Archive for the ‘Liverpool’ Category

Expansión y contracción de la renta

marzo 24, 2008

Brown celebra el 1-0 del Manchester United ante el Liverpool.

No. A pesar de lo que pueda parecer por el titular del artículo, no, no nos vamos a dedicar a explicar cómo se realiza la llamada declaración de la renta, ni tampoco de cómo lograr estirar nuestro salario. No. Hablamos de las rentas o ventajas de puntos que tienen los líderes de los tres principales campeonatos ligueros europeos. Es decir, hablamos de la Premiere League, del Scudetto y de nuestra Liga. Y si hablamos de líderes, lo hacemos de Manchester United, Inter de Milán y Real Madrid. La última jornada de competición doméstica ha dejado al ManU más líder que en cualquier otro momento de la temporada y paradójicamente, también ha dejado a Inter y Real Madrid más débiles que en cualquier otro instante del presente curso futbolístico.

La Premiere League ha sido la liga más reñida de las tres grandes. Al menos lo ha sido hasta este mes de marzo. Pero los pinchazos del Arsenal han facilitado que el Manchester United coja una ventaja de cinco puntos sobre el segundo, posición que los gunners han cedido al Chelsea tras su último enfrentamiento, y seis sobre el cuadro que dirige Arsene Wenger.  Y todo ha sucedido en la última jornada de campeonato. Una jornada especial dentro del fútbol inglés. El llamado super sunday o grand slam sunday. Domingo en el que se produce un doble enfrentamiento en la cima del fúbol inglés. Por un lado, el clásico de la Premiere entre los dos clubes más laureados del país: Manchester United y Liverpool. Por el otro, el duelo entre los dos mejores equipos de la capital, es decir, entre Chelsea y Arsenal. Una jornada que la Premiere diseña para que se produzca dos veces por temporada y que hace que los espectadores globales nos sentemos en nuestro sillón de casa para ver de manera consecutiva estos dos apetitosos encuentros en los que se miden cuatro de los ocho clubes europeos que disputarán los próximos cuartos de final de la Liga de Campeones.

El primero de ellos fue el Manchester United-Liverpool que se disputó ayer en Old Tratford. El encuentro se resolvió de manera favorable para los diablos rojos. 3-0. El conjunto de Alex Ferguson sacó partido de la expulsión del argentino Mascherano. Aunque antes ya se había adelantado el United gracias a un gol logrado por Brown en un desajuste defensivo de los reds. Rafa Benítez, entrenador del Liverpool, se ha cansado de decir que su equipo se maneja mejor en la Champions League que en la Premiere. Su motivo es claro. El técnico español piensa que en Europa los partidos son más tácticos mientras que en la Premiere el gol puede llegar en cualquier balón colgado al área. Así llegó el primer tanto. Un balón en largo que parecía que se iba a perder por una banda fue recuperado por Rooney, el único de los 22 que tuvo la fe de buscar el cuero. El ex del Everton puso un centro al área donde, sorpresa, sorpresa, apareció un central para enviar el balón a la red de Reina sin oposición de la zaga red.

Después llegó la jaimitada de Mascherano. El argentino se enzarzó en unas protestas estériles con el colegiado del encuentro, que acaba de mostrar una amarilla a Fernando Torres por protestar, y vio la segunda cartulina del encuentro por lo que fue expulsado. El Liverpool quedó a merced del United y éste sentenció el encuentro con los goles de Cristiano Ronaldo y Nani.

Media hora después de la conclusión del duelo de Old Tratford dio comienzo el partido de Stamford Bridge. El derbi londinense entre Chelsea y Arsenal. El conjunto de Arsène Wenger parece haber perdido el norte en la Premiere después de su visita a Birmingham y tras la lesión de Eduardo Silva. Los gunners se presentaban en el feudo del Chelsea con la necesidad de romper con la racha de cuatro partidos empatados que había enlazado. Por su parte, el Chelsea tenía la primera ocasión de la temporada de superar al Arsenal en la clasificación de la Premiere. Además jugaba en Stamford Bridge, donde llevaba más de cuatro años sin ceder una derrota en Premiere. De hecho, el último verdugo liguero precisamente había sido el Arsenal que logró un 1-2 el 21 de febrero de 2004. De los diez últimos enfrentamientos en Stamford Bridge, siete habían sido empates, dos victorias del Chelsea y otra del Arsenal.

Sagna adelantó a los gunners al inicio del segundo tiempo. Paracía que el Arsenal podía romper la imbatibilidad como local del Chelsea pero apareció Drogba que con dos tantos propició la remontada blue. Tres puntos importantes para el Chelsea de Avram Graham que asciende al segundo puesto y se sitúa a cinco puntos del líder pero tiene un as bajo la manga, el enfrentamiento ante el Manchester United en Stamford Bridge en el último fin de semana de abril, a falta de tres partidos para la conclusión del campeonato.

Rescaca europea
A mediados de febrero, antes de que se disputasen los partidos de ida de la Liga de Campeones, Inter de Milán y Real Madrid no sólo eran los favoritos a ganar su respectivos campeonatos domésticos, sino que además eran los únicos candidatos. Los interistas adelantaban en 11 puntos a la Roma, mientras que los madridistas mantenían cinco puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. Renta que una semana después iba a ampliar hasta los ocho.

Tras la disputa de las eliminatorias de octavos de final, en la que tanto el Inter como el Real Madrid fueron apeados de la máxima competición continental de clubes, neroazurros y blancos han entrado en barrena en su campeonato local. La resaca europea se extiende a la liga. En la Seria A, el Inter, que no había perdido ningún partido durante la temporada, ha sido derrotado en dos ocasiones y además tan sólo ha ganado dos de los últimos siete encuentros. Por su parte, la Roma, que desperdició una gran ocasión de acercarse al Inter en su duelo directo en San Siro, también está afectada por la resaca europea. Pero en este caso, la afección es positiva. Ha ganado cinco de los últimos siete partidos, ha perdido uno [el derbi romano] y ha cedido otro empate. Tras ganar al Siena gracias a un gol de Panucci y la derrota del Inter en San Siro ante la Juve, los de Spalletti se han situado a cuatro puntos del Inter.

Restan ocho jornadas para la finalización del Scudetto. El Inter tiene un calendario más complicado que la Roma. Deberá jugar ante los dos equipos que pugnan por la cuarta plaza del campeonato: Fiorentina y Milan. Por su parte la Roma no va a tener que enfrentarse a ninguno de los seis primeros clasificados. Tendrá que verse las caras con Udinese, Sampdoria y Génova que están en plena contienda por un puesto en la Copa de la Uefa. El resto de rivales serán de la zona media y baja de la tabla: Cagliari, Livorno, Torino, Atalanta y Catania.

El Inter ya sabe lo que es perder una Liga que tenía prácticamente ganada. Fue en la y temporada 2001-2002. El conjunto que por entonces entrenaba Héctor Cúper era el gran favorito al título pero no pudo resolver su victoria antes de la última jornada de campeonato. Tras sus pasos estaban la Juventus y la Roma que también llegaron con opciones a la última jornada. El Inter visitaba el Olímpico de Roma para medirse al Lazio que se jugaba entrar en la Uefa. Se adelantó en el marcador y cuando todo pintaba a su favor, llegó la reacción del Lazio y el hundimiento interista. Al final, 4-2 y título para la Juventus. De hecho, la derrota ante el Lazio también impidó que los neroazurri quedasen segundos ya que la Roma ganó su partido y obtuvo el subcampeonato.

Nueve derrotas
La última jornada de 2007 dejó al Real Madrid con siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. El conjunto que dirige Bernd Schuster había ganado por 0-1 en el Camp Nou gracias a un gol de Batista y a un gran rendimiento colectivo y defensivo del once madridista. Una victoria importante a efectos clasificatorios y psicológicos. Tras el segundo partido de la segunda vuelta, el Real Madrid ampliaba su renta a nueve puntos gracias a su triunfo sobre el Villarreal y al empate del Barça en San Mamés. La Liga estaba sentenciada, o eso se pensaba, y el Real Madrid comenzaba a pensar en su asalto a la Liga de Campeones, en el trébol, etc… Pero lo cierto es que tras perder nueve de los 15 encuentros disputados por el Real Madrid en 2008, la Liga se ha vuelto a abrir.

