la ida, las águilas se impusieron por 3-1. Un resultado que acercaba al Benfica a su segunda final consecutiva, pero los spurs iban a ponérselo difícil en la vuelta. Los tantos de Smith y Blanchflower, de penalti, dieron esperanzas al Tottenham pero un gol portugués decantó la semifinal del lado lusitano.

 

La FA Cup también se iba a convertir en un escenario propicio para los de Nicholson. En tercera ronda le tocó el Birmingham City. Fue necesario el replay para eliminar a los blues. Posteriormente llegaron los triunfos ante Plymouth y West Bromwich Albion. En cuartos tocaba el otro equipo de Birmingham, el Aston Villa. 2-0 en The Lane y a verse las caras con el Manchester United en semifinales. Medwin, Greaves y Jones fueron los autores de los goles del triunfo sobre los diablos rojos que llevaban a los spurs a Wembley por segundo año consecutivo.

 

El rival de la final era el Burnley, que había sido el segundo clasificado en la Liga con un punto más que los spurs. El partido se decantó del lado capitalino nada más comenzar. Jimmy Greaves adelantaba a los spurs a los tres minutos. El Burnley igualaba instantes después de producirse la reanudación. Jimmy Robson fue el autor del 1-1, gol que también significaba el tanto número 100 en la historia de las finales de Copa inglesa. La igualada no duró mucho. Un minuto después Bobby Smith hacía el 2-1. Bobby Smith también había marcado en la final de 1961 y el haber anotado en dos finales de Copa consecutivas ha sido un récord del fútbol inglés que ha poseido en solitario hasta que Ljungberg hizo lo mismo en las ediciones de 2001 y 2002.  Blanchflower, en el minuto 80, sentenciaba el choque desde el punto de penalti. El Tottenham Hotspur sumaba la cuarta Copa de su historia.

 

Los integrantes del cojunto de los spurs que batieron al Atlético de Madrid en la final la Recopa de 1963 disputada en De Kuip (Rótterdam). De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Jimmy Greaves, Maurice Norman, Bill Brown, John White, Bobby Smith, Tony Marchi, Terry Dyson, Ron Henry, Danny Blanchflower, Peter Baker y Cliff Jones.PIONEROS EN EUROPA. La afición de White Heart Lane no podía estar más contenta con el trabajo que Nicholson estaba desarrollando en el banquillo spur. Dos Copas y una Liga en cuatro temporadas, y sólo tres de ellas completas, más dos terceros puestos y una semifinal de Copa de Europa. La campaña 1962-63 iba a ser la del asalto definitivo al continente. La semifinal de la temporada anterior había alimentado los sueños europeos de la afición spur. Iba a ser en la Recopa. Tras no disputar la primera ronda, el Tottenham quedó emparejado con el Glasgow Rangers en la segunda. Las espuelas ganaron en los dos encuentros. 5-2 en la ida en Londres y 2-3 en Glasgow. El Slovan de Bratislava fue el siguiente rival. Los checos ganaron en su feudo por 2-0 y parecía que el Tottenham se iba a despedir de Europa pero en una gran noche barrió al conjunto del Este de Europa por 6-0.  El rival de semifinales fue el OFK. Los de Nicholson no tuvieron mayores problemas para ganar los dos partidos [0-2 y 3-1].

 

Por el otro lado del cuadro, el Atlético de Madrid había alcanzado la final. El cojunto español defendía el título que un año antes había logrado al imponerse a la Fiorentina, inaugurando la llamada ‘maldición de la Recopa’ que iba a sufrir en sus carnes en De Kuip. La de 1963 era la tercera edición de la Recopa y el escenario elegido para la final fue Rótterdam. En el camino, los colchoneros dejaron a Hibernians, Botev y Nurenberg, en semifinales. Greaves y White encarrilaban el partido en el primer tiempo, pero Collar pus la réplica al recortar distancias cuando se llevaban disputados dos minutos de la reanudación. Parecía que había final, pero la maquina futbolística spur superó a los rojiblancos en el último tercio de encuentro. Dyson hacía dos goles y, entre medias de ambos, Greaves lograba su segundo tanto en la final. Precisamente Jimmy Greaves había sido el gran baluarte goleador del equipo durante la temporada al firmar 37 goles en Liga. La Recopa se iba a Londres. El Tottenham Hotspur se convertía en el primer equipo inglés y británico en ganar una competición europea.

 

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 25 de febrero de 2008.

Fuentes: Tottenham Hotspur official website, The FA, Uefa, Wikipedia, Soccerbase, Albion Road, El Área, English-Football.org, FA-Cupfinals.co.uk, MEHSTG, Sportspundit, Spurs Odyssey, The English Football Archive, Top Spurs y Albetiniblogspot.

Fotografías: MEGHST y The FA.

Vídeos: Youtube y 101 Greatest Goals.

Hilo musical: The Syle Council: Café Bleu [Polydor, 1984] y Our Favourite Shop [Polydor, 1985]; The Who: Quadrophenia [MCA, 1973]; Neil Young & Pearl Jam: Mirror Ball [Reprise, 1995]; Pearl Jam: Ten [Epic, 1991] y Ocean Colour Scene: Moseley Shoals [MCA, 1996].

