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La Copa de Ferias

marzo 28, 2008

Probablemente todos los aficionados al fútbol europeo habrán oído hablar de esta competición que fue precursora de la actual Copa de la Uefa. Una competición en al principio se enfrentaban selecciones de las ciudades que acogían ferias de muestras con asiduidad. Posteriormente las selecciones de jugadores dieron paso a los clubes profesionales. La iniciativa se concretó dos semanas después de la creación de la Copa de Europa y durante tres años mantuvo su primer formato, haciendo coincidir los partidos con las ferias de muestra.

 

EL ORIGEN. La idea de la competición fue concebida y madurada por el suizo Ernst Thommen, el italiano Ottorino Brassi y el inglés Sir Stanley Rous. Finalmente el 18 de abril de 1955 se crea esta competición destinada a aquellas ciudades que acogen con regularidad ferias de muestras. Las poblaciones que participaron en la primera edición de la Copa de Ferias fueron: Barcelona, Basilea, Birmingham, Frankfurt, Copenhague, Lausana, Leipzig, Londres, Milán y Zagreb. A pesar de que la idea es que jugasen selecciones de los diferentes equipos de cada ciudad, la mayoría de las representaciones corrieron a cuenta de los principales clubes de cada localidad, como sucedió con Barcelona que se nutrió exclusivamente con jugadores del Barça ya que sólo hubo un representante del RCD Español. Este primer torneó duró tres años ya que los encuentros se hacían coincidir con la presencia de la feria. La selección de la ciudad de Barcelona fue la ganadora de la primera edición al batir por 8-2 al combinado de Londres. En la ida en Barcelona el combinado inglés cayó por un rotundo 6-0.

 

LOS CLUBES SE INVOLUCRAN. La entrada de los clubes en la competición fue en la segunda edición. El único requisito que se puso es que debían de ser de ciudades que acogiesen ferias. Un total de 16 equipos se inscribieron en la segunda edición de la Copa de Ferias. El tiempo de competición se redujo de los tres años a los dos. El sistema de enfrentamientos era de eliminatorias a doble partido. El FC Barcelona, esta vez con su denominación habitual, fue el ganador al imponerse al Birmingham City en la final. 0-0 en tierras inglesas y 4-1 en la ciudad condal. Eulogio Martínez encarriló la final en el partido de vuelta al cabecear un córner a los cuatro minutos de partido. El Barça no dio respiro al Birmingham City y Czibor lograba el 2-0 tres minutos después del 1-0.

 

En la tercera edición, la de 1961, la competición pasó a ser anual. El Birmingham City repetiría final. Esta vez iba a enfrentarse al AS Roma. La ida en Inglaterra concluyó con empate (2-2). Todo se iba a decidir en Roma. El triunfo favoreció al cuadro transalpino por 2-0. El choque comenzó a decidirse tras un autogol de Farmer cuando se iniciaba la segunda parte. Los ingleses buscaron el tanto que le permitiese equilibrar la final pero, en el minuto 90, Pestrin hacía el 2-0 que daba el título a los pupilos de Luis Camiglia.

 

DOMINIO ESPAÑOL. Si las dos primeras copas fueron para Barcelona, las tres siguientes ediciones tras el triunfo romanista fueron a parar a España. El dominio de los conjuntos mediterráneos era incontestable. En la temporada 1961-62 el campeón fue el Valencia CF. Derrotó en la final al FC Barcelona. 6-2 en la ida y 1-1 en el Camp Nou. La final quedó resuelta en la ida y eso que el Barça se adelantó en dos ocasiones en el marcador gracias a sendos tantos de Kocsis que significaron el 0-1 y el 1-2. Pero el Valencia se marchó con 3-2 al descanso. Tras la reanudación llegó el vendaval ché. El Valencia sacó partido de la debilidad del Barça en el lateral izquierdo de su defensa. El valencianista Piquer se encargó de hurgar en la herida culé. Hizo la jugada del 4-2, que marcó Guillot tras aprovechar un rechace de la zaga blaugrana, y dio las asistencias tanto del quinto –Guillot- como del sexto –Núñez-. La vuelta fue un mero trámite.

 

El Valencia iba a revalidar su título en la campaña 1962-63. Tras eliminar a Celtic de Glasgow, Dumfermline Athletic, Hibernian, AS Roma, disputó la final ante el Dínamo de Zagreb que a su vez había echado de la competición a Ferencvaros, Bayern de Munich, Saint-Gilloise y Oporto. En la ida el Valencia supo rehacerse del tanto inicial de Zambata para terminar imponiéndose por 1-2 gracias a los goles de Waldo (63’) y Urtiaga (65’). El choque de vuelta fue más tranquilo para el plantel levantino. El Valencia dominó todo el partido aunque hasta la segunda parte no llegaron los goles de Mañó (68’) y Núñez (78’).

 

A punto estuvo el Valencia CF de lograr un triplete histórico en la Copa de Ferias pero se quedó a las puertas. Cayó en la final ante el Real Zaragoza que sumó así su primer título continental en la campaña 1963-64. El Valencia eliminó a Shamrock Rovers, Rapid de Viena, Ujpest, y Colonia. Por su parte, el Zaragoza hizo lo propio con Iraklis, Lausanne Sports, Juventus, y Standard de Lieja. La final, por primera ocasión, iba a ser a partido único. El Camp Nou fue el escenario del enfrentamiento entre el Valencia CF y Real Zaragoza. El encuentro llegó envuelto en polémica ya que el comité organizador había decidido que la representación española para la siguiente edición iba a limitarse a dos clubes: el FC Barcelona y el ganador de la final.

 

El Real Zaragoza, que vivía los tiempos de los ‘Cinco Magníficos’, como se conocía a sus cinco atacantes: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, se tenía que enfrentar al bicampeón de la competición. Curiosamente la final se disputó tres días después de que la selección española lograse la Eurocopa de 1964 al batir en la final por 2-1 a la URSS. El tanto decisivo lo había logrado el ‘magnífico’ Marcelino. El Zaragoza dispuso su juego sutil y bello sobre el césped del Camp Nou, el Valencia contrarrestó con su garra ofensiva. Villa adelantó a los maños al borde del descanso cuando los valencianos habían equilibrado el partido y todo parecía indicar que se iba a llegar con 0-0 al intermedio. Pero, al final, sí que se iba a llegar con empate. Dos minutos después al gol del Real Zaragoza, Valdo se internó en el área y cedió un balón a Urtiaga que hizo el 1-1. Tras la reanudación el Zaragoza tuvo mayor temple, dominó el choque y ganó gracias al gol de, cómo no, Marcelino.

 

El dominio latino continuó durante las temporadas 1964-65 y 1965-66 aunque los clubes españoles cedieron su protagonismo en el curso siguiente al triunfo del Real Zaragoza. Los finalistas fueron la Juventus de Turín y el Ferencvaros húngaro. De nuevo el título iba a decidirse a partido único que se iba a disputar en el feudo de la vecchia signora, es decir, en el Comunale turinés. El Ferencvaros dio la sorpresa al ganar en Turín por 0-1 gracias a la diana lograda en la primera parte por el extremo izquierdo magiar Maité Fenyvesi.

 

En el curso 1965-66 se iba a repetir una final española. El Real Zaragoza volvía a pelear con el título y esta vez lo iba a hacer ante otro bicampeón: el FC Barcelona. El cuadro aragonés se había deshecho en semifinales del potente Leeds United de Don Revie mientras que el Barça también había tenido que eliminar a otro conjunto inglés, en este caso el Chelsea que lideraba el juerguista delantero centro Peter Osgood. En la ida disputada en el Camp Nou el Real Zaragoza ganó por 0-1 gracias a un solitario gol de Canario. Todo parecía indicar que la vuelta en La Romareda iba a ser un paseo y una fiesta zaragocista. Pero no lo fue. A los tres minutos del inicio, Pujol, que se iba a convertir en el héroe de la final, hizo el 0-1 que igualaba la eliminatoria. Marcelino empató mediada la primera mitad y el marcador no se volvió a mover hasta el tramo final del choque cuando los azulgranas se pusieron 1-3 gracias a los goles de Zaballa y Pujol. Marcelino volvió a aparecer en la recta final, a falta de tres minutos hacía el 2-3 que igualaba la final por lo que se iba a necesitar de una prórroga para dirimir el nombre del campeón. En el último minuto del tiempo suplementario, cuando el árbitro italiano ya buscaba en su bolisllo una moneda que lanzar al aire para dilucidar el nombre del campeón, Pujol completaba su actuación logrando su tercer gol y el cuarto del Barça en el minuto 120. El título se marchaba a la ciudad condal.

 

HEGEMONÍA INGLESA. Si las primeras ediciones de la Copa de Ferias fueron dominadas por los países latinos, especialmente por los equipos españoles, el segundo tramo de la competición fue el de la hegemonía inglesa. Espacialmente destacó el Leeds United de Don Revie que probablemente fue el mejor conjunto inglés de la época o, al menos, el de mayor potencial aunque éste no se concretó en títulos. El Leeds United alcanzó al final de la temporada 1966-67. En ella iba a verse las caras con el Dínamo de Zagreb, que había perdido la de 1963, y que probablemente contaba con la mejor generación de futbolistas de su historia. El 2-0 logrado por los balcánicos en su feudo fue suficiente para encarar la vuelta en Elland Road. El cerrojazo yugoslavo propició el 0-0 de la vuelta y el triunfo para el Dínamo.

 

Al año siguiente, el Leeds United iba a tener otra oportunidad de sumar su primer título europeo ya que de nuevo alcanzó la final de la Copa de Ferias. Esta vez iba a enfrentarse a otro equipo del Este, el Ferencvaros que había ganado la edición de 1965. La novedad de esta edición residió en que la clasificación para el torneo iba a depender de la posición que los clubes ocupasen en sus respectivos campeonatos domésticos, es decir, el viejo concepto de ciudad organizadora de ferias pasaba a mejor vida. La ida se disputó en Elland Road, que congregó a 25.300 espectadores en su graderío, para ver como un solitario gol de Johnny Giles daba al Leeds United una mínima renta para encarar el choque de vuelta en el Nepstadion de Budapest. Curiosamente este encuentro de vuelta se disputó al mismo tiempo que se jugaban las eliminatorias de la primera ronda de la Copa de Ferias de la temporada 1968-69. Los húngaros dominaron todo el partido pero enfrente tenían al duro y rocoso Leeds United de Don Revie que supo aguantar hasta el final el 0-0 inicial. El Leeds United conquistaba el torneo.

 

El vecino y rival del Leeds United, el Newcastle United fue el encargo de prolongar el dominio inglés. Y también lo hizo frente a un conjunto húngaro, en este caso ante el Ujpest Dozsa. La ida, disputada ante 60.000 espectadores en St. Jame’s Park, fue un encuentro equilibrado. La seguridad defensiva magiar aguantó el empuje de los magpies hasta el minuto 60 de partido cuando el guardameta Szentmihályi cometió un fallo que originó el 1-0. A partir de aquí el nerviosismo e inseguridad se instaló en la zaga húngara y llegaron otros dos goles más del Newcastle. El 3-0 de la ida convertía al Newcastle United en campeón virtual de la competición. El duelo en Hungría fue un mero trámite que se resolvió por 2-3.

 

El Arsenal iba a coger el relevo del Newcastle y del Leeds United. Fue el primer título europeo de los gunners pero no fue nada fácil. En la final se midió con el Anderlecht. En la ida, disputada en terreno belga, el Arsenal cayó por 3-1 pero mantuvo sus opciones gracias al tanto que logró Kennedy en el minuto 82 cuando el marcador del Parc Astrid reflejaba un 3-0. La vuelta se disputó en Highbury una semana después. El Arsenal se lanzó al ataque desde el primer minuto, siendo fiel ejemplo del tradicional juego inglés. Gracias a su empuje logró el 1-0, obra de Kelly, mediada la primera parte. La mitad del camino estaba recorrido. En la segunda, el Arsenal logró dos goles en un minuto que sentenciaron al Anderlecht. Radford (75’) y Sammels (76’) dieron el título a los gunners.

 

El Leeds United iba a volver a levantar la Copa de Ferias en su última edición. Fue en la temporada 1970-71. El conjunto del norte de Inglaterra vivía uno de sus mejores momentos. El rival iba a ser la Junventus de Turín que buscaba su primer título en esta competición después de la decepción de 1965. La ida se disputó en el Comunale y concluyó con 0-0. El primer encuentro de ida fue suspendido por el árbitro en la segunda mitad debido a las malas condiciones del terreno de juego ya que el balón a penas podía rodar debido a los numerosos charcos que se habían producido por la lluvia caída en Turín. El replay concluyó con 2-2. La Juventus dominó pero los ingleses sembaron el pánico en el Comunale gracias a su juego de contraataque. Bettega adelantó a los italianos pero Madaley igualó a los tres minutos de la reanudación. De nuevo los transalpinos se adelantaron gracias a un tanto de Capello, pero Bates, en el minuto 77, hizo el 2-2 final.

 

El encuentro de vuelta también concluyó en empate, esta vez 1-1, por lo que el valor doble de los goles logrados en campo contrario dio el título al Leeds United. En Elland Road ambos equipos intercambiaron los papeles de la ida. El Leeds fue el equipo ofensivo mientras que la Juve buscó el contraataque. Clarke adelantó a los ingleses y Anastasi hizo el 1-1 final.

 

¿QUIÉN SE QUEDA LA COPA EN PROPIEDAD? La Uefa se hizo cargo de esta competición en 1971. Diseñó un nuevo torneo que comenzó a disputarse en la campaña 1971-72 y que recibió el nombre de Copa de la Uefa. Antes de que se iniciase esta nueva competición se dirimió el club que iba a quedarse en propiedad con la Copa de Ferias. Para ello se disputó un encuentro entre el FC Barcelona, que con tres títulos era el club más laureado en esta competición, y el Leeds United, vigente campeón y poseedor de dos títulos. El encuentro se disputó en el Camp Nou.

El encuentro no despertó mucho interés en Barcelona, a penas 35.000 espectadores se dieron cita en las gradas del coliseo culé. El Leeds United de Don Revie llegó muy mermado a la ciudad condal. Cinco bajas importantes, las de Cooper –considerado el mejor defensa del momento-, Clarke, Jones, Gray y Madeley. Dueñas se convirtió en la figura del encuentro ya que adelantó al Barça en el minuto 51, aunque en el 52’ Jordan hizo el empate, y en el 84’, instante en el que hizo el 2-1 final que dio la propiedad de la copa al FC Barcelona. 

 

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 28 de marzo de 2008.

Fuentes: Uefa, Linguasport, Wikipedia y Zlatan.

Hilo musical: Deadline: We Are Talking Over [People Like You, 2008], The Nerve Agents: Days of White Owl [Revelation Records, 2000] y Pennywise: About Time [Epitaph Records, 1995]. 

 

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Expansión y contracción de la renta

marzo 24, 2008

Brown celebra el 1-0 del Manchester United ante el Liverpool.

No. A pesar de lo que pueda parecer por el titular del artículo, no, no nos vamos a dedicar a explicar cómo se realiza la llamada declaración de la renta, ni tampoco de cómo lograr estirar nuestro salario. No. Hablamos de las rentas o ventajas de puntos que tienen los líderes de los tres principales campeonatos ligueros europeos. Es decir, hablamos de la Premiere League, del Scudetto y de nuestra Liga. Y si hablamos de líderes, lo hacemos de Manchester United, Inter de Milán y Real Madrid. La última jornada de competición doméstica ha dejado al ManU más líder que en cualquier otro momento de la temporada y paradójicamente, también ha dejado a Inter y Real Madrid más débiles que en cualquier otro instante del presente curso futbolístico.

La Premiere League ha sido la liga más reñida de las tres grandes. Al menos lo ha sido hasta este mes de marzo. Pero los pinchazos del Arsenal han facilitado que el Manchester United coja una ventaja de cinco puntos sobre el segundo, posición que los gunners han cedido al Chelsea tras su último enfrentamiento, y seis sobre el cuadro que dirige Arsene Wenger.  Y todo ha sucedido en la última jornada de campeonato. Una jornada especial dentro del fútbol inglés. El llamado super sunday o grand slam sunday. Domingo en el que se produce un doble enfrentamiento en la cima del fúbol inglés. Por un lado, el clásico de la Premiere entre los dos clubes más laureados del país: Manchester United y Liverpool. Por el otro, el duelo entre los dos mejores equipos de la capital, es decir, entre Chelsea y Arsenal. Una jornada que la Premiere diseña para que se produzca dos veces por temporada y que hace que los espectadores globales nos sentemos en nuestro sillón de casa para ver de manera consecutiva estos dos apetitosos encuentros en los que se miden cuatro de los ocho clubes europeos que disputarán los próximos cuartos de final de la Liga de Campeones.

El primero de ellos fue el Manchester United-Liverpool que se disputó ayer en Old Tratford. El encuentro se resolvió de manera favorable para los diablos rojos. 3-0. El conjunto de Alex Ferguson sacó partido de la expulsión del argentino Mascherano. Aunque antes ya se había adelantado el United gracias a un gol logrado por Brown en un desajuste defensivo de los reds. Rafa Benítez, entrenador del Liverpool, se ha cansado de decir que su equipo se maneja mejor en la Champions League que en la Premiere. Su motivo es claro. El técnico español piensa que en Europa los partidos son más tácticos mientras que en la Premiere el gol puede llegar en cualquier balón colgado al área. Así llegó el primer tanto. Un balón en largo que parecía que se iba a perder por una banda fue recuperado por Rooney, el único de los 22 que tuvo la fe de buscar el cuero. El ex del Everton puso un centro al área donde, sorpresa, sorpresa, apareció un central para enviar el balón a la red de Reina sin oposición de la zaga red.

Después llegó la jaimitada de Mascherano. El argentino se enzarzó en unas protestas estériles con el colegiado del encuentro, que acaba de mostrar una amarilla a Fernando Torres por protestar, y vio la segunda cartulina del encuentro por lo que fue expulsado. El Liverpool quedó a merced del United y éste sentenció el encuentro con los goles de Cristiano Ronaldo y Nani.

Media hora después de la conclusión del duelo de Old Tratford dio comienzo el partido de Stamford Bridge. El derbi londinense entre Chelsea y Arsenal. El conjunto de Arsène Wenger parece haber perdido el norte en la Premiere después de su visita a Birmingham y tras la lesión de Eduardo Silva. Los gunners se presentaban en el feudo del Chelsea con la necesidad de romper con la racha de cuatro partidos empatados que había enlazado. Por su parte, el Chelsea tenía la primera ocasión de la temporada de superar al Arsenal en la clasificación de la Premiere. Además jugaba en Stamford Bridge, donde llevaba más de cuatro años sin ceder una derrota en Premiere. De hecho, el último verdugo liguero precisamente había sido el Arsenal que logró un 1-2 el 21 de febrero de 2004. De los diez últimos enfrentamientos en Stamford Bridge, siete habían sido empates, dos victorias del Chelsea y otra del Arsenal.

Sagna adelantó a los gunners al inicio del segundo tiempo. Paracía que el Arsenal podía romper la imbatibilidad como local del Chelsea pero apareció Drogba que con dos tantos propició la remontada blue. Tres puntos importantes para el Chelsea de Avram Graham que asciende al segundo puesto y se sitúa a cinco puntos del líder pero tiene un as bajo la manga, el enfrentamiento ante el Manchester United en Stamford Bridge en el último fin de semana de abril, a falta de tres partidos para la conclusión del campeonato.

Rescaca europea
A mediados de febrero, antes de que se disputasen los partidos de ida de la Liga de Campeones, Inter de Milán y Real Madrid no sólo eran los favoritos a ganar su respectivos campeonatos domésticos, sino que además eran los únicos candidatos. Los interistas adelantaban en 11 puntos a la Roma, mientras que los madridistas mantenían cinco puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. Renta que una semana después iba a ampliar hasta los ocho.

Tras la disputa de las eliminatorias de octavos de final, en la que tanto el Inter como el Real Madrid fueron apeados de la máxima competición continental de clubes, neroazurros y blancos han entrado en barrena en su campeonato local. La resaca europea se extiende a la liga. En la Seria A, el Inter, que no había perdido ningún partido durante la temporada, ha sido derrotado en dos ocasiones y además tan sólo ha ganado dos de los últimos siete encuentros. Por su parte, la Roma, que desperdició una gran ocasión de acercarse al Inter en su duelo directo en San Siro, también está afectada por la resaca europea. Pero en este caso, la afección es positiva. Ha ganado cinco de los últimos siete partidos, ha perdido uno [el derbi romano] y ha cedido otro empate. Tras ganar al Siena gracias a un gol de Panucci y la derrota del Inter en San Siro ante la Juve, los de Spalletti se han situado a cuatro puntos del Inter.

Restan ocho jornadas para la finalización del Scudetto. El Inter tiene un calendario más complicado que la Roma. Deberá jugar ante los dos equipos que pugnan por la cuarta plaza del campeonato: Fiorentina y Milan. Por su parte la Roma no va a tener que enfrentarse a ninguno de los seis primeros clasificados. Tendrá que verse las caras con Udinese, Sampdoria y Génova que están en plena contienda por un puesto en la Copa de la Uefa. El resto de rivales serán de la zona media y baja de la tabla: Cagliari, Livorno, Torino, Atalanta y Catania.

