Archive for the ‘Premiere League’ Category

Expansión y contracción de la renta

marzo 24, 2008

Brown celebra el 1-0 del Manchester United ante el Liverpool.

No. A pesar de lo que pueda parecer por el titular del artículo, no, no nos vamos a dedicar a explicar cómo se realiza la llamada declaración de la renta, ni tampoco de cómo lograr estirar nuestro salario. No. Hablamos de las rentas o ventajas de puntos que tienen los líderes de los tres principales campeonatos ligueros europeos. Es decir, hablamos de la Premiere League, del Scudetto y de nuestra Liga. Y si hablamos de líderes, lo hacemos de Manchester United, Inter de Milán y Real Madrid. La última jornada de competición doméstica ha dejado al ManU más líder que en cualquier otro momento de la temporada y paradójicamente, también ha dejado a Inter y Real Madrid más débiles que en cualquier otro instante del presente curso futbolístico.

La Premiere League ha sido la liga más reñida de las tres grandes. Al menos lo ha sido hasta este mes de marzo. Pero los pinchazos del Arsenal han facilitado que el Manchester United coja una ventaja de cinco puntos sobre el segundo, posición que los gunners han cedido al Chelsea tras su último enfrentamiento, y seis sobre el cuadro que dirige Arsene Wenger.  Y todo ha sucedido en la última jornada de campeonato. Una jornada especial dentro del fútbol inglés. El llamado super sunday o grand slam sunday. Domingo en el que se produce un doble enfrentamiento en la cima del fúbol inglés. Por un lado, el clásico de la Premiere entre los dos clubes más laureados del país: Manchester United y Liverpool. Por el otro, el duelo entre los dos mejores equipos de la capital, es decir, entre Chelsea y Arsenal. Una jornada que la Premiere diseña para que se produzca dos veces por temporada y que hace que los espectadores globales nos sentemos en nuestro sillón de casa para ver de manera consecutiva estos dos apetitosos encuentros en los que se miden cuatro de los ocho clubes europeos que disputarán los próximos cuartos de final de la Liga de Campeones.

El primero de ellos fue el Manchester United-Liverpool que se disputó ayer en Old Tratford. El encuentro se resolvió de manera favorable para los diablos rojos. 3-0. El conjunto de Alex Ferguson sacó partido de la expulsión del argentino Mascherano. Aunque antes ya se había adelantado el United gracias a un gol logrado por Brown en un desajuste defensivo de los reds. Rafa Benítez, entrenador del Liverpool, se ha cansado de decir que su equipo se maneja mejor en la Champions League que en la Premiere. Su motivo es claro. El técnico español piensa que en Europa los partidos son más tácticos mientras que en la Premiere el gol puede llegar en cualquier balón colgado al área. Así llegó el primer tanto. Un balón en largo que parecía que se iba a perder por una banda fue recuperado por Rooney, el único de los 22 que tuvo la fe de buscar el cuero. El ex del Everton puso un centro al área donde, sorpresa, sorpresa, apareció un central para enviar el balón a la red de Reina sin oposición de la zaga red.

Después llegó la jaimitada de Mascherano. El argentino se enzarzó en unas protestas estériles con el colegiado del encuentro, que acaba de mostrar una amarilla a Fernando Torres por protestar, y vio la segunda cartulina del encuentro por lo que fue expulsado. El Liverpool quedó a merced del United y éste sentenció el encuentro con los goles de Cristiano Ronaldo y Nani.

Media hora después de la conclusión del duelo de Old Tratford dio comienzo el partido de Stamford Bridge. El derbi londinense entre Chelsea y Arsenal. El conjunto de Arsène Wenger parece haber perdido el norte en la Premiere después de su visita a Birmingham y tras la lesión de Eduardo Silva. Los gunners se presentaban en el feudo del Chelsea con la necesidad de romper con la racha de cuatro partidos empatados que había enlazado. Por su parte, el Chelsea tenía la primera ocasión de la temporada de superar al Arsenal en la clasificación de la Premiere. Además jugaba en Stamford Bridge, donde llevaba más de cuatro años sin ceder una derrota en Premiere. De hecho, el último verdugo liguero precisamente había sido el Arsenal que logró un 1-2 el 21 de febrero de 2004. De los diez últimos enfrentamientos en Stamford Bridge, siete habían sido empates, dos victorias del Chelsea y otra del Arsenal.

Sagna adelantó a los gunners al inicio del segundo tiempo. Paracía que el Arsenal podía romper la imbatibilidad como local del Chelsea pero apareció Drogba que con dos tantos propició la remontada blue. Tres puntos importantes para el Chelsea de Avram Graham que asciende al segundo puesto y se sitúa a cinco puntos del líder pero tiene un as bajo la manga, el enfrentamiento ante el Manchester United en Stamford Bridge en el último fin de semana de abril, a falta de tres partidos para la conclusión del campeonato.

Rescaca europea
A mediados de febrero, antes de que se disputasen los partidos de ida de la Liga de Campeones, Inter de Milán y Real Madrid no sólo eran los favoritos a ganar su respectivos campeonatos domésticos, sino que además eran los únicos candidatos. Los interistas adelantaban en 11 puntos a la Roma, mientras que los madridistas mantenían cinco puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. Renta que una semana después iba a ampliar hasta los ocho.

Tras la disputa de las eliminatorias de octavos de final, en la que tanto el Inter como el Real Madrid fueron apeados de la máxima competición continental de clubes, neroazurros y blancos han entrado en barrena en su campeonato local. La resaca europea se extiende a la liga. En la Seria A, el Inter, que no había perdido ningún partido durante la temporada, ha sido derrotado en dos ocasiones y además tan sólo ha ganado dos de los últimos siete encuentros. Por su parte, la Roma, que desperdició una gran ocasión de acercarse al Inter en su duelo directo en San Siro, también está afectada por la resaca europea. Pero en este caso, la afección es positiva. Ha ganado cinco de los últimos siete partidos, ha perdido uno [el derbi romano] y ha cedido otro empate. Tras ganar al Siena gracias a un gol de Panucci y la derrota del Inter en San Siro ante la Juve, los de Spalletti se han situado a cuatro puntos del Inter.

Restan ocho jornadas para la finalización del Scudetto. El Inter tiene un calendario más complicado que la Roma. Deberá jugar ante los dos equipos que pugnan por la cuarta plaza del campeonato: Fiorentina y Milan. Por su parte la Roma no va a tener que enfrentarse a ninguno de los seis primeros clasificados. Tendrá que verse las caras con Udinese, Sampdoria y Génova que están en plena contienda por un puesto en la Copa de la Uefa. El resto de rivales serán de la zona media y baja de la tabla: Cagliari, Livorno, Torino, Atalanta y Catania.

El Inter ya sabe lo que es perder una Liga que tenía prácticamente ganada. Fue en la y temporada 2001-2002. El conjunto que por entonces entrenaba Héctor Cúper era el gran favorito al título pero no pudo resolver su victoria antes de la última jornada de campeonato. Tras sus pasos estaban la Juventus y la Roma que también llegaron con opciones a la última jornada. El Inter visitaba el Olímpico de Roma para medirse al Lazio que se jugaba entrar en la Uefa. Se adelantó en el marcador y cuando todo pintaba a su favor, llegó la reacción del Lazio y el hundimiento interista. Al final, 4-2 y título para la Juventus. De hecho, la derrota ante el Lazio también impidó que los neroazurri quedasen segundos ya que la Roma ganó su partido y obtuvo el subcampeonato.

Nueve derrotas
La última jornada de 2007 dejó al Real Madrid con siete puntos de ventaja sobre el FC Barcelona. El conjunto que dirige Bernd Schuster había ganado por 0-1 en el Camp Nou gracias a un gol de Batista y a un gran rendimiento colectivo y defensivo del once madridista. Una victoria importante a efectos clasificatorios y psicológicos. Tras el segundo partido de la segunda vuelta, el Real Madrid ampliaba su renta a nueve puntos gracias a su triunfo sobre el Villarreal y al empate del Barça en San Mamés. La Liga estaba sentenciada, o eso se pensaba, y el Real Madrid comenzaba a pensar en su asalto a la Liga de Campeones, en el trébol, etc… Pero lo cierto es que tras perder nueve de los 15 encuentros disputados por el Real Madrid en 2008, la Liga se ha vuelto a abrir.

Las derrotas ante el Betis y el Getafe acercaron al Barça a dos puntos del liderato. Pero los culés pincharon en su desplazamiento al Vicente Calderón y en el Camp Nou ante el Villarreal. Pinchazos que estuvieron acompañados por triunfos madridistas en Huelva y en el Santiago Bernabéu ante el Español. La renta se expandía de nuevo hasta los ocho puntos. Todo parecía decidido pero el Real Madrid se ha empeñado en dar vida a sus perseguidores cayendo en La Coruña y perdiendo en el último minuto ante el peor Valencia CF de la última década. Ahora, cuatro son los puntos de ventaja sobre el FC Barcelona y seis sobre el Villarreal. La ventaja para el Real Madrid es que no tendrá que alternar la liga con la exigencia de la Liga de Campeones, en la que sí está el Barça, y que a falta de tres jornadas para la conclusión recibe en el Santiago Bernabéu al conjunto de Rijkaard. Todo parece indicar que la Liga se decidirá en ese partido, aunque la irregularidad que están mostrando los dos grandes del fútbol español hace difícil pronóstico. Pero ninguno de los dos debe descuidarse si no quieren lamentar que el tercero en discordia, el Villarreal, se lleve el título a Castellón.

La rebelión de los modestos

marzo 12, 2008

Trofeo de la FA Cup.

Que la FA Cup es diferente es algo que todos los amantes del fútbol han asumido. La mística de la competición de clubes más antigua del mundo no discrimina escudos, presupuestos y grandeza. Todos son iguales y todos pueden ganar, aunque parezca mentira. El pasado fin de semana esto se volvió a poner de manifiesto. Primero en la eliminación del Manchester United ante el Portsmouth y un par de horas después con la del Chelsea ante el Barnsley, el equipo de First Division que en la anterior eliminatoria también acabó con el Liverpool de Rafa Benítez. Al día siguiente, el Cardiff galés volvió a tumbar a un equipo de Premiere como es el Middlesbrough y, posteriormente, dos ‘segundas’ disputaron el último partido de cuartos de final en el que el West Bromwich Albion se clasificó.  

UN FIN DE SEMANA INCREÍBLE. ‘An incredible weekend’, titulaba la web de la FA el pasado fin de semana. “¿Qué ha sucedido?”, pensaban los despistados que no conocían los resultados que había deparado la sexta ronda de la FA Cup inglesa. Un par de clicks después, estos mismos seguidores se llevaban las manos a la cabeza. ¡El Manchester United había caído eliminado en casa por el Portsmouth!. El Pumpey –decimocuarto clasificado- había podido con una de las mejores plantillas del fútbol europeo. Un triunfo que no estuvo exento de suerte. Los diablos rojos hicieron un buen partido, crearon múltiples ocasiones, pero no estuvieron finos en la definición. El 0-0 seguía en el marcador de Old Tratford hasta que una contra visitante acabó en penalti y expulsión y, posteriormente, en el 0-1 final. 

La época más brillante del Pompey en la Copa Inglesa data del periodo de entreguerras. Ganó el título en 1939 y fue finalista en 1929 y 1934. Tras perder en sus dos primeras comparecencias en la final, en 1929 por 2-0 ante el Bolton Wanderers y en 1934 por 2-1 ante el Manchester City, el título iba a llegar en la tercera participación. Fue ante el Wolwerhampton Wanderers, al que se impuso por 4-1. Wembley registró una gran entrada. 99.370 espectadores se dieron cita en sus gradas para ver la que sería la última final de Copa hasta después de la II Guerra Mundial, aunque este dato se desconocía aquel sábado 29 de abril de 1939. El Portsmouth ganó gracias a los tantos de Bert Barlow, John Anderson y Cliff Parker –dos-. El gol de los wolwes fue obra de Dicky Dorsett.

 

La derrota del Manchester United aclaraba el panorama al Chelsea, que minutos después de que se produjese la sorpresa en Old Tratford saltaba al césped de Oakwell. Los blues ya conocían el peligro del Barnsley. En quinta ronda, los del South Yorkshire habían sorprendido al Liverpool en Anfield. Dos goles de Foster y Howard, éste en el último minuto de partido, sirvieron para remontar el tanto inicial de Kuyt. Por ello, el técnico del Chelsea apostó por jugar con buena parte de sus titulares. Alineó a Terry, Carvalho, Essien, Ballack, Malouda, Wright-Phillips, Anelka y Joe Cole. Pero también besó la lona debido a un solitario gol de Odejavi, un suplente habitual del Barnsley que saltó a la efímera fama de la sexta ronda de la FA Cup de 2008.