El ‘hype’ parisino

febrero 17, 2008

El contrato con Canal + favoreció el crecimiento del París Saint Germain que volvió a poner a la capital gala en el mapa del fútbol francés y continental. De la mano de Artur Jorge se granjeó un nombre en las competiciones europeas a costa de eliminar al Real Madrid consecutivamente en Copa de la Uefa (1993) y Recopa (1994). Una campaña después también fue el verdugo del último Barça de Cruyff que se asomó a la Copa de Europa. A pesar de sus buenas actuaciones ante los ‘grandes’ de Europa, su único título fue la Recopa de 1996 tras imponerse por 1-0 al Rapid de Viena. Pero sus resultados fueron reflejo del buen plantel que formó el club parisino a mediados de la década de los 90. Del PSG salieron dos notables jugadores como David Ginola y, sobre todo, George Weah, que ganó el Balón de Oro en 1995 siendo el primer no europeo en ganar este galardón. Además, en sus filas también destacó un guardameta de grandes paradas como Bernard Lamá, vimos la trayectoria europea del brasileño Raí y cocimos las primeras hazañas internacionales de Luis Fernández en un banquillo. Un fenómeno que, como buen hype, duró poco –cinco temporadas- pero hizo mucho ruido mediático, gracias a contar por detrás con la maquinaria de Canal + Francia.

Escudo del PSG.

UN CLUB NUEVO. En términos musicales, cuando se habla de ‘hype’ se habla de un grupo que está de moda gracias a un buen trabajo de marketing, que provoca una sobre cobertura mediática que hace que el producto tenga una gran publicidad independientemente de su calidad. La necesidad de novedad que se ha instalado en la sociedad occidental se estremeció con la llegada a la élite del PSG. Un producto nuevo, detrás del cuál se ocultaba Canal + Francia y que estaba dirigido desde el palco por Michael Denissot. El Paris Saint Germain se hizo un hueco en la aristocracia del fútbol continental en la década de los 90. El club parisino, a diferencia de históricos como Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Munich, Liverpool o Juventus de Turín, no era un club veterano. Ni mucho menos. Su fundación data de finales de los años 70. Su aparición en el escenario futbolístico se debió a que la capital gala se quedó sin equipo. Su primer nombre fue el de París FC, aunque posteriormente mudaría su denominación a la de Paris Saint Germain.

A pesar de que durante la década de los 80 tuvo algunas buenas temporadas. Dos Copas (1982 y 1983), en la primera de ellas con Ardiles en el plantel, y una Liga (1986), con Gerard Houllier en el banquillo, dieron el respaldo necesario al proyecto capitalino. El espaldarazo definitivo llegaría de la mano del operador televisivo Canal +. La colaboración con la cadena televisiva fue decisiva para que el PSG pudiera competir con el Olimpique de Marsella. El conjunto mediterráneo era el gran dominador del campeonato de Liga francés. Había ganado las cuatro últimas ligas (1989, 1990, 1991 y 1992) y había disputado la final de la Copa de Europa de 1991, que perdió en los penaltis con el Estrella Roja de Belgrado. Durante estos años, por las filas marsellesas habían desfilado jugadores del calibre de Enzo Francescoli, Chris Waddle, Jean-Pierre Papin, Tiganá, Stojkovic, Abeddí Pelé, Didier Deschamps, Barthez, Bolí o un joven Eric Cantoná, que no gozó de las simpatías de los técnicos marselleses y debido a su temperamento tuvo que emigrar a Inglaterra sin triunfar en su tierra natal.  En la temporada 92-93 el París Saint Germain comenzó a dar muestras de su potencial. De momento su plantel no podía equiparse al del todopoderoso Olimpique de Marsella de Bernard Tapie, que en esta temporada ganó la Liga de Campeones al AC Milan en el Olímpico de Munich, pero se quedó a dos puntos de los marselleses en el campeonato de la regularidad. En el cuadro capitalino destacaban Lamá, Paul Le Guen, un joven Ginolá, los brasileños Ricardo y Valdo  más los delanteros Nouma y Weah. Es cierto que el PSG no tenía una plantilla para competir con el Olimpique pero decidió contratar a un técnico de prestigio continental. El portugués Artur Jorge se hizo con las riendas del conjunto parisino. Artur Jorge había ganado la Copa de Europa con el Oporto en 1987.

Artur Jorge.El técnico, que se caracterizaba por el gran bigote que portaba, era un técnico conservador. Sus equipos hacían del contragolpe un arte. En el PSG encontró en Valdo al lanzador que necesitaba y a Ginolá el hombre de banda con desborde que necesitaba para poner centros a Weah y Noumá. Habitualmente solía formar con defensa de cinco, donde solían formar Ricardo, Kombouaré, Roche –que posteriormente terminaría su carera en las filas del Valencia que alcanzó dos finales de Liga de Campeones- Le Guen y Colleter. Su zaga fue la tercera menos goleada durante la Liga. Pero el gran día del PSG fue el encuentro de vuelta de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Uefa que le enfrentó al Real Madrid de Benito Floro un jueves 18 de marzo de 1993. El conjunto blanco llegaba a la capital parisina con una renta de dos goles (3-1) que había logrado en la ida gracias a un extraño final de encuentro. Con 2-1 Buyo realizó una gran parada que evitó la igualada francesa. En el contraataque Míchel falló un gol clamoroso en línea de gol, pero el colegiado de la contienda pitó un extraño penalti. El propio Míchel ejecutó el lanzamiento pero topó con Lamá que repelió el cuero. El centrocampista blanco se tiró para con el esférico, lo hizo y marcó un esperanzador 3-1.