Las derrotas ante el Betis y el Getafe acercaron al Barça a dos puntos del liderato. Pero los culés pincharon en su desplazamiento al Vicente Calderón y en el Camp Nou ante el Villarreal. Pinchazos que estuvieron acompañados por triunfos madridistas en Huelva y en el Santiago Bernabéu ante el Español. La renta se expandía de nuevo hasta los ocho puntos. Todo parecía decidido pero el Real Madrid se ha empeñado en dar vida a sus perseguidores cayendo en La Coruña y perdiendo en el último minuto ante el peor Valencia CF de la última década. Ahora, cuatro son los puntos de ventaja sobre el FC Barcelona y seis sobre el Villarreal. La ventaja para el Real Madrid es que no tendrá que alternar la liga con la exigencia de la Liga de Campeones, en la que sí está el Barça, y que a falta de tres jornadas para la conclusión recibe en el Santiago Bernabéu al conjunto de Rijkaard. Todo parece indicar que la Liga se decidirá en ese partido, aunque la irregularidad que están mostrando los dos grandes del fútbol español hace difícil pronóstico. Pero ninguno de los dos debe descuidarse si no quieren lamentar que el tercero en discordia, el Villarreal, se lleve el título a Castellón.

La rebelión de los modestos

marzo 12, 2008

Trofeo de la FA Cup.

Que la FA Cup es diferente es algo que todos los amantes del fútbol han asumido. La mística de la competición de clubes más antigua del mundo no discrimina escudos, presupuestos y grandeza. Todos son iguales y todos pueden ganar, aunque parezca mentira. El pasado fin de semana esto se volvió a poner de manifiesto. Primero en la eliminación del Manchester United ante el Portsmouth y un par de horas después con la del Chelsea ante el Barnsley, el equipo de First Division que en la anterior eliminatoria también acabó con el Liverpool de Rafa Benítez. Al día siguiente, el Cardiff galés volvió a tumbar a un equipo de Premiere como es el Middlesbrough y, posteriormente, dos ‘segundas’ disputaron el último partido de cuartos de final en el que el West Bromwich Albion se clasificó.  

UN FIN DE SEMANA INCREÍBLE. ‘An incredible weekend’, titulaba la web de la FA el pasado fin de semana. “¿Qué ha sucedido?”, pensaban los despistados que no conocían los resultados que había deparado la sexta ronda de la FA Cup inglesa. Un par de clicks después, estos mismos seguidores se llevaban las manos a la cabeza. ¡El Manchester United había caído eliminado en casa por el Portsmouth!. El Pumpey –decimocuarto clasificado- había podido con una de las mejores plantillas del fútbol europeo. Un triunfo que no estuvo exento de suerte. Los diablos rojos hicieron un buen partido, crearon múltiples ocasiones, pero no estuvieron finos en la definición. El 0-0 seguía en el marcador de Old Tratford hasta que una contra visitante acabó en penalti y expulsión y, posteriormente, en el 0-1 final. 

La época más brillante del Pompey en la Copa Inglesa data del periodo de entreguerras. Ganó el título en 1939 y fue finalista en 1929 y 1934. Tras perder en sus dos primeras comparecencias en la final, en 1929 por 2-0 ante el Bolton Wanderers y en 1934 por 2-1 ante el Manchester City, el título iba a llegar en la tercera participación. Fue ante el Wolwerhampton Wanderers, al que se impuso por 4-1. Wembley registró una gran entrada. 99.370 espectadores se dieron cita en sus gradas para ver la que sería la última final de Copa hasta después de la II Guerra Mundial, aunque este dato se desconocía aquel sábado 29 de abril de 1939. El Portsmouth ganó gracias a los tantos de Bert Barlow, John Anderson y Cliff Parker –dos-. El gol de los wolwes fue obra de Dicky Dorsett.

 

La derrota del Manchester United aclaraba el panorama al Chelsea, que minutos después de que se produjese la sorpresa en Old Tratford saltaba al césped de Oakwell. Los blues ya conocían el peligro del Barnsley. En quinta ronda, los del South Yorkshire habían sorprendido al Liverpool en Anfield. Dos goles de Foster y Howard, éste en el último minuto de partido, sirvieron para remontar el tanto inicial de Kuyt. Por ello, el técnico del Chelsea apostó por jugar con buena parte de sus titulares. Alineó a Terry, Carvalho, Essien, Ballack, Malouda, Wright-Phillips, Anelka y Joe Cole. Pero también besó la lona debido a un solitario gol de Odejavi, un suplente habitual del Barnsley que saltó a la efímera fama de la sexta ronda de la FA Cup de 2008.

 

El Barsnley, que actualmente militaba en la zona baja de la First Division, al igual que el Portsmouth sabe lo que es levantar la Copa. Fue en 1912 frente a otro de los semifinalistas de esta temporada: el West Bromwich Albion. El Barnsley ya había perdido una final. La de 1910 ante el Newcastle United en Goodison Park. La final de 1912 era su ocasión de sacarse la espina de la anterior derrota. El camino no había sido nada fácil. Especialmente en cuarta ronda –cuatros de final- en la que necesitó de cuatro encuentros para deshacerse del Bradford City. Tras tres empates a cero, se disputó un cuarto partido en Bramall Lane que se resolvió por un 3-2 favorable al Barnsley. Precisamente Bramall Lane –feudo del Sheffield United- fue un escenario talismán para el Barnsley ya que allí también se proclamó campeón de la Copa de 1912. Pero también fue en un replay ya que el primer choque, disputado en el campo del Crystal Palace, concluyó con 0-0. Tuffnell fue el héroe de la final al hacer el 1-0 que dio el título al Barnsley.

 

LA EXCEPCIÓN GALESA. El domingo 9 de marzo, mientras en España se elegía nuevo gobierno, en Inglaterra se disputaban los otros dos cuartos de final. El primer choque fue el que midió al Middlesbrough con el Cardiff City en el campo del primero. El triunfo sonrió al cuadro galés por 0-2 gracias a los goles de Whittingham y Johnson. El Cardiff City es uno de los clubes galeses que eligieron competir en la liga inglesa en lugar de hacerlo en su propia competición doméstica. Sus años de gloria también se remontan al periodo de entreguerras. Concretamente a los felices años 20. Y tan felices que fueron en Cardiff y más felices pudieron haberlo sido si el golaverage no le hubiese evitado ganar el título de la First Division de 1924. El beneficiario fue el Huddersfield Town. Un año después también cayó en la final de la FA Cup de 1925. Esta vez ante el Sheffield United por 1-0. Tunstall, que acaba de convertirse en el nuevo extremo de la selección inglesa, hizo el gol del triunfo del Sheffield United.

 

Los de Cardiff tuvieron que esperar dos años para regresar a una final de Copa, pero la espera mereció la pena. La final de 1927 fue histórica. Fue la primera final de Copa que se retransmitió radiofónicamente en directo a través del servicio de la BBC. Derek McCulloch y George Allison fueron a ser los encargados de retransmitir el Arsenal-Cardiff City. Curiosamente George Allison se iba a convertir en el técnico gunner en la década de los 30 tras el inesperado fallecimiento de Herbert Chapman. Pero la final también fue histórica por un segundo detalle: el triunfo del Cardiff City. Es la primera y única ocasión que un club no inglés ha ganado la FA Cup.