 

El Barsnley, que actualmente militaba en la zona baja de la First Division, al igual que el Portsmouth sabe lo que es levantar la Copa. Fue en 1912 frente a otro de los semifinalistas de esta temporada: el West Bromwich Albion. El Barnsley ya había perdido una final. La de 1910 ante el Newcastle United en Goodison Park. La final de 1912 era su ocasión de sacarse la espina de la anterior derrota. El camino no había sido nada fácil. Especialmente en cuarta ronda –cuatros de final- en la que necesitó de cuatro encuentros para deshacerse del Bradford City. Tras tres empates a cero, se disputó un cuarto partido en Bramall Lane que se resolvió por un 3-2 favorable al Barnsley. Precisamente Bramall Lane –feudo del Sheffield United- fue un escenario talismán para el Barnsley ya que allí también se proclamó campeón de la Copa de 1912. Pero también fue en un replay ya que el primer choque, disputado en el campo del Crystal Palace, concluyó con 0-0. Tuffnell fue el héroe de la final al hacer el 1-0 que dio el título al Barnsley.

 

LA EXCEPCIÓN GALESA. El domingo 9 de marzo, mientras en España se elegía nuevo gobierno, en Inglaterra se disputaban los otros dos cuartos de final. El primer choque fue el que midió al Middlesbrough con el Cardiff City en el campo del primero. El triunfo sonrió al cuadro galés por 0-2 gracias a los goles de Whittingham y Johnson. El Cardiff City es uno de los clubes galeses que eligieron competir en la liga inglesa en lugar de hacerlo en su propia competición doméstica. Sus años de gloria también se remontan al periodo de entreguerras. Concretamente a los felices años 20. Y tan felices que fueron en Cardiff y más felices pudieron haberlo sido si el golaverage no le hubiese evitado ganar el título de la First Division de 1924. El beneficiario fue el Huddersfield Town. Un año después también cayó en la final de la FA Cup de 1925. Esta vez ante el Sheffield United por 1-0. Tunstall, que acaba de convertirse en el nuevo extremo de la selección inglesa, hizo el gol del triunfo del Sheffield United.

 

Los de Cardiff tuvieron que esperar dos años para regresar a una final de Copa, pero la espera mereció la pena. La final de 1927 fue histórica. Fue la primera final de Copa que se retransmitió radiofónicamente en directo a través del servicio de la BBC. Derek McCulloch y George Allison fueron a ser los encargados de retransmitir el Arsenal-Cardiff City. Curiosamente George Allison se iba a convertir en el técnico gunner en la década de los 30 tras el inesperado fallecimiento de Herbert Chapman. Pero la final también fue histórica por un segundo detalle: el triunfo del Cardiff City. Es la primera y única ocasión que un club no inglés ha ganado la FA Cup.

 

Herbert Chapman, que traía malos recuerdos al Cardiff City porque él había sido el mánager del Huddersfield Town que le arrebató el título liguero de 1924, era el técnico del Arsenal. Chapman fue el primero en llevar a la gloria al Arsenal aunque la gloria no llegó en el primer gran día, es decir, en la final de la Copa de 1927, pero la derrota ante el Cardiff City no influyó en el ánimo de Chapman. Él siguió trabajando para perfeccionar su apuesta táctica, en la que intentó sacar partido de la regla del fuera de juego que había sido instaurada en 1925. Sus reflexiones tácticas quedaron plasmadas en el famoso estilo de juego conocido como la ‘W-M’, en el que creó la figura del mediocentro de contención o stopper, así como el adelantar la línea defensiva para dejar en fuera de juego a los rivales. Una táctica revolucionaria que buscaba neutralizar a los equipos que jugaban con cinco delanteros y que fue fundamental para el gran Arsenal de los años 30, pero eso es otra historia que trataremos más adelante en Once Vs. Once ya que hoy hablamos de los modestos y, por ello, del Cardiff City.

 

Los seguidores galeses acudieron en masa a Wembley, incluso se dice que fueron mayoría en el graderío del tempo del fútbol inglés. El único gol del partido llegó en el minuto 73 y se debió a un fallo del portero galés del Arsenal. Hughie Ferguson recibió un balón con poco espacio para intentar la carrera o para buscar el pase. Por ello realizó un tímido disparo a puerta. El balón rodó sobre el césped de Wembley pero el guardameta gunner no pudo atraparlo y acabó en la red.

EL MÁS LAUREADO DE LOS CUATRO. El West Bromwich Albion fue el cuarto equipo en clasificarse para las semifinales que esta temporada se van a disputar en Wembley los días 5 y 6 de abril. El West Brom tuvo menos problemas que el resto de clasificados. Venció por 1-5 en el campo del Bristol Rovers. Morrison y Miller adelantaron a los baggies, pero Coles recortó distancias para el Bristol Rovers. En el último tercio del duelo llegaron los tres tantos visitantes que certificaron la clasificación del West Bromwich Albion para las semifinales de la FA Cup.

El West Brom de los cuatro semifinalista es la entidad más curtida. Diez finales de Copa es su aval. Cinco títulos –1888, 1892, 1931, 1954 y 1968– les sitúan en la zona media del ránking de ganadores de la FA Cup por delante de históricos como Chelsea –4-, Manchester City –4-, Sheffield United –4-, West Ham United –3-, Sheffield Wednesday –3-, o Nottingham Forest –2-. En la de 1888 se impuso por 2-1 al Preston; en 1892 derrotó por 3-0 al Aston Villa; en 1931 ganó por 2-1 al Birmingham City; en 1954 volvió a imponerse al Preston, esta vez por 3-2; y en 1968 ganó por la mínima –1-0- al Everton. En lo que se refiere a finales perdidas. En 1886 perdió en el replay ante el Blackburn Rovers, que era el vigente campeón. En 1887 cayó por 2-0 ante el Aston Villa, derrota que también se repitió en 1895 aunque por 1-0. En 1912 cayó, como ya hemos citado, por 1-0 ante el Barnsley en el replay. Y su última final perdida data de 1935 cuando el Sheffield Wednesday le derrotó por 4-2 en Wembley. Las vitrinas del West Bromwich Albion también tienen la Liga de 1920 y otros dos subcampeonatos de la antigua First Division –actual Premiere League- correspondientes a las campañas 1924-25 y 1953-54.

LAS SEMIFINALES DE ESTA EDICIÓN. El West Bromwich Albion será el encargado de abrir las semifinales el sábado 5 de abril en Wembley ante el Portsmouth. El Pompey, único representante de la Premiere League, tendrá que cumplir su papel de favorito ante uno de los conjuntos coperos por excelencia en Inglaterra. El domingo 6, el Barnsley tendrá que verse las caras ante el Cardiff City, que por primera vez regresa a Wembley desde que en 1927 derrotase por 1-0 al Arsenal. Los aficionados llenarán la catedral del fútbol inglés, con entradas con precios que oscilan entre 25 y 55 libras, para conocer el nombre de los dos equipos que llegarán a una sorpresiva final. La Copa inglesa de nuevo ha actuado como factoría de los sueños de los equipos más modestos. Tres segundas y un segundón en la Premiere son los inesperados invitados al banquete de la competición más antigua del mundo del fútbol. Disfruten porque tardará en repetirse o quizá sea la última vez en la que los modestos se rebelen dentro del panorama del fútbol moderno y global.

 

Datos del artículo: 

Autor: Carlos A.S.

Fecha: 12 de marzo de 2008. 

Fuentes: The FA, BBC, The Guardian, Goal.com, Wikipedia, the FA Cup Final.co.uk, Football Factory, Soccerbase.com y Soccer Data.  

Fotografía: BBC.

Vídeos: YouToube y 101 great goals.

Hilo musical: Madness: One Step Beyond [Stiff Records, 1979], The Specials: s/t [2Tone Records, 1979] y VV.AA.: A la Mod!  

Duelo generacional

marzo 3, 2008

Imagen del partido de ida de los octavos de la final de la Liga de Campeones entre el Arsenal FC y el AC Milan.

Aproximadamente a las 22.40 de la noche del martes 4 de marzo conoceremos el nombre de los primeros cuatro equipos que se despiden de la presente edición de la Liga de Campeones en los octavos de final. El FC Barcelona tiene pie y medio en cuartos de final ya que recibe al Celtic desde la cómoda posición que le da el 2-3 logrado en Glasgow; el Manchester United también cosechó un buen resultado en tierras francesas (1-1) pero deberá evitar que el Olympique de Lyon dé la sorpresa en Old Tratford; mientras que el Sevilla tiene que remontar el 3-2 adverso cosechado en el feudo del Fenerbahçe. Tres eliminatorias que parecen que tienen un favorito claro, otra cosa es que se cumplan los pronósticos, y otra que está abierta: Milan-Arsenal. Los gunners no pudieron en Londres con el actual Campeón de Europa y ahora no pueden perder en San Siro para seguir en la lucha por la corona continental que se le escapó en el 2006. El Guiseppe Meazza lombardo será el escenario donde se represente el segundo y último acto de este duelo generacional que enfrenta a un AC Milan veterano y experimentado en esta suertes europeas ante el bisoño proyecto del Arsenal de Arsène Wenger.

DIFERENCIA JERÁRGICA. El AC Milan de Carlo Ancelotti nunca ha sido un equipo que haya brillado en la liga italiana. Ni mucho menos. De hecho ésta es su séptima campaña en el banquillo rossonero y tan sólo ha ganado un Scudetto (2003-04). Pero, por el contrario, su competición ha sido la Liga de Campeones. El AC Milan, al igual que otros grandes de Europa como Real Madrid, Liverpool o Bayern de Múnich, sufre una fascinación con la máxima competición continental de clubes. Siete Copas de Europa, dos de ellas con Carlo Ancelotti en el banquillo (2002-03 y 2006-07), son el bagaje histórico del club lombardo. Pero a estos siete entorchados hay que sumarle cuatro finales perdidas (1958, 1993, 1995 y 2005). Ancelotti tan sólo ha probado una vez el sinsabor de la derrota en la final de finales. Fue hace casi tres años en Estambul, pero en el curso pasado se tomó venganza deportiva ante el mismo rival –Liverpool- y en el mismo marco –final de la Liga de Campeones-.

Desde que el de Reggiolo se hiciese cargo del equipo milanista los números son bastante elocuentes. En sus cinco participaciones en Liga de Campeones ha alcanzado las semifinales en todas a excepción de en la temporada 2003-04 en la que cayó en cuartos de final ante el Deportivo de la Coruña. Tres finales, con dos títulos, y una semifinal, en la que cayó con polémica en el partido de vuelta ante el a la postre campeón: el Barça. No es difícil de entender. Un plantel veterano que muestra su competitividad y experiencia en los torneos que requieren esfuerzos a corto plazo. Y más si es la última posibilidad de salvar la temporada, como ocurrió en el curso pasado y como está ocurriendo en el presente. La última jornada de la Seria A no fue propicia para el Milan. Un empate a 1-1 en casa ante el Lazio combinado con el triunfo de la Fiorentina ante la Juventus han hecho que el cuadro viola coja cuatro puntos de ventaja sobre los rossoneri en la lucha por el cuarto puesto. Distancia recuperable para los de Ancelotti pero el mensaje del técnico ante el Lazio fue claro. Descanso para su guardia pretoriana. A excepción de Seedorf, que además se lesionó en el transcurso del partido, Gattuso y Pato, el resto eran suplentes habituales. El 0-0 siempre es un resultado peligroso para el encuentro de vuelta en casa y Ancelotti lo sabe, como todo buen conocedor de las competiciones europeas de clubes, por ello quiso dar descanso a sus pilares. 