Instantánea del cabezazo que originó el cuarto gol del PSG ante el Real Madrid en 1993.

¡VAYA NOCHE LA DE AQUEL DÍA! El Parque de los Príncipes, campo poco propicio para el club madridista que en este escenario en 1981 perdió una final de Copa de Europa ante el Liverpool. El Real Madrid todavía sufría las consecuencias de la primera de las llamadas ligas de Tenerife y vivía a la sombra del FC Barcelona, que en la temporada anterior había ganado su primera Copa de Europa. Por ello, la presidencia blanca optó por contratar a un prometedor técnico nacional. Benito Floro, que en el curso anterior había debutado en Primera con el Albacete, era un estudioso del fútbol. Sus ideas mamaban del Milan de Sacchi. Rápidamente puso de moda un vocabulario táctico que no era habitual en el Real Madrid, la Quinta del Buitre vivió más de su inspiración y talento que de la pizarra. Su 4-4-2, con defensa en zona, la presión, el achique de espacios, eran conceptos prácticamente desconocidos en Concha Espina. Desde el mes de enero el Real M adrid experimentaba una mejora en su juego y parecía que los jugadores habían asimilado los conceptos tácticos de Benito Floro. Habían recortado puntos al Barça, del que le separaba tan sólo uno. A pesar de sus buenos resultados, el Real Madrid llegaba a París tras ceder un empate en el Bernabéu ante el CD Logroñés que le había desbancado del coliderato de Primera. 

El encuentro fue histórico para el Paris Saint-Germain y, sobre todo, sirvió para poner el nombre de PSG en el mapa del fútbol continental. El conjunto de Artur Jorge fue superior al Real Madrid. Los parisinos fueron a por el partido desde el principio. Robaron la posesión del balón al conjunto de Floro y el Real Madrid prácticamente no compareció ante Lamá hasta el final del encuentro cuando ya estaba apeado. A pesar del 4-1 final, la primera parte tan sólo dejó un gol. Un tanto necesario para que el cuadro local no perdiese la fe. En la segunda mitad, Ginolá y Weah eran una pesadilla para la zaga blanca. Especialmente mención fue el descosido que Ginolá le hizo a Nando en el lateral derecho. A pesar del vendaval local, el Real Madrid aguantó el 1-0 hasta el último cuarto de hora. Cuando parecía que el PSG había perdido fuelle y se resignaba a una honrosa eliminación ante uno de los grandes del fútbol mundial, un disparo al palo de Bravo cambió el curso del choque. El PSG volvió a creer en la remontada y enseñó el abismo al Real Madrid. Ginolá hizo el 2-0, poco después Valdo firmó el 3-0. Al Madrid sólo le quedaba el milagro de forzar la prórroga. Y lo hizo. El partido estaba loco y Zamorano acertó con la portería de Lamá sobre el descuento. 3-1. El tiempo extra estaba servido, pero la locura del tramo final alcanzó su cota más alta con un cabezazo de Kombuaré que superó a Buyo. 4-1.

La experiencia europea del PSG no iba a prolongarse mucho más en esa temporada. La Juve de Trapattoni esperaba en semifinales. El conjunto piamontés, que se había clasificado tras  eliminar al Benfica, vivía una mala temporada, lejos de la lucha por el título y sintiéndose inferior al Milan, veía en la Uefa la única manera de salvar la temporada. Paradójicamente a los mala temporada, la Juve estaba disfrutando del buen momento que vivía Roberto Baggio. La Juve sufrió en Delle Alpi, ganó 2-1, pero en la vuelta su mayor experiencia fue vital para volver a ganar, esta vez por 0-1, y clasificarse para la final, que terminaría ganando al Borussia de Dortmund (1-3 y 3-0). El primer título de la década de los 90 no se haría esperar. Fue esa misma temporada en la Copa de Francia.

Ra� con la camiseta del PSG.LA NUEVA SENSACIÓN BRASILEIRA
. La dimensión mediática del hype parisino cobró gran importancia en 1993. No fue por la Copa, ni por su subcampeonato liguero, no. Fue por sus victorias ante el Real Madrid. Sí, he dicho victorias en plural. A la eliminación liguera hay que sumarle otro triunfo de gran repercusión mediática. Entre medias de la disputa de los cuartos de final de la Uefa, PSG y Real Madrid disputaban otro partido de gran interés. Ambas entidades estaban como locas por firmar a la nueva sensación que había explotado en Brasil. Raí Souza de Oliveira, futbolísticamente conocido como Raí, era el cerebro del Sao Paolo de Telé Santana que conquistó dos copas Libertadores (1992 y 1993). Pero, sobre todo, el Sao Paolo llamó la atención por ser el verdugo de los dos grandes equipos del fútbol europeo de principios de los años 90:  FC Barcelona y AC Milan. Fue en sendas Intercontinentales. 2-0 al Barça y 3-2 al Milan. En ese equipo, además de Raí, también figuraban: Cafú, Adilson, Vítor –que tuvo un paso fugaz por el Real Madrid-, Müller, Leonardo y Toninho Cerezo, que en el Sao Paulo apuraba sus últimos días de fútbol tras su periplo europeo.
 