El Inter ya sabe lo que es perder una Liga que tenía prácticamente ganada. Fue en la y temporada 2001-2002. El conjunto que por entonces entrenaba Héctor Cúper era el gran favorito al título pero no pudo resolver su victoria antes de la última jornada de campeonato. Tras sus pasos estaban la Juventus y la Roma que también llegaron con opciones a la última jornada. El Inter visitaba el Olímpico de Roma para medirse al Lazio que se jugaba entrar en la Uefa. Se adelantó en el marcador y cuando todo pintaba a su favor, llegó la reacción del Lazio y el hundimiento interista. Al final, 4-2 y título para la Juventus. De hecho, la derrota ante el Lazio también impidó que los neroazurri quedasen segundos ya que la Roma ganó su partido y obtuvo el subcampeonato.

Nueve derrotas
La última jornada de 2007 dejó al Real Madrid con siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. El conjunto que dirige Bernd Schuster había ganado por 0-1 en el Camp Nou gracias a un gol de Batista y a un gran rendimiento colectivo y defensivo del once madridista. Una victoria importante a efectos clasificatorios y psicológicos. Tras el segundo partido de la segunda vuelta, el Real Madrid ampliaba su renta a nueve puntos gracias a su triunfo sobre el Villarreal y al empate del Barça en San Mamés. La Liga estaba sentenciada, o eso se pensaba, y el Real Madrid comenzaba a pensar en su asalto a la Liga de Campeones, en el trébol, etc… Pero lo cierto es que tras perder nueve de los 15 encuentros disputados por el Real Madrid en 2008, la Liga se ha vuelto a abrir.

Las derrotas ante el Betis y el Getafe acercaron al Barça a dos puntos del liderato. Pero los culés pincharon en su desplazamiento al Vicente Calderón y en el Camp Nou ante el Villarreal. Pinchazos que estuvieron acompañados por triunfos madridistas en Huelva y en el Santiago Bernabéu ante el Español. La renta se expandía de nuevo hasta los ocho puntos. Todo parecía decidido pero el Real Madrid se ha empeñado en dar vida a sus perseguidores cayendo en La Coruña y perdiendo en el último minuto ante el peor Valencia CF de la última década. Ahora, cuatro son los puntos de ventaja sobre el FC Barcelona y seis sobre el Villarreal. La ventaja para el Real Madrid es que no tendrá que alternar la liga con la exigencia de la Liga de Campeones, en la que sí está el Barça, y que a falta de tres jornadas para la conclusión recibe en el Santiago Bernabéu al conjunto de Rijkaard. Todo parece indicar que la Liga se decidirá en ese partido, aunque la irregularidad que están mostrando los dos grandes del fútbol español hace difícil pronóstico. Pero ninguno de los dos debe descuidarse si no quieren lamentar que el tercero en discordia, el Villarreal, se lleve el título a Castellón.

Sporting-Real Sociedad: Tiempos mejores

marzo 21, 2008

Zamora, celebrando su gol en El Molinón.

Mañana sábado 22 de marzo, a partir de las 18.30 horas y retransmitido por ETB-1, Telemadrid/La Otra, Televisión Asturiana, TVG y Televisión de Murcia, el estadio gijonés de El Molinón acogerá un encuentro entre dos de los clubes más clásicos del fútbol español: Sporting de Gijón y Real Sociedad. Dos equipos que pelean por el tercer puesto de Segunda División, o Liga BBVA como en realidad se llama la categoría de plata del fútbol nacional, que les permita regresar a la élite del balompié hispano. Un punto es la mínima renta que tiene el cuadro vasco sobre el asturiano. A falta de 13 jornadas para la conclusión del campeonato en Segunda, el encuentro no será decisivo, ni una final, pero sí que servirá para respaldar el anhelo de ascenso de uno de los dos ya que los dos primeros puestos, ocupados por Numancia y Málaga, están muy lejos de ambos -doce y ocho puntos- y el Elche está a poco más de un partido de alcanzar esta privilegiada posición. En la primera vuelta, el Sporting venció en Anoeta por 0-1.

Hablar de un Sporting de Gijón-Real Sociedad en El Molinón hace recordar a los aficionados al fútbol aquella tarde dominical de un 26 de abril de 1981. La Liga, la de Primera, estaba en juego en el feudo rojiblanco. La Real Sociedad de Alberto Ormaetxea tenía una cita con la historia. Si ganaba se proclamaba campeón de Liga. Una Liga que ya se había burlado del cuadro txuri urdin un año antes. Con la derrota en Sevilla, única de la campaña liguera, que sirvió el título en bandeja al Real Madrid. Ese 26 de abril, como un año antes, el rival de los donostiarras era el conjunto capitalino. Un conjunto capitalino que jugaba en Zorrilla ante el Real Valladolid y en el que uno de sus jugadores más importantes, el carismático Juan Gómez ‘Juanito’, había prometido recorrer el césped pucelano de rodillas si su equipo se alzaba con el campeonato.

A la Real Sociedad le valía el empate ya que tenía ganado el gol-average al Real Madrid gracias al 3-1 logrado semanas antes en Atocha en un encuentro que no parecía  importante para el devenir de la Liga. Importante no fue. Fue decisivo, como se demostró en la última jornada. La Real no estaba convenciendo con su juego y supuestamente no aspiraba al título. Un título que iba a estar entre Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid. El Atleti sufrió una gran pájara en la segunda vuelta y se desfondó; el Barça se despistó debido al secuestro de Quini, que provocó una serie de malos resultados que le costaron el título; y el Real Madrid aspiraba a un doblete histórico: Liga y Copa de Europa. Ante pájaras, despistes y devaneos europeos, la Real Sociedad se fue aproximando a la cabeza con sumo sigilo. Inesperandamente consiguió una gran racha en el último tercio de campeonato. En los nueve partidos anteriores a la última jornada, la Real de Ormaetxea volvió a ser el equipo compacto del curso anterior, ganó ocho encuentros, entre ellos el ya citado 3-1 al Real Madrid el 8 de marzo de 1981, y empató uno. Ello le valió llegar de líder a la última jornada de campeonato.

El tercero en discordia en esta historia fue el Sporting de Gijón. El cuadro asturiano estaba viviendo los mejores momentos de su historia. El brujo y sus 27 dianas habían llevado al Sporting a Primera en 1977. En su primera campaña, los rojiblancos lograron una meritoria quinta plaza que les dio derecho a jugar la Copa de la Uefa. Al siguiente curso, llegó un inesperado subcampeonato de Liga tras acabar en segundo puesto, por detrás del Real Madrid del que quedó a cuatro puntos En la 1979/80 se clasificó en tercera posición, por detrás de Real Madrid -campeón- y Real Sociedad -subcampeón-. En esta campaña, de nuevo, Quini logró el pichichi gracias a los 24 goles que facturó. El registro goleador del delantero asturiano le llevaron a fichar por el FC Barcelona que abonó un cifra récord para la época: 83 millones de pesetas.

A pesar de no contar con Quini, el Sporting de Gijón no realizó una mala campaña en la temporada 1980/81. En Liga no había estado al nivel de las dos temporadas precedentes. Llegaba al partido sin jugarse nada. Estaba a tres puntos de Valencia CF y FC Barcelona, que respectivamente ocupaban los puestos cuarto y quinto con 40 puntos y cerraban los puestos que daban derecho a jugar la Copa de la Uefa. En Europa había caído en primera ronda ante el Bohemians. 3-1 lejos de El Molinón y un 2-1 insuficiente en Asturias. 

El leonés Abel Díaz y el argentino Enzo Ferrero habían tomado el relevo de Quini en la delantera sportinguista. El primero logró 13 goles en 33 partidos y el segundo hizo 15 en 31. En la zaga estaban históricos sportinguistas como Cundi o Maceda. El entramado defensivo astur se vio reforzado esta temporada por la irrupción de Jiménez, que disputó los 34 encuentros. En la medular tenía a un gran volante en Joaquín, que es el jugador que en más ocasiones ha vestido la zamarra rojiblanca, y también contaba con Mesa.

La temporada gijonesa se iba a salvar en la Copa del Rey, en la que alcanzaría la final tras eliminar sucesivamente a Ponferradina [1-0 y 2-8], Levante [o-2 y 0-3], Real Madrid [1-1 y 3-2] y Sevilla [2-0 y 0-0]. El Sporting terminaría alcanzando la final que se disputó en el Vicente Calderón el 18 de junio de 1981. Una final que terminaría ganando el Barça gracias a la contribución estelar de Quini, que con once dianas se convirtió en el máximo Pero en el momento en el Sporting de Gijón recibía a la Real Sociedad todavía no se había disputado las últimas rondas del torneo del K.O. por excelencia.

Vicente Miera, por entonces inquilino del banquillo del Sporting de Gijón que años después terminaría siendo seleccionador absoluto por un breve periodo de tiempo aunque el suficiente como para ganar el oro olímpico en Barcelona’92 con los sub-23, dispuso para recibir a la Real Sociedad el siguiente once inicial: Castro, Redondo, Maceda, Jiménez, Cundi, Uría, Joaquín, Mesa, Ciriaco Cano, Abel Díaz y Enzo Ferrero. Por su parte, Alberto Ormaetxea elegió el siguiente equipo inicial: Arconada, Celayeta, Kortabarría, Górriz, Olaizola, Diego Álvarez, Perico Alonso, Zamora, Idígoras, Satrústegui y López Ufarte. El colegiado de la contienda fue Enríquez Negreira.

El choque no puedo comenzar de manera mejor para la Real Sociedad. A los siete minutos de partido el colegiado señaló un penalti que el capitán Kortabarría se encargó de transformar. El cuadro txuri urdin estaba más cerca de la Liga. Todo cambió al borde del descanso. En Zorrilla, en el minuto 43, Santillana adelantaba al Real Madrid. Hecho que unido al gol que el sportinguista Mesa lograba en el 44′ de la primera mitad hacía que la Liga estuviese más cerca del Bernabéu que de Atocha. Un título que se vistió totalmente de blanco al minuto de la reanudación. El Sporting se adelantaba en el marcador gracias a otro gol de Mesa. El 2-1 de El Molinón unido al 0-1 de Zorrilla daban el título al Real Madrid de Vujadin Boskov. Pepe Moré equilibró el duelo en Pucela en el minuto 57 pero Santillana -72′- y Stielike -84′- lograron dos tantos más que daban el triunfo al Real Madrid. El partido de Valladolid concluyó antes que el de Gijón. Juanito estaba cumpliendo su promesa cuando, en el descuento,  Zamora cogió un rechace en el área del Sporting e hizo el 2-2 fina. Un gol que daba a la Real Sociedad el punto que necesitaba para ganar el su primera Liga e inaugurar el periodo de las cuatro ligas vascas.

Seguramente mañana sobre El Molinón planeará el recuerdo de este partido por muy diferentes que sean las circustancias de ambas entidades. Los dos desean regresar a la élite nacional. El Sporting de Gijón lleva fuera de ella desde 1998 y la Real Sociedad desde el curso pasado. Dos históricos y un destino: el ascenso a Primera. Destino que tan sólo podrá alcanzar uno.

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 21 de marzo de 2008.
Fuentes: Sporting de Gijón, Real Sociedad de San Sebastián, Liga de Fútbol Profesional, Uefa, Wikipedia, Corazón Txuri Urdin y Futbolme.com.
Hilo musical: Duffy: Rockferry [Polydor, 2008] y Expressos: Promises & Ties [WEA, 1981].

Copas en blanco y negro

marzo 14, 2008

La Copa de 1913.

La memoria y el fútbol no suelen caminar de la mano. Más si hablamos de la historia futbolística anterior a la Segunda Guerra Mundial. Habitualmente se tiende a pensar que el periodo que precedió a la contienda forma parte de la prehistoria del fútbol. Pero, prehistoria o no, al fin y al cabo es historia. En esos días en los que el balompié comenzaba a profesionalizarse en nuestro país y en los que los aficionados ya seguían con interés este deporte fue cuando brilló el Real Unión de Irún. Club guipuzcoano que con esa denominación ganó tres Copas o Campeonatos de España que lucen en sus vitrinas junto con la lograda en 1913 por el Racing Club, entidad que se fusionó con el Sporting Club para crear un único equipo en la ciudad fronteriza. Fueron los tiempos de ilustres futbolistas de la época como René Petit, Egiazabal, Vázquez, Arabolaza, Patxi Gamborenea, Luis Regueiro, Elicegui o Sagarzazu.

LOS PRIMEROS PASOS. La llegada del fútbol a España se produjo de varias maneras. La más conocida es la de los trabajadores ingleses de las minas de Río Tinto. Otra fue la que llevó el fútbol a Irún y al País Vasco. La situación estratégica de Irún en la frontera con Francia favoreció que los irundarras entraran en contacto con este deporte. El balompié se introdujo y difundió antes por tierras galas que por las peninsulares. El primer club que se fundó en la población fue el Irun Football Club en 1902. Cinco años más tarde cambiaría su denominación por la de Sporting Club de Irún. La armonía no iba a durar mucho en la entidad y en 1908 se produjo una escisión que dio lugar al nacimiento del Racing Club.  

Un once inicial del Irún Sporting Club.La existencia de dos clubes en una localidad de 10.000 habitantes hizo que Irún se dividiese en dos mitades que iban a rivalizar, y mucho, durante el siguiente lustro. El primero de los dos que quiso medir fuerzas con el resto de equipos del país fue el Sporting Club. Se inscribió en el Campeonato de España de 1910, aunque finalmente no participó, y en el de 1912, donde cayó en semifinales por 2-1 ante la Sociedad Gimnástica Española.  

En 1913 llegó el turno para el Racing de Irún. En este año, al igual que había sucedido en 1910, hubo dos Campeonatos de España. La Copa oficial organizada por la Federación y otra en la que únicamente participaron los conjuntos adscritos a la Unión Española de Clubes. En ésta última competición, el FC Barcelona se impuso a la Real Sociedad aunque sufrió ya que se disputaron tres encuentros para dilucidar el nombre del campeón. En el torneo oficial, el Racing de Irún se deshizo en semifinales del España de Barcelona –primer nombre del RCD Espanyol de Barcelona- por 1-0. En la final se iba a ver las caras con el Athletic de Bilbao, que había eliminado al Real Madrid y que aspiraba a su quinto título. El primer partido registró un empate [2-2] tras la prórroga, por lo que fue necesario la disputa de otro encuentro de desempate. En la repetición, el Racing de Irún ganó gracias a un tanto de San Bartolomé.

Once inicial del Racing Irún en la final de Copa de 1913.LA UNIÓN. La celebración del título provocó un acercamiento entre el Sporting y el Racing. La leyenda dice que fue el monarca de la época –Alfonso XII- el que medió entre los dirigentes de ambas entidades para que acabasen con la división y formasen un único club en Irún. Las conversaciones llegaron a buen puerto el 9 de mayo de 1915. Los dos clubes se fusionaron dando lugar al Unión de Irún que posteriormente terminaría añadiendo el ‘Real’ debido a la mediación de Alfonso XIII. El equipo adoptó los colores del Racing, es decir, camiseta blanca y calzón negro, en lugar de los del Sporting, que vestía una indumentaria rojiblanca con una disposición similar a la del Feyenoord holandés.  El primer encuentro que disputó el Real Unión fue ante la Real Sociedad de San Sebastián. Este partido también significó el nacimiento de una rivalidad que sustituyó a la que mantenían Racing y Sporting. Real Unión y Real Sociedad durante dos décadas pugnaron por la supremacía del fútbol guipuzcoano, cuestión nada trivial ya que desde 1914 para participar en la Copa había que ganar el torneo regional. Primero fue el llamado ‘Campeonato del Norte’ en el que los conjuntos vascos dilucidaban su representante en la fase final de la Copa. En esta fase previa, además de Real Unión y Real Sociedad, estaban dos potentes clubes vizcaínos que también rivalizaban entre sí: Athletic Club de Bilbao y Arenas de Getxo. La primera vez que el Real Unión logró ganar el Campeonato del Norte fue en 1918. Se clasificó para la fase final de la Copa que se iba a disputar en Madrid. El Real Unión se deshizo consecutivamente de Sporting de Gijón y Fortuna de Vigo por sendos 4-1. En la final se iba a enfrentar al Real Madrid en el campo de O’Donnell, que era donde el Atlético de Madrid disputaba sus partidos como local.  

El Real Madrid defendía el título que había logrado en 1917 ante el Arenas de Getxo. En aquella final había deslumbrado un joven francés: René Petit. Fue el encargado de igualar el resultado gracias a una extraordinaria jugada en la que las crónicas de la época relataban que dribló a cuatro defensores del Arenas de Getxo antes de hacer el 1-1. Después, Álvarez haría el 2-1 final. René Petit era de padre francés y madre madrileña. Nació por casualidad en tierras francesas ya que su padre residía en Irún porque era el jefe de Tráfico de la Compañía del Norte de España. A pesar de su residencia en Irún, posteriormente marchó a Madrid para estudiar Ingeniería de Caminos. En la capital se enroló en las filas del Real Madrid. Formaba de delantero junto con Santiago Bernabéu. Se dice que fue uno de los primeros jugadores totales de la historia del fútbol. Gracias a su capacidad física podía desenvolverse en varias posiciones aunque él siempre formó con el ‘9’ a sus espalda. Un jugador que combinaba su potencia física con dosis de calidad para tocar, pasar y marcar goles. Jugó 30 partidos como madridista en los que anotó 13 goles.

Llegó a Irún y con él despegó el Real Unión. Fue un jugador fundamental en los años dorados de la entidad, aunque no lució en exceso en la final de 1918 ante su ex equipo. Los plumillas madrileños admitieron la superioridad irundarra, pero se quejaron amargamente del primer tanto del Real Unión obra de Legarreta. Se dice que fue un gol fantasma, que no llegó a entrar, pero que fue concedido por el árbitro. Al final, el Real Unión ganó su primera Copa por 2-0.  

LOS FELICES AÑOS 20. A la década de los años 20 se les suele llamar como la de los ‘felices años 20’ debido a la bonanza económica que se vivió tras la conclusión de la Primera Guerra Mundial. Más felices fueron en Irún si hablamos exclusivamente en términos futbolísticos. Esta década también iba a ver cómo se enconaba la rivalidad entre el Real Unión y la Real Sociedad. El factor clave se produjo en la temporada 1918-19, en la que el Campeonato del Norte se dividió en los campeonatos de Vizcaya y Guipúzcoa. El torneo guipuzcoano iba a ser una mano a mano permanente entre irundarras y donostiarras. Y la rivalidad iba a empezar a gestarse desde la primera edición del torneo provincial. El campeón fue la Real Sociedad pero el Real Unión no perdió ningún partido. En el último encuentro se enfrentaron en San Sebastián la Real Sociedad y el Real Unión con el título en juego. El Real Unión se retiró del partido al considerar que el árbitro estaba actuando con parcialidad y favoreciendo a la Real Sociedad. Los txuri-urdines iban a caer en cuartos de final ante el FC Barcelona, que le ganó en los dos partidos y que alcanzó una final que iba a perder ante el Arenas de Getxo.  

El inicio de la década también significó el principio de la historia de la selección española. Fue con motivo de los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920. Los jugadores del Real Unión Eguiazábal, Joaquín Vázquez y Patricio Arabolaza fueron convocados. Eguiazábal y Arabolaza formaron de titulares en el primer once de la selección y éste último fue el autor del primer tanto del combinado nacional. Ellos inauguraron un camino que durante los años 20 y 30 iban a seguir otros estandartes del Real Unión como: Patxi Gamborena, Echeveste, Errazquin, Sagarzazu, Luis Regueiro, Pedro Regueiro y Elícegui.

 

La década de los 20 deparó seis campeonatos guipuzcoanos para el Real Unión y cuatro para la Real Sociedad. Las tres siguientes ediciones al campeonato de 1919 fueron para el Real Unión y, por ello, disputó la Copa. En 1920 y 1921 cayó en semifinales ante FC Barcelona y Athletic de Madrid –actual Atlético de Madrid- respectivamente. En 1922 iba alcanzar la final tras eliminar al Real Madrid en semifinales. El rival fue el FC Barcelona, del que se dice que era el mejor equipo español de la época y lo demostró en la final ganando por 5-1 al Real Unión. La final fue bronca. Tras el descanso, al que se había llegado con 1-1 en el marcador, llegaron dos goles del Barça y una tangana que comenzaron Patricio y Surroca acabó en la suspensión del encuentro por más de media hora. Tras la reanudación, dos nuevos goles del FC Barcelona.

La Real Sociedad participó en la Copa de 1923, pero el Real Unión volvió a esta competición un año después. En cuartos eliminó al Sevilla, en semifinales al Barça en tres partidos y en la final iba a verse, de nuevo, las caras con el Real Madrid. El escenario iba a ser el campo donostiarra de Atocha, feudo de su máximo rival, la Real Sociedad. El Real Unión se impuso por 1-0 gracias al gol logrado por el extremo Echeveste. La Copa de 1924 iba a Irún.

Once inicial del Real Unión de Irún ante Boca Júniors en 1925.EL PARTIDO CONTRA BOCA. El campeonato guipuzcoano de 1925 fue para la Real Sociedad. Por lo tanto el Real Unión no pudo defender su corona nacional. Pero sí que disputó una final. Ante Boca Júniors. El club argentino era el equipo amateur más importante de Argentina. Había ganado los campeonatos de 1919, 1920, 1923 y 1924. La entidad bonaerense decidió hacer una gira por Europa. Disputó un total de 19 partidos, de los que ganó 15, perdió tres y empató uno. En España se enfrentó a Real Madrid, FC Barcelona, Ahtletic de Bilbao, Atlético de Madrid, Real Deportivo, Osasuna, Español, Celta de Vigo y Selección Catalana, pero el club xeneize quería medirse al campeón de España. No fue fácil conseguirlo. Hubo dos grandes obstáculos: el día de juego y el caché de Boca. El campo de Amute –donde jugó el Real Unión hasta que en 1926 se inauguró el Stadium – no podía acoger el partido durante un domingo ya que se estaban disputando las eliminatorias de clasificación para la disputa de la Copa. Se solucionó pasando el encuentro a un día laborable. Y se cedió a Boca Júniors el 70% de la taquilla para sufragar los gastos de desplazamiento del plantel argentino.