La diferencia jerárquica en Europa entre AC Milan y Arsenal FC es notable. Mientras lo rossoneri han ganado todas las competiciones internacionales de clubes, los gunners tan sólo pueden sacar pecho con la Recopa de 1994 y, siendo benévolos, con la Copa de Ferias de 1970. Su historial europeo es muy pobre. Y además de pobre de mal recuerdo para los aficionados del Arsenal que han visto como su equipo en poco más de una década ha perdido tres finales: la Recopa de 1995, la Copa de la Uefa de 2000 y la Liga de Campeones de 2006. Europa es la asignatura pendiente tanto del Arsenal como del propio Arsène Wenger. Asignatura pendiente más acusable si hablamos de Copa de Europa o Liga de Campeones. La entidad londinense disputó en dos ocasiones la vieja Copa de Europa. Pudo hacerlo una tercera pero su título liguero de 1989 coincidió con la vigencia de la sanción a los equipos ingleses. En su primera incursión fue apeado en cuartos de final por un Ajax de Ámsterdam que iba lanzado hacia su segundo título consecutivo. En la segunda, primera en la que hubo una fase de grupos después de dos rondas previas aunque a la competición no se la conocía como Liga de Campeones, fue en la temporada 1991-92. En segunda ronda fue eliminado por el Benfica.

Ya con Arsène Wenger en el banquillo y dentro del marco de la Liga de Campeones el Arsenal tampoco ha brillado. No ha sido un habitual de las últimas rondas. Excepto en el 2006, año en el que perdió la final ante el FC Barcelona, las decepciones europeas han sido tónica habitual en Highbury. Tan sólo en dos ocasiones ha alcanzado los cuartos de final. En 2001 perdió ante el Valencia y en 2004 ante el Chelsea. Además en cuatro de nueve participaciones no consiguió pasar de la fase de grupos.

NUEVOS AIRES. Esta falta de brillo en los torneos continentales y, sobre todo, las derrotas en las finales europeas han creado una cierta aura de perdedor o eterno aspirante alrededor del Arsenal. Prácticamente es el único de los grandes de Inglaterra que no ha vivido sus días de vino y rosas en Europa. Liverpool, Manchester United, Aston Villa,Tottenham Hotspur, Everton e incluso equipos más modestos como el Nottingham Forest o el propio Chelsea han sumado títulos continentales y, sobre todo, han protagonizado grandes gestas europeas. El Arsenal se aferra con vigor a esa Recopa ganada al Parma gracias a un solitario gol de Alan Smith.

Esa fama de eterno aspirante que tienen los gunners también ha sido ganada a pulso a nivel doméstico. Es difícil encontrar un equipo con tantos segundos puestos. Ocho en Liga -cinco de ellos en la etapa Wenger– siete en FA Cup y Charity Shield, cuatro en Copa de la Liga, dos en Recopa, uno en Liga de Campeones y otro en la Supercopa de Europa. Esta Supercopa de Europa de la temporada 1994-95 es el único enfrentamiento a ida y vuelta que han tenido Arsenal y AC Milan. En aquella ocasión, como en ésta, los italianos contaban con el factor campo a su favor, por entonces por ser el vigente Campeón de Europa. Al igual que hace dos semanas, los rossoneri arrancaron un 0-0 en la ida. En la vuelta ganaron por 2-0.

Si la diferencia en términos de jerarquía europea es notable a favor de los rossoneros. Si dejamos la historia a un lado y nos centramos en el presente de las plantillas, otra diferencia salta a la vista. La edad media de ambos equipos. El AC Milan presenta una media de edad de 30 años mientras que el Arsenal tiene una de 24. Mirando los onces iniciales de la ida, el Arsenal tan sólo alineó a dos mayores de 30 años -Lehmann y Gallas- mientras que el Milan a siete. Tras la final derrota ante el FC Barcelona, el Arsenal apostó por la reconstrucción total. Ya venía anunciándolo pero tras la final de París fue una realidad. Cole, Pirés, Ljumberg, Henry, Cambell y Bergkamp habían cumplido su ciclo. Los Hbleb, Fábregas, Eboué, Senderos y Van Persie pedían su hueco. Antecediendo a otros habituales de Wenger en este curso como Adebayor, Bacary, Bendtner, Walcott, Diaby o Song. Por su parte, los de Milanello a penas han renovado el bloque ni tampoco han apostado por rejuvenecerlo durante toda la etapa de Ancelotti. Salvo la llegada de Kaká, Gilardino y la más reciente de Pato, el resto de fichajes han sido de jugadores consolidados y veteranos. Nesta, Seedorf, Favalli, Cafú, Emerson, Inzaghi y Ronaldo son buen reflejo de esta política de fichajes. La jerarquía y la veteranía del AC Milan de Carlo Ancelotti convierte al cuadro rossonero en uno de los rivales a evitar en Liga de Campeones.

PRECEDENTES. Como ya hemos dicho, el único enfrentamiento en competiciones europeas entre Arsenal y AC Milan es el de la Supercopa de 1994. Boban y Massaro hicieron los goles que dieron el título al Milan en el partido de vuelta disputado en San Siro el 8 de febrero de 1995. En lo que se refiere a enfrentamientos del Arsenal con equipos italianos y del Milan con ingleses, los londinenses presentan mejores números. Las cinco veces que se ha medido a escuadras transalpinas en eliminatorias a ida y vuelta ha pasado. Su balance en Europa ante los italianos es de diez victorias, ocho empates y cinco derrotas. Nunca ha ido a Italia con un 0-0 en la ida, excepto en el enfrentamiento con el Milan en la Supercopa de Europa. La única vez que llevó un empate (1-1) fue ante la Juventus, a quién derrotó en Turín por 0-1 en la Recopa de 1980. La única visita del Arsenal de Wenger al Guiseppe Meazza en Liga de Campeones se saldó con un rotundo 1-5 que sirvió para clasificar a los gunners a octavos de final a costa del Inter.

La estadística del AC Milan ante conjuntos ingleses es favorable a los italianos en lo que se refiere a eliminatorias a ida y vuelta. Ha pasado en seis ocasiones y ha caído en tres. A lo que hay que sumar una Recopa ganada en 1973 al Leeds United. Nueve victorias, ocho empates y nueve derrotas. Tan sólo una vez regresó de las islas con un 0-0. Fue en la primera ronda de la Copa de la Uefa de la temporada 1974-75 y su rival, el Everton. El cuadro rossonero se impuso en la vuelta por 1-0 y se clasificó para la siguiente ronda.

Teorías jerárquicas y cuentas de la vieja a parte, esta noche –20.45 horas/Canal + Deportes- sobre el césped de San Siro se planteará todo un duelo generacional. La vieja guardia de Europa, encarnada por el AC Milan y en su eterno capitán Paolo Maldini, mide fuerzas con el nuevo y joven Arsenal. ¿Jóvenes y sobradamente preparados? La respuesta, esta noche.

Datos del artículo: 
Autor: Carlos A.S.
Fecha de publicación: 03 de marzo de 2008. 
Fuentes: Uefa, RSSSF, Goal.com, BBC, Soccer Base, Pasión Rossonera, AC Milan y Arsenal.
Fotografía: Uefa
 
Hilo musical: The Black Crowes: Warpaint [Silver Arrow, 2008] y The Southern Harmony and Musical Companion [Def American, 1992]; The Faces: Long Player [Warner Bross, 1971].

Intuición y creatividad en la cantera global

febrero 23, 2008

En la última semana, diarios, portales de internet y radios se han hecho eco de la adquisición de Ignasi Miquel Pons por parte del Arsenal. España ha vuelto a ser aguas propicias para la pesca de los gunners. Ignasi Miquel sigue los pasos de Lauren, Reyes, Almunia, Cèsc o Fran Mérida. Desde que Arsène Wenger aterrizó en Highbury, el Arsenal ha destacado por su capacidad de fichar a jóvenes talentos gracias a su gran trabajo de búsqueda de nuevos valores por la aldea global en la que se ha convertido el mercado futbolístico actual. La incorporación de promesas para su formación en las categorías inferiores de los gunners han permitido que el Arsenal vuelva a competir por la Premiere League y que asombre a Europa con el desparpajo y talento de esta generación de jugadores. La necesidad de ser competitivos, las limitaciones presupuestarias y la legislación inglesa han sido los factores que han impulsado la política de la cantera global en el seno del Arsenal. Y malos frutos no le está dando.

Escudo del Arsenal.

EL ÚLTIMO EN LLEGAR. Con 15 años de edad y una estatura de 1,93 metros no es difícil destacar dentro del mundo del fútbol. Ignasi Miquel se ha convertido en la nueva perla española que decide partir hacia Londres para enrolarse en la aventura del Arsenal de Arsène Wenger. El francés de nuevo ha hecho caso a los informes del gallego Francis Cagigao, brazo derecho de Wenger en lo que se refiere al reclutamiento de jóvenes talentos europeos y, sobre todo, españoles. Ignasi, que tras cuatro años en la cantera del Barça fue cortado por “deficiencias técnicas”, llamó la atención de los scouts con su trabajo en el centro de la zaga española que ganó el Torneo Internacional de Santalem para combinados sub-16 que se disputó en esta localidad portuguesa a comienzos de este mes de febrero. Su paso por el torneo luso sirvió para despertar el interés de Manchester United, Arsenal o Celtic, amén el del propio FC Barcelona.

Ignasi Miquel Pons, durante un partido con el Cornellá.Una visita a Londres de la mano de Francis Cagigao, en la que además de tener una primera toma de contacto con las instalaciones de los gunners también conoció a Cèsc y Almunia, le sirvieron para decantarse por la oferta del Arsenal. Ahora, tan sólo cuenta con 15 años, por lo que sus padres han tenido que firmar su contrato y mudar su residencia a la capital inglesa. Ignasi Miquel es el último jugador español en marchar al Arsenal gracias a la triquiñuela legal del cambio de residencia. Cèsc, Fran Mérida y ahora Ignasi Miquel. Es el sexto jugador español en marchar a la entidad de Highbury. Todos ellos fichados por mandato de Francis Cagigao. Al principio de comenzar su trabajo para el Arsenal aconsejó a Wenger fichar a un lateral derecho llamado Lauren (10 millones de euros), posteriormente llegaría el multimillonario traspaso del sevillista Reyes (28 m.), luego llegó el fichaje de Almunia y en los últimos años han llegado contrataciones más baratas, coste 0 prácticamente, gracias al cambio de residencia.  

La apuesta por peinar ligas nacionales, torneos internacionales y competiciones de selecciones permiten al Arsenal hacerse con promesas con las que trabajar en los campos de entrenamiento. La actual plantilla gunner es buen reflejo de esta política implantada desde que llegó Wenger. Pero el Arsenal nunca ha sido un conjunto de cantera. Su búsqueda de perlas es obligatoria. Así lo exige la  necesidad de poder competir con equipos más poderosos económicamente y la propia legislación inglesa. El Arsenal es sabedor que no puede competir con el cheque de fondos ilimitados de Abramovich o con esa máquina de hacer dinero que es el Manchester United. Por ello, Wenger siempre apostó por los jóvenes. Lo hizo desde que llegó al Arsenal. Con la contratación de un joven delantero del PSG llamado Nicolás Anelka que tras rendir a buen nivel en el Asrenal, ganar una Premiere con los gunners, fue traspasado al Real Madrid por 6.000 millones de las antiguas pesetas. La cantera global también da réditos en el campo y en la tesorería. 

Francis Cagigao, en una imagen que acompañó a su entrevista publicada por el diario El Pa�s.Si el factor económico es un obstáculo importante, no menos lo es la legislación inglesa. Para recibir el permiso de trabajo un jugador debe haber disputado el 70% de los partidos internacionales de su selección en los últimos 18 meses. Esto limita su mercado al europeo ya que, como admitió el propio Francis Cagigao en una entrevista al diario El País, “Estamos muy limitados porque no podemos fichar a un Baptista del Sevilla o a un Adriano del Inter, y con 18 años, porque no son europeos”.  