Raí, que también ocasionó una puja entre Real y Atlético así como contó con ofertas del Calcio, prefirió el París Saint-Germain porque el campeonato francés era más tranquilo que el español e italiano. Al brasileño le asustaba la presión. Además el PSG fue el único club que se decidió a abonar los 500 millones de pesetas que pedía el Sao Paulo para traspasar a Raí.. Con Raí el PSG reforzaba su estructura ofensiva. Un jugador de clase y calidad para crear el juego ofensivo parisino. Weah y Noumá ya contaban con el pasador que necesitaba, mientras que Raí siempre iba a tener a Ginolá y Valdo ensanchando el campo y a Le Guen protegiendo sus espaldas. El PSG estaba en disposición de asaltar el trono de un Olimpique de Marsella. Ocho puntos mediaron de diferencia entre ambos. Ocho puntos que dieron el título a los parisinos, el segundo tras el de 1986.

Pero, de nuevo, Europa iba a ser el terreno donde el PSG logró una mayor repercusión. Repercusión que, recordemos, es trascendental para todo hype que se precie y, sobre todo, si se tiene a Canal + detrás. De nuevo, el Paris Saint-Germain iba a medir fuerzas con el Real Madrid. De nuevo, en los cuartos de final aunque en esta ocasión de la Recopa. El Real Madrid de Benito Floro había ganado la Copa de 1993, lo que permitió la continuidad del proyecto del ex técnico del Albacete. La temporada 93-94 no estaba siendo buena para el Real Madrid. En Liga estaba casi desahuciado, ya que el campeonato se había convertido en un mano a mano entre FC Barcelona y Deportivo de la Coruña. En Copa, el Tenerife de Valdano, otra de esas espinas que se le clavó al Real Madrid de principios de la década de los 90, había eliminado a los blancos tras ganar por 0-3 en el Santiago Bernabéu.

Cromo en la etapa parisina de David Ginola.OTRA SEMIFINAL.
La Recopa era la tabla de salvación madridista. Una competición el la que los blancos competían en tercera ocasión. En las dos anteriores había alcanzado la final aunque no había ganado el título ya que cayó ante Chelsea (1971) y Aberdeen (1983). Como en la temporada anterior, el asalto de ida de la eliminatoria se iba a dirimir en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid no llegaba en un buen momento, Benito Floro era cuestionado, Iván Zamorano no marcaba desde el 5 de diciembre de 1993, Hierro estaba sancionado y Martín Vázquez caía lesionado en Tenerife e iba a causar baja para recibir al PSG. El miedo escénico del Bernabéu, la necesidad de venganza y la historia del Real Madrid eran los únicos argumentos a favor de un conjunto blanco que todavía tenía en la retina la eliminación a manos parisinas del curso anterior. A falta de fútbol, el Madrid enseñó la garra. Tiró de orgullo y corazón. Gozó de buenas ocasiones durante la primera mitad, especialmente un palo de Zamorano y un cabezazo de Ramis que bajo palos despejó la defensa francesa, pero poco a poco fue víctima de la fatiga y de Ginolá. El jugador del PSG se consagró con su actuación en el Bernabéu. Desatascó a su equipo, fue su mejor hombre a la contra, se burló de Sanchis y Lasa para servir en bandeja el gol a Weah. Un Weah que llegaba al Bernabéu discutido. En las últimas semanas era suplente. Pero su gol en Madrid le sirvieron para hacerse con la titularidad y fue el punto de inflexión de su carrera. Ese día nació el gran Weah que se destaparía en las siguientes temporadas.

El 0-1 dejaba la eliminatoria encarrilada para el PSG, pero todavía quedaba la vuelta. Un partido de vuelta que no iba a tener a Benito Floro como entrenador de los blancos, sino a Vicente del Bosque. Los malos resultados y las dudas, unidos a una espectacular bronca de Benito Floro a la plantilla en el descanso del encuentro de liga ante el Lleida que fue difundida por las cámaras de Canal +, le costaron el puesto a Floro cuatro días después de la derrota en la Recopa. No era la mejor noticia posible para un Real Madrid que visitaba el Parque de los Príncipes, justo un año después de su eliminación en la Copa de la Uefa.  El conjunto blanco gozaba de ese espíritu que muestran los equipos cuando el técnico es relevado. Generosidad, esfuerzo colectivo y solidaridad fueron las armas del Madrid de Vicente del Bosque. Butragueño marcó el 0-1 que dio esperanzas de remontar la eliminatoria. Ginolá volvió a ser el jugador decisivo. Fundió a Velasco, un joven lateral derecho que disputaba sus primeros partidos con el Real Madrid. Ricardo, en el saque de una falta en la que Buyo no estuvo muy acertado, empató (1-1) el duelo y puso fin a la rebelión blanca. El PSG se clasificaba para semifinales y el Real Madrid veía como un ciclo llegaba a su fin..

Al igual que le pasó en la Uefa, el PSG iba a caer eliminado de las semifinales de la Recopa por el que equipo que terminaría alzando el trofeo continental. El Arsenal de George Graham vivía sus últimos días de gloria, buscando títulos fuera de una Premiere League en la que el United comenzaba su reinado. Ian Wright adelantó a los gunners en el Parque de los Príncipes, pero Ginolá, que seguía en un gran estado de forma, empató. La vuelta se decidió por un solitario tanto del central Kevin Campbell. El Arsenal terminaría ganando la Recopa gracias a un gol de Alan Smith en la final ante el Parma italiano, equipo que defendía el título.