 

Herbert Chapman, que traía malos recuerdos al Cardiff City porque él había sido el mánager del Huddersfield Town que le arrebató el título liguero de 1924, era el técnico del Arsenal. Chapman fue el primero en llevar a la gloria al Arsenal aunque la gloria no llegó en el primer gran día, es decir, en la final de la Copa de 1927, pero la derrota ante el Cardiff City no influyó en el ánimo de Chapman. Él siguió trabajando para perfeccionar su apuesta táctica, en la que intentó sacar partido de la regla del fuera de juego que había sido instaurada en 1925. Sus reflexiones tácticas quedaron plasmadas en el famoso estilo de juego conocido como la ‘W-M’, en el que creó la figura del mediocentro de contención o stopper, así como el adelantar la línea defensiva para dejar en fuera de juego a los rivales. Una táctica revolucionaria que buscaba neutralizar a los equipos que jugaban con cinco delanteros y que fue fundamental para el gran Arsenal de los años 30, pero eso es otra historia que trataremos más adelante en Once Vs. Once ya que hoy hablamos de los modestos y, por ello, del Cardiff City.

 

Los seguidores galeses acudieron en masa a Wembley, incluso se dice que fueron mayoría en el graderío del tempo del fútbol inglés. El único gol del partido llegó en el minuto 73 y se debió a un fallo del portero galés del Arsenal. Hughie Ferguson recibió un balón con poco espacio para intentar la carrera o para buscar el pase. Por ello realizó un tímido disparo a puerta. El balón rodó sobre el césped de Wembley pero el guardameta gunner no pudo atraparlo y acabó en la red.

EL MÁS LAUREADO DE LOS CUATRO. El West Bromwich Albion fue el cuarto equipo en clasificarse para las semifinales que esta temporada se van a disputar en Wembley los días 5 y 6 de abril. El West Brom tuvo menos problemas que el resto de clasificados. Venció por 1-5 en el campo del Bristol Rovers. Morrison y Miller adelantaron a los baggies, pero Coles recortó distancias para el Bristol Rovers. En el último tercio del duelo llegaron los tres tantos visitantes que certificaron la clasificación del West Bromwich Albion para las semifinales de la FA Cup.

El West Brom de los cuatro semifinalista es la entidad más curtida. Diez finales de Copa es su aval. Cinco títulos –1888, 1892, 1931, 1954 y 1968– les sitúan en la zona media del ránking de ganadores de la FA Cup por delante de históricos como Chelsea –4-, Manchester City –4-, Sheffield United –4-, West Ham United –3-, Sheffield Wednesday –3-, o Nottingham Forest –2-. En la de 1888 se impuso por 2-1 al Preston; en 1892 derrotó por 3-0 al Aston Villa; en 1931 ganó por 2-1 al Birmingham City; en 1954 volvió a imponerse al Preston, esta vez por 3-2; y en 1968 ganó por la mínima –1-0- al Everton. En lo que se refiere a finales perdidas. En 1886 perdió en el replay ante el Blackburn Rovers, que era el vigente campeón. En 1887 cayó por 2-0 ante el Aston Villa, derrota que también se repitió en 1895 aunque por 1-0. En 1912 cayó, como ya hemos citado, por 1-0 ante el Barnsley en el replay. Y su última final perdida data de 1935 cuando el Sheffield Wednesday le derrotó por 4-2 en Wembley. Las vitrinas del West Bromwich Albion también tienen la Liga de 1920 y otros dos subcampeonatos de la antigua First Division –actual Premiere League- correspondientes a las campañas 1924-25 y 1953-54.

LAS SEMIFINALES DE ESTA EDICIÓN. El West Bromwich Albion será el encargado de abrir las semifinales el sábado 5 de abril en Wembley ante el Portsmouth. El Pompey, único representante de la Premiere League, tendrá que cumplir su papel de favorito ante uno de los conjuntos coperos por excelencia en Inglaterra. El domingo 6, el Barnsley tendrá que verse las caras ante el Cardiff City, que por primera vez regresa a Wembley desde que en 1927 derrotase por 1-0 al Arsenal. Los aficionados llenarán la catedral del fútbol inglés, con entradas con precios que oscilan entre 25 y 55 libras, para conocer el nombre de los dos equipos que llegarán a una sorpresiva final. La Copa inglesa de nuevo ha actuado como factoría de los sueños de los equipos más modestos. Tres segundas y un segundón en la Premiere son los inesperados invitados al banquete de la competición más antigua del mundo del fútbol. Disfruten porque tardará en repetirse o quizá sea la última vez en la que los modestos se rebelen dentro del panorama del fútbol moderno y global.

 

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 12 de marzo de 2008. 

Fuentes: The FA, BBC, The Guardian, Goal.com, Wikipedia, the FA Cup Final.co.uk, Football Factory, Soccerbase.com y Soccer Data.  

Fotografía: BBC.

Vídeos: YouToube y 101 great goals.

Hilo musical: Madness: One Step Beyond [Stiff Records, 1979], The Specials: s/t [2Tone Records, 1979] y VV.AA.: A la Mod!  

El ‘hype’ parisino

febrero 17, 2008

El contrato con Canal + favoreció el crecimiento del París Saint Germain que volvió a poner a la capital gala en el mapa del fútbol francés y continental. De la mano de Artur Jorge se granjeó un nombre en las competiciones europeas a costa de eliminar al Real Madrid consecutivamente en Copa de la Uefa (1993) y Recopa (1994). Una campaña después también fue el verdugo del último Barça de Cruyff que se asomó a la Copa de Europa. A pesar de sus buenas actuaciones ante los ‘grandes’ de Europa, su único título fue la Recopa de 1996 tras imponerse por 1-0 al Rapid de Viena. Pero sus resultados fueron reflejo del buen plantel que formó el club parisino a mediados de la década de los 90. Del PSG salieron dos notables jugadores como David Ginola y, sobre todo, George Weah, que ganó el Balón de Oro en 1995 siendo el primer no europeo en ganar este galardón. Además, en sus filas también destacó un guardameta de grandes paradas como Bernard Lamá, vimos la trayectoria europea del brasileño Raí y cocimos las primeras hazañas internacionales de Luis Fernández en un banquillo. Un fenómeno que, como buen hype, duró poco –cinco temporadas- pero hizo mucho ruido mediático, gracias a contar por detrás con la maquinaria de Canal + Francia.

Escudo del PSG.

UN CLUB NUEVO. En términos musicales, cuando se habla de ‘hype’ se habla de un grupo que está de moda gracias a un buen trabajo de marketing, que provoca una sobre cobertura mediática que hace que el producto tenga una gran publicidad independientemente de su calidad. La necesidad de novedad que se ha instalado en la sociedad occidental se estremeció con la llegada a la élite del PSG. Un producto nuevo, detrás del cuál se ocultaba Canal + Francia y que estaba dirigido desde el palco por Michael Denissot. El Paris Saint Germain se hizo un hueco en la aristocracia del fútbol continental en la década de los 90. El club parisino, a diferencia de históricos como Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Munich, Liverpool o Juventus de Turín, no era un club veterano. Ni mucho menos. Su fundación data de finales de los años 70. Su aparición en el escenario futbolístico se debió a que la capital gala se quedó sin equipo. Su primer nombre fue el de París FC, aunque posteriormente mudaría su denominación a la de Paris Saint Germain.

A pesar de que durante la década de los 80 tuvo algunas buenas temporadas. Dos Copas (1982 y 1983), en la primera de ellas con Ardiles en el plantel, y una Liga (1986), con Gerard Houllier en el banquillo, dieron el respaldo necesario al proyecto capitalino. El espaldarazo definitivo llegaría de la mano del operador televisivo Canal +. La colaboración con la cadena televisiva fue decisiva para que el PSG pudiera competir con el Olimpique de Marsella. El conjunto mediterráneo era el gran dominador del campeonato de Liga francés. Había ganado las cuatro últimas ligas (1989, 1990, 1991 y 1992) y había disputado la final de la Copa de Europa de 1991, que perdió en los penaltis con el Estrella Roja de Belgrado. Durante estos años, por las filas marsellesas habían desfilado jugadores del calibre de Enzo Francescoli, Chris Waddle, Jean-Pierre Papin, Tiganá, Stojkovic, Abeddí Pelé, Didier Deschamps, Barthez, Bolí o un joven Eric Cantoná, que no gozó de las simpatías de los técnicos marselleses y debido a su temperamento tuvo que emigrar a Inglaterra sin triunfar en su tierra natal.  En la temporada 92-93 el París Saint Germain comenzó a dar muestras de su potencial. De momento su plantel no podía equiparse al del todopoderoso Olimpique de Marsella de Bernard Tapie, que en esta temporada ganó la Liga de Campeones al AC Milan en el Olímpico de Munich, pero se quedó a dos puntos de los marselleses en el campeonato de la regularidad. En el cuadro capitalino destacaban Lamá, Paul Le Guen, un joven Ginolá, los brasileños Ricardo y Valdo  más los delanteros Nouma y Weah. Es cierto que el PSG no tenía una plantilla para competir con el Olimpique pero decidió contratar a un técnico de prestigio continental. El portugués Artur Jorge se hizo con las riendas del conjunto parisino. Artur Jorge había ganado la Copa de Europa con el Oporto en 1987.