LA RED. La red que el Arsenal ha tejido  por todo el mundo es fiel reflejo de los tiempos modernos en los que vivimos. Si la globalización es un hecho, ¿por qué no sacar partido de ella? Así, Wenger cuenta con Francis Cagigao como brazo derecho de operaciones tanto para España como para Europa. Gracias al gallego a Londres no sólo han llegado los españoles, también lo ha hecho el holandés Robin Van Persie. El único territorio europeo sobre el que Cagigao no tiene toda la responsabilidad es Francia. Es terreno abonado por y para Wenger. Nadie lo conoce como él. Desde tierras galas han llegado los actuales componentes de la primera plantilla: Diaby [defensa de 21 añosformado en la factoría de Clairefontaine que ha llegó a Londres tras jugar una temporada en el Auxerre]; Bacary [defensa de 25 años fichado esta temporada del Auxerre]; Flamini [contratado del Olimpique de Marsella con 20 años]; Song [centrocampista camerunés fichado por el Arsenal con 17 años tras su actuación con el Bastia en la Copa Francesa Sub-18]; Clichy [firmado con 17 años del Cannes] y  Traore [con 16 años se marchó del Mónaco]. A estos casos hay que añadirles el de Emmanuel Adebayor. El delantero que está sorprendiendo internacionalmente gracias a su gran campaña con el Arsenal llegó a Highbury procedente del Mónaco cuando iba a cumplir 21 años. Ha sido ‘Jugador Africano del Año 2006’ gracias a los 11 goles que hizo con Togo en los partidos de clasificación para el Mundial de Alemania. Tras la marcha de Henry, el africano se ha ganado la titularidad y está deslumbrado con su fútbol. Otro acierto de Wenger con delanteros africanos. Si en los 90 fue el descubridor de Weah, al que contrató para el Mónaco y dirigió durante cuatro campañas en las que logró 47 goles y una Copa de Francia, ahora, en la primera década del siglo XXI, ha descubierto a Adebayor. 

África es otro terreno abonado para el Arsenal. No sólo por la habitual relación entre África y Francia, además, Wenger y el Arsenal han abierto una escuela de fútbol en Costal de Marfil. Gracias a ella al primer equipo se han incorporado Kolo Touré y Emmanuel Eboué, que tras pasar varias temporadas en el Beveren belga [club que tiene un acuerdo de colaboración con el Arsenal] se ganó la internacionalidad con su selección y, gracias a ella, la posibilidad de obtener el permiso de trabajo en Inglaterra para poder jugar con el Arsenal.

Pero, como bien decía Francis Cagigao en El País, el Arsenal debe centrarse en jugadores europeos. Dentro de este apartado, además de los españoles y franceses el Arsenal también ha sabido pescar por Europa. El europeo que más destaca, además de Cèsc, es Tomas Rosicky. Promesa checa que se consolidó en el Borussia Dortmund antes de dar el salto a la Premiere con 26 años. Otro de los que está sorprendiendo es el bieloruso Alexander Hbleb, que también procede de la Bundesliga, en concreto del Sttutgart. Pero estos dos llegaron cuando su formación estaba prácticamente completada. No responden al estilo Arsenal. Philippe Senderos y Robie Van Persie sí que se adaptan mejor a esta política de cantera. Senderos fue fichado del Servette a los 18 años de edad mientras que Van Persie llegó del Feyenoord con 21.

El delantero danés del Arsenal Nicklas Bendtner.El nuevo europeo en apuntar maneras desde la cantera es el delantero danés Nicklas Bendtner. El danés estuvo cedido el año pasado en el Birmingham de First Division. Fue pieza fundamental en el esquema de Steve Bruce. Hizo 11 goles, ascendió a la Premiere y logró el campeonato de First Division. Debutó con la selección absoluta en el verano de 2006, ha disputado 14 encuentros internacionales, anotando cinco tantos. Alto, fuerte, poderoso, con gran habilidad para aprovechar su cuerpo y facilidad en la definición son las características de uno de los delanteros llamados a ser importantes en los próximos años. Además su velocidad también le han hecho jugar algunos minutos como extremo izquierdo. El último europeo en recalar en el Arsenal ha sido el portero polaco Fabianski, que estuvo presente en el Mundial de Alemania como tercer portero.  

A este extenso plantel gunner se suman otros tres canteranos de tierras poco fértiles para el Arsenal como son Sudamérica, en este caso Brasil, y la propia Inglaterra, muestra de que la apuesta de cantera de los londinenses se debe más al nuevo marco global del fútbol que a una tradición o filosofía. Las leyes inglesas han hecho que el Arsenal se centre sobre todo en Europa y Áfirca, descuidando Sudamérica aunque eso no quiere decir que los scouts londinenses no miren de reojo a esta parte del mundo. Fruto de ello ha sido la contratación de Denilson. Un joven centrocampista brasileño que se ha formado en el Sao Paulo, con quien ya ganó un Mundial de Clubes al Liverpool en el 2005. Ha sido capitán de las categorías inferiores de la canarinha desde categoría sub-15 hasta sub-19. En opinión de Wenger fue el joven que más evolucionó durante la temporada pasada, de hecho, disputó seis partidos, entre ellos la final de la Carling Cup ante el Chelsea.  

En lo que se refiere a jugadores ingleses, Theo Walcott es el gran estímulo de los gunners, equipo que prácticamente juega sin ningún inglés en su once inicial. Walcott tiene el sambenito de ser ‘the next big thing’ del fútbol ingles. Su inclusión en la lista de jugadores que integraron el plantel de los pross que compitió en el Mundial de Alemania ha hecho levantar mucho revuelo sobre su figura. De hecho, fue incluido en la lista sin haber debutado con el Arsenal y sólo por la expectación que generó su contratación del Southampton. Se ha convertido en el jugador más joven en debutar con la selección inglesa absoluta y el más joven en marcar un gol con la sub-21. Mark Randall es el otro gran proyecto inglés de la cantera gunner. Fue fichado el Milton Keynes. Un centrocampista de calidad y visión de juego que también puede marcar goles, como demuestra los cuatro que logró con el equipo de promesas en la segunda vuelta de su liga. Esta temporada tan sólo ha disputado un encuentro con el primer equipo en la Carling Cup.

LA TRAYECTORIA DEL CAMBIO. Arsène Wenger lleva una década sentado en el banquillo del Arsenal. Con él ha llegado el gran cambio de la entidad. Cogió un equipo que había invertido mucho dinero en la contratación de estrellas inglesas y continentales de la talla de David Platt o Dennis Bergkamp. Durante sus primeros años también se produjeron algunas grandes contrataciones, como la de Overmars, pero, sobre todo, ha destacado la capacidad del francés para encontrar jóvenes jugadores y para rescatar a otros. Anelka o Vieira responden al primera caso, Henry, al segundo. Esta política de apostar por los jóvenes, como ya se ha mencionado, responde a razones económicas y legislativas, pero no ha sido fácil de aplicar ni conseguir el éxito o, al menos, el reconocimiento que el equipo está teniendo durante esta temporada. Para moverse en esta cantera global, como bien dice Francis Cagigao, “nuestras armas son la intuición y la creatividad”.

Datos del artículo:

Autor: Carlos A.S.
Fecha: 23 de febrero de 2008.
Fuentes: El País, El Mundo, As, Marca, Notas de fútbol, Diarios de fútbol, Brit Corner, Joinfútbol, La Factoría 10, Univisión, Siempre Cantera y Arsenal.
Fotografías: Extraídas de la web de El País.
Vídeos: Youtube
Hilo musical: Mastodon: Blood Mountain [Warner, 2006]; Machine Head: The Blackening [Roadrunner, 2007]; Integrity: Systems Overload [Caroline, 1995]; Baroness: The Red Album [Relapse, 2007].

The Crazy Gang’s Years

febrero 5, 2008

Si en los artículos sobre Eric Cantona y los primeros años de la Premiere League han servido para inaugurar el blog contando los cambios que se produjeron en el fútbol inglés a través de la figura del francés y del juego del United, el Wimbledon FC y sus años de la Crazy Gang significan todo lo contrario. El fútbol inglés en su más pura expresión combatiendo y tuteando a los paladines del nuevo credo continental que se extendía por las islas. Patadón y tentetieso. Brega, entrega, disputa, macarradas varias y goles de estrategia fueron los principales ingredientes del particular estilo que el Wimbledon FC mostró durante las 14 temporadas que estuvo en la élite.

Wimbledon FC posando en Wembley con la Copa de 1988.

S

eguramente todos los aficionados al fútbol alguna vez han soñado con que el club de su ciudad, de su pueblo o de su barrio, un día se codee con los grandes equipos que ve a diario en la televisión. Medir fuerzas en la Copa, dar algún susto, ir subiendo desde la base de la pirámide del fútbol para acercarse a la cúspide. Algo parecido fue lo que le sucedió al Wimbledon FC durante las décadas de los años 80 y 90. En una década pasó de estar fuera del fútbol profesional a ganar una final de la FA Cup al todopoderoso Liverpool. Durante los diez años siguientes se convirtió en uno de los equipos ingleses más británicos que recuerde. En plena transición de la Premiere League, en la que desembarcaban los talentos y las ideas continentales, el Wimbledon FC tiró de la esencia del fútbol de las islas para firmar grandes temporadas en las que finalizó por delante de históricos como Liverpool, Everton, Tottenham Hotspur o Arsenal. Durante estas dos décadas gloriosas para el Wimbledon FC, el juego del equipo gozó del espíritu de la llamada Crazy Gang –pandilla loca-, como en los años 80 denominó Wally Dones al plantel londinense en el que, además de él mismo, jugaban otros ilustres del club de tacañón [Andrés Montes dixit] como Vinnie Jones, Lawrie Sánchez, Dennis Wise o John Fashanu.El Wimbledon FC campeón de la Souther League de 1976.
WELCOME TO 1975.
Después de superar cuatro eliminatorias previas y otras dos del torneo de Copa, el Wimbledon FC saltó a la primera línea informativa nacional gracias a que, en los primeros días de 1975 y en la tercera ronda, eliminó al Burnley de la First División, convirtiéndose en el primer equipo no profesional en eliminar a todo un Primera División en el siglo XX. En la siguiente ronda, el cuadro londinense tuvo el honor de medirse con el campeón de Liga, el Leeds United. El Wimbledon logró un 0-0 en Ellan Road pero en la vuelta, que se disputó en el campo del Crystal Palace [Selhurst Park] ante 40.000 espectadores, perdió por 0-1.
En aquella participación copera, el Wimbledon ya demostró esa tenacidad y esa lucha hasta el final de la que haría gala en sus años más gloriosos.

El conjunto londinense no logró entrar en las categorías del fútbol profesional hasta 1977 [Fourth División], después de varios intentos y tras ganar tres títulos consecutivos de la Southern League. Ascenso a Third Division (78-79), descenso a Fourth Division (79-80), nuevo ascenso a Third [80-81], otro descenso a Fourth [81-82] y ascenso con campeonato en la 82-83. Entre ascenso y descenso, en la campaña 79-80, el Wimbledon se hace con los servicios de Wally Downes, que podría ser algo anecdótico de no haberse sido él el que acuño el apodo ‘crazy gang’ [en honor a un grupo de cómicos de la década de los 40] para denominar al plantel de los dons. Nadie mejor que él para personificar ese espíritu de lucha que caracterizó al Wimbledon.   

Nigel Winterburn corriendo la banda durante su estancia en el Wimbledon FC.

En 1984, el club londinense en lugar de cumplir con el habitual descenso de Tercera a Cuarta, logró el ascenso a Segunda al finalizar en segunda posición tras el Oxford, del que en esa misma temporada había incorporado a un lateral izquierdo que posteriormente triunfaría en el Arsenal: Nigel Winterburn. En las filas del Wimbledon alcanzó internacionalidad con la selección sub-21. Otro de los jugadores destacados del equipo londinense era su guardameta David Beasant, que había llegado al club en el verano de 1980 con 20 años de edad. A los Winterburn y Beasant se les unió un delantero de origen ecuatoriano que quedará en la memoria de los seguidores dons: Lawrie Sánchez. Hizo el gol del ascenso a First División y el tanto que dio la Copa de 1988 al Wimbledon FC. Antes del ascenso, en el mes de marzo, el club londinense contrató a un interior zurdo del Southampton. Un  interior zurdo con malas pulgas que posteriormente terminaría haciendo carrera en el Chelsea ocupando la demarcación de mediocentro. Sí, ese en el que están pensando, Dennis Wise, otro de los clásicos de la crazy gang. Pero, también en ese mismo mes de marzo, el Wimbledon se reforzó con un delantero centro del Millwall: John Fashanou. En los 65 partidos que había disputado con los lions había logrado 19 goles.

EN LA ÉLITE. La llegada a la máxima competición inglesa hizo que el Wimbledon FC vendiese a buena parte de los jugadores carismáticos con los que se había logrado el ascenso como Winterburn, Hodges, Morris o Gage. Pero, por el contrario, llegaron otros que se iban a convertir en clásicos de la institución y, sobre todo, llegó uno de los principales estiletes de la crazy gang. Vinnie Jones, procedente del Wealdstone, John Scales, del Bristol Rovers, y Terry Phelan, del Swansea, fueron algunas de las caras nuevas en llegar a Londres. El primer año no pudo ser mejor para los dons. Finalizaron la temporada en una más que meritoria sexta posición, por delante del Manchester United que dirigía un recién llegado Alex Ferguson.