George Weah con la camistea del PSG en el partido de vuelta de cuartos de final de la Copa de la Uefa disputado en Par�s ante el Real Madrid.EL ESTRENO EN LA CHAMPIONS. Tras disputar las semifinales de la Copa de la Uefa (1983) y de la Recopa (1994), el PSG iba a tener la oportunidad de debutar en la Liga de Campeones gracias al título de liguero que había logrado en el curso anterior. De nuevo fue Europa la que favoreció al hype parisino. Seis triunfos en seis partidos en la fase de grupos, donde destacaron las dos victorias logradas ante el Bayern de Munich (2-0 y 0-1), le dieron la ventaja de campo para la eliminatoria de cuartos de final. La suerte deparaba otro equipo español. En esta ocasión el FC Barcelona de Johan Cruyff que buscaba salvar la temporada a través de la competición continental. El cuadro azulgrana vivía el peor momento de la era Cruyff. Después de ganar cuatro ligas, este año estaba lejos de la lucha por el título y además todo parecía indicar que el campeón sería su máximo rival, el Real Madrid. Además, en la temporada anterior había perdido la final de la Liga de Campeones ante el AC Milan de Fabio Capello. Laudrup se había marchado al Real Madrid en verano y Romario fue traspasado en el mercado invernal. Su sitio fue para Igor Korneiev, un ex jugador del FC Barcelona que fue el encargado de adelantar al FC Barcelona ante el PSG en el duelo de ida. El equipo de Luis Fernández, histórico jugador del PSG que había relevado en el banquillo a Artur Jorge, se vistió con la piel de cordero, a pesar de ser el equipo más goleador y el segundo menos goleado. Además, la eliminatoria contaba con el atractivo de ver sobre el césped a los tres balones de oro –Europa, América y África- del último curso. Stoichkov, Raí, que no salió como titular, y Weah.

El PSG fue superior al Barça durante la primera mitad pero no sacó rédito de su superioridad. En el arranque de la segunda Korneiev adelantó a los azulgranas gracias a un fallo de Lamá. Pero allí estaba Weah para igualar la eliminatoria. Nada más marcar el Barça, dos acciones del liberiano estuvieron cerca de acabar en el 1-1, pero el gol no llegó hasta una acción a balón parado. Un clásico. Saca Ricardo, Weah marca.  

De nuevo, el Parque de los Príncipes de París iba a ser escenario de un choque histórico entre el PSG y un equipo español, esta vez el FB Barcelona. De nuevo, el equipo español era el que se encontraba contra las cuerdas. Y, de nuevo, y es que la historia del hype parisino está llego de constantes ‘de nuevo’, el PSG y el Parque de los Príncipes iban a dar carpetazo a un ciclo de un equipo español. París fue la tumba de la Quinta del Buitre un año antes e iba a serlo del ciclo Cruyff. Bakero adelantó a los azulgranas. De nuevo, Ginolá y Weah, que estrellaron lanzamientos en los postes de Busquets, fueron una pesadilla pero el encargado de finiquitar al Barça fue Raí. Desde su posición en el medio del campo, ejerció de inesperado tercer delantero. Creó juego y decidió en el área rival. Decidió con el empate. Igualada que, de nuevo, llegó en una jugada a balón parado. Marca del PSG. Un córner y cuarto tanto en Liga de Campeones que lograba de saque de esquina el PSG. Guerin, a falta de siete minutos, hacía el 2-1 que evitaba la prórroga. El conjunto de Luis Fernández se clasificaba para las semifinales, donde estaba vez no iba a caer con el campeón final, sino con el campeón en curso. El Milan de Capello batió a los parisinos en el Parque de los Príncipes (0-1) y en San Siro (2-0).

Daniel Bravo en la final de la Recopa de 1996.CAMBIOS QUE LLEVARON A LA RECOPA DE 1996. El hype era completo. El PSG era el equipo de moda en Europa. Un club joven que era capaz de pintar la cara a los grandes del continente. Se ganó la simpatía de muchos seguidores del fútbol y, lo que es más importante, se hizo un hueco en la información deportiva. Pero esa repercusión tiene un precio. En este caso el precio fue las ventas de los dos jugadores más destacados del PSG: David Ginola –traspasado al Newcastle United por 2,5 millones de libras- y George Weah –vendido por 5 millones de libras al AC Milan-. La temporada de ambos fue excepcional. Más en el caso de Weah que a finales de 1995 recibió el Balón de Oro de France Football, siendo el primer no europeo en recibirlo.  