Artur Jorge.El técnico, que se caracterizaba por el gran bigote que portaba, era un técnico conservador. Sus equipos hacían del contragolpe un arte. En el PSG encontró en Valdo al lanzador que necesitaba y a Ginolá el hombre de banda con desborde que necesitaba para poner centros a Weah y Noumá. Habitualmente solía formar con defensa de cinco, donde solían formar Ricardo, Kombouaré, Roche –que posteriormente terminaría su carera en las filas del Valencia que alcanzó dos finales de Liga de Campeones- Le Guen y Colleter. Su zaga fue la tercera menos goleada durante la Liga. Pero el gran día del PSG fue el encuentro de vuelta de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Uefa que le enfrentó al Real Madrid de Benito Floro un jueves 18 de marzo de 1993. El conjunto blanco llegaba a la capital parisina con una renta de dos goles (3-1) que había logrado en la ida gracias a un extraño final de encuentro. Con 2-1 Buyo realizó una gran parada que evitó la igualada francesa. En el contraataque Míchel falló un gol clamoroso en línea de gol, pero el colegiado de la contienda pitó un extraño penalti. El propio Míchel ejecutó el lanzamiento pero topó con Lamá que repelió el cuero. El centrocampista blanco se tiró para con el esférico, lo hizo y marcó un esperanzador 3-1.

Instantánea del cabezazo que originó el cuarto gol del PSG ante el Real Madrid en 1993.

¡VAYA NOCHE LA DE AQUEL DÍA! El Parque de los Príncipes, campo poco propicio para el club madridista que en este escenario en 1981 perdió una final de Copa de Europa ante el Liverpool. El Real Madrid todavía sufría las consecuencias de la primera de las llamadas ligas de Tenerife y vivía a la sombra del FC Barcelona, que en la temporada anterior había ganado su primera Copa de Europa. Por ello, la presidencia blanca optó por contratar a un prometedor técnico nacional. Benito Floro, que en el curso anterior había debutado en Primera con el Albacete, era un estudioso del fútbol. Sus ideas mamaban del Milan de Sacchi. Rápidamente puso de moda un vocabulario táctico que no era habitual en el Real Madrid, la Quinta del Buitre vivió más de su inspiración y talento que de la pizarra. Su 4-4-2, con defensa en zona, la presión, el achique de espacios, eran conceptos prácticamente desconocidos en Concha Espina. Desde el mes de enero el Real M adrid experimentaba una mejora en su juego y parecía que los jugadores habían asimilado los conceptos tácticos de Benito Floro. Habían recortado puntos al Barça, del que le separaba tan sólo uno. A pesar de sus buenos resultados, el Real Madrid llegaba a París tras ceder un empate en el Bernabéu ante el CD Logroñés que le había desbancado del coliderato de Primera. 

El encuentro fue histórico para el Paris Saint-Germain y, sobre todo, sirvió para poner el nombre de PSG en el mapa del fútbol continental. El conjunto de Artur Jorge fue superior al Real Madrid. Los parisinos fueron a por el partido desde el principio. Robaron la posesión del balón al conjunto de Floro y el Real Madrid prácticamente no compareció ante Lamá hasta el final del encuentro cuando ya estaba apeado. A pesar del 4-1 final, la primera parte tan sólo dejó un gol. Un tanto necesario para que el cuadro local no perdiese la fe. En la segunda mitad, Ginolá y Weah eran una pesadilla para la zaga blanca. Especialmente mención fue el descosido que Ginolá le hizo a Nando en el lateral derecho. A pesar del vendaval local, el Real Madrid aguantó el 1-0 hasta el último cuarto de hora. Cuando parecía que el PSG había perdido fuelle y se resignaba a una honrosa eliminación ante uno de los grandes del fútbol mundial, un disparo al palo de Bravo cambió el curso del choque. El PSG volvió a creer en la remontada y enseñó el abismo al Real Madrid. Ginolá hizo el 2-0, poco después Valdo firmó el 3-0. Al Madrid sólo le quedaba el milagro de forzar la prórroga. Y lo hizo. El partido estaba loco y Zamorano acertó con la portería de Lamá sobre el descuento. 3-1. El tiempo extra estaba servido, pero la locura del tramo final alcanzó su cota más alta con un cabezazo de Kombuaré que superó a Buyo. 4-1.

La experiencia europea del PSG no iba a prolongarse mucho más en esa temporada. La Juve de Trapattoni esperaba en semifinales. El conjunto piamontés, que se había clasificado tras  eliminar al Benfica, vivía una mala temporada, lejos de la lucha por el título y sintiéndose inferior al Milan, veía en la Uefa la única manera de salvar la temporada. Paradójicamente a los mala temporada, la Juve estaba disfrutando del buen momento que vivía Roberto Baggio. La Juve sufrió en Delle Alpi, ganó 2-1, pero en la vuelta su mayor experiencia fue vital para volver a ganar, esta vez por 0-1, y clasificarse para la final, que terminaría ganando al Borussia de Dortmund (1-3 y 3-0). El primer título de la década de los 90 no se haría esperar. Fue esa misma temporada en la Copa de Francia.

Ra� con la camiseta del PSG.LA NUEVA SENSACIÓN BRASILEIRA
. La dimensión mediática del hype parisino cobró gran importancia en 1993. No fue por la Copa, ni por su subcampeonato liguero, no. Fue por sus victorias ante el Real Madrid. Sí, he dicho victorias en plural. A la eliminación liguera hay que sumarle otro triunfo de gran repercusión mediática. Entre medias de la disputa de los cuartos de final de la Uefa, PSG y Real Madrid disputaban otro partido de gran interés. Ambas entidades estaban como locas por firmar a la nueva sensación que había explotado en Brasil. Raí Souza de Oliveira, futbolísticamente conocido como Raí, era el cerebro del Sao Paolo de Telé Santana que conquistó dos copas Libertadores (1992 y 1993). Pero, sobre todo, el Sao Paolo llamó la atención por ser el verdugo de los dos grandes equipos del fútbol europeo de principios de los años 90:  FC Barcelona y AC Milan. Fue en sendas Intercontinentales. 2-0 al Barça y 3-2 al Milan. En ese equipo, además de Raí, también figuraban: Cafú, Adilson, Vítor –que tuvo un paso fugaz por el Real Madrid-, Müller, Leonardo y Toninho Cerezo, que en el Sao Paulo apuraba sus últimos días de fútbol tras su periplo europeo.
 

Raí, que también ocasionó una puja entre Real y Atlético así como contó con ofertas del Calcio, prefirió el París Saint-Germain porque el campeonato francés era más tranquilo que el español e italiano. Al brasileño le asustaba la presión. Además el PSG fue el único club que se decidió a abonar los 500 millones de pesetas que pedía el Sao Paulo para traspasar a Raí.. Con Raí el PSG reforzaba su estructura ofensiva. Un jugador de clase y calidad para crear el juego ofensivo parisino. Weah y Noumá ya contaban con el pasador que necesitaba, mientras que Raí siempre iba a tener a Ginolá y Valdo ensanchando el campo y a Le Guen protegiendo sus espaldas. El PSG estaba en disposición de asaltar el trono de un Olimpique de Marsella. Ocho puntos mediaron de diferencia entre ambos. Ocho puntos que dieron el título a los parisinos, el segundo tras el de 1986.