Se suele decir que la segunda temporada es más complicada que la primera porque es la de la consolidación de estos equipos modestos entre los mejores clubes del país. Lo cierto es que la consolidación del Wimbledon no pudo ser mejor. Acabó en la séptima plaza de la clasificación y firmó un gran torneo copero al alcanzar la final ante el Liverpool. Antes de llegar al partido definitivo de Wembley, el Wimbledon tuvo que derrotar a West Brom, por 4-1 con dos goles de Wise, al Mansfield, por 2-1 con tantos de Cork y Phelan, y en quinta ronda le tocó visitar Sant James’ Park. El Newcastle tenía cuentas pendientes con el Wimbledon tras su encuentro liguero. Un duelo en el que Vinnie Jones sacó la cara sucia que le popularizó en su particular duelo con Paul Gascoinge. Un gol de Gibson a los seis minutos del inicio encarriló un encuentro que sentenciaron Gayle y Fashanu.  El primer tiempo del partido de cuartos de final no fue esperanzador para los dons. El Watford se adelantó merced a un gol de Malcolm Allen y, antes del intermedio, Gayle dejó con diez a los dons. Pero, como ya he mencionado antes, el espíritu de pelea de la crazy gang fue una de las señas de identidad del Wimbledon. Young y Fashanou firmaron la remontada. A semifinales. En ellas, en partido disputado en el terreno del Tottenham Hotspur, el Wimbledon se iba a enfrentar al Luton Town. Harford adelantó al Lutton y Fashanu igualó tras transformar un penalti que significaba su vigésimo primer gol de la temporada. Wise deshizo el empate a falta de diez minutos para la conclusión.

El capitán David Beasant recoge la Copa de 1988.UN DÍA GRANDE EN WEMBLEY. El Wimbledon se presentaba en la final de la FA Cup por sus méritos y después de un gran sufrimiento. Pero la tarea para el último partido de la temporada se antojaba complicada para la crazy gang. El rival era el temible Liverpool de Dalglish que llegó a la cita después de haber ganado su cuarta liga de la década con nueve puntos de ventaja sobre el Manchester United y tras mantenerse invicto durante los 29 primeros partidos de temporada. Si en Inglaterra había un club cuyo nombre fuese sinónimo de éxito, ése era el Liverpool. Los de Anfield habían conquistado tres Copas de Europa al principio de la década y dominaban con mano de hierro el campeonato con siete títulos en los últimos diez años. El Wimbledon tenía que batir a un equipo que había gastado [cerca de 4 millones de libras] más en los traspasos de sus tres delanteros –Beardsley, Barnes y Aldridge- que los dons en toda su historia. La gran preocupación del Wimbledon era cómo frenar el juego ofensivo que se creaba a parte de los pases en cortos entre Beardsley, Barnes y Houghton. Para ello, el técnico del Wimbledon puso a Wise a marcar a Barnes para frenar el juego de los reds. Y, lo más sorprendente, es que así fue. El Liverpool no carburaba y Lawrie Sánchez, en el 37, sembró la incertidumbre al enviar un balón a la red de la meta de Grobbelaar.

La defensa del Liverpool se sorprende ante el gol de Lawrie Sánchez.

La defensa del Liverpool asiste sorprendida al gol de Lawrie Sánchez.El equipo de Kenny Dalglish estaba obligado a remontar y el Wimbledon sacó su garra para defender el 1-0 que le daba la Copa. El espíritu de los dons quedó reflejado en su portero. David Beasant, que en sus primeros años en Londres fue seguido muy de cerca por el Liverpool, fue el otro héroe de la final al atajar un penalti a John Aldridge. El joven delantero que había aprendido a amar los colores de los reds en el fondo de The Kop era el relevo natural de Ian Rush, que en el verano de 1987 fue traspasado a la Juventus. Aldridge no sólo era el relevo de Rush debido a su parecido físico ya que también lo era por su instinto goleador. 26 dianas firmó en su primera temporada con el conjunto de Anfield. Además, John Aldridge no había fallado ninguno de los 11 penaltis que había intentado. Y además nunca un portero había parado una pèna máxima en la historia de las finales de la Copa inglesa. El bueno de Aldridge, que un año después puso rumbo a la Real Sociedad, falló el penalti que nadie pensaba que se podía fallar. Tras la final, David Beasant reconoció ante la prensa que tenía muy bien estudiados los lanzamientos del capitán de Irlanda. “He visto muchos de sus penaltis en televisión y sé que si el portero no se mueve él suele patear a la izquierda”. La parada del penalti permitió al Wimbledon firmar una de las mayores sorpresas de la historia de las finales de la Copa inglesa.

Perspectiva del penalti parado por Beasant a Aldridge.Perspectiva del penalti parado por Beasant a Aldridge en la final de la Copa de 1988.


THE CRAZY 90’s. A pesar del triunfo en la Copa, el Wimbledon no pudo disputar la Recopa de 1989 debido a la exclusión que sufrían los clubes ingleses desde la tragedia de Heysel. Las siguientes temporadas fueron de transición para los dons y también de cambios en la composición de esta peculiar pandilla chiflada. Tras su gran actuación en la final de Copa de 1988, David Beasant fue traspasado al Newcastle por 800.000 libras. Vinnie Jones tardó un año más en marcharse al Leeds United y Dennis Wise dos para ser transferido al Chelsea reportando a las arcas del Wimbledon FC más de dos millones de libras [650.000 el primero y 1,6 millones el segundo].

A pesar de la marcha de estos tres puntales del equipo, hasta la fundación de la Premiere League en 1992, el Wimbledon se mantuvo sin relativos problemas siempre por la zona media de la tabla e incluso acarició la zona europea en la temporada 1990-91. Pero el inicio de 1992 iba a ser fundamental para los dons. Al banquillo de Selhurst Park, donde se había trasladado el Wimbledon FC, llegó Joe Kinnear. El que fuera central del Tottenham Hotspur recibía su primera oportunidad de dirigir a un equipo en la máxima categoría del fútbol inglés. Salvó la categoría y se quedó para llevar las riendas del proyecto del Wimbledon en la Premiere League que se estrenaba en la campaña 1992-93.  

Joe Kinnear tenía un plan para el Wimbledon FC. El entrenador irlandés implantó un estilo de juego muy característico. Un estilo que el muy bien conocía. El típico kick and rush británico en su más pura versión. Formó un equipo aguerrido tomando la base que quedaba de 1988 con Sánchez, Fashanu, Gayle, Gibson, Scales y Clark, a los que se habían unido Warren Barton y Robbie Earle. Durante el verano firmó al delantero del Brentford Dean Holdsworth, que en su primer año con la camiseta de los dons firmó 19 dianas en Liga, incorporó a un joven Gerald Dobbs, que en esa temporada fue expulsado en cuatro ocasiones, pero, sobre todo, recuperó a Vinnie Jones, que estaba en el  Chelsea tras su paso por Leeds United y Sheffield Wednesday. La pandilla contaba con su capo. Con estos ingredientes y utilizando el juego en largo y de pelea por el rechace, el Wimbledon intentó contrarrestar los efectos del passing game del Liverpool que empezaba aplicar el Manchester United con Eric Cantona a la cabeza y que posteriormente se iba a extender en la segunda mitad de la década por los principales equipos de la Premiere League como Newcastle United, Blackburn Rovers, Arsenal o Chelsea.

Efan Ekoku, con la camiseta del Norwich.Con este sistema, el Wimbledon fue duodécimo en la primera Premiere League. En la temporada siguiente, sin a penas reforzar el plantel, los dons rozaron Europa pero acabaron en sexta posición. El Wimbledon hizo de Selhurst Park todo un fortín del que tan sólo cedió cuatro derrotas durante toda la temporada. El cuadro londinense quería dar el salto a Europa pero no disponía del suficiente dinero como para fichar a jugadores importantes. Además perdió a dos históricos: Lawrie Sánchez y Fashanu. Ante la necesidad de fortalecer el ataque y ante la falta de recursos económicos, Kinnear apostó por jugadores que se podían acoplar perfectamente a su rocoso y físico sistema. Incorporó por 900.000 libras a Efan Ekoku, un delantero nigeriano que había hecho 12 goles con el Norwich, y al centrocampista noruego  Øyvind Leonhardsen, que hizo cuatro tantos en su debut en Inglaterra. Con estos mimbres, de nuevo, el Wimbledon volvió a completar una buena temporada alcanzando la novena posición.

El Wimbledon estaba cerca de algo grande pero la siguiente temporada fue decepcionante. Coqueteó con el descenso, del que le separaron cinco puntos. De esta manera, la campaña 96-97 no estaba predestinada para el éxito. Pero sucedió todo lo contrario. Se fichó al delantero jamaicano Jason Euell y al defensa galés del Swindom Ben Tatcher. En la Liga estuvo en la línea que había mostrado el equipo durante los primeros años de Kinnear, acabó en octava posición. Pero se destapó en Copa y Copa de la Liga. En ambas competiciones alcanzó las semifinales tras eliminar a los vigentes campeones [Manchester United y Aston Villa] y en ellas fue eliminado por los que a la postre resultarían los ganadores de las finales [Chelsea y Leicester City].

Esta fue la última gran temporada de la crazy gang que dirigió Joe Kinnear en la década de los 90. El técnico irlandés dejaría el banquillo de los dons en la 98-99 debido a problemas cardíacos y la entidad londinense entraría en una serie de problemas económicos que afectaron a la parcela deportiva. En la 99-00, descendió a First Division debido a su derrota en Southampton y al sorprendente triunfo del Bradford en Liverpool. Los problemas económicos se acrecentaron y, al final, el equipo, como si de una franquicia se tratase, se trasladó al Milton Keynes y cambió su nombre por el de MK Dons, a pesar de la irritación de los fans tradicionales del barrio londinense.

Datos del artículo

Autor: Carlos A.S
Fecha: 5 de febrero de 2008

Fuentes consultadas: The FA, Premiere League, Football.co.uk, Soccer Base, Football Club History Database, Historical Dons, Liverpool FC y Wikipedia.

Fotografías extraídas de historicaldons.com 

Hilo musical:
Tom Petty: Fool Moon Fever [MCA, 1989]
Bad Religion: Against the Grain [Epitaph, 1990]
Los Chicos: Launching Rockets [Rock Is Pain, 2007]
Jon Spencer Blues Explosion: Now, I Got Worry [Matador, 1996]
The Delta 72: The R&B of Membership [Touch &  Go, 1996]

Eric el Rojo [parte III]

febrero 3, 2008

Tercera y última entrega de esta retrospectiva de los primeros años de la Premiere League vistos a través de la figura de Eric Catona. El francés se retiró a la conclusión de la temporada 96-97 en la que su equipo revalidó el título liguero en una campeonato igualado donde al Newcastle United, que fichó a Alan Shearer, se le unieron Liverpool y Arsenal como aspirantes al trono de los diablos rojos. Sus números fueron los peores de su etapa en Inglaterra y su bajón unido a la eliminación ante el Borussia de Dortmund en las semifinales de la Liga de Campeones y su más que consabida ausencia de los planes del seleccionador francés para el Mundial de 1998 le llevaron a despedirse de la práctica activa del fútbol.

Últimos minutos de Cantona como jugador en activo.Cantona durante su último partido como jugador en activo.