Para Boca Júniors jugar ante el Real Unión era una cuestión de orgullo. No podían regresar de Europa sin enfrentarse al vigente campeón español. El encuentro se disputó el 2 de abril de 1925. Días antes Boca había ganado por 1-0 a la Real Sociedad y al siguiente fin de semana visitaba San Mamés para enfrentarse al Athletic. El encuentro despertó una expectación inusitada en Irún. No sólo en las almas de los 14.000 irundarras, no, sino en las de la provincia, comunidad e incluso más allá de la propia frontera. Según narran las crónicas a Irún llegaron muchos aficionados galos al balompié procedentes de localidades cercanas como San Juan de Luz, Bayona o Burdeos. Se esperaba que Boca demostrase su potencial como lo había hecho ante Real Madrid, Atlético de Madrid o Real Sociedad. Además, tres de los mejores hombres del Real Unión se encontraban lesionados: Echeveste, Luis Regueiro y René Petit. Por ello, el osasunista Gurrucharri formó en las filas del Real Unión.

Los aficionados esperaban que Boca barriese al Real Unión. Fue todo lo contrario. Juanito Errazquin fue la pesadilla xeneize al anotar los cuatro goles del partido. Tres en la primera mitad y otro más en la segunda. Patxi Gamborenea también fue fundamental en este triunfo sobre Boca. El llevó la manija del juego guipuzcoano y entrelíneas surtió de buenos pases a los delanteros irundarras. La Nación de Buenos Aires título la crónica del choque con un rotundo: “El David vasco venció al Golliat argentino, demasiado engreído de su poderío”.

LA ÚLTIMA COPA. En septiembre de 1926 se inauguró el Stadium Gal donde hoy en día sigue jugando el Real Unión de Irún. Fue el inicio de la última gran temporada del conjunto fronterizo. A pesar de que no ganó el Campeonato de Guipúzcoa, que evidentemente acabó en las vitrinas de la Real Sociedad, participó en el Campeonato de España al lograr el subcampeonato. En su camino a la final eliminó a Zaragoza y Athletic de Bilbao en la fase de grupos. Necesitó de un duelo de desempate ante los leones que acabó con 2-1 favorable a los irundarras. En cuartos de final ganó dos de los tres partidos que le enfrentaron al Sporting de Gijón. En semifinales volvió a jugar ante el Real Madrid al que eliminó al vencerle por 1-0. En la otra semifinal el Arenas de Getxo eliminó al FC Barcelona tras batirle por 4-3 en un espectacular encuentro en el que destacó el hat-trick logrado por el delantero arenero Yermo.


El Arenas de Getxo llegaba a su cuarta final de Copa. Había ganado la de 1919 al FC Barcelona y perdido las de 1917 –ante Real Madrid- y 1922 -FC Barcelona-. También era la cuarta final para el Real Unión. Había ganado dos -1918 y 1924- y perdido una –1922-. El partido fue muy igualado. Sin goles. Se llegó a la prórroga. En ella, de nuevo el extremo Echeveste fue el hombre decisivo marcando, al igual que en 1924, el único tanto del partido. El gol que daba su tercer campeonato de España al Real Unión, cuarto si contamos el logrado por el Racing en 1913. Curiosamente esta final fue la última a la que llegaron tanto Real Unión como Arenas de Getxo. Dos clubes históricos en el arranque del fútbol en nuestro país que en la actualidad no viven sus mejores días.

 

LA CREACIÓN DE LA LIGA Y EL DECLIVE. En 1928 se decidió crear el Campeonato Nacional de Liga. Diez fueron los clubes fundadores. La creación de esta competición no fue ni mucho menos fácil. En el origen estuvo una propuesta de José María de Acha, presidente del Arenas de Getxo, que quería crear una competición al estilo inglés, es decir, todos contra todos a dos vueltas. Pero Acha quería que el campeonato tan sólo lo disputasen los seis equipos que había ganado el Campeonato de España de Clubes. Es decir, Athletic de Bilbao, Real Madrid, FC Barcelona, Real Unión de Irún, Arenas de Getxo y Real Sociedad, que había heredado el título logrado por el Ciclista San Sebastián en 1909. Esta propuesta provocó gran tensión entre los clubes ya que había otras entidades que también quería formar parte de este campeonato. Esta división originó la creación de dos campeonatos de la regularidad en 1928. Ninguno de ellos llegó a concluirse. La Federación y Alfonso XIII mediaron en la situación. Al final, el campeonato se creó con diez equipos. A los seis ganadores de la Copa –nombre con el que se iba a conocer desde entonces al Campeonato de España- se les unieron Atlético de Madrid, Español y Europa. El décimo equipo en tomar parte de la primera edición de la liga fue el Racing de Santander, que logró su plaza tras vencer al Sevilla en el Torneo de Clasificación. La creación de la Liga iba a provocar un cambio de denominación en el Campeonato de España, que pasó a llamarse Copa, y una disminución progresiva de la importancia de los campeonatos regionales, que iban a desaparecer a finales de la década de los años 30. 

 

El Real Unión también tiene un hueco en la historia de la Liga. El primer partido que se disputó fue el que le enfrentó al Español en Barcelona. El guardameta del cuadro irundarra Emery también entró en la historia de la Liga. Fue el primero en encajar un gol, obra del delantero perico Prat. La llegada de la Liga y la implantación definitiva del profesionalismo jugaron en contra de los intereses del Real Unión. El conjunto fronterizo tenía menos aficionados que el resto de rivales ligueros y, por ello, menos recursos económicos para mantener a sus jugadores fuertes. Esta inferioridad económica unido al hecho de que las primeras participaciones el Real Unión en la Liga no se saldaron con grandes éxitos, en realidad era un asiduo de la zona baja de la tabla, le fueron restando importancia. En la década de los 30 comenzó la diáspora irundarra. Garmendia se marchó en 1930 a la Real Sociedad, Luis Regueiro, probablemente el mejor jugador del cuadro fronterizo, en 1931 fichó por el Real Madrid y otras piezas clave del gran conjunto de los años 20, como René Petit o Patxi Gamboreanea, alcanzaron la treintena y bajaron su rendimiento.  

Antes del declive final que llegó con la pérdida de la plaza en Primera División en 1932, el Real Unión de Irún se adjudicó sus dos últimos campeonatos de Guipúzcoa en 1930 y 1931. Fue el último canto para un cisne que mañana sábado visitará el campo del equipo de mi ciudad, el Deportivo Guadalajara, para jugarse el cuarto puesto que da derecho a pelear por el ascenso a Segunda. Los del Stadium Gal anhelan el ascenso y el reverdecer viejos laureles, pero ya saben lo que es no poder competir por escasez de recursos. Fueron los primeros, junto con el Arenas de Getxo, en sufrir el rigor del fútbol profesional pero, a pesar de ello, tiene un lugar destacado en la historia, que no prehistoria, del fútbol patrio. Cuatro Copas lo atestiguan.  

Datos del artículo: 
Autor: Carlos A.S.
Fecha: 14 de marzo de 2008. 
Fuentes: Marca, Diario Vasco, Real Unión, Arenas de Getxo, Wikipedia, Enciclopedia del Deporte e Informe Xeneize.  
Fotografías: Real Unión, Diario Vasco e Informe Xeneize. 
Videos: Daily Motion.  
Hilo musical: Toots & The Maytals: Sweet & Dandy [Sanctuary,  2002] y VV.AA.: Trojan Records Ska Box Set [Trojan Records, 2000].

La maldición de Guttmann

marzo 6, 2008

La historia del fútbol se ha formado a partir de leyendas, mitos, héroes caídos, bestias negras y un largo etcétera de términos de cariz casi místico. Pero dentro de la mística difícilmente hemos encontrado espacio para lo que podría denominarse las artes oscuras. Y no. No estamos hablando de sucios defensas centrales. No. Ni mucho menos. Ni tampoco hablamos de la superstición que habitualmente acompaña en mayor o menor grado a los jugadores y entrenadores. Hablamos de algo tan viejo como el mal de ojo. La maldición que Bela Guttman echó sobre el Benfica en el verano de 1962 cuando fue cesado en su cargo de entrenador de las águilas forma parte de esta serie de artes oscuras que en rara ocasión se ven mezcladas con el balompié.

 

El Benfica recibe esta noche –21.30 horas- al Getafe en el partido de ida de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Uefa. Un enfrentamiento en el que el conjunto lisboeta parte con la vitola de favorito ante todo un debutante en estas suertes europeas como es el cuadro azulón. Las águilas tienen ante sí la mejor manera de salvar la temporada. Están a 12 puntos de los dragones del Oporto. La Uefa es la tabla de salvación lisboeta. Por ello, el estadio benfiquista vivirá un buen ambiente para empujar a las águilas en esta nueva aventura europea. Pero seguro que esos mismos seguidores que sueñan con volver a ser grandes en Europa tendrán en su cabeza la llamada ‘maldición de Guttmann’. El entrenador húngaro, que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa en el arranque de los sesenta, fue despedido por la entidad portuguesa debido a que pidió un aumento de sueldo. El día que se despidió del club lo hizo lanzando una sentencia que en aquel momento fue tomada de forma anecdótica pero que se ha convertido en toda una losa para el Benfica. “Sin mí, el Benfica no volverá a ganar una copa europea”. Desde entonces ha disputado seis finales y las ha perdido. Cinco de Copa de Europa y una de la Uefa.Bela Guttmann.

GUTTMANN, EL TROTAMUNDOS. Bela Guttman [Budapest, 1900-Viena, 1981] fue un trotamundos como jugador y también lo fue como entrenador. En su etapa como jugador fue un destacado mediocentro húngaro de origen judío que conquistó dos títulos de Liga con el MKT Budapest, jugó con la selección en los Juegos Olímpicos de París de 1924, y marchó al Hakoah Viena. Este equipo austriaco se convirtió en uno de los más importantes de centroeuropa en la década de los años 20. Su popularidad le llevó a medirse con el West Ham United inglés. El primer partido se disputó en Viena y el resultado fue de empate. Los ingleses se comprometió a disputar el desempate en Londres. Allí, el Hakoah humilló a los hammers endosándoles un rotundo 0-5. Bela Guttmann siempre fue inquieto. Tras una gira por Estados Unidos se quedó asombrado tras disputar un partido en el New York’s Polo Ground ante 46.000 espectadores. Por ello, y porque buena parte de los clubes eran de propiedad judía, decidió marcharse a la liga estadounidense donde jugó 176 partidos hasta su retirada a la edad de 32 años.

Sus inicios en el banquillo estuvieron ligados al Hakoah Viena. Posteriormente marchó al Enschede holandés [actual Twente] y ganó la Liga. También ganó la Liga húngara en la temporada 1938/39 con el Ujpest. Tras la II Guerra Mundial siguió entrenando en Hungría. Se hizo cargo de las riendas del Kispest Honved, con el que ganó otros dos campeonatos. El Honved era propiedad del padre de Ferenc Puskas, detalle que podría ser anecdótico pero que fue crucial en su trayectoria en la institución. Su marcha se produjo tras un roce con Puskas hijo. Guttmann quiso cambiar a un defensa y Puskas se negó. El cambio no se produjo. Guttmann se había dado cuenta que acaba de perder el respeto de sus jugadores. Se sentó en el banquillo, ojeó una revista hasta la conclusión y presentó la dimisión.  

Marchó a Italia. Tras pasar por los banquillos de Pádova y Triestina recaló en el AC Milan en 1953. El camino de Trieste a Milan no lo hizo solo. Se llevó a un prometedor defensa de la Triestina: Cesare Maldini. Se convirtió en uno de los jugadores históricos del club rossonero. Fue el encargado de levantar la primera Copa de Europa de los milanistas en 1963. Pero, sobre todo, fue uno de los mejores defensores de su época. Guttmann tuvo un gran equipo a sus órdenes. Contó con el trío ‘gre-no-li’. Es decir, con los delanteros suecos: Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm. Los tres formaron parte del combinado nacional que había sido oro olímpico en los Juegos de Londres de 1948. Además, también contó con el uruguayo Juan Alberto Schiaffino. Uno de los autores de goles del llamado ‘maracanazo’. Con este plantel, el Milan ganó el título de 1955. Nordahl fue el máximo goleador del torneo. El sueco actualmente es el segundo máximo goleador de la historia del Scudetto. En 1956 salió por la puerta de atrás del Milan y se despidió de Italia tras entrenar al Vicenza.  

SU LLEGADA A PORTUGAL. De Bela Guttmann se dice que fue un gran estratega. La  leyenda dice que el fue el inspiró el 4-2-4 con el que Brasil se proclamó campeona en el Mundial de 1958. Se dice que Guttmann durante su etapa en el MTK decidió fortalecer el medio del campo y para ello comenzó a emplear un 4-2-4 que Bukovi y Sebes también empezaron a utilizar. En 1957 Guttmann volvió a dirigir al Honved. El mítico Honved en el que jugaban: Puskas, Czibor, Kocsis, Bozsik, Budai, Lorant y Grosics.   Con este 4-2-4 el Honved realizó una gira por Brasil. Allí se enfrentó a varios equipos. El conjunto húngaro maravilló y Guttmann se quedó en Brasil para hacerse cargo del Sao Paulo. Un Sao Paulo al que llevó al título en 1957. En este equipo formaron Dino Sani y Mauro Ramos, que ganaron el Mundial de 1958, y, sobre todo, destacaba la presencia del veterano Zizinho. Él fue el primer centrocampista brasileño que impactó a nivel mundial.  

Tras su paso por Brasil, Guttmann puso rumbo a Portugal. En concreto a Oporto. Ganó la Liga con los dragoes. El Benfica se fijó en él y le contrató un año más tarde. Alrededor de este húngaro hay mucha mística y leyenda. Otra de esas leyendas dice que antes de firmar con el Benfica pasó por la barbería. En ella, coincidió con José Bauer, que en ese momento era el técnico del Sao Paulo. A lo largo de la conversación surgió el nombre de un joven mozambiqueño que tenía cautivado a Bauer. Guttmann decidió mandar a un ojeador y Eusebio Ferreira llegó a Lisboa a finales de 1960. Con la pantera negra, Guttmann encontró lo que al Benfica le faltaba para aspirar a la corona continental. De hecho, el primer triunfo europeo de las águilas se remonta a 1960. La irrupción de Eusebio no pudo ser más estrepitosa. En la final del Torneo de París de 1961, el Benfica iba perdiendo 3-0 con el Santos de Pelé y tan sólo habían transcurrido 20 minutos de partido. Guttmann desesperado decidió poner a Eusebio en el campo. El mozambiqueño respondió a la confianza de su entrenador con tres goles que igualaron el partido y que provocaron la reacción de Pelé. El astro brasileño hizo dos goles y su equipo terminó ganando por 6-3. Pero el gran triunfador de la noche fue Eusebio. La crónica de France Football es fiel reflejo de ello: “Eusebio 3, Pelé 2″. 

El camino hasta la final de Berna fue relativamente cómodo para el Benfica. Eliminó al Hearts, Ujpest, AGF y Rapid de Viena. Pero el rival en la final iba a ser el todopoderoso FC Barcelona. El conjunto azulgrana había eliminado en primera ronda al Real Madrid, equipo que había ganado las cinco copas de Europa que se habían disputado hasta la fecha. Tenía un conjunto temible encabezado por los húngaros Kubala, Kocsis y Czibor más Evaristo y Luis Suárez. El Barça partía como favorito. Pero no cumplió. Se estrelló con la madera. Hasta cuatro balones acabaron en los postes. El Benfica no pudo contar con Eusebio en la final debido a que no había podido de arreglar el contrato con el club lisboeta. A pesar de ello, las águilas se impusieron por 3-2 en la prórroga. 

El título de campeón de Europa lo iba a revalidar en la temporada siguiente. Y lo iba a hacer ante el mismísimo Real Madrid que alcanzó la final y que quería sumar su sexto título en siete ediciones. El conjunto blanco tuvo una difícil eliminatoria de semifinales ante la Juventus. Di Estéfano firmó el tanto del triunfo madridista en Turín. Pero la Juve repitió resultado en Charmartín, infligiendo al Real Madrid la primera derrota europea en casa de su historia. Fue necesario un partido de desempate en París que concluyó con triunfo blanco por 3-1. Si el Real Madrid sufrió en cuartos, el Benfica lo hizo en las semifinales ante el Tottenham Hotspur. 3-1 en Lisboa y derrota por 2-1 en The Lane. La final de Ámsterdam iba a enfrentar a los dos únicos campeones de la competición. Y Guttmann iba a poder contar con Eusebio, que estaba maravillando al continente con el fútbol que tenía en sus botas. Además, Guttmann tenía la posibilidad de tomarse una pequeña revancha con Puskas. El jugador húngaro fue el mejor de los blancos. Firmó tres goles, todos los que hizo el conjunto de Charmartín en aquella tarde. Pero el Benfica hizo cinco, dos de ellos de Eusebio.

Parecía que el Benfica iba a sustituir al Real Madrid en el trono continental. Si los blancos habían dominado la década de los 50 con Di Estéfano como gran abanderado, el Benfica se encomendaba a Eusebio y Guttmann para imponer su tiranía. El Benfica parecía un equipo imbatible. Con un poderío ofensivo notable y con un Eusebio al que ninguna defensa lograba frenar o, al menos, minimizar. Guttmann afrontaba su tercer año en la entidad. El húngaro pensaba que la tercera temporada era la más difícil para un entrenador. Por ello, durante el verano pidió un aumento de sueldo. Las negociaciones entre técnico y directiva no llegaron a buen puerto, hubo mucha tensión y el club decidió cesar Bela Guttmann. Tras el cese, el húngaro profirió la ya cita frase de “sin mí, el Benfica no volverá a ganar una copa europea”. La frase comenzó a tener sus efectos en ese mismo 1962. A finales de año, en la disputa de la Intercontinental que se llevó el Santos de Pelé. 

SEIS DECEPCIONES. Con la derrota en la Intercontinental no se quiso dar mayor importancia a la frase de Guttmann. Normal. Al fin y al cabo, la Intercontinental no era una competición europea y, por supuesto, ¿quién iba a creer esa amenaza cuando se tenía un equipo tan potente?. En 1963 el Benfica alcanzó la final de la Copa de Europa que se iba a disputar en Wembley. El rival era el AC Milan de Nereo Rocco que contaba con Gianni Rivera, Cesare Maldini, Giovanni Trapattoni y José Altafini, que se convirtió en el máximo realizador del torneo con 14 dianas. La final también era el escenario en el que se iban a enfrentar dos de las más grandes figuras futbolísticas del momento: Altafini y Eusebio. Ambos fueron los encargados de inaugurar el marcador. Altafini adelantó al Milan y Eusebio igualó la contienda. Pero Altafini iba a decantar el título con otro gol, logrado a pase de Rivera.   En 1964, el Benfica cayó eliminado en primera ronda por el Borussia de Dortmund. Iba a ser un año después cuando las águilas alcanzasen su cuarta final de la máxima competición continental. De nuevo iba a enfrentarse a un conjunto italiano de la ciudad de Milán, pero esta vez su rival iba a ser el Internazionale, que era el vigente campeón de la competición. El Inter acrecentó la leyenda. Los elementos se aliaron con los neroazurri. El Inter  jugaba en San Siro. La climatología no acompañó, llovió y el agua impidió que el Benfica practicase su estilo ofensivo. El Inter defendió con orden y rigor y, además, consiguió golpear primero gracias al tanto que Jair logró al filo del descanso. Este gol sirvió a los neroazurri para ganar su segunda y última Copa de Europa hasta la fecha. El Benfica perdía por segunda ocasión aunque firmaba un quinquenio de excepción: cuatro finales con dos títulos.  La carrera de Eusebio tocó techo en 1968 y la del Benfica también. La pantera negra fue elegido Balón de Oro por France Football. Fue la primera ocasión en la que se otorgó este premio y el galardón recayó sobre el mejor jugador del momento. El Benfica estaba considerado como el mejor equipo de Europa. Tras eliminar a Gletoran [se deshizo de este rival gracias al valor doble de los goles en campo contrario, primera vez que se utilizó este sistema para decidir una eliminatoria igualada], Saint Etienne, Vasas y Juventus, el Benfica regresó a Wembley. No era un escenario que le traía buenos recuerdos y, además, iba a tener que jugar contra un equipo inglés: el Manchester United de Matt Busby. Un detalle nada anecdótico ya que los diablos rojos no habían conseguido ganar ningún partido fuera de casa durante las eliminatorias previas. En Wembley iban a contar con el apoyo de sus seguidores. Hibernian, Sarajevo, Gornik y Real Madrid fueron sus obstáculos para llegar a Wembley. La final no registró goles hasta la segunda mitad. Bobby Charlton, en el 54’, inauguró el marcador. Jaime Graça igualó minutos después. Se llegó a la prórroga. En ella, Charlton, Best y Kidd hicieron los tantos del United. 4-1. Tercera final perdida para el Benfica.  