Pero, de nuevo, Europa iba a ser el terreno donde el PSG logró una mayor repercusión. Repercusión que, recordemos, es trascendental para todo hype que se precie y, sobre todo, si se tiene a Canal + detrás. De nuevo, el Paris Saint-Germain iba a medir fuerzas con el Real Madrid. De nuevo, en los cuartos de final aunque en esta ocasión de la Recopa. El Real Madrid de Benito Floro había ganado la Copa de 1993, lo que permitió la continuidad del proyecto del ex técnico del Albacete. La temporada 93-94 no estaba siendo buena para el Real Madrid. En Liga estaba casi desahuciado, ya que el campeonato se había convertido en un mano a mano entre FC Barcelona y Deportivo de la Coruña. En Copa, el Tenerife de Valdano, otra de esas espinas que se le clavó al Real Madrid de principios de la década de los 90, había eliminado a los blancos tras ganar por 0-3 en el Santiago Bernabéu.

Cromo en la etapa parisina de David Ginola.OTRA SEMIFINAL.
La Recopa era la tabla de salvación madridista. Una competición el la que los blancos competían en tercera ocasión. En las dos anteriores había alcanzado la final aunque no había ganado el título ya que cayó ante Chelsea (1971) y Aberdeen (1983). Como en la temporada anterior, el asalto de ida de la eliminatoria se iba a dirimir en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid no llegaba en un buen momento, Benito Floro era cuestionado, Iván Zamorano no marcaba desde el 5 de diciembre de 1993, Hierro estaba sancionado y Martín Vázquez caía lesionado en Tenerife e iba a causar baja para recibir al PSG. El miedo escénico del Bernabéu, la necesidad de venganza y la historia del Real Madrid eran los únicos argumentos a favor de un conjunto blanco que todavía tenía en la retina la eliminación a manos parisinas del curso anterior. A falta de fútbol, el Madrid enseñó la garra. Tiró de orgullo y corazón. Gozó de buenas ocasiones durante la primera mitad, especialmente un palo de Zamorano y un cabezazo de Ramis que bajo palos despejó la defensa francesa, pero poco a poco fue víctima de la fatiga y de Ginolá. El jugador del PSG se consagró con su actuación en el Bernabéu. Desatascó a su equipo, fue su mejor hombre a la contra, se burló de Sanchis y Lasa para servir en bandeja el gol a Weah. Un Weah que llegaba al Bernabéu discutido. En las últimas semanas era suplente. Pero su gol en Madrid le sirvieron para hacerse con la titularidad y fue el punto de inflexión de su carrera. Ese día nació el gran Weah que se destaparía en las siguientes temporadas.

El 0-1 dejaba la eliminatoria encarrilada para el PSG, pero todavía quedaba la vuelta. Un partido de vuelta que no iba a tener a Benito Floro como entrenador de los blancos, sino a Vicente del Bosque. Los malos resultados y las dudas, unidos a una espectacular bronca de Benito Floro a la plantilla en el descanso del encuentro de liga ante el Lleida que fue difundida por las cámaras de Canal +, le costaron el puesto a Floro cuatro días después de la derrota en la Recopa. No era la mejor noticia posible para un Real Madrid que visitaba el Parque de los Príncipes, justo un año después de su eliminación en la Copa de la Uefa.  El conjunto blanco gozaba de ese espíritu que muestran los equipos cuando el técnico es relevado. Generosidad, esfuerzo colectivo y solidaridad fueron las armas del Madrid de Vicente del Bosque. Butragueño marcó el 0-1 que dio esperanzas de remontar la eliminatoria. Ginolá volvió a ser el jugador decisivo. Fundió a Velasco, un joven lateral derecho que disputaba sus primeros partidos con el Real Madrid. Ricardo, en el saque de una falta en la que Buyo no estuvo muy acertado, empató (1-1) el duelo y puso fin a la rebelión blanca. El PSG se clasificaba para semifinales y el Real Madrid veía como un ciclo llegaba a su fin..

Al igual que le pasó en la Uefa, el PSG iba a caer eliminado de las semifinales de la Recopa por el que equipo que terminaría alzando el trofeo continental. El Arsenal de George Graham vivía sus últimos días de gloria, buscando títulos fuera de una Premiere League en la que el United comenzaba su reinado. Ian Wright adelantó a los gunners en el Parque de los Príncipes, pero Ginolá, que seguía en un gran estado de forma, empató. La vuelta se decidió por un solitario tanto del central Kevin Campbell. El Arsenal terminaría ganando la Recopa gracias a un gol de Alan Smith en la final ante el Parma italiano, equipo que defendía el título.

George Weah con la camistea del PSG en el partido de vuelta de cuartos de final de la Copa de la Uefa disputado en Par�s ante el Real Madrid.EL ESTRENO EN LA CHAMPIONS. Tras disputar las semifinales de la Copa de la Uefa (1983) y de la Recopa (1994), el PSG iba a tener la oportunidad de debutar en la Liga de Campeones gracias al título de liguero que había logrado en el curso anterior. De nuevo fue Europa la que favoreció al hype parisino. Seis triunfos en seis partidos en la fase de grupos, donde destacaron las dos victorias logradas ante el Bayern de Munich (2-0 y 0-1), le dieron la ventaja de campo para la eliminatoria de cuartos de final. La suerte deparaba otro equipo español. En esta ocasión el FC Barcelona de Johan Cruyff que buscaba salvar la temporada a través de la competición continental. El cuadro azulgrana vivía el peor momento de la era Cruyff. Después de ganar cuatro ligas, este año estaba lejos de la lucha por el título y además todo parecía indicar que el campeón sería su máximo rival, el Real Madrid. Además, en la temporada anterior había perdido la final de la Liga de Campeones ante el AC Milan de Fabio Capello. Laudrup se había marchado al Real Madrid en verano y Romario fue traspasado en el mercado invernal. Su sitio fue para Igor Korneiev, un ex jugador del FC Barcelona que fue el encargado de adelantar al FC Barcelona ante el PSG en el duelo de ida. El equipo de Luis Fernández, histórico jugador del PSG que había relevado en el banquillo a Artur Jorge, se vistió con la piel de cordero, a pesar de ser el equipo más goleador y el segundo menos goleado. Además, la eliminatoria contaba con el atractivo de ver sobre el césped a los tres balones de oro –Europa, América y África- del último curso. Stoichkov, Raí, que no salió como titular, y Weah.

El PSG fue superior al Barça durante la primera mitad pero no sacó rédito de su superioridad. En el arranque de la segunda Korneiev adelantó a los azulgranas gracias a un fallo de Lamá. Pero allí estaba Weah para igualar la eliminatoria. Nada más marcar el Barça, dos acciones del liberiano estuvieron cerca de acabar en el 1-1, pero el gol no llegó hasta una acción a balón parado. Un clásico. Saca Ricardo, Weah marca.  

De nuevo, el Parque de los Príncipes de París iba a ser escenario de un choque histórico entre el PSG y un equipo español, esta vez el FB Barcelona. De nuevo, el equipo español era el que se encontraba contra las cuerdas. Y, de nuevo, y es que la historia del hype parisino está llego de constantes ‘de nuevo’, el PSG y el Parque de los Príncipes iban a dar carpetazo a un ciclo de un equipo español. París fue la tumba de la Quinta del Buitre un año antes e iba a serlo del ciclo Cruyff. Bakero adelantó a los azulgranas. De nuevo, Ginolá y Weah, que estrellaron lanzamientos en los postes de Busquets, fueron una pesadilla pero el encargado de finiquitar al Barça fue Raí. Desde su posición en el medio del campo, ejerció de inesperado tercer delantero. Creó juego y decidió en el área rival. Decidió con el empate. Igualada que, de nuevo, llegó en una jugada a balón parado. Marca del PSG. Un córner y cuarto tanto en Liga de Campeones que lograba de saque de esquina el PSG. Guerin, a falta de siete minutos, hacía el 2-1 que evitaba la prórroga. El conjunto de Luis Fernández se clasificaba para las semifinales, donde estaba vez no iba a caer con el campeón final, sino con el campeón en curso. El Milan de Capello batió a los parisinos en el Parque de los Príncipes (0-1) y en San Siro (2-0).