A pesar de estos cambios, el PSG reforzó la parcela ofensiva con Youri Djorkaeff –Mónaco-, Patrice Loko –campeón de la Liga con el Nantes-, el delantero centro panameño procedente del Cagliari Dely Valdés y con el ascenso al primer equipo de un joven canterano llamado Nicolás Anelka, que a comienzo de 1997 fue vendido al Arsenal de Arsene Wenger. Un equipo que iba a brillar especialmente en la Recopa. Su campaña en la Recopa tuvo lustre. Tras deshacerse del Molde en la primera ronda, le tocó el Celtic de Glasgow, a quien eliminó tras imponerse en los dos partidos (1-0 y 0-3). En cuartos el rival iba a ser el Parma. El conjunto parmesano fue otro de los grandes animadores de la década de los años 90. Fue animador tanto en el Calcio, aunque nunca llegó a aspirar realmente al Scudetto salvo en la campaña 1994/95, pero sí ganó varias Copas, y también fue animador en Europa. Ganó la Recopa de 1993, perdió contra el Arsenal la de 1994, y quería volver a probar las mieles del triunfo en esta competición. En la ida se impuso por 1-0 gracias a un gol de Stoichkov, por lo que, de nuevo, tocaba remontar unos cuartos de final en el Parque de los Príncipes. Y así lo hizo el PSG. Aunque con sufrimiento. Raí igualó la eliminatoria pero Melli puso un 1-1 que hacía que los parisinos necesitasen dos goles para clasificarse a una semifinal europeo por cuarto año consecutivo. Loko puso la esperanza y, de nuevo, Raí marcó para acceder a las semifinales. 

Después llegó el turno del Deportivo de la Coruña de Jabo Irureta. Djorkaeff fue el factor que desequilibró el duelo con dos goles. Uno espectacular en Riazor que dio el triunfo a los parisinos (0-1) y otro en la vuelta que también dio la victoria al PSG (1-0). El PSG volvía a hacer historia, de nuevo, a costa de un club español. El PSG estaba en la final. En ella iba a medir fuerzas con el Rapid de Viena, el conjunto austriaco acababa de dar un buen repaso al Feyenoord en semifinales. En la escuadra centroeuropea destacaba un delantero de gran envergadura, Jancker, que posteriormente hizo carrera en el Bayern de Munich. El París Saint-Germain era el favorito para el triunfo en Bruselas y cumplió con los pronósticos, aunque no con la claridad que se suponía. 1-0, gol de N’Gotty que empalmó un disparo tras el saque en corto de una falta por parte de Djorkaeff. El esférico tocó en Schöttel y despistó al guardameta Konsel, quien curiosamente había disputado la última final europea del Rapid en 1985.

Leonardo ante Ronaldo en la final de la Recopa de 1997.LA HISTORIA NO SE REPITIÓ. El PSG había alcanzado su mayor cota de popularidad en el viejo continente. El título de la Recopa daba el espaldarazo definitivo al PSG. Parecía que los parisinos habían llegado a la élite para quedarse. Pero, como suele pasar con todos los fenómenos mediáticos, el hype se desinfló. Antes de desinflarse tuvo momento para entonar el último canto del cisne parisino. Volvió a ser en la Recopa ya que fue vapuleado por partida doble por la Juventus de Lippi en la Supercopa de Europa. El PSG, que en esta temporada incorporó al brasileño Leonardo que junto con Raí habían sido campeones con Brasil en el Mundial de 1994, quería revalidar su título de la Recopa. En primera ronda se deshizo del Vaduz y, en segunda, del Galatasaray. Los turcos ganaron en la ida 4-2, pero sucumbieron en el Parque de los Príncipes por 4-0. El París Saint-Germain también tuvo que decidir en la vuelta la eliminatoria de cuartos de final, pero esta vez no fue en la capital gala sino en la griega. El PSG y AEK habían empatado (0-0) en el Parque de los Príncipes, pero Loko acudió al rescate con un hat-trick que propició el triunfo parisino por 0-3  En semifinales se iba a cruzar con otro de los históricos del fútbol Europeo: el Liverpool. Un Liverpool venido a menos que de las manos de un francés, Gerrard Houllier, quería reverdecer viejos laureles. Pero el hype parisino, de nuevo, pudo con la aristocracia europea. 3-0 en la ida en París. Leonardo y Cauet adelantaron a los galos antes del descanso y Leroy rubricó el resultado en los últimos minutos. El PSG ahora tenía que superar la mística de Anfield. Lo hizo, aunque no sin ser recibir un par de heridas. El Liverpool ganó por 2-0, pero fue insuficiente para remontar.

El PSG disputaba su segunda final consecutiva. Se iba a ver las caras con el FC Barcelona. Uno de esos equipos que había sido víctima del PSG y que había favorecido el hinchamiento del hype parisino. Pero el Barça que se encontró que el conjunto que dirigía Ricardo Gomes, el ex jugador del PSG había dejado sus funciones de manager del club para reemplazar a Joel Bats en el banquillo parisino. Cruyff ya no estaba. Bobby Robson era el técnico azulgrana, aunque los rumores indicaban que al final de temporada iba a ser sustituido por Van Gaal, a pesar de que el inglés tenía contrato en vigor. Pero los jugadores también eran diferentes. Empezando por Ronaldo. El fenómeno brasileño estaba atemorizando a Europa y se estaba perfilando como el único jugador del momento que podía asaltar el Olimpo de los dioses del fútbol, donde moraban Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Un jugador capaz de ganar partidos por sí solo. Una potencia inaudita en el fútbol y una precisión de cirujano ante el portero rival le habían convertido en el jugador del momento. Y como todo jugador del momento necesitaba un título que respaldase su temporada. Así fue. Transcurría el minuto 38 de la final, que se disputó en Rótterdam, cuando Ronaldo recogió un balón, se internó en el arma y cuando iba a rematar recibió un penalti de Bruno N’Gotty. El héroe de la Recopa ponía en apuros al PSG. Ronaldo batió a Lamá y el resultado no se movió hasta la conclusión del partido. El Barça ganaba la cuarta Recopa de su historia y firmaba una justicia poética. El PSG se había labrado un nombre, en buena medida, debido a sus actuaciones europeas ante equipos españoles y precisamente iba a ser un equipo español el que le sacase de la élite europea. El Barça pinchó el globo de un PSG que desde entonces no ha vuelto a tener protagonismo ni en Europa ni en Francia. Ahora pelea por no bajar a Segunda. El hype parisino había muerto.