15 años iba a tardar el Benfica en regresar a una final europea. No fue en la Copa de Europa, sino en la Copa de la Uefa de la temporada 1982/83. El Benfica contaba en el banquillo con la dirección de un entrenador sueco: Sven-Göran Ericksson. Eliminó a Betis, Waasland, Zürich, AS Roma y Universidad de Cracovia. El equipo a batir era el Anderlecht belga. El club belga había ganado dos Recopas, perdido otra, y dos Supercopas de Europa durante la década de los 70. En esa temporada, antes del partido de vuelta de la eliminatoria ante el Oporto, Van Himst relevó a Tomislav Ivic en el banquillo. Se plantó en la final que se disputaba a doble partido. En la ida, el Anderlecht venció por la mínima gracias a un solitario gol del danés Brylle. El Estadio de la Luz registró un gran lleno para la vuelta. El Benfica acariciaba el título a pesar del resultado en contra que traía de Bélgica. Sheu, en el 36’, adelantó a las águilas e igualaba la final, pero el español Lozano, dos mimutos después del tanto portugués, puso el 1-1 con el que iba a finalizar el partido. La Uefa era para el Anderlecht y Bela Guttmann se reía desde su tumba en Viena, en la que descansaba desde hacía dos años.  

Un año después de que el Oporto levantase su primera Copa de Europa en la final que le enfrentó al Bayern de Munich, el Benfica tenía la posibilidad de romper la maldición de Guttmann en la quinta final continental que iba a disputar tras la marcha del húngaro. De nuevo era finalista de la Copa de Europa. Stuttgart acogió la final. En ella el Benfica iba a tener que enfrentarse con el PSV Eindhoven de Guus Hiddink. El PSV no enamoró a Europa. Europa estaba del lado del Benfica. Ganó tan sólo tres de los nueve partidos que disputó en la competición. A penas hizo goles. Superó los cuartos de final [Girondins] y la semifinal  [Real Madrid] gracias al valor doble de los goles conseguidos fuera de casa y, además, se granjeó la antipatía europea debido a la entrada que Koeman realizó a un jugador francés al que lesionó de gravedad. El PSV contaba con un gran portero bajo palos: Van Breukelen. Además en defensa contaba con el ya citado Koeman y con el belga Gerets, El fútbol en la medular lo creaba el danés Lerby y en las bandas contaba con Vanenburg y Gillhaus. En ataque, el delantero centro era Wim Kieft, El Benfica había eliminado a Partizan, AGF, Anderlecht y Steaua de Bucarest para llegar a la final. El encuentro concluyó 0-0. Se disputó la prórroga y el marcador no se movió. En los penaltis, el PSV acertó con todos mientras que Veloso falló el sexto por parte del Benfica. La maldición estaba más viva que nunca. 

La última final que hasta la fecha ha disputado el Benfica fue dos años después de la derrota en Stuttgart. En 1990. El escenario iba a ser el Pratter vienés. Como el Benfica iba a visitar Viena, donde está la tumba de Bela Guttmann, al club se le ocurrió poner punto y final a la maldición. Una delegación lisboeta encabezada por Eusebio hizo una ofrenda foral en la tumba del húngaro y rezó antes de la disputa de la final en la que las águilas iban a volver a verse las caras con el AC Milan. El Milan de Sacchi atemorizaba Europa. Estaba revolucionando el fútbol y ya había ganado una Copa de Europa 12 meses antes en el Camp Nou. El Milan sufrió para llegar a la final. Sobre todo ante el Real Madrid en octavos y ante el Bayern de Munich en semifinales. Derrotó a los alemanes en la prórroga. El camino del Benfica también fue duro y, al igual que el Milan, sufrió en semifinales. El Olympique de Marsella era uno de los conjuntos favoritos para hacerse con el triunfo final. Era el aspirante al trono del Milan, incluso se decía que el único que podía batir al cuadro rossoneroEl Olympique cayó en las semifinales ante el Benfica en un polémico encuentro de vuelta que se resolvió gracias a un tanto de Vata. Tampoco se vio una gran final, pero sí se vio a un Benfica gris, sin ideas para abordar al Milan. Rijkaard, en el 68’, marcó el 1-0 definitivo. Esta fue la última vez que el Benfica se asomó a una final continental que perdió como las cinco anteriores que había  disputado tras la marcha de Bela Guttmann. De momento, la maldición de Guttmann sigue haciendo efecto a las águilas 

Datos del artículo: 
Autor: Carlos A.S.
Fecha de publicación: 06 de marzo de 2008.
Fuentes: As, Uefa, Wikipedia, Fútbol Factory, Jewish Sports y El Iceberg de Madrid.
Fotografía: Jewish Sports.

Intuición y creatividad en la cantera global

febrero 23, 2008

En la última semana, diarios, portales de internet y radios se han hecho eco de la adquisición de Ignasi Miquel Pons por parte del Arsenal. España ha vuelto a ser aguas propicias para la pesca de los gunners. Ignasi Miquel sigue los pasos de Lauren, Reyes, Almunia, Cèsc o Fran Mérida. Desde que Arsène Wenger aterrizó en Highbury, el Arsenal ha destacado por su capacidad de fichar a jóvenes talentos gracias a su gran trabajo de búsqueda de nuevos valores por la aldea global en la que se ha convertido el mercado futbolístico actual. La incorporación de promesas para su formación en las categorías inferiores de los gunners han permitido que el Arsenal vuelva a competir por la Premiere League y que asombre a Europa con el desparpajo y talento de esta generación de jugadores. La necesidad de ser competitivos, las limitaciones presupuestarias y la legislación inglesa han sido los factores que han impulsado la política de la cantera global en el seno del Arsenal. Y malos frutos no le está dando.

Escudo del Arsenal.

EL ÚLTIMO EN LLEGAR. Con 15 años de edad y una estatura de 1,93 metros no es difícil destacar dentro del mundo del fútbol. Ignasi Miquel se ha convertido en la nueva perla española que decide partir hacia Londres para enrolarse en la aventura del Arsenal de Arsène Wenger. El francés de nuevo ha hecho caso a los informes del gallego Francis Cagigao, brazo derecho de Wenger en lo que se refiere al reclutamiento de jóvenes talentos europeos y, sobre todo, españoles. Ignasi, que tras cuatro años en la cantera del Barça fue cortado por “deficiencias técnicas”, llamó la atención de los scouts con su trabajo en el centro de la zaga española que ganó el Torneo Internacional de Santalem para combinados sub-16 que se disputó en esta localidad portuguesa a comienzos de este mes de febrero. Su paso por el torneo luso sirvió para despertar el interés de Manchester United, Arsenal o Celtic, amén el del propio FC Barcelona.

Ignasi Miquel Pons, durante un partido con el Cornellá.Una visita a Londres de la mano de Francis Cagigao, en la que además de tener una primera toma de contacto con las instalaciones de los gunners también conoció a Cèsc y Almunia, le sirvieron para decantarse por la oferta del Arsenal. Ahora, tan sólo cuenta con 15 años, por lo que sus padres han tenido que firmar su contrato y mudar su residencia a la capital inglesa. Ignasi Miquel es el último jugador español en marchar al Arsenal gracias a la triquiñuela legal del cambio de residencia. Cèsc, Fran Mérida y ahora Ignasi Miquel. Es el sexto jugador español en marchar a la entidad de Highbury. Todos ellos fichados por mandato de Francis Cagigao. Al principio de comenzar su trabajo para el Arsenal aconsejó a Wenger fichar a un lateral derecho llamado Lauren (10 millones de euros), posteriormente llegaría el multimillonario traspaso del sevillista Reyes (28 m.), luego llegó el fichaje de Almunia y en los últimos años han llegado contrataciones más baratas, coste 0 prácticamente, gracias al cambio de residencia.  

La apuesta por peinar ligas nacionales, torneos internacionales y competiciones de selecciones permiten al Arsenal hacerse con promesas con las que trabajar en los campos de entrenamiento. La actual plantilla gunner es buen reflejo de esta política implantada desde que llegó Wenger. Pero el Arsenal nunca ha sido un conjunto de cantera. Su búsqueda de perlas es obligatoria. Así lo exige la  necesidad de poder competir con equipos más poderosos económicamente y la propia legislación inglesa. El Arsenal es sabedor que no puede competir con el cheque de fondos ilimitados de Abramovich o con esa máquina de hacer dinero que es el Manchester United. Por ello, Wenger siempre apostó por los jóvenes. Lo hizo desde que llegó al Arsenal. Con la contratación de un joven delantero del PSG llamado Nicolás Anelka que tras rendir a buen nivel en el Asrenal, ganar una Premiere con los gunners, fue traspasado al Real Madrid por 6.000 millones de las antiguas pesetas. La cantera global también da réditos en el campo y en la tesorería. 

Francis Cagigao, en una imagen que acompañó a su entrevista publicada por el diario El Pa�s.Si el factor económico es un obstáculo importante, no menos lo es la legislación inglesa. Para recibir el permiso de trabajo un jugador debe haber disputado el 70% de los partidos internacionales de su selección en los últimos 18 meses. Esto limita su mercado al europeo ya que, como admitió el propio Francis Cagigao en una entrevista al diario El País, “Estamos muy limitados porque no podemos fichar a un Baptista del Sevilla o a un Adriano del Inter, y con 18 años, porque no son europeos”.  

LA RED. La red que el Arsenal ha tejido  por todo el mundo es fiel reflejo de los tiempos modernos en los que vivimos. Si la globalización es un hecho, ¿por qué no sacar partido de ella? Así, Wenger cuenta con Francis Cagigao como brazo derecho de operaciones tanto para España como para Europa. Gracias al gallego a Londres no sólo han llegado los españoles, también lo ha hecho el holandés Robin Van Persie. El único territorio europeo sobre el que Cagigao no tiene toda la responsabilidad es Francia. Es terreno abonado por y para Wenger. Nadie lo conoce como él. Desde tierras galas han llegado los actuales componentes de la primera plantilla: Diaby [defensa de 21 añosformado en la factoría de Clairefontaine que ha llegó a Londres tras jugar una temporada en el Auxerre]; Bacary [defensa de 25 años fichado esta temporada del Auxerre]; Flamini [contratado del Olimpique de Marsella con 20 años]; Song [centrocampista camerunés fichado por el Arsenal con 17 años tras su actuación con el Bastia en la Copa Francesa Sub-18]; Clichy [firmado con 17 años del Cannes] y  Traore [con 16 años se marchó del Mónaco]. A estos casos hay que añadirles el de Emmanuel Adebayor. El delantero que está sorprendiendo internacionalmente gracias a su gran campaña con el Arsenal llegó a Highbury procedente del Mónaco cuando iba a cumplir 21 años. Ha sido ‘Jugador Africano del Año 2006’ gracias a los 11 goles que hizo con Togo en los partidos de clasificación para el Mundial de Alemania. Tras la marcha de Henry, el africano se ha ganado la titularidad y está deslumbrado con su fútbol. Otro acierto de Wenger con delanteros africanos. Si en los 90 fue el descubridor de Weah, al que contrató para el Mónaco y dirigió durante cuatro campañas en las que logró 47 goles y una Copa de Francia, ahora, en la primera década del siglo XXI, ha descubierto a Adebayor. 

África es otro terreno abonado para el Arsenal. No sólo por la habitual relación entre África y Francia, además, Wenger y el Arsenal han abierto una escuela de fútbol en Costal de Marfil. Gracias a ella al primer equipo se han incorporado Kolo Touré y Emmanuel Eboué, que tras pasar varias temporadas en el Beveren belga [club que tiene un acuerdo de colaboración con el Arsenal] se ganó la internacionalidad con su selección y, gracias a ella, la posibilidad de obtener el permiso de trabajo en Inglaterra para poder jugar con el Arsenal.

Pero, como bien decía Francis Cagigao en El País, el Arsenal debe centrarse en jugadores europeos. Dentro de este apartado, además de los españoles y franceses el Arsenal también ha sabido pescar por Europa. El europeo que más destaca, además de Cèsc, es Tomas Rosicky. Promesa checa que se consolidó en el Borussia Dortmund antes de dar el salto a la Premiere con 26 años. Otro de los que está sorprendiendo es el bieloruso Alexander Hbleb, que también procede de la Bundesliga, en concreto del Sttutgart. Pero estos dos llegaron cuando su formación estaba prácticamente completada. No responden al estilo Arsenal. Philippe Senderos y Robie Van Persie sí que se adaptan mejor a esta política de cantera. Senderos fue fichado del Servette a los 18 años de edad mientras que Van Persie llegó del Feyenoord con 21.

El delantero danés del Arsenal Nicklas Bendtner.El nuevo europeo en apuntar maneras desde la cantera es el delantero danés Nicklas Bendtner. El danés estuvo cedido el año pasado en el Birmingham de First Division. Fue pieza fundamental en el esquema de Steve Bruce. Hizo 11 goles, ascendió a la Premiere y logró el campeonato de First Division. Debutó con la selección absoluta en el verano de 2006, ha disputado 14 encuentros internacionales, anotando cinco tantos. Alto, fuerte, poderoso, con gran habilidad para aprovechar su cuerpo y facilidad en la definición son las características de uno de los delanteros llamados a ser importantes en los próximos años. Además su velocidad también le han hecho jugar algunos minutos como extremo izquierdo. El último europeo en recalar en el Arsenal ha sido el portero polaco Fabianski, que estuvo presente en el Mundial de Alemania como tercer portero.  

A este extenso plantel gunner se suman otros tres canteranos de tierras poco fértiles para el Arsenal como son Sudamérica, en este caso Brasil, y la propia Inglaterra, muestra de que la apuesta de cantera de los londinenses se debe más al nuevo marco global del fútbol que a una tradición o filosofía. Las leyes inglesas han hecho que el Arsenal se centre sobre todo en Europa y Áfirca, descuidando Sudamérica aunque eso no quiere decir que los scouts londinenses no miren de reojo a esta parte del mundo. Fruto de ello ha sido la contratación de Denilson. Un joven centrocampista brasileño que se ha formado en el Sao Paulo, con quien ya ganó un Mundial de Clubes al Liverpool en el 2005. Ha sido capitán de las categorías inferiores de la canarinha desde categoría sub-15 hasta sub-19. En opinión de Wenger fue el joven que más evolucionó durante la temporada pasada, de hecho, disputó seis partidos, entre ellos la final de la Carling Cup ante el Chelsea.  

En lo que se refiere a jugadores ingleses, Theo Walcott es el gran estímulo de los gunners, equipo que prácticamente juega sin ningún inglés en su once inicial. Walcott tiene el sambenito de ser ‘the next big thing’ del fútbol ingles. Su inclusión en la lista de jugadores que integraron el plantel de los pross que compitió en el Mundial de Alemania ha hecho levantar mucho revuelo sobre su figura. De hecho, fue incluido en la lista sin haber debutado con el Arsenal y sólo por la expectación que generó su contratación del Southampton. Se ha convertido en el jugador más joven en debutar con la selección inglesa absoluta y el más joven en marcar un gol con la sub-21. Mark Randall es el otro gran proyecto inglés de la cantera gunner. Fue fichado el Milton Keynes. Un centrocampista de calidad y visión de juego que también puede marcar goles, como demuestra los cuatro que logró con el equipo de promesas en la segunda vuelta de su liga. Esta temporada tan sólo ha disputado un encuentro con el primer equipo en la Carling Cup.

LA TRAYECTORIA DEL CAMBIO. Arsène Wenger lleva una década sentado en el banquillo del Arsenal. Con él ha llegado el gran cambio de la entidad. Cogió un equipo que había invertido mucho dinero en la contratación de estrellas inglesas y continentales de la talla de David Platt o Dennis Bergkamp. Durante sus primeros años también se produjeron algunas grandes contrataciones, como la de Overmars, pero, sobre todo, ha destacado la capacidad del francés para encontrar jóvenes jugadores y para rescatar a otros. Anelka o Vieira responden al primera caso, Henry, al segundo. Esta política de apostar por los jóvenes, como ya se ha mencionado, responde a razones económicas y legislativas, pero no ha sido fácil de aplicar ni conseguir el éxito o, al menos, el reconocimiento que el equipo está teniendo durante esta temporada. Para moverse en esta cantera global, como bien dice Francis Cagigao, “nuestras armas son la intuición y la creatividad”.

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 23 de febrero de 2008.
Fuentes: El País, El Mundo, As, Marca, Notas de fútbol, Diarios de fútbol, Brit Corner, Joinfútbol, La Factoría 10, Univisión, Siempre Cantera y Arsenal.
Fotografías: Extraídas de la web de El País.
Vídeos: Youtube
Hilo musical: Mastodon: Blood Mountain [Warner, 2006]; Machine Head: The Blackening [Roadrunner, 2007]; Integrity: Systems Overload [Caroline, 1995]; Baroness: The Red Album [Relapse, 2007].

El ‘hype’ parisino

febrero 17, 2008

El contrato con Canal + favoreció el crecimiento del París Saint Germain que volvió a poner a la capital gala en el mapa del fútbol francés y continental. De la mano de Artur Jorge se granjeó un nombre en las competiciones europeas a costa de eliminar al Real Madrid consecutivamente en Copa de la Uefa (1993) y Recopa (1994). Una campaña después también fue el verdugo del último Barça de Cruyff que se asomó a la Copa de Europa. A pesar de sus buenas actuaciones ante los ‘grandes’ de Europa, su único título fue la Recopa de 1996 tras imponerse por 1-0 al Rapid de Viena. Pero sus resultados fueron reflejo del buen plantel que formó el club parisino a mediados de la década de los 90. Del PSG salieron dos notables jugadores como David Ginola y, sobre todo, George Weah, que ganó el Balón de Oro en 1995 siendo el primer no europeo en ganar este galardón. Además, en sus filas también destacó un guardameta de grandes paradas como Bernard Lamá, vimos la trayectoria europea del brasileño Raí y cocimos las primeras hazañas internacionales de Luis Fernández en un banquillo. Un fenómeno que, como buen hype, duró poco –cinco temporadas- pero hizo mucho ruido mediático, gracias a contar por detrás con la maquinaria de Canal + Francia.

Escudo del PSG.

UN CLUB NUEVO. En términos musicales, cuando se habla de ‘hype’ se habla de un grupo que está de moda gracias a un buen trabajo de marketing, que provoca una sobre cobertura mediática que hace que el producto tenga una gran publicidad independientemente de su calidad. La necesidad de novedad que se ha instalado en la sociedad occidental se estremeció con la llegada a la élite del PSG. Un producto nuevo, detrás del cuál se ocultaba Canal + Francia y que estaba dirigido desde el palco por Michael Denissot. El Paris Saint Germain se hizo un hueco en la aristocracia del fútbol continental en la década de los 90. El club parisino, a diferencia de históricos como Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Munich, Liverpool o Juventus de Turín, no era un club veterano. Ni mucho menos. Su fundación data de finales de los años 70. Su aparición en el escenario futbolístico se debió a que la capital gala se quedó sin equipo. Su primer nombre fue el de París FC, aunque posteriormente mudaría su denominación a la de Paris Saint Germain.

A pesar de que durante la década de los 80 tuvo algunas buenas temporadas. Dos Copas (1982 y 1983), en la primera de ellas con Ardiles en el plantel, y una Liga (1986), con Gerard Houllier en el banquillo, dieron el respaldo necesario al proyecto capitalino. El espaldarazo definitivo llegaría de la mano del operador televisivo Canal +. La colaboración con la cadena televisiva fue decisiva para que el PSG pudiera competir con el Olimpique de Marsella. El conjunto mediterráneo era el gran dominador del campeonato de Liga francés. Había ganado las cuatro últimas ligas (1989, 1990, 1991 y 1992) y había disputado la final de la Copa de Europa de 1991, que perdió en los penaltis con el Estrella Roja de Belgrado. Durante estos años, por las filas marsellesas habían desfilado jugadores del calibre de Enzo Francescoli, Chris Waddle, Jean-Pierre Papin, Tiganá, Stojkovic, Abeddí Pelé, Didier Deschamps, Barthez, Bolí o un joven Eric Cantoná, que no gozó de las simpatías de los técnicos marselleses y debido a su temperamento tuvo que emigrar a Inglaterra sin triunfar en su tierra natal.  En la temporada 92-93 el París Saint Germain comenzó a dar muestras de su potencial. De momento su plantel no podía equiparse al del todopoderoso Olimpique de Marsella de Bernard Tapie, que en esta temporada ganó la Liga de Campeones al AC Milan en el Olímpico de Munich, pero se quedó a dos puntos de los marselleses en el campeonato de la regularidad. En el cuadro capitalino destacaban Lamá, Paul Le Guen, un joven Ginolá, los brasileños Ricardo y Valdo  más los delanteros Nouma y Weah. Es cierto que el PSG no tenía una plantilla para competir con el Olimpique pero decidió contratar a un técnico de prestigio continental. El portugués Artur Jorge se hizo con las riendas del conjunto parisino. Artur Jorge había ganado la Copa de Europa con el Oporto en 1987.

Artur Jorge.El técnico, que se caracterizaba por el gran bigote que portaba, era un técnico conservador. Sus equipos hacían del contragolpe un arte. En el PSG encontró en Valdo al lanzador que necesitaba y a Ginolá el hombre de banda con desborde que necesitaba para poner centros a Weah y Noumá. Habitualmente solía formar con defensa de cinco, donde solían formar Ricardo, Kombouaré, Roche –que posteriormente terminaría su carera en las filas del Valencia que alcanzó dos finales de Liga de Campeones- Le Guen y Colleter. Su zaga fue la tercera menos goleada durante la Liga. Pero el gran día del PSG fue el encuentro de vuelta de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Uefa que le enfrentó al Real Madrid de Benito Floro un jueves 18 de marzo de 1993. El conjunto blanco llegaba a la capital parisina con una renta de dos goles (3-1) que había logrado en la ida gracias a un extraño final de encuentro. Con 2-1 Buyo realizó una gran parada que evitó la igualada francesa. En el contraataque Míchel falló un gol clamoroso en línea de gol, pero el colegiado de la contienda pitó un extraño penalti. El propio Míchel ejecutó el lanzamiento pero topó con Lamá que repelió el cuero. El centrocampista blanco se tiró para con el esférico, lo hizo y marcó un esperanzador 3-1.