Daniel Bravo en la final de la Recopa de 1996.CAMBIOS QUE LLEVARON A LA RECOPA DE 1996. El hype era completo. El PSG era el equipo de moda en Europa. Un club joven que era capaz de pintar la cara a los grandes del continente. Se ganó la simpatía de muchos seguidores del fútbol y, lo que es más importante, se hizo un hueco en la información deportiva. Pero esa repercusión tiene un precio. En este caso el precio fue las ventas de los dos jugadores más destacados del PSG: David Ginola –traspasado al Newcastle United por 2,5 millones de libras- y George Weah –vendido por 5 millones de libras al AC Milan-. La temporada de ambos fue excepcional. Más en el caso de Weah que a finales de 1995 recibió el Balón de Oro de France Football, siendo el primer no europeo en recibirlo.  

A pesar de estos cambios, el PSG reforzó la parcela ofensiva con Youri Djorkaeff –Mónaco-, Patrice Loko –campeón de la Liga con el Nantes-, el delantero centro panameño procedente del Cagliari Dely Valdés y con el ascenso al primer equipo de un joven canterano llamado Nicolás Anelka, que a comienzo de 1997 fue vendido al Arsenal de Arsene Wenger. Un equipo que iba a brillar especialmente en la Recopa. Su campaña en la Recopa tuvo lustre. Tras deshacerse del Molde en la primera ronda, le tocó el Celtic de Glasgow, a quien eliminó tras imponerse en los dos partidos (1-0 y 0-3). En cuartos el rival iba a ser el Parma. El conjunto parmesano fue otro de los grandes animadores de la década de los años 90. Fue animador tanto en el Calcio, aunque nunca llegó a aspirar realmente al Scudetto salvo en la campaña 1994/95, pero sí ganó varias Copas, y también fue animador en Europa. Ganó la Recopa de 1993, perdió contra el Arsenal la de 1994, y quería volver a probar las mieles del triunfo en esta competición. En la ida se impuso por 1-0 gracias a un gol de Stoichkov, por lo que, de nuevo, tocaba remontar unos cuartos de final en el Parque de los Príncipes. Y así lo hizo el PSG. Aunque con sufrimiento. Raí igualó la eliminatoria pero Melli puso un 1-1 que hacía que los parisinos necesitasen dos goles para clasificarse a una semifinal europeo por cuarto año consecutivo. Loko puso la esperanza y, de nuevo, Raí marcó para acceder a las semifinales. 

Después llegó el turno del Deportivo de la Coruña de Jabo Irureta. Djorkaeff fue el factor que desequilibró el duelo con dos goles. Uno espectacular en Riazor que dio el triunfo a los parisinos (0-1) y otro en la vuelta que también dio la victoria al PSG (1-0). El PSG volvía a hacer historia, de nuevo, a costa de un club español. El PSG estaba en la final. En ella iba a medir fuerzas con el Rapid de Viena, el conjunto austriaco acababa de dar un buen repaso al Feyenoord en semifinales. En la escuadra centroeuropea destacaba un delantero de gran envergadura, Jancker, que posteriormente hizo carrera en el Bayern de Munich. El París Saint-Germain era el favorito para el triunfo en Bruselas y cumplió con los pronósticos, aunque no con la claridad que se suponía. 1-0, gol de N’Gotty que empalmó un disparo tras el saque en corto de una falta por parte de Djorkaeff. El esférico tocó en Schöttel y despistó al guardameta Konsel, quien curiosamente había disputado la última final europea del Rapid en 1985.

Leonardo ante Ronaldo en la final de la Recopa de 1997.LA HISTORIA NO SE REPITIÓ. El PSG había alcanzado su mayor cota de popularidad en el viejo continente. El título de la Recopa daba el espaldarazo definitivo al PSG. Parecía que los parisinos habían llegado a la élite para quedarse. Pero, como suele pasar con todos los fenómenos mediáticos, el hype se desinfló. Antes de desinflarse tuvo momento para entonar el último canto del cisne parisino. Volvió a ser en la Recopa ya que fue vapuleado por partida doble por la Juventus de Lippi en la Supercopa de Europa. El PSG, que en esta temporada incorporó al brasileño Leonardo que junto con Raí habían sido campeones con Brasil en el Mundial de 1994, quería revalidar su título de la Recopa. En primera ronda se deshizo del Vaduz y, en segunda, del Galatasaray. Los turcos ganaron en la ida 4-2, pero sucumbieron en el Parque de los Príncipes por 4-0. El París Saint-Germain también tuvo que decidir en la vuelta la eliminatoria de cuartos de final, pero esta vez no fue en la capital gala sino en la griega. El PSG y AEK habían empatado (0-0) en el Parque de los Príncipes, pero Loko acudió al rescate con un hat-trick que propició el triunfo parisino por 0-3  En semifinales se iba a cruzar con otro de los históricos del fútbol Europeo: el Liverpool. Un Liverpool venido a menos que de las manos de un francés, Gerrard Houllier, quería reverdecer viejos laureles. Pero el hype parisino, de nuevo, pudo con la aristocracia europea. 3-0 en la ida en París. Leonardo y Cauet adelantaron a los galos antes del descanso y Leroy rubricó el resultado en los últimos minutos. El PSG ahora tenía que superar la mística de Anfield. Lo hizo, aunque no sin ser recibir un par de heridas. El Liverpool ganó por 2-0, pero fue insuficiente para remontar.

El PSG disputaba su segunda final consecutiva. Se iba a ver las caras con el FC Barcelona. Uno de esos equipos que había sido víctima del PSG y que había favorecido el hinchamiento del hype parisino. Pero el Barça que se encontró que el conjunto que dirigía Ricardo Gomes, el ex jugador del PSG había dejado sus funciones de manager del club para reemplazar a Joel Bats en el banquillo parisino. Cruyff ya no estaba. Bobby Robson era el técnico azulgrana, aunque los rumores indicaban que al final de temporada iba a ser sustituido por Van Gaal, a pesar de que el inglés tenía contrato en vigor. Pero los jugadores también eran diferentes. Empezando por Ronaldo. El fenómeno brasileño estaba atemorizando a Europa y se estaba perfilando como el único jugador del momento que podía asaltar el Olimpo de los dioses del fútbol, donde moraban Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Un jugador capaz de ganar partidos por sí solo. Una potencia inaudita en el fútbol y una precisión de cirujano ante el portero rival le habían convertido en el jugador del momento. Y como todo jugador del momento necesitaba un título que respaldase su temporada. Así fue. Transcurría el minuto 38 de la final, que se disputó en Rótterdam, cuando Ronaldo recogió un balón, se internó en el arma y cuando iba a rematar recibió un penalti de Bruno N’Gotty. El héroe de la Recopa ponía en apuros al PSG. Ronaldo batió a Lamá y el resultado no se movió hasta la conclusión del partido. El Barça ganaba la cuarta Recopa de su historia y firmaba una justicia poética. El PSG se había labrado un nombre, en buena medida, debido a sus actuaciones europeas ante equipos españoles y precisamente iba a ser un equipo español el que le sacase de la élite europea. El Barça pinchó el globo de un PSG que desde entonces no ha vuelto a tener protagonismo ni en Europa ni en Francia. Ahora pelea por no bajar a Segunda. El hype parisino había muerto.

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 17 de febrero de 2008. 

Fuentes: El País, El Mundo, Uefa, París Saint Germain, Olimpique de Marsella, Wikipedia y Soccerbase.
Fotografías: página web del PSG y de la UEFA.