El último año

La temporada 1996-97 se presentaba para el United como la de su asalto a Europa. El conjunto de Alex Ferguson había demostrado su solvencia en las competiciones domésticas por lo que quería lograr su segunda Copa de Europa. Para ello, el cuadro de Manchester se reforzó con las contrataciones del checo Poborsky, que había firmado una gran Eurocopa con su selección y que iba a pelear con Beckham por un puesto por la derecha una vez se había traspasado a Kanchelskis y Sharpe; el catalán Jordi Cruyff, que arribaba del FC Barcelona, y los noruegos Ole Gunner Solskjaer, autor de 18 goles, y Ronnie Johnsen, para apuntalar el centro. Alan Shearer fue traspasado al Newcastle Utd. en el verano de 1996.Si el United apostó por apuntalar a su equipo y seguir confiando en el crecimiento de los fergie babes, el Newcastle dobló su apuesta. En verano, las urracas pagaron al Blackburn Rovers 15 millones de libras por el máximo goleador del curso pasado. Alan Shearer regresaba a su casa para hacer campeón al club de su ciudad. También se produjeron otros movimientos importantes en el mercado. Gianfranco Zola huía del corsé táctico del fútbol italiano para enrolarse en las filas del Chelsea. El italiano fue importante en el despegue del club londinense y en su llegada a la élite del fútbol inglés. Ayudó al Chelsea a ganar la FA Cup de 1997 y fue elegido por la prensa como el mejor jugador del año. Zola fue el siguiente en seguir los pasos de Cantona y Bergkamp. Aquel Chelsea comenzó a pensar en grande. Contrató al central francés Frank LeBouf, a Gianluca Vialli, delantero centro que se había proclamado campeón de Europa con la Juventus, al medio italiano del Lazio Roberto Di Matteo, y al holandés ex del Milan Ruud Gullit. Ellos se unieron a los Kharim, Hughes, Peacock, Clarke, Morris o Sinclair para llevar al Chelsea a la sexta posición y a la final de la FA Cup, que ganaría tras derrotar por 2-0 al Middlesbrough. Un Middlesbrough que también tuvo un ambicioso proyecto, fichando a Ravanelli de la Juve, a la última sensación carioca llamada Juninho, al mediocentro brasileño Emerson o al lateral izquierdo brasileiro Branco, que lucía un potente disparo a balón parado. Pero ese Middlesbrough no funcionó, se marchó a First Division y perdió la final de Copa ante el Chelsea.  

Pero en Londres también se produjo otro movimiento importante, especialmente para el Arsenal y para la historia de las diez últimas temporadas de la Premiere. En septitembre aterrizó en Londres el francés Arsene Wenger para hacerse con las riendas del banquillo del Arsenal. El conjunto gunner tenía una sólida base heredada de la era George Graham que componían Tony Adams, Paul Merson, Ian Wright, Lee Dixon, Martin Keown, Nigel Winterburn y David Seaman. A ellos, en el curso anterior, se les habían unido dos jugadores llamados a marcar diferencias: Bergkamp y David Platt. Con la llegada de Wenger comenzó una cierta francesización del Arsenal. Con él llegaron Patrick Viera, un mediocentro que no había gozado de oportunidades en el Milan, Nicolás Anelka, un joven delantero del PSG fichado en febrero, y un hombre de confianza como fue Remi Garde.  

Beckham y Roy Keane, celebrando un gol

El caso es que la temporada comenzó con un encuentro con mucho morbo. La Charity Shield enfrentó al United ante el Newcastle. Lo que podía ser la revancha de las urracas se convirtió en un exhibición de los diablos rojos. 4-0. Cantona se encargó de abrir la cuena, Butt puso el 2-0 y los goles en los últimos minutos de Beckham y Keane cerraron la goleada. Pero el inicio de temporada fue distinto para ambos equipos. El United se descolgó al inicio debido a tres empates consecutivos. El Newcastle perdió dos de los tres primeros encuentros pero a mediados de octubre accedió al liderato gracias a la derrota del Liverpool en Old Tratford. En esa misma jornada, el Arsenal ganó al Blackburn Rovers y se situó con los mismos puntos que el Liverpool, a uno de distancia del líder. El gol de Beckham ante los reds permitió a los diablos rojos situarse a dos puntos de la cabeza de la tabla. En el horizonte se avecinaba el campeonato más reñido de la década de los 90 con Newcastle United, Arsenal, Liverpool y Manchester United aspirando al título.  El Newcastle no pudo tomar vendetta del United en la Charity Shield pero sí lo iba  a hacer en la siguiente jornada de liga.

El equipo de Ferguson visitaba el Sant James’ Park tras ganar en un Turquía un importante partido de Liga de Campeones ante el Fenerbahce y cosechó un doloroso 5-0. Peacock, Ginola, Ferdinand, Shearer y Albert, que cerró la cuenta con un espectacular tanto de vaselina. el United llevaba 12 temporadas sin encajar un resultado así. Era la séptima victoria consecutiva de los magpies. Además la jornada le salió redonda ya que el Arsenal empató y el Liverpool perdió, por lo que consolidó su primer puesto. El sorprendente Wimbledon saltaba al tercer puesto de la tabla. 

Si el 5-0 de Sant James’ Park fue doloroso, el 6-3 que cosechó en la siguiente jornada en su visita a Southampton hizo tambalear al United. Un tambaleo liguero que no fue mayor debido a la derrota del Newcastle en Leceister, que permitió al Arsenal acceder al liderato compartido. El tambaleo liguero dio paso al tambaleo europeo. Tras encajar 11 goles en dos partidos, el United recibía al Fenerbahce parar buscar una victoria que le dejase prácticamente clasificado para los cuartos de final de la Liga de Campeones. Un tanto de Bolic en los últimos minutos de partido complicaba la clasificación. La vuelta a la Liga supuso otro desengaño. Derrota por 1-2 ante el Chelsea. Dauberry y Vialli dieron vida a un conjunto bleu que superaba al United en la tabla y se situaba en la quinta posición a cinco puntos del Newcastle que recuperaba el liderato en solitario debido al empate del Arsenal ante el Wimbledon.  

Cantona regateando a un rival.

El United vivía el peor momento de la era Cantona. Le tocaba disputar dos encuentros que podrían marcar su devenir de la temporada. Primero, recibió al Arsenal. Uno de los duelos más esperados del campeonato. El campeón en apuros medía fuerza ante todo un valor emergente como era el Arsenal de Wenger. A la sombra, Newcastle y Liverpool aguardaban un buen resultado en Old Tratford para fortalecer sus aspiraciones al título. Los reds cumplieron al vencer 0-2 en Leeds pero los magpies empataron [1-1] en Uptton Park. Así que el liderato se decidía en Manchester. El United acabó ganando un mal partido gracias a un tanto en propia de Winterburn. El Newcastle seguía líder, a dos puntos se situaba al Liverpool, a tres el Arsenal, a cuatro el Wimbledon, a cinco el Chelsea y a seis el United. 

Si el encuentro ante el Arsenal era crucial para el devenir en Liga, el miércoles tocaba un duelo decisivo para le futuro del United en Liga de Campeones. Los de Alex Ferguson recibían con la necesidad de ganar a una Juve que buscaba su clasificación. Al final, un gol de penalti de Del Piero clasificaba matemáticamente para cuartos de final a la vecchia signora y la victoria del Fernerbahce ante el Rapid de Viena situaba a los turcos en la segunda posición del grupo. La clasificación del United iba a depender del duelo entre italianos y turcos y no pintaba nada bien. A comienzos de diciembre, el United visitó Viena y logró un 0-2 gracias a los goles de Giggs y Cantona. La Juve venció en casa al Fernerbahce y dio el pase a cuartos al United. Para entonces, el Arsenal le había arrebatado el lidreato al Newcastle gracias a su triunfo por 1-2 en Sant James’s Park. El United iniciaba diciembre en quinta posición a seis puntos del Arsenal. Un mes de diciembre que fue fructífero para el United. Además del pase para cuartos de final de la Liga de Campeones, los de Ferguson ganaron 14 de los 18 puntos que se pusieron en juego en ese mes y despidieron el año a dos puntos del Liverpool líder y empatado con Arsenal y Wimbledon.  

Kenny Dalglish, técnico del Newcastle Utd.Si diciembre fue fructífero para el United, para el Newcastle fue nefasto. Cinco puntos sobre 15, a cinco del liderato. Gran presión para un Keegan que decidió abandonar el banquillo del Newcastle tras cinco años. Su relevo fue Kenny Dalglish, de la escuela del Liverpool como Keegan y ganador de la Liga dos temporadas antes. El Newcastle completó el tridente del Blackburn Rovers. Batty, Shearer y Dalglish. Entre la salida de Keegan y la llegada del Dalglish, el Newcastle fue perdiendo comba en el campeonato y también fue eliminado de la Copa. Inició febrero a 7 puntos del Liverpool. 

La recta final de la Premiere se presumía de gran interés. Si el United había vivido un gran diciembre, el mes de enero no fue menos propicio. Diez puntos en cuatro partidos que le llevaron a ser líder a la conclusión de enero. Líder con un punto de renta sobre Arsenal y Liverpool y cinco sobre Newcastle. El mes de febrero también fue bueno para los diablos rojos. A pesar de su eliminación copera ante el Wimbledon, el United ganó por 1-2 en Highbury. Distanciando al Arsenal, así como al Newcastle, a seis puntos. El campeonato parecía que iba a ser un mano a mano entre United y Liverpool. En realidad, los reds de esta temporada no habían cambiado mucho respecto a los de la anterior. Un par de fichajes, el noruego Kvarme, el delantero checo Patrick Berger, y las apariciones de los canteranos David Thompson y Michael Owen. El Liverpool iba sesteando por la liga gracias a la buena temporada que firmaron Fowler (18) y Collymore (12), así como a su defensa que fue la tercera menos goleada del campeonato.  

La campaña 96-97 también vivió otro espectacular Liverpool vs. Newcastle que se resolvió por 4-3 a favor de los de Anfield. McManaman, Berger y Fowler pusieron el 3-0 antes del descanso, pero los goles en los últimos 20 minutos de Gillispie (71’), Asprilla (87’) y Barton (88’) pusieron la igualada. Fowler, en el 90, decantó el encuentro para el Liverpool. La derrota en Anfield fue la última de la temporada para el Newcastle que encadenó diez partidos sin perder, con un balance de cinco derrotas y otros tantos empates, para acabar alcanzando la segunda posición de la tabla gracias a un beneficioso triple empate a puntos con Arsenal y Liverpool. 

La Liga de Campeones regresó para el United cuando había logrado encarrilar un campeonato doméstico que en noviembre estaba complicado. El regreso a la competición continental pilló a los diablos rojos en su mejor estado de forma lo que se concretó en el 4-0 que le endosaron en el partido de ida al Oporto. May, Cantona, Giggs y Cole sentenciaron al eliminatoria y permitían al equipo centrarse en la liga. Los triunfos sobre Sunderland, Sheffield Wednesday y Everton dejaban al United con seis puntos de ventaja sobre Liverpool y Arsenal, aunque con un encuentro más que los reds. Pero un tropiezo en casa ante el Derby County (2-3) antes de visitar Dortmund dio vida a sus perseguidores. Arsenal, con un partido más, y Liverpool se situaban a una victoria del liderato y quedaban cinco partidos para la conclusión.  

La visita a Dortmund no fue propicia para el United. Buen partido de los diablos rojos, superioridad sobre los alemanes, ocasiones de gol, pero faltó puntería lo que permitió que un gol de Tretshok diese una pequeña renta (1-0) al Borussia para la vuelta. Antes de encarar el partido de vuelta, el United se iba a jugar la liga en Anfield. El Liverpool había perdido una buena ocasión entre semana para dar caza a los diablos rojos pero se dejó un empate en el derbi del Mersey ante sus vecinos del Everton. Dos puntos mediaban en la clasificación entre ambos pero los reds habían disputado un partido más por lo que estaban obligados a ganar para no decir adiós a sus aspiraciones ligueras. Pallister adelantó en dos ocasiones al United y Cole hizo el 1-3 que finiquitó el duelo. El United metía cinco puntos de distancia sobre Arsenal, que vio como en esa jornada el Blackburn le empataba en Highbury en el último minuto, y Liverpool, ambos con un encuentro más disputado. 

Con la liga en el bolsillo, cinco puntos de ventaja sobre sus perseguidores que podían sumar un máximo de nueve mientras que el United tenía cuatro partidos por disputar, llegó el conjunto de Alex Ferguson a la vuelta de la semifinal de Liga de Campeones. Un gol de Ricken para el Dortmund a los siete minutos del inicio de partido sembró el desconcierto en un United que antes del choque veía factible la remontada. Pero el gol del alemán fue un mazazo del que no se recuperaron los diablos rojos a lo largo del encuentro. Crearon ocasiones, pelearon como exige la tradición inglesa, pero se quedaron apeados y tocados. Tan tocados que empataron los tres siguientes compromisos ligueros aunque no se complicaron el título liguero debido a los malos resultados que también cosecharon Liverpool y Arsenal. 