Instantánea del cabezazo que originó el cuarto gol del PSG ante el Real Madrid en 1993.

¡VAYA NOCHE LA DE AQUEL DÍA! El Parque de los Príncipes, campo poco propicio para el club madridista que en este escenario en 1981 perdió una final de Copa de Europa ante el Liverpool. El Real Madrid todavía sufría las consecuencias de la primera de las llamadas ligas de Tenerife y vivía a la sombra del FC Barcelona, que en la temporada anterior había ganado su primera Copa de Europa. Por ello, la presidencia blanca optó por contratar a un prometedor técnico nacional. Benito Floro, que en el curso anterior había debutado en Primera con el Albacete, era un estudioso del fútbol. Sus ideas mamaban del Milan de Sacchi. Rápidamente puso de moda un vocabulario táctico que no era habitual en el Real Madrid, la Quinta del Buitre vivió más de su inspiración y talento que de la pizarra. Su 4-4-2, con defensa en zona, la presión, el achique de espacios, eran conceptos prácticamente desconocidos en Concha Espina. Desde el mes de enero el Real M adrid experimentaba una mejora en su juego y parecía que los jugadores habían asimilado los conceptos tácticos de Benito Floro. Habían recortado puntos al Barça, del que le separaba tan sólo uno. A pesar de sus buenos resultados, el Real Madrid llegaba a París tras ceder un empate en el Bernabéu ante el CD Logroñés que le había desbancado del coliderato de Primera. 

El encuentro fue histórico para el Paris Saint-Germain y, sobre todo, sirvió para poner el nombre de PSG en el mapa del fútbol continental. El conjunto de Artur Jorge fue superior al Real Madrid. Los parisinos fueron a por el partido desde el principio. Robaron la posesión del balón al conjunto de Floro y el Real Madrid prácticamente no compareció ante Lamá hasta el final del encuentro cuando ya estaba apeado. A pesar del 4-1 final, la primera parte tan sólo dejó un gol. Un tanto necesario para que el cuadro local no perdiese la fe. En la segunda mitad, Ginolá y Weah eran una pesadilla para la zaga blanca. Especialmente mención fue el descosido que Ginolá le hizo a Nando en el lateral derecho. A pesar del vendaval local, el Real Madrid aguantó el 1-0 hasta el último cuarto de hora. Cuando parecía que el PSG había perdido fuelle y se resignaba a una honrosa eliminación ante uno de los grandes del fútbol mundial, un disparo al palo de Bravo cambió el curso del choque. El PSG volvió a creer en la remontada y enseñó el abismo al Real Madrid. Ginolá hizo el 2-0, poco después Valdo firmó el 3-0. Al Madrid sólo le quedaba el milagro de forzar la prórroga. Y lo hizo. El partido estaba loco y Zamorano acertó con la portería de Lamá sobre el descuento. 3-1. El tiempo extra estaba servido, pero la locura del tramo final alcanzó su cota más alta con un cabezazo de Kombuaré que superó a Buyo. 4-1.

La experiencia europea del PSG no iba a prolongarse mucho más en esa temporada. La Juve de Trapattoni esperaba en semifinales. El conjunto piamontés, que se había clasificado tras  eliminar al Benfica, vivía una mala temporada, lejos de la lucha por el título y sintiéndose inferior al Milan, veía en la Uefa la única manera de salvar la temporada. Paradójicamente a los mala temporada, la Juve estaba disfrutando del buen momento que vivía Roberto Baggio. La Juve sufrió en Delle Alpi, ganó 2-1, pero en la vuelta su mayor experiencia fue vital para volver a ganar, esta vez por 0-1, y clasificarse para la final, que terminaría ganando al Borussia de Dortmund (1-3 y 3-0). El primer título de la década de los 90 no se haría esperar. Fue esa misma temporada en la Copa de Francia.

Ra� con la camiseta del PSG.LA NUEVA SENSACIÓN BRASILEIRA
. La dimensión mediática del hype parisino cobró gran importancia en 1993. No fue por la Copa, ni por su subcampeonato liguero, no. Fue por sus victorias ante el Real Madrid. Sí, he dicho victorias en plural. A la eliminación liguera hay que sumarle otro triunfo de gran repercusión mediática. Entre medias de la disputa de los cuartos de final de la Uefa, PSG y Real Madrid disputaban otro partido de gran interés. Ambas entidades estaban como locas por firmar a la nueva sensación que había explotado en Brasil. Raí Souza de Oliveira, futbolísticamente conocido como Raí, era el cerebro del Sao Paolo de Telé Santana que conquistó dos copas Libertadores (1992 y 1993). Pero, sobre todo, el Sao Paolo llamó la atención por ser el verdugo de los dos grandes equipos del fútbol europeo de principios de los años 90:  FC Barcelona y AC Milan. Fue en sendas Intercontinentales. 2-0 al Barça y 3-2 al Milan. En ese equipo, además de Raí, también figuraban: Cafú, Adilson, Vítor –que tuvo un paso fugaz por el Real Madrid-, Müller, Leonardo y Toninho Cerezo, que en el Sao Paulo apuraba sus últimos días de fútbol tras su periplo europeo.
 

Raí, que también ocasionó una puja entre Real y Atlético así como contó con ofertas del Calcio, prefirió el París Saint-Germain porque el campeonato francés era más tranquilo que el español e italiano. Al brasileño le asustaba la presión. Además el PSG fue el único club que se decidió a abonar los 500 millones de pesetas que pedía el Sao Paulo para traspasar a Raí.. Con Raí el PSG reforzaba su estructura ofensiva. Un jugador de clase y calidad para crear el juego ofensivo parisino. Weah y Noumá ya contaban con el pasador que necesitaba, mientras que Raí siempre iba a tener a Ginolá y Valdo ensanchando el campo y a Le Guen protegiendo sus espaldas. El PSG estaba en disposición de asaltar el trono de un Olimpique de Marsella. Ocho puntos mediaron de diferencia entre ambos. Ocho puntos que dieron el título a los parisinos, el segundo tras el de 1986.

Pero, de nuevo, Europa iba a ser el terreno donde el PSG logró una mayor repercusión. Repercusión que, recordemos, es trascendental para todo hype que se precie y, sobre todo, si se tiene a Canal + detrás. De nuevo, el Paris Saint-Germain iba a medir fuerzas con el Real Madrid. De nuevo, en los cuartos de final aunque en esta ocasión de la Recopa. El Real Madrid de Benito Floro había ganado la Copa de 1993, lo que permitió la continuidad del proyecto del ex técnico del Albacete. La temporada 93-94 no estaba siendo buena para el Real Madrid. En Liga estaba casi desahuciado, ya que el campeonato se había convertido en un mano a mano entre FC Barcelona y Deportivo de la Coruña. En Copa, el Tenerife de Valdano, otra de esas espinas que se le clavó al Real Madrid de principios de la década de los 90, había eliminado a los blancos tras ganar por 0-3 en el Santiago Bernabéu.

Cromo en la etapa parisina de David Ginola.OTRA SEMIFINAL.
La Recopa era la tabla de salvación madridista. Una competición el la que los blancos competían en tercera ocasión. En las dos anteriores había alcanzado la final aunque no había ganado el título ya que cayó ante Chelsea (1971) y Aberdeen (1983). Como en la temporada anterior, el asalto de ida de la eliminatoria se iba a dirimir en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid no llegaba en un buen momento, Benito Floro era cuestionado, Iván Zamorano no marcaba desde el 5 de diciembre de 1993, Hierro estaba sancionado y Martín Vázquez caía lesionado en Tenerife e iba a causar baja para recibir al PSG. El miedo escénico del Bernabéu, la necesidad de venganza y la historia del Real Madrid eran los únicos argumentos a favor de un conjunto blanco que todavía tenía en la retina la eliminación a manos parisinas del curso anterior. A falta de fútbol, el Madrid enseñó la garra. Tiró de orgullo y corazón. Gozó de buenas ocasiones durante la primera mitad, especialmente un palo de Zamorano y un cabezazo de Ramis que bajo palos despejó la defensa francesa, pero poco a poco fue víctima de la fatiga y de Ginolá. El jugador del PSG se consagró con su actuación en el Bernabéu. Desatascó a su equipo, fue su mejor hombre a la contra, se burló de Sanchis y Lasa para servir en bandeja el gol a Weah. Un Weah que llegaba al Bernabéu discutido. En las últimas semanas era suplente. Pero su gol en Madrid le sirvieron para hacerse con la titularidad y fue el punto de inflexión de su carrera. Ese día nació el gran Weah que se destaparía en las siguientes temporadas.

El 0-1 dejaba la eliminatoria encarrilada para el PSG, pero todavía quedaba la vuelta. Un partido de vuelta que no iba a tener a Benito Floro como entrenador de los blancos, sino a Vicente del Bosque. Los malos resultados y las dudas, unidos a una espectacular bronca de Benito Floro a la plantilla en el descanso del encuentro de liga ante el Lleida que fue difundida por las cámaras de Canal +, le costaron el puesto a Floro cuatro días después de la derrota en la Recopa. No era la mejor noticia posible para un Real Madrid que visitaba el Parque de los Príncipes, justo un año después de su eliminación en la Copa de la Uefa.  El conjunto blanco gozaba de ese espíritu que muestran los equipos cuando el técnico es relevado. Generosidad, esfuerzo colectivo y solidaridad fueron las armas del Madrid de Vicente del Bosque. Butragueño marcó el 0-1 que dio esperanzas de remontar la eliminatoria. Ginolá volvió a ser el jugador decisivo. Fundió a Velasco, un joven lateral derecho que disputaba sus primeros partidos con el Real Madrid. Ricardo, en el saque de una falta en la que Buyo no estuvo muy acertado, empató (1-1) el duelo y puso fin a la rebelión blanca. El PSG se clasificaba para semifinales y el Real Madrid veía como un ciclo llegaba a su fin..

Al igual que le pasó en la Uefa, el PSG iba a caer eliminado de las semifinales de la Recopa por el que equipo que terminaría alzando el trofeo continental. El Arsenal de George Graham vivía sus últimos días de gloria, buscando títulos fuera de una Premiere League en la que el United comenzaba su reinado. Ian Wright adelantó a los gunners en el Parque de los Príncipes, pero Ginolá, que seguía en un gran estado de forma, empató. La vuelta se decidió por un solitario tanto del central Kevin Campbell. El Arsenal terminaría ganando la Recopa gracias a un gol de Alan Smith en la final ante el Parma italiano, equipo que defendía el título.

George Weah con la camistea del PSG en el partido de vuelta de cuartos de final de la Copa de la Uefa disputado en Par�s ante el Real Madrid.EL ESTRENO EN LA CHAMPIONS. Tras disputar las semifinales de la Copa de la Uefa (1983) y de la Recopa (1994), el PSG iba a tener la oportunidad de debutar en la Liga de Campeones gracias al título de liguero que había logrado en el curso anterior. De nuevo fue Europa la que favoreció al hype parisino. Seis triunfos en seis partidos en la fase de grupos, donde destacaron las dos victorias logradas ante el Bayern de Munich (2-0 y 0-1), le dieron la ventaja de campo para la eliminatoria de cuartos de final. La suerte deparaba otro equipo español. En esta ocasión el FC Barcelona de Johan Cruyff que buscaba salvar la temporada a través de la competición continental. El cuadro azulgrana vivía el peor momento de la era Cruyff. Después de ganar cuatro ligas, este año estaba lejos de la lucha por el título y además todo parecía indicar que el campeón sería su máximo rival, el Real Madrid. Además, en la temporada anterior había perdido la final de la Liga de Campeones ante el AC Milan de Fabio Capello. Laudrup se había marchado al Real Madrid en verano y Romario fue traspasado en el mercado invernal. Su sitio fue para Igor Korneiev, un ex jugador del FC Barcelona que fue el encargado de adelantar al FC Barcelona ante el PSG en el duelo de ida. El equipo de Luis Fernández, histórico jugador del PSG que había relevado en el banquillo a Artur Jorge, se vistió con la piel de cordero, a pesar de ser el equipo más goleador y el segundo menos goleado. Además, la eliminatoria contaba con el atractivo de ver sobre el césped a los tres balones de oro –Europa, América y África- del último curso. Stoichkov, Raí, que no salió como titular, y Weah.

El PSG fue superior al Barça durante la primera mitad pero no sacó rédito de su superioridad. En el arranque de la segunda Korneiev adelantó a los azulgranas gracias a un fallo de Lamá. Pero allí estaba Weah para igualar la eliminatoria. Nada más marcar el Barça, dos acciones del liberiano estuvieron cerca de acabar en el 1-1, pero el gol no llegó hasta una acción a balón parado. Un clásico. Saca Ricardo, Weah marca.  

De nuevo, el Parque de los Príncipes de París iba a ser escenario de un choque histórico entre el PSG y un equipo español, esta vez el FB Barcelona. De nuevo, el equipo español era el que se encontraba contra las cuerdas. Y, de nuevo, y es que la historia del hype parisino está llego de constantes ‘de nuevo’, el PSG y el Parque de los Príncipes iban a dar carpetazo a un ciclo de un equipo español. París fue la tumba de la Quinta del Buitre un año antes e iba a serlo del ciclo Cruyff. Bakero adelantó a los azulgranas. De nuevo, Ginolá y Weah, que estrellaron lanzamientos en los postes de Busquets, fueron una pesadilla pero el encargado de finiquitar al Barça fue Raí. Desde su posición en el medio del campo, ejerció de inesperado tercer delantero. Creó juego y decidió en el área rival. Decidió con el empate. Igualada que, de nuevo, llegó en una jugada a balón parado. Marca del PSG. Un córner y cuarto tanto en Liga de Campeones que lograba de saque de esquina el PSG. Guerin, a falta de siete minutos, hacía el 2-1 que evitaba la prórroga. El conjunto de Luis Fernández se clasificaba para las semifinales, donde estaba vez no iba a caer con el campeón final, sino con el campeón en curso. El Milan de Capello batió a los parisinos en el Parque de los Príncipes (0-1) y en San Siro (2-0).

Daniel Bravo en la final de la Recopa de 1996.CAMBIOS QUE LLEVARON A LA RECOPA DE 1996. El hype era completo. El PSG era el equipo de moda en Europa. Un club joven que era capaz de pintar la cara a los grandes del continente. Se ganó la simpatía de muchos seguidores del fútbol y, lo que es más importante, se hizo un hueco en la información deportiva. Pero esa repercusión tiene un precio. En este caso el precio fue las ventas de los dos jugadores más destacados del PSG: David Ginola –traspasado al Newcastle United por 2,5 millones de libras- y George Weah –vendido por 5 millones de libras al AC Milan-. La temporada de ambos fue excepcional. Más en el caso de Weah que a finales de 1995 recibió el Balón de Oro de France Football, siendo el primer no europeo en recibirlo.  

A pesar de estos cambios, el PSG reforzó la parcela ofensiva con Youri Djorkaeff –Mónaco-, Patrice Loko –campeón de la Liga con el Nantes-, el delantero centro panameño procedente del Cagliari Dely Valdés y con el ascenso al primer equipo de un joven canterano llamado Nicolás Anelka, que a comienzo de 1997 fue vendido al Arsenal de Arsene Wenger. Un equipo que iba a brillar especialmente en la Recopa. Su campaña en la Recopa tuvo lustre. Tras deshacerse del Molde en la primera ronda, le tocó el Celtic de Glasgow, a quien eliminó tras imponerse en los dos partidos (1-0 y 0-3). En cuartos el rival iba a ser el Parma. El conjunto parmesano fue otro de los grandes animadores de la década de los años 90. Fue animador tanto en el Calcio, aunque nunca llegó a aspirar realmente al Scudetto salvo en la campaña 1994/95, pero sí ganó varias Copas, y también fue animador en Europa. Ganó la Recopa de 1993, perdió contra el Arsenal la de 1994, y quería volver a probar las mieles del triunfo en esta competición. En la ida se impuso por 1-0 gracias a un gol de Stoichkov, por lo que, de nuevo, tocaba remontar unos cuartos de final en el Parque de los Príncipes. Y así lo hizo el PSG. Aunque con sufrimiento. Raí igualó la eliminatoria pero Melli puso un 1-1 que hacía que los parisinos necesitasen dos goles para clasificarse a una semifinal europeo por cuarto año consecutivo. Loko puso la esperanza y, de nuevo, Raí marcó para acceder a las semifinales. 

Después llegó el turno del Deportivo de la Coruña de Jabo Irureta. Djorkaeff fue el factor que desequilibró el duelo con dos goles. Uno espectacular en Riazor que dio el triunfo a los parisinos (0-1) y otro en la vuelta que también dio la victoria al PSG (1-0). El PSG volvía a hacer historia, de nuevo, a costa de un club español. El PSG estaba en la final. En ella iba a medir fuerzas con el Rapid de Viena, el conjunto austriaco acababa de dar un buen repaso al Feyenoord en semifinales. En la escuadra centroeuropea destacaba un delantero de gran envergadura, Jancker, que posteriormente hizo carrera en el Bayern de Munich. El París Saint-Germain era el favorito para el triunfo en Bruselas y cumplió con los pronósticos, aunque no con la claridad que se suponía. 1-0, gol de N’Gotty que empalmó un disparo tras el saque en corto de una falta por parte de Djorkaeff. El esférico tocó en Schöttel y despistó al guardameta Konsel, quien curiosamente había disputado la última final europea del Rapid en 1985.

Leonardo ante Ronaldo en la final de la Recopa de 1997.LA HISTORIA NO SE REPITIÓ. El PSG había alcanzado su mayor cota de popularidad en el viejo continente. El título de la Recopa daba el espaldarazo definitivo al PSG. Parecía que los parisinos habían llegado a la élite para quedarse. Pero, como suele pasar con todos los fenómenos mediáticos, el hype se desinfló. Antes de desinflarse tuvo momento para entonar el último canto del cisne parisino. Volvió a ser en la Recopa ya que fue vapuleado por partida doble por la Juventus de Lippi en la Supercopa de Europa. El PSG, que en esta temporada incorporó al brasileño Leonardo que junto con Raí habían sido campeones con Brasil en el Mundial de 1994, quería revalidar su título de la Recopa. En primera ronda se deshizo del Vaduz y, en segunda, del Galatasaray. Los turcos ganaron en la ida 4-2, pero sucumbieron en el Parque de los Príncipes por 4-0. El París Saint-Germain también tuvo que decidir en la vuelta la eliminatoria de cuartos de final, pero esta vez no fue en la capital gala sino en la griega. El PSG y AEK habían empatado (0-0) en el Parque de los Príncipes, pero Loko acudió al rescate con un hat-trick que propició el triunfo parisino por 0-3  En semifinales se iba a cruzar con otro de los históricos del fútbol Europeo: el Liverpool. Un Liverpool venido a menos que de las manos de un francés, Gerrard Houllier, quería reverdecer viejos laureles. Pero el hype parisino, de nuevo, pudo con la aristocracia europea. 3-0 en la ida en París. Leonardo y Cauet adelantaron a los galos antes del descanso y Leroy rubricó el resultado en los últimos minutos. El PSG ahora tenía que superar la mística de Anfield. Lo hizo, aunque no sin ser recibir un par de heridas. El Liverpool ganó por 2-0, pero fue insuficiente para remontar.

El PSG disputaba su segunda final consecutiva. Se iba a ver las caras con el FC Barcelona. Uno de esos equipos que había sido víctima del PSG y que había favorecido el hinchamiento del hype parisino. Pero el Barça que se encontró que el conjunto que dirigía Ricardo Gomes, el ex jugador del PSG había dejado sus funciones de manager del club para reemplazar a Joel Bats en el banquillo parisino. Cruyff ya no estaba. Bobby Robson era el técnico azulgrana, aunque los rumores indicaban que al final de temporada iba a ser sustituido por Van Gaal, a pesar de que el inglés tenía contrato en vigor. Pero los jugadores también eran diferentes. Empezando por Ronaldo. El fenómeno brasileño estaba atemorizando a Europa y se estaba perfilando como el único jugador del momento que podía asaltar el Olimpo de los dioses del fútbol, donde moraban Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Un jugador capaz de ganar partidos por sí solo. Una potencia inaudita en el fútbol y una precisión de cirujano ante el portero rival le habían convertido en el jugador del momento. Y como todo jugador del momento necesitaba un título que respaldase su temporada. Así fue. Transcurría el minuto 38 de la final, que se disputó en Rótterdam, cuando Ronaldo recogió un balón, se internó en el arma y cuando iba a rematar recibió un penalti de Bruno N’Gotty. El héroe de la Recopa ponía en apuros al PSG. Ronaldo batió a Lamá y el resultado no se movió hasta la conclusión del partido. El Barça ganaba la cuarta Recopa de su historia y firmaba una justicia poética. El PSG se había labrado un nombre, en buena medida, debido a sus actuaciones europeas ante equipos españoles y precisamente iba a ser un equipo español el que le sacase de la élite europea. El Barça pinchó el globo de un PSG que desde entonces no ha vuelto a tener protagonismo ni en Europa ni en Francia. Ahora pelea por no bajar a Segunda. El hype parisino había muerto.

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 17 de febrero de 2008. 

Fuentes: El País, El Mundo, Uefa, París Saint Germain, Olimpique de Marsella, Wikipedia y Soccerbase.
Fotografías: página web del PSG y de la UEFA.