The Crazy Gang’s Years

febrero 5, 2008

Si en los artículos sobre Eric Cantona y los primeros años de la Premiere League han servido para inaugurar el blog contando los cambios que se produjeron en el fútbol inglés a través de la figura del francés y del juego del United, el Wimbledon FC y sus años de la Crazy Gang significan todo lo contrario. El fútbol inglés en su más pura expresión combatiendo y tuteando a los paladines del nuevo credo continental que se extendía por las islas. Patadón y tentetieso. Brega, entrega, disputa, macarradas varias y goles de estrategia fueron los principales ingredientes del particular estilo que el Wimbledon FC mostró durante las 14 temporadas que estuvo en la élite.

Wimbledon FC posando en Wembley con la Copa de 1988.

S

eguramente todos los aficionados al fútbol alguna vez han soñado con que el club de su ciudad, de su pueblo o de su barrio, un día se codee con los grandes equipos que ve a diario en la televisión. Medir fuerzas en la Copa, dar algún susto, ir subiendo desde la base de la pirámide del fútbol para acercarse a la cúspide. Algo parecido fue lo que le sucedió al Wimbledon FC durante las décadas de los años 80 y 90. En una década pasó de estar fuera del fútbol profesional a ganar una final de la FA Cup al todopoderoso Liverpool. Durante los diez años siguientes se convirtió en uno de los equipos ingleses más británicos que recuerde. En plena transición de la Premiere League, en la que desembarcaban los talentos y las ideas continentales, el Wimbledon FC tiró de la esencia del fútbol de las islas para firmar grandes temporadas en las que finalizó por delante de históricos como Liverpool, Everton, Tottenham Hotspur o Arsenal. Durante estas dos décadas gloriosas para el Wimbledon FC, el juego del equipo gozó del espíritu de la llamada Crazy Gang –pandilla loca-, como en los años 80 denominó Wally Dones al plantel londinense en el que, además de él mismo, jugaban otros ilustres del club de tacañón [Andrés Montes dixit] como Vinnie Jones, Lawrie Sánchez, Dennis Wise o John Fashanu.El Wimbledon FC campeón de la Souther League de 1976.
WELCOME TO 1975.
Después de superar cuatro eliminatorias previas y otras dos del torneo de Copa, el Wimbledon FC saltó a la primera línea informativa nacional gracias a que, en los primeros días de 1975 y en la tercera ronda, eliminó al Burnley de la First División, convirtiéndose en el primer equipo no profesional en eliminar a todo un Primera División en el siglo XX. En la siguiente ronda, el cuadro londinense tuvo el honor de medirse con el campeón de Liga, el Leeds United. El Wimbledon logró un 0-0 en Ellan Road pero en la vuelta, que se disputó en el campo del Crystal Palace [Selhurst Park] ante 40.000 espectadores, perdió por 0-1.
En aquella participación copera, el Wimbledon ya demostró esa tenacidad y esa lucha hasta el final de la que haría gala en sus años más gloriosos.

El conjunto londinense no logró entrar en las categorías del fútbol profesional hasta 1977 [Fourth División], después de varios intentos y tras ganar tres títulos consecutivos de la Southern League. Ascenso a Third Division (78-79), descenso a Fourth Division (79-80), nuevo ascenso a Third [80-81], otro descenso a Fourth [81-82] y ascenso con campeonato en la 82-83. Entre ascenso y descenso, en la campaña 79-80, el Wimbledon se hace con los servicios de Wally Downes, que podría ser algo anecdótico de no haberse sido él el que acuño el apodo ‘crazy gang’ [en honor a un grupo de cómicos de la década de los 40] para denominar al plantel de los dons. Nadie mejor que él para personificar ese espíritu de lucha que caracterizó al Wimbledon.   

Nigel Winterburn corriendo la banda durante su estancia en el Wimbledon FC.

En 1984, el club londinense en lugar de cumplir con el habitual descenso de Tercera a Cuarta, logró el ascenso a Segunda al finalizar en segunda posición tras el Oxford, del que en esa misma temporada había incorporado a un lateral izquierdo que posteriormente triunfaría en el Arsenal: Nigel Winterburn. En las filas del Wimbledon alcanzó internacionalidad con la selección sub-21. Otro de los jugadores destacados del equipo londinense era su guardameta David Beasant, que había llegado al club en el verano de 1980 con 20 años de edad. A los Winterburn y Beasant se les unió un delantero de origen ecuatoriano que quedará en la memoria de los seguidores dons: Lawrie Sánchez. Hizo el gol del ascenso a First División y el tanto que dio la Copa de 1988 al Wimbledon FC. Antes del ascenso, en el mes de marzo, el club londinense contrató a un interior zurdo del Southampton. Un  interior zurdo con malas pulgas que posteriormente terminaría haciendo carrera en el Chelsea ocupando la demarcación de mediocentro. Sí, ese en el que están pensando, Dennis Wise, otro de los clásicos de la crazy gang. Pero, también en ese mismo mes de marzo, el Wimbledon se reforzó con un delantero centro del Millwall: John Fashanou. En los 65 partidos que había disputado con los lions había logrado 19 goles.

EN LA ÉLITE. La llegada a la máxima competición inglesa hizo que el Wimbledon FC vendiese a buena parte de los jugadores carismáticos con los que se había logrado el ascenso como Winterburn, Hodges, Morris o Gage. Pero, por el contrario, llegaron otros que se iban a convertir en clásicos de la institución y, sobre todo, llegó uno de los principales estiletes de la crazy gang. Vinnie Jones, procedente del Wealdstone, John Scales, del Bristol Rovers, y Terry Phelan, del Swansea, fueron algunas de las caras nuevas en llegar a Londres. El primer año no pudo ser mejor para los dons. Finalizaron la temporada en una más que meritoria sexta posición, por delante del Manchester United que dirigía un recién llegado Alex Ferguson.

Se suele decir que la segunda temporada es más complicada que la primera porque es la de la consolidación de estos equipos modestos entre los mejores clubes del país. Lo cierto es que la consolidación del Wimbledon no pudo ser mejor. Acabó en la séptima plaza de la clasificación y firmó un gran torneo copero al alcanzar la final ante el Liverpool. Antes de llegar al partido definitivo de Wembley, el Wimbledon tuvo que derrotar a West Brom, por 4-1 con dos goles de Wise, al Mansfield, por 2-1 con tantos de Cork y Phelan, y en quinta ronda le tocó visitar Sant James’ Park. El Newcastle tenía cuentas pendientes con el Wimbledon tras su encuentro liguero. Un duelo en el que Vinnie Jones sacó la cara sucia que le popularizó en su particular duelo con Paul Gascoinge. Un gol de Gibson a los seis minutos del inicio encarriló un encuentro que sentenciaron Gayle y Fashanu.  El primer tiempo del partido de cuartos de final no fue esperanzador para los dons. El Watford se adelantó merced a un gol de Malcolm Allen y, antes del intermedio, Gayle dejó con diez a los dons. Pero, como ya he mencionado antes, el espíritu de pelea de la crazy gang fue una de las señas de identidad del Wimbledon. Young y Fashanou firmaron la remontada. A semifinales. En ellas, en partido disputado en el terreno del Tottenham Hotspur, el Wimbledon se iba a enfrentar al Luton Town. Harford adelantó al Lutton y Fashanu igualó tras transformar un penalti que significaba su vigésimo primer gol de la temporada. Wise deshizo el empate a falta de diez minutos para la conclusión.

El capitán David Beasant recoge la Copa de 1988.UN DÍA GRANDE EN WEMBLEY. El Wimbledon se presentaba en la final de la FA Cup por sus méritos y después de un gran sufrimiento. Pero la tarea para el último partido de la temporada se antojaba complicada para la crazy gang. El rival era el temible Liverpool de Dalglish que llegó a la cita después de haber ganado su cuarta liga de la década con nueve puntos de ventaja sobre el Manchester United y tras mantenerse invicto durante los 29 primeros partidos de temporada. Si en Inglaterra había un club cuyo nombre fuese sinónimo de éxito, ése era el Liverpool. Los de Anfield habían conquistado tres Copas de Europa al principio de la década y dominaban con mano de hierro el campeonato con siete títulos en los últimos diez años. El Wimbledon tenía que batir a un equipo que había gastado [cerca de 4 millones de libras] más en los traspasos de sus tres delanteros –Beardsley, Barnes y Aldridge- que los dons en toda su historia. La gran preocupación del Wimbledon era cómo frenar el juego ofensivo que se creaba a parte de los pases en cortos entre Beardsley, Barnes y Houghton. Para ello, el técnico del Wimbledon puso a Wise a marcar a Barnes para frenar el juego de los reds. Y, lo más sorprendente, es que así fue. El Liverpool no carburaba y Lawrie Sánchez, en el 37, sembró la incertidumbre al enviar un balón a la red de la meta de Grobbelaar.