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 17 de febrero de 2008. 

Fuentes: El País, El Mundo, Uefa, París Saint Germain, Olimpique de Marsella, Wikipedia y Soccerbase.
Fotografías: página web del PSG y de la UEFA.

El coleccionista de títulos

febrero 16, 2008

Hace quince días asistimos al debut de Fabio Capelllo en el banquillo de la selección inglesa. La FA ha contratado al Centurión, como le apoda la prensa británica, para reflotar la nave de los pross y poder estar en el próximo Mundial de Sudáfrica. El ejemplo ha cundido en las islas. Una semana después, la Federación Irlandesa anunciaba la contratación de otro ilustre italiano. Uno de los currículums más laureados de Europa, el de Giovanni Trapattoni. A nivel de clubes lo ha ganado todo, especialmente con la Juventus de Turín, pero su paso por la Nazionale no estuvo a la altura del brillante palmarés que atesora. Ahora tiene el reto de aplicar su férreo sistema defensivo para hacer competitiva al combinado irlandés y lograr su clasificación para la Copa del Mundo de 2010.

Giovanni Trapattoni.

 A LA VERA DE NEREO ROCCO. Ortega y Gasset popularizó una frase, “yo soy yo y mi circunstancia”, con la que señalaba la importancia que tiene el entorno sobre el individuo y sobre sus decisiones. Por ello, no se puede analizar la carrera como técnico de Giovanni Trapattoni sin remontarse a su etapa como central del Milan en la década de los 60 y 70. En la entidad rossonera tuvo como entrenador a Nereo Rocco,  quien se supone que fue el inventor del popular catenaccio. Rocco dio un giro de tuerca al planteamiento que décadas atrás llevó al éxito a la selección transalpina en los mundiales de 1934 y 1938. Por entonces, la Nazionale contaba con Vittorio Pozio en el banquillo. Figura de vital importancia en lo que se refiere a asentar las bases del tradicional pragmatismo que emplean tanto los clubes como la propia selección italiana. Lo cierto es que los resultados del Milan en la década de los 60 dieron la razón a la táctica conservadora de Nereo Rocco. Dos Copas de Europa (1963 y 1969), dos Scudettos (1962 y 1968), una Recopa (1968), una Intercontinental (1969) y una Copa de Italia (1967) fue el balance de las dos etapas en las que dirigió al Milan. Aquel Milan que contó con el genio inspirador de Gianni Rivera pero también con Maldini, Lodetti, Pivattini, Sani, Altafini, Mora y el propio Trapattoni. El único título que se escapó a este gran Milan fue la primera Intercontinental, de 1963, que perdió ante el Santos de Pelé.

Giovanni Trapattoni debutó con el Milan a comienzos de 1960. Era un prometedor central de la cantera que contaba con 18 años de edad. A pesar de su juventud, se ganó la confianza de Rocco y de los técnicos que pasaron por el banquillo rojinegro entre las dos etapas en las que Rocco dirigió al Milan. Trapattoni disputó un total de 284 partidos en las 14 temporadas que estuvo en la entidad de Milanello. 14 temporadas que le sirvieron para conocer a la perfección el catenaccio. Un sistema defensivo, donde se fomentaban los marcajes al hombre de los centrales y además se jugaba con un líbero.

“UN ATAQUE IMPACABLE Y UNA DEFENSA DE HIERRO”.   Esta frase resume el pensamiento de Giovanni Trapattoni y sirve para definir a la Juventus de Turín que dirigió. Sus primeros pasos en los banquillos los dio en el seno de su club matriz. Trapattoni fue ayudante de los diversos entrenadores del Milan, dirigió al primer equipo, pero, sobre todo, su leyenda comenzó en Turín.  La llegada de Trapattoni al banquillo del Comunale fue decisiva para la gran Juventus. El club bianconero había perdido la final de la Copa de Europa de 1973 y, a pesar de los Scudettos logrados ese mismo año y en 1975, la dirección de la Vecchia Signora se decantó por mover el banquillo y firmar a Trapattoni. El primer año de ‘Trap’ en el banquillo no pudo ser mejor. Scudetto y Copa de la Uefa. En Turín se estaba formando buena parte de la base de la selección transalpina que finalizaría en cuarta posición en el Mundial de Argentina (1978) y que acabaría ganado el de España (1982). A los Dino Zoff, que había recalado en la Juve en la campaña 72-73, Fabio Capello, Claudio Gentille, Gaetano Scirea, ‘Il Barone’ Franco Causio, Guiseppe Furino, Antonello Cuccureddu, Marco Tardelli, Roberto Bettega se les unieron durante la etapa Trapattoni  Antonio Cabrini, Roberto Boninsegna, Liam Brady, Paolo Rossi, Domenico Marocchino, Massimo Bonini, Michael Platini, Zbigniew Boniek o Michael Laudrup 