Las cuatro ligas vascas [Parte II: Los ‘leones’ sacan las garras]

febrero 12, 2008

El primer gran dominador del fútbol nacional se había visto relegado de la pelea por los principales títulos. La década de los 80 divisaba un futuro incierto para el Athletic de Bilbao. Un conjunto en plena reconversión, en el que Iribar acaba de retirarse, la plantilla que había alcanzado la final de la Copa de la Uefa de 1977 parecía que ya había dado su mejor fútbol y la directiva rojiblanca no acertaba con el entrenador adecuado. Tras Koldo Aguirre, por San Mamés pasaron el austriaco Helmut Senekowitsch e Iñaki Sáez de manera interina. Tras realizar varias campañas discretas y con una necesidad imperiosa de renovación se apostó por el técnico del filial Javier Clemente. El rubio de Barakaldo comenzó a trabajar en el primer equipo con jugadores del Bilbao Athletic, aplicó el manual de la escuela vasca y las enseñanzas que Alberto Ormaetxea estaba impatiendo en el vecino banquillo de Atocha. 25 años sin ganar la Liga y casi una década sin conquistar la Copa, con la que el Athletic siempre había mantenido un eterno idilio, fueron los obstáculos a salvar por un equipo que tomó el relevo de la Real Sociedad como representante del fútbol del País Vasco.

La plantilla del Athletic que ganó el t�tulo de Liga en la temporada 82-83.

AÑOS DE ZOZOBRA EN EL BOTXO. El final de la década de los años 70 fue descorazonadora para el Athletic de Bilbao. A pesar de alcanzar las finales de Copa y Uefa de 1977, el conjunto rojiblanco deambuló en la clasificación por tierra de nadie y la directiva vizcaína no logró dar con el hombre adecuado para realizar la transición del equipo subcampeón de la Uefa. Al contrario que en San Sebastián, donde la Real Sociedad tiró de un hombre de la casa que se convirtió en el oscuro arquitecto del plantel bicampeón a comienzos de la década de los años 80, el Ahtletic apostó por contratar a un hombre de fuera para relevar en el banquillo a Koldo Aguirre. En el verano de 1979, la entidad de Ibaigane presentó al austriaco Helmut Senekowitch. Recogió a un Athletic que navegaba entre dos aguas. Por un lado, el plantel contaba con alguno de los veteranos que alcanzaron la final de la Uefa [Iribar, Irureta, Villar, Chechu Rojo o Carlos] y, por otro, estaban los jóvenes cachorros que en las últimas campañas de los 70 se habían incorporado al primer equipo [Urkiaga, Argote, De Andrés, Núñez o Gallego]. Entre la veterana de unos y la juventud de los otros, en la plantilla también había otros jugadores que estaban alcanzando su mejor momento deportivo. Este fue el caso de Dani, que en la temporada 79-80 realizó 21 dianas, los defensas Alexanko y Goikoetxea más un delantero zurdo como Manu Sarabia que estaba convirtiéndose en un fijo del once de los leones.

Un Athletic en plena transición el que dirigió Helmut Senekowitch. El austriaco condujo al equipo a ocupar una discreta novena posición, lo que le llevó a ser muy cuestionado en Bilbao. Tan cuestionado que en la temporada siguiente [1980-81] iba a fijar un récord en el banquillo de San Mamés. Dos jornadas aguantó antes de ser destituido. Fue cesado tras encajar un escandaloso 7-1 en el Santiago Bernabéu. Iñaki Sáez, uno de esos hombres de la casa, se hizo cargo del equipo hasta final de temporada. El Athletic volvió a ser noveno y miró con cierta envidia el título liguero que había logrado su vecino, la Real Sociedad. En lo deportivo, había perdido a Alexanko, que se marchó al FC Barcelona, pero las buenas noticias vinieron desde la cantera. Manu Sarabia ya se confirmó en Primera con diez goles, el donostiarra Argote también firmó su mejor temporada hasta el momento con una docena de tantos, Noriega se consolidó en el primer equipo con seis dianas en los 28 encuentros ligueros que disputó en ese curso. Una delantera que contaba con Dani como jugador estrella. El pequeño y habilidoso atacante era la principal baza ofensiva de los leones. Desde su posición de extremo derecho era toda una pesadilla para las defensas rivales. En esa temporada fue el máximo goleador del Athletic con 17 tantos. Además el equipo siguió incorporando nuevos valores: Sola, Endika, De La Fuente, Urtubi y Cedrún, portero que relevó en la portería al mítico Iribar, que abandonó la práctica activa del fútbol al final del curso anterior.

Una foto de Javier Clemente durante su etapa como jugador del Athletic.LA LLEGADA DEL ‘RUBIO DE BARAKALDO’. En la temporada 1980-81, Javier Clemente, ex jugador del Athletic, se hizo cargo del filial rojiblanco, que militaba en Segunda División B. El objetivo era el de ascender a Segunda. Estuvo cerca de conseguirlo. Acabó tercero de su grupo con un plantel joven en el que se encontraban: Zubizarreta, que disputó siete partidos en esa temporada, Mendilibar, Merino, Aspiazu, y algunos otros que también fueron entrando en los planes del primer equipo como los ya citados Cedrún, Urtubi, De La Fuente o Endika. Incluso también estaban los hermanos Salinas –Julio y Patxi- que estando en el equipo juvenil llegaron a debutar con el Bilbao Athletic.  

Un tercer puesto que le sirvió a Javier Clemente para hacerse con las riendas del primer equipo. Nadie conocía mejor a las nuevas promesas que el de Barakaldo. Por ello, parecía el técnico adecuado para un Athletic que estaba en plena transición y que veía como un grupo de jugadores nuevos procedentes del filial estaban llegando a la primera plantilla. Un hombre de la casa que quería recuperar la identidad del club. Como comentó en su presentación como técnico del primer equipo del Athletic, “quiero furia y garra y que cuando vayamos por ahí se nos espere con respeto y temor”. El entrenador más joven de Primera, en lugar de traer nuevos aires a la liga, pretendía recuperar el discurso de la garra para volver a hacer competitivo al Athletic.

En la decisión también pudo influir la experiencia donostiarra, es decir, de la Real Sociedad. La entidad txuri urdin había confiado su futuro a un hombre de la casa –Alberto Ormaetxea- y a los jugadores formados en su cantera. La receta del de Barakaldo no iba a diferir mucho de la aplicada por el eibarrés en el banquillo realista. En realidad, era la receta de la época. Fútbol sobrio, seguridad defensiva y, ante todo, ganar, por lo civil o por lo criminal que diría Luis Aragonés. Una defensa en línea, que no era habitual en la época, que para funcionar correctamente necesitaba de una gran presión en el centro del campo.  La mayor diferencia entre uno y otro pudo ser el mayor uso del envío en largo por parte del Athletic ya que la Real tocaba en el medio para buscar el espacio por el que abordar a su rival. Un gusto por el juego en largo que Clemente empezó a cultivar cuando pasó varias semanas en Inglaterra estudiando los métodos de trabajo y sistemas del Ipswich Town. En este apartado destacaba especialmente las diagonales que lanzaban Goikoetxea y Liceranzu desde el eje de la zaga. Dani y Argote eran los hombres de banda de la medular, pero buscaban constantemente el centro, dejando espacios para las incorporaciones de los laterales. Una fórmula en la que la estrategia, sobre todo los saques de esquina, cobraba un valor fundamental para Clemente, que aprovechó el talento sacador de Argote para explotar las cualidades rematadoras tanto de Goikoetxea como de Liceranzu. Un estilo no muy vistoso, pero eficaz, a pesar de algunas críticas de las que tuvo que defenderse el rubio de Barakaldo.

Javier Clemente y Alberto Ormaetxea, hablando antes de un partido.Javier Clemente, a la izquierda, junto con Alberto Ormaetxea antes de un partido.La mejora del Ahtletic con Clemente fue clara. Pasó de la novena posición a la cuarta, acabó a siete puntos de la Real Sociedad, aunque sus números en el apartado defensivo no fueron del todo satisfactorios. El Athletic encajó 41 tantos, más de uno por partido, pero, por el contrario, fue el segundo equipo que más goles marcó con 63. Con él también llegó el cambio en la portería. Clemente confió en un joven valor que en la temporada anterior había llegado al filial procedente del Alavés. Zubizarreta, que empezó la campaña con 20 años, disputó todos los partidos de la Liga, relegando al banquillo a Cedrún. También al primer equipo llegó Liceranzu, lateral izquierdo que había estado cedido en el Barakaldo y que iba a ser importante para Clemente y para la propia historia del Ahtletic. Esta temporada 81-82 supuso la reactivación del Athletic gracias a la consolidación de los nuevos valores del filial.

Una instantánea de la celebración de los jugadores del Athletic en la gabarra que lleva el nombre del club vizca�no.A POR EL CAMPEONATO. El nuevo entrenador había logrado transmitir al equipo el espíritu de lucha tradicional en los leones y había formado un bloque compacto que invitaba al optimismo en el botxo. Optimismo que, al igual que en el caso de la Real Sociedad, tampoco hacía presagiar la llegada de títulos a San Mamés. Las buenas sensaciones que despertaba el equipo, los dos triunfos ligueros de la Real Sociedad y el acabar la primera vuelta a un punto del Real Madrid y con tres de ventaja sobre el Barça de Schuster y Maradona, ilusionaban a la parroquia bilbaína. El Athletic estaba en una posición inmejorable para pelear por el campeonato. La mala noticia para los rojiblancos era que parecían estar un peldaño por debajo del Real Madrid o al menos esa sensación dejó el 2-4 logrado por el Real Madrid en San Mamés.

La segunda vuelta iba a ser un mano a mano entre vizcaínos y madrileños. La gran virtud de los leones iba a ser su solidez en San Mamés. Donde ganó todos los partidos excepto un empate [1-1 ante el Real Valladolid] y la citada derrota ante el Real Madrid. Además, aunque suene extraño y sirva para romper con el mito del amarrategui, el conjunto de Javier Clemente fue el máximo realizador del campeonato 82-83 con 71 goles, gracias a los 18 que logró Dani y a los 15 de Sarabia. Defensivamente, Clemente también encontró una zaga solvente que habitualmente estuvo compuesta por Urkiaga, Goikoetxea, Liceranzu y Núñez.  

El mano a mano entre rojiblancos y blancos también dio protagonismo al FC Barcelona. Al ambicioso proyecto culé, en el que además de Schuster y del recién llegado Maradona, que había costado 1.200 millones de las antiguas pesetas, también lucían el lobo Carrasco, los ex colchoneros Marcos Alonso y Julio Alberto, un centrocampista de oscuro trabajo como Víctor Muñoz que estaba respaldado por otro currante del balón como era Perico Alonso, que en esa temporada había abandonado Atocha para recalar en el cuadro blaugrana. Un ambicioso proyecto que comenzó con Udo Latek en el banquillo gracias al triunfo en la Recopa de 1982, pero la confianza de la directiva no era excesiva y cedió el puesto a Menotti en la tercera jornada de competición. A finales de enero, el Barça seguía siendo tercero pero estaba  a dos puntos del Madrid y a uno del Athletic. Al final, el equipo catalán no terminó de entrar en la puja por la cabeza, se mantuvo en una tercera plaza que acabó cediendo al Atlético de Madrid. El Barça se tuvo que conformar con la Copa de 1983, ganada por 2-1 al Real Madrid en La Romareda. La de Zaragoza no sería la única final que perdió el conjunto blanco en esa campaña. También cayó ante el Aberdeen en la final de la Recopa de 1983.

Portada de La Crónica del Norte de las celebraciones del t�tulo liguero de 1983El Barça iba a jugar un importante papel en la Liga. A finales de marzo recibió y venció al Real Madrid por 2-1, repitiendo el triunfo de la ida [0-2]. Maradona y Perico Alonso dieron la vuelta a un partido que se había complicado en la primera parte debido al gol del madridista Juanito. A falta de cuatro partidos para la conclusión de la liga, el cuadro blanco cedía el liderato al Athletic, que había ganado por 4-0 al Celta de Vigo en un partido que también dejó ver el primer gol de Julio Salinas en la categoría reina del fútbol nacional. La siguiente fecha del campeonato enfrentaba en el Bernabéu al Real Madrid con el Athletic de Bilbao, el título estaba en juego y el Barça andaba al acecho. Pero el conjunto culé besó la lona en Atocha [1-0] por lo que dejó escapar buena parte de sus opciones al título, aunque todavía le quedaba visitar San Mamés. El encuentro del Bernabéu se decidió a favor del Real Madrid por 2-0 [Portugal y Del Bosque]. Un paso atrás para los leones que no tenían tiempo para lamerse las heridas recibidas en su visita a la capital porque en la siguiente jornada jugaban contra el FC Barcelona. Ni los de Clemente ni los de Menotti podían permitirse una derrota. Una derrota significaba el adiós al título. Algo que parecía más grave en el caso de la entidad azulgrana debido a los fuertes desembolsos económicos que había realizado en los últimos años y al subcampeonato obtenido en el curso anterior. El Barça salió presionado a San Mamés y la presión aumentó en el primer minuto de juego tras el gol del león Dani. El partido era de gran equilibrio y emoción. Se iba a decidir a falta de 15 minutos para el final. Sarabia sustituyó a Noriega y marcó nada más pisar el césped. Un tanto que desconcertó a los azulgranas que recibieron otro a los cuatro minutos de nuevo de Dani. 3-0. El choque estaba encarrilado pero el Barça sacó la garra y puso la incertidumbre en la grada gracias a los tantos de Urbano [86’] y Maradona [89’]. Al final, 3-2, pero el Athletic seguía a un punto de un Real Madrid que había ganado por 0-3 en Las Palmas. 

Manu Sarabia, llorando tras ganar la Liga en el Insular de Las Palmas. En ese encuentro marcó dos goles. La ventaja de un punto llegó hasta la última jornada. Al Real Madrid le valía el empate en Valencia, pero visitaba a un conjunto que necesitaba un milagro para no perder la categoría. El conjunto blanco estaba cerca de la Liga y además estaba clasificado para la final de la Recopa y de la Copa del Rey. Alfredo Di Stéfano había formado un bloque competitivo, pero afirmaba en una tribuna abierta de El País que “no hemos logrado nada”.  Por su parte, Clemente estaba tranquilo. El que va por detrás siempre cuenta con ello. Es el ‘otro’ el que debe hacer sus deberes, por lo que cuenta con la presión. A pesar de la calma con la que el de Barakaldo encaró la semana decisiva, Clemente sabía que  el Athletic debía ganar y esperar que el equipo de un viejo conocido [Koldo Aguirre] diese la sorpresa en el Luis Casanova. Y la sorpresa se produjo en el minuto 39 cuando Tendillo batió al conjunto que dirigía Alfredo Di Estéfano. El Valencia necesitaba el triunfo. Durante toda la temporada había estado en el furgón de cola de la clasificación y la derrota podía enviarle a Segunda, categoría que todavía no conocía. El gol en Valencia ponía la Liga en bandeja al Athletic que jugaba en el Insular de Las Palmas. El choque no tuvo un buen inicio para los leones. En el minuto 3, De Andrés hacía el 1-0 en propia puerta. El Athletic no se puso nervioso. Sarabia igualó a los diez minutos y Dani hizo el 1-2 antes del descanso. Un tanto psicológico ya que los leones se marcharon a la caseta siendo campeones. Tendillo había adelantado al Valencia minutos antes al gol de Dani. Tras la reanudación, Sarabia sentenció con el tercero. A partir de aquí comenzó el festín del Athletic que se sabía y sentía campeón. Argote y Urtubi cerraron la cuenta mientras el Real Madrid era incapaz de empatar su partido. El Athletic volvía a ganar la Liga tras 27 años, lo que supuso un estallido de alegría en Bilbao y en toda Vizcaya. Los seguidores rojiblancos recibieron a sus jugadores como auténticos héroes. La afición aplaudió al plantel campeón que recorrió la ría en una gabarra llamada ‘Athletic’.

Once inicial que formó Javier Clemente para enfrentarse a la Real Sociedad en el último partido de temporada 1983-84.LA APUESTA. Los que hayan acudido al palco de San Mamés habrán podido ver a un león en el antepalco. León que esconde una peculiar historia. La primera jornada de competición de la liga 1983-84 era el día elegido para que el Athletic recibiese la copa de campeón de la edición anterior. En el palco estaba el presidente rojiblanco, Pedro Aurtenetxe. Allí también estaba otro presidente, en este caso el del Alavés, Gonzalo Antón. El máximo dirigente de la entidad vitoriana cruzó una apuesta con el de la vizcaína. El mandatario alavesista se jugaba un león disecado de su colección particular a que el Athletic no iba a renovar el título de Liga conseguido en la campaña anterior. Se equivocó y hubo bilbainada por partida doble. Liga y Copa. El séptimo doblete en la historia del Athletic.

GOIKOETXEA Y LAS ESTRELLAS DE BARÇA. La cuarta fecha del campeonato deparó un atractivo FC Barcelona-Athletic de Bilbao en el Camp Nou que se iba a disputar en una fecha festiva en la ciudad condal, el día de la Mercé. El partido fue la revancha del Barça. 4-0. Pero, sobre todo, el encuentro será recordado por la entrada de Goikoetxea a Maradona. El expeditivo central vizcaíno envió al dique seco al argentino durante tres meses. Con esta entrada, el jugador del Athletic ratificó la fama de central duro que tenía desde que dos temporadas antes había lesionado a otra estrella culé: Bernd Schuster, que tras jugar ante el Athletic se perdió todos los encuentros ligueros desde finales de diciembre.

Goikoetxea fracturó el tobillo izquierdo y rompió el ligamento a Maradona. Se habó de ocho meses de recuperación pero al final regresó con el año nuevo. El ‘10’ volvió a los terrenos de juego en la primera jornada de la segunda vuelta marcando dos goles al Sevilla. Por su parte, el central fue sancionado por 18 partidos, que quedaron en diez tras una rebaja del Comité de Apelación. Una segunda vuelta que tampoco disputaría al completo ya que tras el triunfo por 1-2 en el Santiago Bernabéu cayó lesionado y se perdió un mes.Andoni Goikoetxea, celebrando un gol conseguido ante el Real Madrid. Andoni Goikoetxea, celebrando un gol ante el Real Madrid.Maradona se estaba convirtiendo en el jugador más importante de la Liga. Sus actuaciones le habían hecho ganarse el respeto y, en cierta medida, el miedo de sus rivales. Por ello, Clemente puso a su mejor hombre sobre el astro argentino. Cuando Goikoetxea eliminó a Maradona, el Barça ya ganaba 2-0 [Perico Alonso y Julio Alberto] y antes del final del partido, los dos extremos culés –Marcos Alonso y Carrasco- firmaron otras dos dianas que pusieron en el marcador el 4-0 final. Los cuatro goles encajados en el Camp Nou supusieron la mayor goleada recibida en la temporada 1983-84. En ese curso, los leones de Clemente dieron un paso adelante en defensa y fueron la segunda zaga menos goleada, por detrás de la azulgrana, con 30 tantos recibidos. El Athletic no tuvo tiempo para lamentar la derrota en Barcelona. Entre semana recibía a Lech Poznan polaco y tenía que remontar el 2-0 adverso cosechado en la idea de esta eliminatoria de Copa de Europa. Goikoetxea, Sola –de penalti-, Noriega y Urkiaga marcaron los cuatro goles de la clasificación rojiblanca. El próximo rival iba a ser el Liverpool. El conjunto de Anfield, que dos años antes había sido Campeón de Europa tras derrotar al Real Madrid en París, era uno de los grandes del continente. El Athletic arrancó un 0-0 en la ida en Anfield, lo que le daba muchas posibilidades de clasificarse  en choque de vuelta que se disputó en San Mamés. Opciones de clasificación que se esfumaron con el tanto que Ian Rush logró en el minuto 66. El Athletic fue eliminado por el Liverpool que, a la postre, terminaría ganando la Copa de Europa tras derrotar en los penaltis a la Roma en el Olímpico de la capital italiana.

Tras la eliminación europea el Athletic tenía que poner la cabeza en una Liga que no arrancó bien para los leones. Los rojiblancos presentaban unos pobres números en las nueve jornadas que se habían disputado. Ocho puntos y la undécima plaza era el bagaje del campeón. La reacción comenzó cuatro días después de la eliminación europea. Logrando un 4-1 ante el Real Murcia y un 2-2 en El Molinón. El segundo gol local fue el último que encajó el Athletic hasta enero. Ocho partidos, de los que ganó seis, y 801 minutos sin encajar un tanto. El Athletic recuperó la fe gracias a su sobriedad defensiva. Sobriedad defensiva que en mitad de esta racha había permitido a los leones salir con un punto [0-0] de la siempre complicada visita al Santiago Bernabéu. En tres temporadas el Athletic había pasado de encajar siete goles en la capital a marcharse con la meta a cero. El trabajo de Clemente era incuestionable.  

Manu Sarabia en un lance del juego ante M�chel y Camacho, en el suelo.La racha había llevado al Athletic al liderato pero los rojiblancos iban a sufrir una pájara en el peor momento. Tras el 1-2 de Salamanca, el Athletic recibía en San Mamés al FC Barcelona. El morbo estaba servido. Maradona volvía a verse las caras con Goikoetxea y el Athletic quería revancha del 4-0 encajado en la primera vuelta. Pero la revancha fue para el argentino, que con dos goles conquistó La Catedral y dio el triunfo a un Barça que se situaba a cuatro puntos de los bilbaínos y a tres del Real Madrid. La derrota en San Mamés ante el Barça fue encadenada con otro tropiezo. Esta vez en el Manzanares. El Atleti ganó gracias a un solitario tanto de Hugo SánchezEl Real Madrid era líder y el Barça se situaba a tres puntos de la cabeza. Los dos grandes del fútbol español necesitaban el título liguero. Los culés tenían más presión ya que llevaban sin ganar una Liga desde 1974 mientras que el último título blanco fue el de 1980.