No se sabe muy bien si conmocionado por la eliminación europea, que le pudo sembrar de dudas al pensar que iba a tener que esperar demasiado para la madurez de los fergie babes para poder luchar por la corona continental, influido por la escasez de retos que le quedaban en Inglaterra y la consabida y asumida ausencia del equipo nacional galo que un año después iba a disputar el Mundial de Francia de 1998, Cantona anunció por sorpresa su retirada. Seis campeonatos después, de los que ganó cinco con dos equipos diferentes, Cantona decía adiós a una liga inglesa en la que no parecía estar destinado a triunfar cuando llegó rebotado del fútbol francés. De hecho, pocos jugadores continentales pudieron triunfar en aquel el llamado fútbol de las islas. Cantona fue un pionero. Sin una gran fortaleza físcia, ni una punta de velocidadd que explotar ante los corpulentos defensas británicos, Cantona sobrevivió gracias a su talento para jugar rápido el balón al espacio, su fútbol en corto y su clase en la definición ante el guardameta rival. Pero también sobrevivió gracias a que se ganó el respeto por su carácter indómito. No se arrugaba ante patadas y brabuconadas. Sábado sí, sábado también, respondía a sus rivales con el balón en el pie, asumiendo la responsabilidad de liderar el triunfo de su equipo con geniales pases e inverosímiles goles. Era el jugador perfecto para desequilibrar con con esa mezcla de talento y raza que se daba cita en el cuerpo de Eric Cantona. Pero, probablemente, su mayor contribución en el juego del Manchester United fue su capacidad de asociarse futbolísticamente con todos los jugadores que le rodearon en sus cinco temporadas como diablo rojo. Se asoció en la medular con Paul Ince, Roy Keane, Nicky Butt y Paul Scholes; por la izquierda siempre se asoción con Ryan Giggs; por la derecha se asoción con Lee Sharpe, Andrei Kanchelskis y posteriormente con David Beckham; y en vanguardia se asoció con Mark Hughes, Brian McClair y Andy Cole. Un jugador distinto que empezó a cambiar el aspecto del tradicional fútbol británico al llevar el balón al verde y conducirlo con elegancia. Fue el precursor que abrió el camino del triunfo en la Premiere League a talentos continentales de la envergadura de Gianfranco Zola, Dennis Bergkamp, Thierry Henry, Tomas Rosicky o Césc Fábregas y el punto de partida para el reencuentro del fútbol de las islas con la modernidad futbolística de la que se apartó con la exclusión de los clubes ingleses de las competiciones europeas.

Eric el Rojo [parte II]

febrero 3, 2008

Segunda entrega de la trayectoria de Eric Cantona en el fútbol inglés. Tras lograr tres títulos de Liga en sus tres primeros años, recibir el galardón de mejor jugador de la temporada 93-94 y de conseguirse un hueco en el panorama futbolístico europeo, el delantero galo sacará a relucir su genio en una agresión a un seguidor del Crystal Palace. Sancionado durante meses asistió desde la grada al título de Liga logrado por el Blackburn Rovers de Alan Shearer y Kenny Dalglish. Pero se desquitó en la campaña siguiente guiando al United a remontar 12 puntos de desventaja respecto al Newcastle United para ser campeón, volver a ser elegido por la prensa como mejor jugador de la temporada y marcar el gol del triunfo en la FA Cup de 1996.

Agresión de Cantona a un seguidor del Crystal Palace.

Cantona saca el genio

La campaña 1994-95 se prometía de gran interés en la Premiere League. El Manchester United quería lograr el tercer título liguero consecutivo pero el Blackburn Rovers de Jack Walter quería impedírselo y también parecía el único equipo capaz de arrebatar la gloria a los diablos rojos. Para Cantona el año también era importante, se hablaba de que podía entrar en la lucha por el prestigioso Balón de Oro de France Football. Pero lo cierto es que en Francia todavía pesaba la inesperada eliminación de les bleus en la fase de clasificación para el Mundial de Estados Unidos de 1994. Un doloroso 2-3 logrado por los búlgaros en el Parque de los Príncipes evitó que Francia regresase a un Mundial tras perderse el de Italia’90. Cantona fue una de los culpables y además su figura en Francia empequeñecía en su comparación David Ginola. El apuesto jugador del PSG había asombrado a Europa con sus actuaciones en las competiciones europeas, especialmente ante el Real Madrid, y también llamó la atención de Premiere, que terminaría reclutando sus servicios un año más tarde. Pero no anticipemos la creciente rivalidad entre ManU y Newcastle que se oteaba en el horizonte ya que ésta fue la temporada del Blackburn Rovers. 

Jack Walter con la copa de campeón de la Premiere de 1995Jack Walter quería la liga y saltó la banca de la Premiere. La contratación de Chris Sutton supuso un nuevo récord de traspaso en el fútbol inglés. Cinco millones de libras por un prometedor delantero que acaba de firmar una gran temporada con el Norwich. 25 dianas en la campaña anterior avalaban a Sutton que tan sólo quedó por detrás de Andy Cole (34), Alan Shearer (31) e igualó con Matt Letissier. Delantera temible la que formaron Shearer y Sutton. Tándem que rozó la media centena de goles durante la temporada. Shearer fue el máximo realizador con 34 mientras que Sutton bajó sus números y se quedó en 15 goles. Eso sí, si el Blackburn Rovers saltó la banca en verano, en enero el United volvió a batir el récord. Fue con la contratación del delantero del Newcastle Andy Cole. Cinco millones de libras en efectivo más el traspaso de un prometedor extremo norirlandés llamado Keith Gillespie, que estaba valorado en otro millón más de libras, por un delantero que había marcado con los magpies 68 goles en 84 partidos.


Con el fichaje de Cole, el United encontraba el relevo del veterano Mark Hughes, que al final de temporada se marchó traspasado al Chelsea, y se preparaba para mantener el pulso final por la liga. Pero Alex Ferguson seguro que no contaba con el temperamento de Eric Cantona. El United visitaba entre semana el campo del Crystal Palace. Una jornada de finales de enero. Durante el transcurso del partido, el colegiado de la contienda decidió expulsar a Cantona, éste, según marchaba a los vestuarios, agredió a un seguidor local que le había arrojado té caliente. Una pata de kung fu que le salió cara a Cantona. Multa de 10.000 libras, dos semanas de cárcel que se quedaron en 120 horas de trabajo para la comunidad y ocho meses fuera de los terrenos de juego. Golpe para el United que no pudo ganar la liga, que acabó en las vitrinas del Blackburn Rovers, y que además perdió la final de Copa ante el Everton (1-0). El caso es que el United acarició el campeonato. De hecho, pudo ganarlo en el último encuentro de la temporada, pero su empate (1-1) en el feudo del West Ham United otorgó el título al Blackburn Rovers y eso que el equipo de Kenny Dalglish perdió por 2-1 en su visita a Anfield.

Shearer y Sutton con la copa de la Premiere de 1995.


El regreso

La vuelta a los terrenos de juego de Cantona coincidió con uno de los partidos grandes del campeonato. El Manchester United-Liverpool de 1 de octubre de 1995. El francés tardó dos minutos en demostrar su calidad en un pase a Nicky Butt que puso el 1-0 en el marcador de Old Tratford. Dios o el diablo, que en la figura de Cantona viene a ser lo mismo, había vuelto como se marchó. Un joven delantero del Liverpool apellidado Fowler se encargó de dar la vuelta al marcador con dos tantos pero allí estaba Eric Cantona para igualar gracias a la transformación de un penalti que Ryan Giggs recibió cuando encaraba a James tras una asistencia del francés.  

Ferguson posando con los t�tulos que ganó en 1999.

El francés regresó a un equipo en el que se estaba produciendo un relevo generacional. Los fergie babes. Esa quinta de jugadores apadrinados por Alex Ferguson que recibieron su denominación en honor a la generación de los busby babes que integraron Bobby Charlton, Duncan Edwards o George Best. Esta generación de mediados de los 90 estuvo compuesta por Ryan Giggs, Paul Scholes, David Beckham, Nicky Butt y los hermanos Neville, Phil y Gary. Giggs fue el primero en adquirir protagonismo y en asentarse en la Premiere League. La capacidad de desborde del extremo izquierdo galés ya le había erigido en uno de los jugadores de banda más temibles de la liga. Scholes y Beckham se confirmaron en este concurso. Con el pelirrojo, Alex Ferguson encontró el complemento ideal de Roy Keane. Scholes, probablemente uno de los jugadores más infravalorados en la reciente historia del fútbol, el United adquiría a un elaboración en la medular, aunque no exento de trabajo, y  una pegada de peso pesado en los últimos 30 metros de la cancha rival. En esa campaña, Scholes disputó 18 encuentros ligueros con los diablos rojos y facturó diez dianas. El medio del campo del equipo de Manchester requería de un jugador de banda derecha. Hasta esta temporada, el preferido del preparador escocés había sido Andrei Kanchelskis pero el incipiente David Beckham le enseñó al ruso, primero, el banquillo y, después, la puerta de salida. Para ser un hombre de banda, Beckham no destacaba ni por su rapidez ni por su facilidad de regate. Pero el de Leytonstone contaba con una gran habilidad para el centro y para ejecutar los libres directos. De hecho, su capacidad de golpeo con el pie derecho quedó demostrada en el primer encuentro de la temporada. El United caía por 3-0 en el Villa Park cuando Beckham, en el minuto 82, demostró su capacidad de disparo al batir al meta villano desde la frontal del área. Estos tres talentosos jugadores estuvieron completados y complementados por otro trío con menor lustre. Nicky Butt fue un mediocentro que fue la alternativa tras el traspaso de Paul Ince al Internazionale de Milán pero que tras la eclosión de Scholes se quedó en el recambio del pelirrojo o del irlandés Keane. Gary y Phil Neville, dos laterales correctos, sin excesivo brillo pero cumplieron en la defensa del United. Por cierto, el inicio de esta quinta no fue nada fácil. En el primer partido del campeonato, con derrota en el Villa Park por 3-1, el comentarista de la BBC Alan Hansen le dio un consejo a Ferguson en antena: “Nunca ganarás nada jugando con críos”. Todo un adivino.  

David GinolaPero si el United que se encontró Cantona estaba en un proceso de regeneración, la Premiere también estaba cambiando. Aires nuevos llegaban desde el norte. El Blackburn Rovers no fue el de la temporada anterior y finalizó en sexta posición. La revelación de aquel campeonato fue el Newcastle United. El conjunto de St. James’ Park fichó durante el verano al delantero Les Ferdinand que se convirtió en una urraca tras marcharse del Queen’s Park Rangers a cambio de 8,5 millones de libras. Con el ex del QPR se tapaba la ausencia de Andy Cole que había marchado al United a mitad del curso anterior. Además, la entidad blanquinegra también se hizo con los servicios de uno de los jugadores más cotizados del continente: David Ginolá, que llegó a Newcastle después de que éste le abonase 2,5 millones al PSG. Con estas dos adquisiciones el ataque del Newcastle de Kevin Keegan disponía de Ferdinand como su hombre gol, Peter Beardsley era el segundo delantero y el ídolo del club ya que era natural de Newcastle, Ginola y Gilliespie jugaban en las alas, y Lee Clark y Rob Lee se encargaban de robar y tapar las espaldas de este cuarteto.  

Dennis Bergkamp.Los nuevos aires no sólo provenían de nuevos aspirantes, también hubo dos clubes que reclamaron su lugar histórico: Arsenal y Liverpool. El Arsenal comenzó en esta temporada a dejar atrás la era de George Graham. En la temporada anterior, el técnico tuvo que huir del banquillo de los gunners debido a un escándalo relacionado con las comisiones de los fichajes. El cuadro londinense, que en la temporada anterior había perdido la final de la Recopa ante el Zaragoza, recurrió a Bruce Rioch, que había llevado al Bolton a la final de la Copa de la Liga y a la Premiere tras 15 años de ausencia, fue el elegido para comenzar un nuevo proyecto gunner. Un proyecto que contó con dos rutilantes repescas del fútbol italiano: el holandés Bergkamp [7,5 millones] y el inglés Platt [4,75 m.]. Bergkamp fue tras Cantona el segundo europeo en sentir los efectos revitalizadores del fútbol inglés, aunque eso no fue en esta temporada 95-96 en la que estaba destinado a formar junto con Ian Wright una dupla letal que llevase al Arsenal al campeonato. Ni mucho menos. Al final, a la UEFA y gracias.  