La defensa del Liverpool se sorprende ante el gol de Lawrie Sánchez.

La defensa del Liverpool asiste sorprendida al gol de Lawrie Sánchez.El equipo de Kenny Dalglish estaba obligado a remontar y el Wimbledon sacó su garra para defender el 1-0 que le daba la Copa. El espíritu de los dons quedó reflejado en su portero. David Beasant, que en sus primeros años en Londres fue seguido muy de cerca por el Liverpool, fue el otro héroe de la final al atajar un penalti a John Aldridge. El joven delantero que había aprendido a amar los colores de los reds en el fondo de The Kop era el relevo natural de Ian Rush, que en el verano de 1987 fue traspasado a la Juventus. Aldridge no sólo era el relevo de Rush debido a su parecido físico ya que también lo era por su instinto goleador. 26 dianas firmó en su primera temporada con el conjunto de Anfield. Además, John Aldridge no había fallado ninguno de los 11 penaltis que había intentado. Y además nunca un portero había parado una pèna máxima en la historia de las finales de la Copa inglesa. El bueno de Aldridge, que un año después puso rumbo a la Real Sociedad, falló el penalti que nadie pensaba que se podía fallar. Tras la final, David Beasant reconoció ante la prensa que tenía muy bien estudiados los lanzamientos del capitán de Irlanda. “He visto muchos de sus penaltis en televisión y sé que si el portero no se mueve él suele patear a la izquierda”. La parada del penalti permitió al Wimbledon firmar una de las mayores sorpresas de la historia de las finales de la Copa inglesa.

Perspectiva del penalti parado por Beasant a Aldridge.Perspectiva del penalti parado por Beasant a Aldridge en la final de la Copa de 1988.


THE CRAZY 90’s. A pesar del triunfo en la Copa, el Wimbledon no pudo disputar la Recopa de 1989 debido a la exclusión que sufrían los clubes ingleses desde la tragedia de Heysel. Las siguientes temporadas fueron de transición para los dons y también de cambios en la composición de esta peculiar pandilla chiflada. Tras su gran actuación en la final de Copa de 1988, David Beasant fue traspasado al Newcastle por 800.000 libras. Vinnie Jones tardó un año más en marcharse al Leeds United y Dennis Wise dos para ser transferido al Chelsea reportando a las arcas del Wimbledon FC más de dos millones de libras [650.000 el primero y 1,6 millones el segundo].

A pesar de la marcha de estos tres puntales del equipo, hasta la fundación de la Premiere League en 1992, el Wimbledon se mantuvo sin relativos problemas siempre por la zona media de la tabla e incluso acarició la zona europea en la temporada 1990-91. Pero el inicio de 1992 iba a ser fundamental para los dons. Al banquillo de Selhurst Park, donde se había trasladado el Wimbledon FC, llegó Joe Kinnear. El que fuera central del Tottenham Hotspur recibía su primera oportunidad de dirigir a un equipo en la máxima categoría del fútbol inglés. Salvó la categoría y se quedó para llevar las riendas del proyecto del Wimbledon en la Premiere League que se estrenaba en la campaña 1992-93.  

Joe Kinnear tenía un plan para el Wimbledon FC. El entrenador irlandés implantó un estilo de juego muy característico. Un estilo que el muy bien conocía. El típico kick and rush británico en su más pura versión. Formó un equipo aguerrido tomando la base que quedaba de 1988 con Sánchez, Fashanu, Gayle, Gibson, Scales y Clark, a los que se habían unido Warren Barton y Robbie Earle. Durante el verano firmó al delantero del Brentford Dean Holdsworth, que en su primer año con la camiseta de los dons firmó 19 dianas en Liga, incorporó a un joven Gerald Dobbs, que en esa temporada fue expulsado en cuatro ocasiones, pero, sobre todo, recuperó a Vinnie Jones, que estaba en el  Chelsea tras su paso por Leeds United y Sheffield Wednesday. La pandilla contaba con su capo. Con estos ingredientes y utilizando el juego en largo y de pelea por el rechace, el Wimbledon intentó contrarrestar los efectos del passing game del Liverpool que empezaba aplicar el Manchester United con Eric Cantona a la cabeza y que posteriormente se iba a extender en la segunda mitad de la década por los principales equipos de la Premiere League como Newcastle United, Blackburn Rovers, Arsenal o Chelsea.

Efan Ekoku, con la camiseta del Norwich.Con este sistema, el Wimbledon fue duodécimo en la primera Premiere League. En la temporada siguiente, sin a penas reforzar el plantel, los dons rozaron Europa pero acabaron en sexta posición. El Wimbledon hizo de Selhurst Park todo un fortín del que tan sólo cedió cuatro derrotas durante toda la temporada. El cuadro londinense quería dar el salto a Europa pero no disponía del suficiente dinero como para fichar a jugadores importantes. Además perdió a dos históricos: Lawrie Sánchez y Fashanu. Ante la necesidad de fortalecer el ataque y ante la falta de recursos económicos, Kinnear apostó por jugadores que se podían acoplar perfectamente a su rocoso y físico sistema. Incorporó por 900.000 libras a Efan Ekoku, un delantero nigeriano que había hecho 12 goles con el Norwich, y al centrocampista noruego  Øyvind Leonhardsen, que hizo cuatro tantos en su debut en Inglaterra. Con estos mimbres, de nuevo, el Wimbledon volvió a completar una buena temporada alcanzando la novena posición.

El Wimbledon estaba cerca de algo grande pero la siguiente temporada fue decepcionante. Coqueteó con el descenso, del que le separaron cinco puntos. De esta manera, la campaña 96-97 no estaba predestinada para el éxito. Pero sucedió todo lo contrario. Se fichó al delantero jamaicano Jason Euell y al defensa galés del Swindom Ben Tatcher. En la Liga estuvo en la línea que había mostrado el equipo durante los primeros años de Kinnear, acabó en octava posición. Pero se destapó en Copa y Copa de la Liga. En ambas competiciones alcanzó las semifinales tras eliminar a los vigentes campeones [Manchester United y Aston Villa] y en ellas fue eliminado por los que a la postre resultarían los ganadores de las finales [Chelsea y Leicester City].

Esta fue la última gran temporada de la crazy gang que dirigió Joe Kinnear en la década de los 90. El técnico irlandés dejaría el banquillo de los dons en la 98-99 debido a problemas cardíacos y la entidad londinense entraría en una serie de problemas económicos que afectaron a la parcela deportiva. En la 99-00, descendió a First Division debido a su derrota en Southampton y al sorprendente triunfo del Bradford en Liverpool. Los problemas económicos se acrecentaron y, al final, el equipo, como si de una franquicia se tratase, se trasladó al Milton Keynes y cambió su nombre por el de MK Dons, a pesar de la irritación de los fans tradicionales del barrio londinense.

Datos del artículo

Autor: Carlos A.S
Fecha: 5 de febrero de 2008

Fuentes consultadas: The FA, Premiere League, Football.co.uk, Soccer Base, Football Club History Database, Historical Dons, Liverpool FC y Wikipedia.

Fotografías extraídas de historicaldons.com 

Hilo musical:
Tom Petty: Fool Moon Fever [MCA, 1989]
Bad Religion: Against the Grain [Epitaph, 1990]
Los Chicos: Launching Rockets [Rock Is Pain, 2007]
Jon Spencer Blues Explosion: Now, I Got Worry [Matador, 1996]
The Delta 72: The R&B of Membership [Touch &  Go, 1996]