La inversión había sido grande en el club de la ciudad condal. Las Recopas de 1979 y 1982 así como las Copas de 1981 y 1983 y la Copa de la Liga de 1983 sabían a poco. La Liga era necesaria. El Real Madrid entró vestido de líder al tramo decisivo del campeonato. Faltaban diez jornadas para el final, los blancos tenían dos puntos de renta sobre los leones y cuatro respecto a los azulgranas. El Bernabéu iba a ser escenario de un duelo de crucial importancia para el título. El Barça llegaba a Madrid en la jornada vigésimo quinta con la imperiosa necesidad de ganar. La derrota le alejaba a seis puntos de la primera posición a falta de nueve partidos por jugar. Rojo adelantó al Barça, pero su gol no sirvió de nada porque Bernardo y Santillana propiciaron la remontada madridista.  

Stielike, durante su etapa en el Real Madrid.El conjunto blanco parecía lanzado hacia el título pero sufrió un importante revés en la siguiente jornada. Era el derbi madrileño y el Atleti, que había arrebatado la tercera posición al Barça, quería un triunfo que le podía meter de lleno en la pelea por la Liga. Y así fue. Hugo Sánchez, de penalti, hizo el 1-0 definitivo. Las dos jornadas siguientes no fueron nada propicias para los intereses madridistas. Sendos empates ante Sevilla –en casa- y Osasuna –fuera- permitieron al Athletic dar caza al Real Madrid. Los dos estaban empatados a 38 puntos. Con tres de ventaja sobre el Barça y cuatro sobre el Atleti. Con esta igualdad a puntos el duelo de San Mamés a falta de cinco partidos para la conclusión del campeonato se antojaba más que decisivo. El encuentro terminó 2-1. Stilieke adelantó a los blancos mientras que Goikoetxea y Dani, quien había sufrido una lesión que le apartó del equipo hasta el mes de febrero, logró un tanto decisivo para la suerte del campeonato al enviar a la red un mal despeje del cancerbero madridista. El 2-1 permitía al Athletic de Bilbao tener el gol-average a favor en caso de empate a puntos.  

Tres días después se iba a jugar otro encuentro entre estos equipos. Esta vez en el Santiago Bernabéu. La Copa había emparejado a Real Madrid y Athletic de Bilbao en una de las semifinales. Los leones volvería a golpear al  conjunto blanco. Un gol de penalti de Urtubi dio una ventaja mínima [0-1] para encarar la vuelta. El partido de San Mamés concluyó con el mismo resultado que el del Santiago Bernabéu, es decir, con 0-1 gracias al tanto de Pineda. Los penaltis clasificaron al Athletic para la final de Copa, en la que iba a encontrarse con el FC Barcelona.Dani fue uno de los jugadores clave en el Athletic de finales de los 70 y primeros 80.En la Liga, la alegría no le duró mucho al Athletic ya que cayó en la siguiente jornada. 2-0 en su visita al Betis. Volvía la igualdad ya que el Real Madrid había ganado su partido. Y el Barça se situaba a un punto de los líderes. La siguiente jornada no varió nada. Al Athletic le tocaba viajar a Valencia en Semana Santa. Dani iba a volver a ser el protagonista del partido. Con 0-0 en el marcador, y 13 minutos por jugar, demostró su olfato goleador. Armó rápidamente la pierna en la frontal, realizó un disparo que tocó en un jugador local para acabar en el fon de la red. García Pitarch hizo el 1-1 en el minuto 80 pero, de nuevo, Dani iba a ser decisivo. El genial jugador se escapó por la banda derecha, puso el centro al segundo palo, donde Noriega hizo el tanto del triunfo rojiblanco. La Liga estaba casi en el bolsillo pero había que ganar el último partido en San Mamés. El rival, la Real Sociedad. Situación inversa a la del último encuentro de la Liga de 1982. Real Madrid y Barcelona estaban al acecho.


EL DERBI DECISIVO.
La Catedral registró un lleno hasta la bandera, como se decía por entonces, ya que palpaba la importancia de esta cita histórica. La mayoría de los seguidores rojiblancos no habían podido disfrutar del último partido de la temporada anterior ya que se disputó en Las Palmas por lo que querían ver este partido que podía dar la segunda Liga consecutiva al equipo de Javier Clemente. El rubio de Barakaldo alineó al siguiente once inicial para recibir a la Real Sociedad: Zubizarreta, Urkiaga, Goikoetxea, Liceranzu, De la Fuente (Patxi Salinas, 33’), De Andrés, Sola, Urtubi, Dani, Noriega (Sarabia, 59’) y Argote. Enfrente, Alberto Ormaetxea formó con Arkonada, Sagarzazu, Górriz, Gajate, Celayeta, Zubillaga, Zamora (Diego Álvarez, 81’), Larrañaga, Uralde, López Ufarte y Begiristain.

Gol de Liceranzu que puso el 2-1 en el último partido de la Liga de 1984. Era el gol 3.000 del Athletic en Primera y el tanto que permitió al Athletic revalidar el t�tulo liguero de 1983.El encuentro no pudo comenzar mejor. Minuto 18 y gol de Liceranzu, su sexto de la temporada cifra más que meritoria para un defensa. El gol también demostró el poderío aéreo y la pegada rojiblanca en el juego de estrategia. Los zagueros vizcaínos contribuyeron a esta pegada. Además de Liceranzu, Goikoetxea también marcó dos goles ese año, uno de ellos en el decisivo triunfo ante el Real Madrid en San Mamés . Este tanto de Liceranzu quitaba esperanzas al FC Barcelona, que por mediación de Rojo ya se había adelantado en el Manzanares. Por su parte, el Real Madrid estaba empatando en Sarriá. Al poco de marcar Liceranzu, las radios informaban sobre el segundo gol del Barça ante el Atleti. Carrasco había hecho el 0-2, la victoria parecía encarrilada. El Barça era el que más difícil lo tenía ya que necesitaba ganar y esperar que tanto Athletic como Real Madrid no lo hiciesen. La tarde se arregló para los culés en el minuto 68 porque Uralde acaba de igualar en San Mamés. La euforia azulgrana no duró mucho. En el 69, Butragueño, de penalti, adelantaba al Real Madrid ante el Español. El Athletic estaba contra las cuerdas. Necesitaba un gol para revalidar el título de Liga. El encuentro de San Mamés entraba en la recta final Liceranzu cabeceaba a la red una falta lateral. Era su séptimo gol de la temporada y el tanto 3.000 de la historia del Athletic. Un tanto también histórico porque valíaun título. El segundo de la era Clemente.

Los jugadores del Athletic con la Copa de 1984.RENCILLAS Y PATADAS. El último encuentro de la temporada iba a ser, como es habitual, la final de Copa. El Santiago Bernabéu volvía a ser el escenario elegido para dirimir el nombre del Campeón de España. Athletic y FC Barcelona iban a jugarse en tercer título de la campaña después de medir fuerzas en la Supercopa, que acabó en las vitrinas azulgranas, y en la Liga. El Barça llegaba muy presionado. El conjunto blaugrana necesitaba la Copa para evitar que la campaña fuese un fracaso. Menotti parecía que no iba a continuar en el banquillo, pero, tal vez, un triunfo cambiase la opinión de la directiva catalana. Pero, a pesar de la presión y de la necesidad de victoria, el Barça era el favorito ya que había ganado al Athletic en tres de los cuatro partidos que habían disputado en esa temporada. La única victoria rojiblanca se produjo en la vuelta de la Supercopa disputado en el Nou Camp. Un gol de Endika dio el triunfo al Athletic, pero la victoria no le sirvió de nada ya que había caído por 1-3 en San Mamés.

Las jornadas previas contribuyeron a aumentar la tensión que rodeó al encuentro. En este capítulo destacaron las declaraciones cruzadas de Maradona y Clemente. El argentino, seguramente dolido todavía por la lesión de Goikoetxea, critió al conjunto rojiblanco y el de Barakaldo salió en defensa de los suyos. El caso que el pique contribuyó a aumentar la expectación que rodeó al choque. El bicampeón de Liga ante uno de los equipos más importantes del continente europeo que defendía el título copero que había logrado en la campaña anterior. Once canteranos vascos contra los rutilantes Schuster y Maradona. Tradición y cantera vs ambición y talonario. Por ello no es de estrañar que más de 45.000 seguidores del Athletic se trasladasen a Madrid para presenciar el partido o que el precio en la reventa de una entrada en Tribuna rondase las 30.000 pesetas de la época. Ni el Festival de Eurovision, que coincidía con la segunda parte del encuentro, impidió que el choque fuese uno de los más seguidos de la década.

De Andrés agarra por el cuello a Maradona durante la tangana que se desencadenó a la conclusión de la final de Copa de 1984. Javier Clemente alineó un once bastante defensivo. Zubizarreta, Urkiaga, Liceranzu, Goikoetxea, Núñez, Patxi Salinas, De Andrés, Urtubi, Dani, Endika y Argote. Volvía a relegar al banquillo a Manu Sarabia, dejando entrever la disputa que había entre el técnico y el delantero. El partido, como es de dominio público, fue muy bronco. El FC Barcelona estaba picado con el Athletic. Probablemente el hecho de que una plantilla de chavales vascos arrebatase la Liga por dos ocasiones a uno de los planteles más caros de la época jugó un papel importante en este pique. Pero, sobre todo, las lesiones de Goikoetxea a Maradona y Schuster tuvieron un papel crucial en la batalla en la que se convirtió el encuentro durante y después de su conclusión. Un gol de Endika dio al Athletic su vigésimo cuarta Copa. Todo lo que aconteció tras el tanto del Athletic fue una batalla y sus imágenes están presentes en la memoria de todos los aficionados de la época e incluso en la de los más jóvenes. El partido fue bronco. Lleno de malos modos y fatales entradas, capítulo en el que destacó de manera especial Bernd Schuster. A la conclusión, Maradona propinó un rodillazo a Sola y Migueli hizo honor a su apelativo de tarzán en la posterior tangana que se desencadenó sobre el césped del Santiago Bernabéu.


Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 12 de febrero de 2008.

Fuentes: Athletic Club de Bilbao, AupaAthletic.com, Liga de Fútbol Profesional, Wikipedia, El País y Marca.

Fotografías: La mayoría de las fotografías han sido extraídas de la galería de ‘fotografías históricas’ de la web www.aupaathletic.com

Vídeos: YouTube (especial agradecimiento a los usuarios messerschmitt asimik  y mesqueunclub1899 ).

Hilo musical: El segundo recopilatorio de cosecha propia que próximamente sonará en el bar Los Molinos de Guadalajara. 140 canciones. Algunos grupos: Iggy Pop, the Who, Pixies, the Seeds, Rolling Stones, Jefferson Airplane, Stone Temple Pilots, Kool & the Gang, David Bowie, the Clash, Tom Petty, Bad Religion, the Slackers, Ocean Colour Scene, Herbie Hankcock, Kula Shaker, the Star Spangles, Black Rebel Motorcycle Club, Joe Jackson, the Specials….. and many more!!!

Las cuatro ligas vascas [Parte I: La Real de Ormaetxea]

febrero 10, 2008

Los primeros años de la década de los 80 significaron el regreso del dominio del fútbol vasco. Cuatro Ligas, dos para la Real Sociedad y otras tantas para el Athletic Club de Bilbao, reverdecieron los viejos éxitos del balompié euskaldun. Hasta el título liguero del club donostiarra, la sequía se extendía desde la campaña 1955-56, en la que el Athletic conquistó su sexta liga. Un sequía de títulos ligueros más grave aún si cabe al tener en cuenta que el fútbol vasco había dominado el primer tercio del siglo XX hasta la Guerra Civil. Un total de 16 campeonatos de España, nombre por el que se conocía a la actual Copa del Rey, desde 1902 hasta 1929, fecha en la que se disputó la primera Liga. A este dominio hay que añadir otras cuatro copas que logró el Athletic en la década de los 30 antes del inicio de la Guerra Civil. Pero el impacto vasco no sólo fue a nivel de resultados ya que incluso llegó a crear un estilo de juego. Un estilo similar al del fútbol de las islas, en buena parte también debido al estado embarrado de los campos del norte peninsular, que provocó que con la llegada del profesionalismo al fútbol patrio los clubes de todo el país incorporasen a jugadores vascos para ser competitivos y que buena parte de la selección nacional estuviese compuesta por jugadores de esta comunidad. Algo que también sucedió durante y después de la conquista de las cuatro ligas vascas.

Kortabarr�a e Iribar portando la ikurriña en el derbi de diciembre de 1976 celebrado en Atocha (San Sebastián).

PRIMEROS INDICIOS. Las década de los 60 no fue fructífera para el fútbol vasco. De hecho, en la élite nacional tan sólo contaba con la presencia del Athletic Club de Bilbao. El conjunto vizcaíno consiguió la copa de 1969 y reedito este título en 1973, pero no ganaba la Liga desde 1956. Tan sólo estuvo dentro de la disputa por el campeonato en la temporada 69-70, en la que quedó un punto por debajo del Atlético de Madrid. Esa geneación de leones también logró la Copa de 1973 y alguno de ellos, como Iribar, Gisasola, Lasa, Villar o Chechu Rojo, junto con algunos nuevos valores como Andoni Goikoetxea, Dani, Amorrortu, Alexanco y el repescado Irureta, llevaron al Athletic Club a la final de la Copa de la Uefa de 1977. Dando las primeras muestras de que el fútbol vasco estaba de vuelta.

El cuadro rojiblanco, tras eliminar Ujpest Dozsa húngaro y al Basel suizo, le tocó enfrentarse con el Milan en octavos de final. Los leones supieron rehacerse del gol que Fabio Capello marcó en el minuto 29 para derrotar a los rossoneri por 4-1, gracias a los tantos de Dani –dos, uno de ellos de penalti- y Carlos –dos-. Especialmente importantes fueron los dos goles logrados por los bilbaínos en los últimos diez minutos. El conjunto de Koldo Aguirre se presentaba en la capital lombarda con un colchón de tres goles, pero el encuentro de vuelta no fue nada fácil. Calloni, en el minuto 83 y de penalti, hacía el 3-0 que eliminaba a los leones pero Madariaga, en el minuto 88, transformó una pena máxima que dio el pase a los bilbaínos. La empresa en cuartos de final tampoco iba a ser fácil ya que al Athletic le iba a tocar medir fuerzas con el FC Barcelona de Cruyff y Neeskens. En la ida en San Mamés, al Athletic le tocó remontar el tanto inicial de Asensi para llevar una renta mínima (2-1) al choque de vuelta en el Nou Camp. El encuentro fue un duelo goleador entre Cruyff e Irureta. El de Irún adelantó en dos ocasiones a los leones, pero el holandés puso sendas réplicas. Al final, el Athletic se clasificó para las semifinales donde se iba a enfrentar con el Racing White Molenbeek belga. El 1-1 logrado en la ida sirvió para clasificar al Athletic Club a su primera final europea.

Iribar saludando al capitán de la Juventus antes del sorteo inicial del partido de ida de la final de la Uefa de 1977 disputado en el Comunale de Tur�n el 4 de mayo.
La final, a partido de ida y vuelta, iba a exigir a los leones imponerse a todo un clásico del calcio: la Juventus de Turín, que entrenaba Giovanni Trapatoni y que contaba con un equipo potente donde destacaban Zoff, Scirea, Cuccureddu, Gentille, Tardelli, Bennetti y Bettega. Todos ellos, una temporada después, formaron parte del combinado italiano que alcanzó las semifinales de la Copa del Mundo de Argentina y ganaron dos Ligas consecutivas con la Juventus (76-77 y 77-78). La ida se disputó en el Comunale turinés. Un solitario gol de Tardelli dio ventaja a la Vecchia Signora para el duelo de vuelta en San Mamés. La Catedral registró un gran lleno y un mejor ambiente para empujar a los leones hacia su primer título europeo pero la gesta no fue posible. Bettega adelantó a los transalpinos nada más comenzar el choque. El Athletic se veía otra vez en la obligación de remontar el partido para tener esperanzas de alcanzar el título. Irureta respondió al gol de Bettega con un tanto en el minuto 11 y Carlos llevó la emoción a la final con una diana en el 77, pero faltó un tanto más. La Uefa se fue a Turín. Once inicial del Athletic en el partido de vuelta de la final de la Copa de la Uefa de 1977 disputado el 18 de mayo en San Mamés (Bilbao).La temporada rojiblanca iba a terminar con otra final perdida. La de Copa ante el Real Betis. 2-2 al termino de 120 minutos y derrota por penaltis, con el famoso penalti de Esnaola. Estas dos finales, la de la Uefa y la de la Copa, fueron una llamada de atención sobre la reactivación del fútbol vasco aunque, en realidad, el Athletic de Bilbao que iba a conquistar las dos Ligas iba a ser muy diferente a este equipo de finales de los 70. Eso sí, tres jugadores que militaban en la plantilla que alcanzó al final de la Uefa iban a ser muy importantes en el esquema de Javier Clemente: Andoni Goikoetxea, Dani y Manu Sarabia, que en la campaña 76-77 hizo su debut con el primer equipo. Alberto Ormaetxea, técnico de la Real Sociedad desde la temporada 1977-78 hasta la 1984-85.
EL SEPTENIO DE ORMAETXEA.
La temporada posterior a que el Athletic llegase a la final de la Uefa iba a ser importante en el conjunto vecino y rival de los leones. En verano, la Real Sociedad decidió relevar a José Antonio Irulegui como entrenador y en su lugar puso a Alberto Ormaextea. Un ex jugador del club, que había sido importante en el ascenso txuri urdin a Primera en el año 1964, que nada más colgar las botas se había hecho cargo del banquillo del Eibar. Un entrenador muy de la escuela vasca. Serio, llegó a declarar a El País que: “no me río, porque en esta profesión no te puedes reír de nadie”, implantó una dinámica de trabajo en la Real que llevó al club donostiarra a unos éxitos inimaginables una década antes. Probablemente su filosofía futbolística quedó retratada en esa misma entrevista de 1982 con Javier Martín. “Yo no quiero balas ni vagos. Quiero trabajadores, no futbolistas de una jugada genial para que los espectadores les saquen el pañuelo. El público vive esa jugada, pero el equipo no.  El público no se acuerda de las 99 jugadas falladas por intentar una genial, y la crítica tampoco. La crítica es superficial. Lo comprendo, porque desconoce las órdenes del entrenador, y no se da cuenta del trabajador silencioso, del que cubre los huecos del genial. Es muy diferente el fútbol del espectador y el de la crítica, al fútbol profesional. Aquellos quieren el espectáculo, el profesional la victoria. Hay que ganar como sea, aunque sea aburriendo, el que hace números circenses es, generalmente, a costa del equipo”. Por lo tanto, la receta del eibarrés estaba compuesta por trabajo, trabajo y más trabajo. Por ello, no resulta complicado entender que su rocoso y serio equipo, que a penas hacía concesiones a la galería, despertase admiración en todo el país pero cierto recelo en el propio San Sebastián. Probablemente, muchos de los que estén leyendo este artículo han podido oír la frase de “la Real ganó dos Ligas pesar a Ormaextea”. El caso es que Alberto Ormaetxea perteneció a ese grupo de técnicos que pasan por los banquillos sin alzar la voz sin llamar la atención por sus declaraciones ya que el eibarrés donde hablaba alto y claro no era en las salas de prensa, por entonces mucho menos abundantes que en la actualidad, sino en el campo de entrenamiento.

AL ESTILO IRIBAR. Mientras en Bilbao Iribar apuraba sus últimos años como profesional, en San Sebastián comenzaba a dar sus primeros pasos un joven y avezado cancerbero donostiarra. Luis Miguel Arconada ya había disputado su primera temporada como titular en el curso en el que Ormaetxea fue segundo de a bordo de Irulegui. Con el de San Sebastián, la Real encontró un seguro de vida, como el Athletic con Iribar. Un portero que intimidaba a sus rivales debido a su seguridad bajo los palos y que se convirtió en el capitán de una generación de futbolistas que iba a llevar a la Real Sociedad a la cúspide del fútbol español. Tal vez su leyenda pudo haber sido mayor si no hubiera mediado el incidente de El Parque de los Príncipes que demostró que el cancerbero de la Real era terrenal. Arconada, portero de la Real Sociedad durante la etapa más gloriosa de la entidad donostiarra.Alberto Ormaetxea conocía al club y sabía que dependía de la cantera, es decir, del Sanse para mantenerse en el puesto. En su primera temporada, el eibarrés subió al primer equipo a Perico Alonso y a Gajate, mientras que otorgó su confianza a una serie de jugadores que ya estaban en plantilla, pero cuyo mejor fútbol estaba por llegar. Era el caso de Arconada, Satrustegui, Zamora y López Ufarte. El devenir txuri urdin en Liga no fue para lanzar cohetes, acabó en undécima posición –el mismo puesto que en el último año de Irulegui-, pero realizó un gran torneo del K.O. Tras eliminar a Acero, Toledo, Xerez, Real Madrid y Valencia, la Real Sociedad se enfrentó en semifinales al Barça de Cruyff. La ida acabó 0-0. En la vuelta, Iriarte adelantó al conjunto vasco, pero Migueli y Rexach remontaron el encuentro y dieron el pase a la final a un conjunto blaugrana que terminaría siendo el campeón tras imponerse (3-1) a Las Palmas.