Todos ellos, apoyados en el férreo sistema de contención de ‘Trap’ y gracias al talento de sus puntas, llevaron a la Juventus a firmar el mejor periodo de su historia. Seis Scudettos (1977, 1978, 1981, 1982, 1984 y 1986) y dos Copas (1979 y 1983) fueron el balance doméstico. Pero la mayor contribución a la gloria del club que realizó el equipo de Trapattoni fue a través de sus resultados europeos. La deseada Copa de Europa, aunque con sabor amargo debido a la tragedia que sucedió en Heysel en 1985, una Recopa (1984), una Uefa (1977), una Supercopa de Europa (1985) y una Intercontinental (1985). Trapattoni y la Juve lograron todos los títulos posibles que se pueden alcanzar en el panorama internacional. Trap convirtió a la Juve en un grande de Europa, algo que los bianconeri siempre envidaban de Milan e Inter.  

ETAPA NEOAZURRA. Después de pasar por AC Milan y Juventus, a Trapattoni tan sólo le faltaba probar el banquillo del tercer grande de Italia. El cuadro neoazurri había perdido la senda del triunfo del gran Inter. Un Scudetto en 15 años era un pobre bagaje para una entidad tan acostumbrada al éxito como la neoazurra. Por ello, el Inter. apostó por la contratación de un técnico que llevaba aparejado el éxito a su trabajo: Giovanni Trapattoni. Recurría al entrenador que había hecho grande en Europa a la Juve. El trabajo de ‘Trap’ en el Inter. volvió a ser bueno. Apoyado en la columna vertebral que formaban los alemanes Matthaus, Kilinsmann y Brehme. El Scudetto de 1988-89 puso fin a nueve años de sequía y, además, también estableció un nuevo récord de puntos (58) para un equipo campeón.  Su estancia se culminó con la Copa de la Uefa de 1991

SEGUNDAS PARTES… Se dice que nunca fueron buenas las segundas partes. Con Trapattoni también se cumple esta máxima popular. Su regreso en 1991 al banquillo de la Vecchia Signora tenía como objetivo reconquistar el Scudetto. La Juve llevaba sin ganar el campeonato de la regularidad desde la última campaña en la que ‘Trap’ se sentó en el banquillo blanquinegro (1986). Las tres temporadas en las que permaneció en su segunda etapa en el banquillo turinés no fueron tan prolíficas como las diez primeras. De hecho, el balance de su segunda estancia en Turín es muy pobre. La Uefa de 1993 ganada al Borussia Dortmund, después de eliminar a Paris Saint Germain, Benfica, Sigma Olomuc, Panathinaikos y Anorthosis.  

CARRERA INTERNACIONAL. Después de pasar por los banquillos de los tres grandes de Italia, el Calcio tenía pocos retos para Giovanni Trapattoni. Fue el inicio de su carrera internacional. Una carrera internacional en la que siguió coleccionando títulos por todas aquellas ligas por las que pasó. Primero estuvo hasta en dos ocasiones en el Bayern de Munich. La temporada 1994-95 en la capital bávara no fue fructífera y terminó siendo despedido. A pesar de ello, Trapattoni dejó un buen recuerdo en la hinchada del Bayern, lo que le permitió regresar en el curso 1996-97. En Munich ganó una Liga (1997) y una Copa (1998).  

Tras su paso por el Bayern, regresó a Italia para hacerse cargo del ambicioso proyecto de la Fiorentina. Conjunto que estaba liderado por ese gran goleador de la década de los 90 que fue Gabriel Omar Batistuta y, por detrás de él, un habilidoso portugués que respondía al nombre de Rui Costa. La Fiorentina no fue un equipo espectacular, ningún conjunto dirigido por ‘Trap’ lo ha sido, pero sí que fue eficaz y supo exprimir el talento de Batistuta y Rui Costa. Logró clasificar a la Fiorentina para la Liga de Campeones del año 2000, pero dejó el banquillo viola para dirigir a la Nazionale. A Trapattoni le llegaba la oportunidad de su vida. Clasificar y formar a la selección que iba a disputar el Mundial de Japón y Corea (2002), en el que cayó eliminada por Corea en un polémico encuentro de octavos de final. La temprana e inesperada eliminación mundialista, unido a la polémica que hubo alrededor de la no citación de Roberto Baggio –con quien había coincidido en su segunda etapa en Turín- jugaron en contra de Trapattoni que se vio obligado a dejar el cargo. 

Tras abandonar la selección, Trapattoni aceptó el reto de dirigir al siempre complicado Benfica. La entidad portuguesa parece sumida en una grave crisis desde los tiempos de Eusebio y las urgencias históricas rodean al cuadro del águila. A pesar de las presiones, Trapattoni logró la Liga para el Benfica, que llevaba 11 años sin conquistar el torneo de la regularidad. Ahora, tras pasar por los banquillos del Stuttgart y del Salzburgo, Trapattoni tiene una nueva oportunidad de hacer algo en el fútbol de selecciones. No será con su querida Italia pero, seguramente, con Irlanda no se sentirá tan presionado como con la escuadra azurra.