La Copa dio a Ormaetxea el crédito suficiente para seguir dirigiendo a un equipo que poco a poco se iba adaptando a los planteamientos de su técnico e iba creciendo como conjunto. Este crecimiento se manifestó en las últimas jornadas del campeonato liguero de 1979. Tan sólo perdió uno de los últimos diez partidos de Liga, con triunfo incluido en el Nou Camp por 1-3, que le valió para alcanzar la cuarta posición y disputar la Uefa en el curso siguiente. A pesar de ello, el cuadro de Ormaetxea acabó a seis puntos del campeón –Real Madrid- aunque tan sólo a dos de la segunda posición –Sporting de Gijón-.

La temporada 79-80 iba a ser la de la consolidación definitiva del proyecto de Alberto Ormaetxea. En su tercer año como entrenador se estrenaba en Europa, aunque el rival en la primera eliminatoria no pudo ser más complicado: el Inter. 3-0 en San Siro aunque Satrústegui, con dos goles, a punto estuvo de igualar al eliminatoria en Atocha. Así pues, las esperanzas txuri urdines de realizar una buena temporada volvieron a depositarse en el campeonato de la regularidad. Y lo de buena temporada se quedó corto. La Real Sociedad estableció un nuevo récord de imbatilidad, que sigue vigente, al permanecer invicto durante las 32 primeras jornadas de las 34 de las que constaba la Liga. Pero, precisamente, su primera y única derrota de la temporada, cosechada en Nervión ante el Sevilla por 2-1, privó a los de Ormaetxea del título liguero. El Real Madrid de Vujadin Boskov se cruzó en el camino donostiarra y entonó el alirón tras vencer por 3-1 al Athletic de Bilbao en el Bernabéu en el último compromiso del curso. A pesar del sinsabor que dejó el no conseguir una Liga que la Real acarició durante buena parte del campeonato, todo lo demás fueron buenas noticias para Alberto Ormaetxea. Había formado un equipo competitivo en el que se había consolidado el defensa navarro Celayeta [fallecido ayer sábado] y en el que hizo debutar a dos jugadores que iban a tener un papel relevante en la Real Sociedad de los primeros años 80. Se trataba del central irundarra Alberto Górriz, que es el jugador que más veces ha vestido la zamarra txuri urdin,  y del delantero centro vitoriano Pello Uralde. Esa política de sacar a jóvenes valores del filial también llevó a Ormaetxea a incorporar al primer equipo durante la temporada siguiente a Jose Mari Bakero, que con 17 años en la campaña de la primera Liga de la Real Sociedad jugó en 27 encuentros aunque en casi todos ellos saliendo desde el banquillo, y al azpeitarra Juan Antonio Larragaña, que en el Sanse había destacado como centrocampista aunque posteriormente fue reconvertido a líbero por Ormaextea aunque su participación en el primer título fue testimonial ya que disputó nueve partidos, pero estuvo presente en el encuentro en El Molinón.Once inicial que empató (2-2) en El Molinón y dio la primera Liga a la Real Sociedad el 25 de abril de 1981.
PRESIÓN PARA ORMAETXEA. Es cierto que a nadie la amarga un dulce. Lo peor es cuando el dulce empalaga y hace perder la perspectiva a los aficionados. Algo similar  debió pensar Alberto Ormaetxea durante su siguiente temporada en el banquillo de Atocha. La primera vuelta del cuadro donostiarra fue decepcionante para buena parte de la afición txuri urdin. Cinco derrotas –Valencia, Hércules, Real Madrid, Almería y Sporting de Gijón en Atocha- en la primera vuelta, es decir, en los primeros 17 partidos de temporada. La Real Sociedad era cuarta a siete puntos de un Atlético de Madrid que apuntaba al título ya que tenía tres puntos de renta sobre el segundo –Valencia-, seis sobre el Barça –tercero-, y ocho sobre el Real Madrid de Boskov que ocupaba una discreta sexta posición. Un Real Madrid, el de los garcías, que estaba más pendiente de la Copa de Europa, a la cuál llegó a la final que perdería ante el Liverpool [0-1], que de la Liga, aunque iba a reaccionar en la segunda vuelta de campeonato al igual que lo hizo la Real Sociedad.

El Atlético de Madrid, el de los Arteche, Rubén Cano, Dirceu, Julio Alberto, Ruiz, y Marcos Alonso, no tuvo un buen inicio de segunda vuelta. Derrota en Almería en la vigésima jornada [2-1) a las que se le unieron la de la vigésimo segunda en San Mamés [3-1] y el 0-4 logrado por el Betis en el Vicente Calderón en la siguiente fecha del calendario. De esta manera, los colchoneros se presentaron con dos puntos de ventaja sobre el FC Barcelona, que era segundo, en el partido que les iba a enfrentar en el Manzanares a falta de ocho jornadas para la conclusión. Un gol de Marcos acercaba a los rojiblancos al título. Cuatro puntos sobre el Barça, seis sobre Sporting, Real Sociedad y Valencia, y ocho respecto al Betis y al Real Madrid.

Por su parte, Alberto Ormaetxea no vivía un buen momento. El 2-0 cosechado en Barcelona en la jornada 24 prácticamente les descartaba de la lucha por el título y relegaba a los guipuzcoanos a pelear por la clasificación para la Copa de la Uefa. La afición de Atocha criticaba el juego rácano de los de Ormaetxea y no dudaba en silbar a sus jugadores. Pero esa derrota en el Nou Camp ante el cojunto que dirigía Helenio Herrera fue la última de la Real Sociedad que encarriló siete victorias y un empate que le llevaron a alcanzar el liderato a falta de dos jornadas. En esta racha batió al Real Madrid por 3-1 en San Sebastián. La Real Sociedad fue tremendamente superior a un conjunto blanco que había tomado aire en la Liga gracias al desplome que sufrió el Atlético de Madrid, que sumó 15 puntos de los 34 posibles en la segunda vuelta, y el FC Barcelona, que tan sólo ganó dos de los últimos ocho partidos. El desplome azulgrana en buena medida se debió al secuestro de Quini. El asturiano se perdió seis encuentros desde que el 1 de marzo fuese secuestrado tras ganar al Hércules [6-0] y sus afectados compañeros tan sólo pudieron sumar un punto.

Los jugadores de la Real Sociedad celebrando uno de los goles conseguidos en El Molinón.A falta de dos jornadas el campeonato estaba sumamente emocionante. La Real Sociedad era líder con un punto de renta sobre el Real Madrid y Atlético de Madrid, que se enfrentaban en el Santiago Bernabéu, y dos respecto a Valencia y FC Barcelona. El derbi madrileño favorecía a la Real Sociedad que iba a ver como uno de los dos equipos quedaba descartado para el título siempre y cuando los txuri urdines venciesen al Espanyol en Atocha. La jornada no se pudo saldar mejor para la Real. Derrotas de FC Barcelona y Valencia, por lo que ambos quedaban descartados, triunfo blanco por la mínima [2-1] y victoria sufrida en Atocha ante el Espanyol. Satrústegui e Idígoras dieron la vuelta al tanto inicial de Marañón.  La Real Sociedad iba a afrontar el partido más importante de su historia el domingo 26 de abril de 1981. Lo haría en El Molinón gijonés donde el Sporting quería cerrar con victoria una buena temporada que tendría como colofón la final de Copa que iba a disputar en el Vicente Calderón ante el FC Barcelona.

CITA CON LA HISTORIA. El cuadro asturiano vivía sus mejores momentos, pero la Real Sociedad tenía una cita con la historia. Alberto Ormaetxea alineó en El Molinón al siguiente once inicial: Arconada, Celayeta, Górriz, Kortabarría, Olaizola, Diego Álvarez, Perico Alonso, Zamora, Idígoras, Satrústegui y López Ufarte. Un once que también significaba el triunfo de la cantera txuri urdin. Nueve de los once componentes, todos a excepción de López Ufarte, que se había formado en las filas del Real Unión de Irún, y de Diego Álvarez, que procedía del Eibar, se habían formado en las categorías inferiores de la Real Sociedad. Incluso los dos suplentes que saltaron al césped de El Molinón, José Mari Bakero y Larrañaga, también eran productos del Sanse. En realidad, el éxito de la Real Sociedad supuso el éxito tanto de la cantera txuri urdin como de la guipuzcoana.Los cálculos eran claros. La Real Sociedad necesitaba un punto para ser campeón siempre que el Real Madrid solventase con victoria su compromiso en Valladolid. La empresa parecía más fácil para los blancos que para los blanquiazules. La tarde no pudo empezar de mejor manera para los de San Sebastián. En el minuto 7, Kortabarría transformaba un penalti que adelantaba a la Real Sociedad, pero todo se iba a torcer al borde del descanso. Mesa hacía el 1-1 en Gijón mientras Santilla adelantaba al Real Madrid. Un gol sportinguista daba la Liga a los blancos. Y llegó el gol sportinguista. Lo hizo, de nuevo, Mesa en el primer minuto de la reanudación. La Liga parecía tomar la dirección a Chamartín. La Real necesitaba un gol. La tarde se arreglaba para los txuri urdines cuando Pepe Moré empató el duelo de Valladolid. Todo volvía a depender de un gol, pero esta vez de un gol del Real Madrid. Y llegó por partida doble. Santilla y Stilieke en la recta final sentenciaron el encuentro en Pucela. La Real volvía a necesitar un gol. Los de Ormaetxea volvían a ver los fantasmas que impidieron el título en la temporada anterior y volvían a ver a los blancos celebrar una Liga que habían  acariciado con las manos. Juanito cumplía su promesa y estaba en la mitad de su paseo de rodillas sobre el campo vallisoletano cuando los locutores radiofónicos cantaron gol en El Molinón. Zamora, en la prolongación, acaba de hacer el 2-2 que daba el título a la Real Sociedad.

La plantilla que alzó el t�tulo de 1982 posando con la copa de la Liga de la edición anterior.

SEGUNDA LIGA.
Lo cierto es que las dos campañas que había firmado la Real Sociedad de Alberto Ormaetxea eran difícilmente mejorables. Récord de imbatibilidad y segunda posición más una Liga hacían tocar techo al plantel guipuzcoano. La temporada 81-82 parecía destinada a realizar una gran campaña europea en el debut en la máxima competición continental. La Copa de Europa era el reto del cuadro txuri urdin, pero la aventura no iba a durar mucho. En la primera eliminatoria, la Real quedaba emparejada con el CSKA de Sofía. Un gol de Jontchev en el minuto 89 dio el triunfo a los búlgaros en el partido de vuelta. Atocha iba a decidir, pero el marcador no se movió y la Real quedó apeada de Europa.

La eliminación europea facilitó el trabajo a la Real Sociedad. Un trabajo que continuaba realizándose con el rigor que Alberto Ormaetxea había implantado desde su llegada al banquillo de Atocha. Trabajo que quedó respaldado con la Liga. Una Liga que hizo que Ormaetxea dejase de ser discutido por la grada de Atocha y comenzase a ser alabado. A pesar de ello, el eibarrés no perdió la perspectiva. Declaró que no vivía de “recuerdos” y respaldo su manifestación haciendo gala de su alto sentido del pragmatismo. No hemos salido este año con puntos de ventaja. En el deporte buscas un fin, si lo consigues no te pares, porque te hundes. Si hace cuatros años fuimos cuartos, luego segundos y primeros, este año no tenemos que ser primerísimos. Si no trabajamos seremos los últimos. Los recuerdos, ni para la vejez, ni para contar a los nietos. Sí, es posible que la afición recuerde el título, pero yo no. De aquellos días sólo me quedo con la imagen del cashero que a nuestro paso dejaba de arar para levantarnos los brazos. Eso sí me emocionó. No sospechaba que nuestro trabajo pudiera tener tal trascendencia”, comentaba en los primeros días de 1982.

Una imagen de Bernd Schuster durante su estancia en el FC Barcelona.El caso es que la Real Sociedad comenzó la Liga con el mismo estado de forma con el que había acabado el curso anterior. En la tercera jornada ya era líder. Liderato que cedió en la decimotercera tras caer por 3-2 en La Romareda. El FC Barcelona, que marchaba al ritmo que marcaba un joven alemán llamado Bernd Schuster, quería la Liga después de siete temporadas. El campeonato volvía a estar apretado aunque no tanto como en la temporada anterior. En la jornada vigésimo tercera, la Real se presentó en el Camp Nou igualada a puntos con el Real Madrid y a uno del conjunto catalán. El Barça era líder y necesitaba respaldar su candidatura al título venciendo al último campeón. En Atocha el partido concluyó con 1-1. El conjunto de Udo Latek venció gracias a los goles de Simonssen y Alexanko. Además, la jornada le salió redonda ya que el Real Madrid no pudo pasar del empate en el Bernabéu ante el Espanyol. Pero el Barça se iba a desplomar como le había sucedido en la campaña anterior. No fue capaz de ganar ninguno de los últimos seis partidos. Tres derrotas consecutivas [Valencia, Osasuna y Espanyol], un empate [Athletic] hicieron que el Barça se presentase en el Bernabéu en la penúltima jornada en situación de extrema necesidad y en mitad de una grave crisis. El Barça estaba igualado a puntos con la Real Sociedad, aunque el gol average le permitía seguir en el liderato, y aventajaba en dos puntos al Real Madrid, que también necesitaba el triunfo para conservar sus opciones ligueras. En la ida, el Barça había ganado por 3-1. Idéntico resultado se produjo en el Bernabéu. El triunfo de la Real ante el Espanyol permitió a los de Ormaetxea dar el salto al primer puesto con un punto de renta sobre FC Barcelona y Real Madrid. En la última jornada visitaba a su vecino y rival, el Athletic Club de Bilbao.Entre medias, la Real también había firmado un buen torneo copero. Eliminó a Bilbao Athletic, Osasuna, Valladolid y Athletic, para caer en la tanda de penaltis del partido de vuelta de la semifinal que le enfrentó al Real Madrid, que terminaría ganando el título al batir al Sporting de  Gijón por 2-1. Esta andanza copera también tuvo su repercusión en Liga. La Real había eliminado al Ahtletic de su competición favorita y los leones querían venganza. Además, una venganza dulce ya que su victoria supondría arrebatarle el título liguero a sus vecinos, idea que estimulaba en el botxo ya que la ausencia del Athletic de la pelea por la liga y la presencia de la Real era algo que se llevaba mal en Bilbao.

El domingo 25 de abril de 1982, Real Sociedad y Athletic Club iban a disputar algo más que un partido. También es cierto que el duelo levantó muchas suspicacias ya que, en esos momentos, el fútbol también era el portavoz de la realidad social que había en el País Vasco. Eran años convulsos, en los que se reclamaba la autonomía de esta comunidad y muchos de los futbolistas no eran ajenos al llamado conflicto vasco. De hecho, en el derbi disputado en Atocha en diciembre de 1976, los dos equipos habían salido al campo portando una ikurriña, algo que estaba prohibido por las leyes del anterior régimen.Once inicial de la Real Sociedad en el partido ante el Atletic de Bilbao de la temporada 1981-82.Situaciones políticas al margen, Ormaetxea alinéo al siguiente once inicial para recibir al Athletic: Arconada, Celayeta, Górriz, Kortabarría, E. Murillo, Diego Álvarez, Perico  Alonso, Zamora, Uralde, Satrústegui y López Ufarte. Un once más ofensivo de lo que era habitual para Ormaetxea aunque tampoco es para extrañar. La Real necesitaba gol para batir a la cuarta zaga menos goleada. Por ello, el eibarrés dispuso sobre Atocha a todo su arsenal. Satrústegui, autor de 13 goles, Pello Uralde, que se había confirmado en el primer equipo haciendo 14 dianas en 28 partidos, López Ufarte, autor hasta ese momento de diez tantos, y Zamora, que sin ser un gran goleador en la temporada anterior había facturado siete goles aunque en ésta tan sólo había hecho dos. El partido transcurrió con cierta normalidad para la Real Sociedad. La victoria le daba el título. Zamora y Ufarte llevaron la alegría al graderío de Atocha que tan sólo sufrió en los últimos cinco minutos de partido, después de que Sarabia marcase el único tanto del Athletic. Además, el Barça empató en casa con el Betis y el Real Madrid cayó en su visita a Santander.

El delantero navarro Satrústegui realizó cuatro dianas en la Copa de Europa de 1983.EL RETO EUROPEO. Tras dos títulos de Liga, la temporada 82-83 se presentaba para la Real Sociedad como la de su asalto al continente europeo. La segunda incursión de la Real Sociedad en la Copa de Europa fue más satisfactoria. En primera ronda, los de Ormaetxea tuvieron que medir fuerzas con el Vikingur noruego. Triunfo por 0-1 [Satrústegui] en la idea y por 3-2 [Uralde –dos- y Satrústegui]. En la siguiente eliminatoria la Real iba a cruzarse con todo un campeón de Europa: el Celtic de Glasgow. El conjunto escocés hincó la rodilla en Atocha al caer por 2-0 [Satrústegui –dos-]. En la vuelta, Uralde encarriló la eliminatoria aunque el Celtic dio la vuelta al marcador con dos tantos de McLeod. La Real Sociedad iba a jugar en cuartos de final ante otro equipo que vestía con rayas horizontales blancas y verdes. El campeón portugués era el Sporting de Lisboa. Los lisboetas se impusieron en la ida por 1-0. Tocaba remontar en Atocha. El campo donostiarra registró un gran lleno y el graderío realizó la suficiente presión como para remontar la eliminatoria. Dos tantos de Larrañaga y José Mari Bakero, que en esta campaña se consolidaron definitivamente en el primer equipo txuri urdin, clasificaron a la Real Sociedad a las semifinales. En ellas, el rival iba a ser el SV Hamburgo, es decir, el campeón de la Bundesliga.

Los jugadores de la Real Sociedad celebran el tanto de Diego Álvarez que empataba el partido y la eliminatoria de la Copa de Europa de 1983.El primer episodio de la eliminatoria se disputó en Atocha. El balance no fue bueno para la Real Sociedad. 1-1 y gracias. Rolff adelantó a los alemanes y Gajate igualó en los últimos minutos. Tocaba hazaña en Hamburgo. Y lo cierto es que la Real estuvo a punto de dar el campanazo y derrotar a uno de los favoritos a hacerse con al corona continental. El otro favorito era la Juventus de Turín que estaba emparejado con el Widzew. Jakobs adelantó al Hamburgo pero Diego Álvarez marcó un gol que igualaba el partido y la eliminatoria. El encuentro se iba a la prórroga cuando Von Hessen marcó y clasificó al Hamburgo, que terminaría ganando el título.

TRANSICIÓN HACIA LA PUERTA DE SALIDA. Tras dos títulos de Liga, la Real Sociedad experimentó un lógico bajón de resultados y de rendimiento en la temporada 82-83. A pesar de ello, la Real Sociedad tuvo tiempo de ganar la primera Supercopa de la historia. Fue al Real Madrid. El cuadro donostiarra recibía al Real Madrid en Atocha en el partido de vuelta. Los blancos habían ganado 1-0 en el Santiago Bernabéu y tenían que defender esta renta el día de los inocentes. Un tanto de Uralde igualó la eliminatoria y la envió a la prórroga. En ella, dos nuevos tantos del delantero vitoriano, que firmó un hat-trick, y otro de López Ufarte sirvieron para poner el 4-0 en el marcador y dar el título a la Real Sociedad.

El triunfo en la Supercopa, la exigencia de la Copa de Europa y la irrupción del Athletic de Javier Clemente distrajeron a los donostiarras de la lucha por el campeonato. La temporada siguiente volvió a ser de transición. Una transición que también se produjo en los despachos de la entidad. Iñaki Alkiza sustituyó en la presidencia a José Luis Orbegozo en la campaña 83-84. Transición y cambios que también afectaron a Alberto Ormaetxea. Tres temporadas después de haber logrado el segundo título de Liga, en las que su equipo había finalizado consecutivamente en séptima, sexta, y, de nuevo, séptima posición, le enseñaron la puerta de salida. El galés John Benjamin Toshack aterrizaba en Atocha procedente del fútbol inglés mientras que Alberto Ormaetxea se marchaba al Hércules sin hacer ruido y por la puerta de atrás. Ya lo decía el eibarrés. Los recuerdos no valen de nada. Curioso lo de Ormaetxea. Tras llevar a la Real Sociedad a ganar dos títulos de Liga, una Supercopa y a alcanzar una semifinal de Copa de Europa se despedía de su casa y casi del fútbol. No sirvieron de nada las 157 victorias logradas en los 324 partidos en los que dirigió a la Real Sociedad. Eran otros tiempos y un británico lucía más para comenzar el proyecto de Alkiza. Más curioso si cabe es el caso de Ormaetxea si lo comparamos con el de Javier Clemente. El rubio de Barakaldo, al igual que el técnico guipuzcoano, ganó dos Ligas, pero le sacó un mayor provecho. Su carrera dura hasta nuestros días mientras que la del fallecido Alberto Ormaetxea acabó su etapa de entrenador en el anonimato del banquillo ilicitano.

Datos del artículo 
Autor: Carlos A.S.
Fecha: 10 de febrero de 2008-02-10 
Fuentes consultadas: Liga de Fútbol Profesional, Athletic Club de Bilbao, Real Sociedad de San Sebastián, Uefa, El País, El Mundo, ABC y Wikipedia.

Hilo musical:
Kula Shaker: K [Columbia, 1996]
Sam Roberts: Chemical City [Universal, 2006]
Ocean Colour Scene: Moseley Shoals [MCA, 1996]