Stan Collymore durante su estancia en el Liverpool.El otro club que quiso reverdecer glorias pasadas fue el Liverpool. La entidad de Anfield había Stam Collymore durante su estancia en el Liverpool.dominado el fútbol inglés durante las décadas de los 70 y 80 pero en los 90 vivía en la mediocridad, lejos de la lucha por el campeonato. El Liverpool también tenía a su generación de jóvenes valores de la casa. Generación encabezada por Robbie Fowler y secundada por Steve McManaman, Jamie Redknapp, Steven Harkness y Dominic Mateo. Además, contaban con la veteranía de Ian Rush, John Barnes o Michael Thomas. Para esta temporada, quiso reforzar su vanguardia con la contratación de uno de los jugadores más prometedores del momento: Stan Collymore. 8,5 millones de libras pagó por un delantero que en la temporada anterior había marcado 22 goles con el Nottingham Forest, quedando cuarto en la tabla de máximos artilleros por detrás de Shearer (34), Fowler (25) y Ferdinand (24). La jugada no le salió bien al Liverpool. Collymore fue víctima de una serie de lesiones lo que conjugado con su mala cabeza y el gusto por el vicio evitaron que su potencia y fortaleza le convirtiesen en uno de los jugadores claves de la liga. El Liverpool finalizó en cuarta posición, pero a 15 puntos del campeón. Eso sí, el Liverpool jugó un papel crucial en el campeonato aunque, para el pesar de los reds, su mejor partido no sirvió para ganar el título liguero sino para regalárselo a su máximo rival.

La temporada de las urracas

El caso es que la temporada comenzó de manera inmejorable para los magpies. El Newcastle United desde el primer momento estuvo en la zona alta. Ganó los cuatro primeros encuentros de liga y parecía perfilarse como el gran candidato al título. A pesar de la ausencia de Cantona, el United mantuvo el tipo hasta el regreso del delantero. Cuando el francés retornó ante el Liverpool, los de Alex Ferguson estaban a dos puntos del líder. Pero los siguientes meses no fueron nada buenos para los diablos rojos. El equipo estaba cambiando y lo notaba. Los fergie babes seguían adaptándose a la categoría, Andy Cole no terminaba de romper como el ariete que había demostrado ser en el Newcastle [hizo 11 goles y vio cuatro cartulinas rojas], el dúo de centrales Bruce & Pallister no estaba tan seguro como en temporadas anteriores y su relevo, May, no terminaba de convencer. El caso es que el United fue perdiendo comba hasta el mes de enero. Por su parte, el Newcastle iba lanzado al título de la mano del buen trabajo que estaban haciendo Ginola, Ferdinand y Beardsley. La única pega para los magpies es que el puñal por la derecha, Gillispie se lesionó en el encuentro de su regreso a Old Tratford. Un contratiempo que, según se dice en Newcastle, le pudo costar el título. El caso es que a pesar de la derrota por 2-0 (Cole y Keane) cosechada a finales de diciembre en Old Tratford no mermó el ánimo de las urracas que al final del mes de enero aventajaban en 12 puntos a los reds y a los red devils 

Faustino Asprilla con la camiseta del Newcastle Utd.Comenzaba febrero y el Newcastle se movió en el mercado. Adquirió, primero, a David Batty, que pretendía arrebatar el título de liga al United por tercera ocasión tras hacerlo con Leeds United y Blackburn Rovers, y al colombiano Faustino Asprilla, cuyo traspaso desde el Parma costó unos 7 millones de libras. A mediados de febrero comenzó una de las remontadas más importantes de la historia del fútbol inglés. El United, tras la derrota cosechada en White Hart Lane el primer día de 1996, empató en casa ante el Aston Villa y comenzó su remontada hilvanando seis victorias consecutivas. Entre ellas, la decisiva lograda en San James’s Park el 4 de marzo. Un gol de Cantona en el inicio de la segunda mitad valió media liga. El United se colocaba a un punto del Newcastle aunque había disputado un partido más. En esta racha, Cantona firmó cuatro goles, dos de ellos imprescindibles para los triunfos en los feudos del West Ham y Newcastle.  La diferencia se amplió a tres puntos a la jornada siguiente. El United vio truncada su racha en el campo del Queens Park Rangers[1-1] y el Newcastle batió al West Ham [3-0]. Pero el Newcastle sufría un duro revés en los dos siguientes compromisos. Derrota en Highbury ante el Arsenal por 2-0 y nueva derrota en Anfield.

Collymore celebrando el 4-3 ante el Newcastle Utd.El encuentro ante el Liverpool marcó la temporada. Fue un partido típico inglés. De ida y vuelta. Con gran emoción y entrega por parte de ambos conjuntos. El Liverpool se adelantó en el minuto dos tras un gol de Fowler, pero el Newcastle tardó 12 en darle la vuelta gracias a los tantos de Ferdinand y Ginola. Tras el descanso, Fowler igualó pero Asprilla, dos minutos más tarde, devolvió la iniciativa al Newcastle. Pero aquí apareció Collymore para firmar uno de sus mejores partidos de la temporada. Primero un gol para poner el 3-3 y luego otro, en el descuento, para situar el 4-3 definitivo. En lo que el Newcastle perdió estos dos partidos y derrotó al QPR, el United en sus tres compromisos logró el triunfo. Tres victorias ante Arsenal [1-0], Tottenham [1-0] y Manchester City [2-3. Cantona marcó en los tres. Los diablos rojos aventajaban a las urracas en tres puntos pero seguían con un partido más. Así, la jornada del lunes 8 de abril fue decisiva. El Newcastle cayó por 1-2 ante el Blackburn Rovers mientras que el United se impuso por 1-0, gol de Cantona, al Coventry. El equipo de Keegan ganó sus siguientes tres compromisos [Aston Villa, Southampton y Leeds United], pero el United hizo lo propio [Southampton, Leeds United y Nottingham Forest ]. Tres puntos había de diferencia entre ambos cuando el Newcastle visitó al Nottingham Forest para disputar el encuentro que tenía pendiente. El Forest venía de recibir un serio correctivo del United [5-0] y quiso demostrar ante su afición que no era un equipo tan malo. Al final, el gol de Woan neutralizó el tanto de Beardsley y dejó al Newcastle a dos puntos del United a falta de la última jornada de liga. Los diablos rojos tenían que ganar al Middlesbrough y lo hicieron por 0-3 gracias a los goles de May, Cole y Giggs. 

El United había vuelto a ganar la liga después de remontar 12 puntos de desventaja y gracias al triunfo del Liverpool sobre el Newcastle en aquel partido loco de un miércoles de abril. Cantona había sido decisivo en este tramo gracias a sus goles, que dieron muchos puntos a los diablos rojos, a sus asistencias y, en definitiva, a su capacidad para marcar diferencias en la Premiere. Pero la United le quedaba un partido por disputar. La final de la FA Cup que le iba a enfrentar a un Liverpool que quería acabar con tres temporadas de sequía desde que en 1992 levantó la copa al imponerse por 2-0 al Sunderland. Además también quería batir al United como primer paso para recuperar su hegemonía en el fútbol inglés. Nada más lejos de la realidad. El encuentro se desarrolló por los cauces típicos de las finales. Emoción, entrega, disputa, poco fútbol e igualdad en el marcador hasta que Cantona, en el inicio del segundo tiempo, marcó desde la frontal del área echando el cuerpo hacia atrás para poder disparar un corner repelido por David James. 1-0, Copa y doblete para el United. Cantona fue elegido por la prensa como el jugador de la temporada.

Eric el Rojo [parte 1]

febrero 1, 2008

Erik el Rojo [nacido en el siglo X como Erik Thorvaldsson]  fue un pirata y comerciante vikingo dedicado por imperante necesidad a la exploración de los confines del mar. A él, se le adjudica la primera colonia humana en las tierras de Groenlandia, si bien es cierto que antes ya hubo intentonas para establecer campamentos en estas gélidas tierras, todas ellas fracasaron hasta que llegó Erik el Rojo. La figura de este explorador vikingo tiene ciertos paralelismos con la de este otro Eric el rojo, éste con ‘c’ y no con ‘k’, que durante la década de los 90 descubrió Inglaterra para los futbolistas continentales. No corrían buenos tiempos para el fútbol inglés. Tras los incidentes de la final de la Copa de Europa de Heysel de 1985, la UEFA había decidido excluir a todos los clubes ingleses de las competiciones europeas e incluso la pérfida albión estuvo a punto de no ver a su selección competir en el Mundial de Italia, en el que alcanzó las semifinales. Diez años de exclusión para el Liverpool, que después se quedaron en siete, y cinco para el resto de clubes ingleses.

La exclusión supuso un serio revés para el fútbol inglés que había ganado siete de las últimas ocho ediciones de la Copa de Europa. Liverpool [76-77, 77-78, 80-81 y 83-84], Nottingham Forest [78-79 y 79-80] y Aston Villa [81-82]. Un dominio que acabó aquel 29 de mayo, tanto en el terreno de juego [la Juve se impuso por 1-0 al Liverpool] como en lo simbólico, ya que desde esa final comenzó el dominio del fútbol latino con los títulos de Juventus, Oporto, Milan, FC Barcelona y Olimpique de Marsella. Los ingleses estaban fuera y no volverían hasta la temporada 1990-1991, aunque lo hicieron por la puerta grande. El Manchester United, ya con Alex Fergusson en el banquillo de los diablos rojos, se impuso en la final de la Recopa al FC Barcelona de Johan Cruyff, que esa misma temporada ganó la primera de las cuatro ligas que conquistó el dream team. Dos goles del ex barcelonista Mark Hughes dieron el triunfo al ManU. Un Mark Hughes que había regresado a Inglaterra tras militar en el FC Barcelona y Bayern de Munich.El ejemplo de Mark Hughes sirve para reflejar lo que la sanción supuso para los clubes y jugadores tanto ingleses como británicos. Los cinco años de sanción supusieron un freno importante para las tesorerías de los clubes y además restó atractivo a la competición doméstica. Tanto los jugadores de las islas como los de la Europa continental comenzaron a descartar las ofertas de los principales clubes ingleses al no poder disputar competición europea alguna, algo que también contribuyó a potenciar los campeonatos ligueros de España, Italia, Francia y, en menor medida, Alemania. De esta manera, jugadores como Mark Hughes [FC Barcelona y Bayern de Munich], Gary Lineker [FC Barcelona], Glen Hoddle [Mónaco], Chris Waddle [Olimpique de Marsella], David Platt [Bari, Juventus y Sampdoria] o Ian Rush [Juventus] y entrenadores  como Terry Venables [FC Barcelona] o John Bejamin Toshack [Real Sociedad y Real Madrid]  tuvieron que ganarse, con mayor o menor fortuna, la vida en el continente. Con esta diáspora comenzó el bajón de un fútbol inglés que recobró su importancia en Europa a través de un club [Manchester United] y de un jugador francés [Eric Cantona]. 

Los iniciosEric Cantona, con la camiseta del Auxerre
Eric Cantona se crió futbolísticamente en las categorías inferiores del Auxerre que dirigía ese extraño fenómeno de los banquillos llamado Guy Roux. De allí partió al Martiques de la Segunda francesa para regresar al Auxerre en 1986 ya con un contrato profesional. Sus actuaciones fueron lo suficientemente convincentes como para formar parte del equipo nacional sub-21 que conquistó el campeonato europeo de la categoría en 1988. En aquel equipo, además de l’enfant terrible Cantona, estaban otros jugadores como
Franck Sauzée, Laurent Blanc o Franck Silvestre.
 
Los siguientes años para Cantona fueron de mucho movimiento. Muchas maletas tuvo que preparar el bueno de Eric. Tras el Europeo sub-21, el Olimpique de Marsella se fijó en él. No duró mucho en Marsella. Tras un partido amistoso ante el Torpedo de Moscú, Cantona comenzó a exhibir su particular humor al quitarse de malos modos la camiseta cuando fue relevado. Un mes de sanción interna. Meses después se despachó a gusto con el seleccionador galo en televisión, lo que le costó quedarse fuera del equipo nacional. Cesión al Girondins. Seis meses en Burdeos para poner pies en polvorosa y enrolarse en el Montpellier, donde se enzarzó en una pelea, no tuvo el apoyo del vestuario y fue sancionado. Regreso a Marsella. Tapie había accedido a la presidencia del Olimpique y Beckenbauer se sentaba en el banquillo. Ganó la Liga pero fue transferido al Nimes. Allí, en diciembre de 1991, Cantona volvió a liarla. Tiró de malos modos un balón al colegiado del encuentro, se le abrió expediente y fue sancionado por un mes. Llamó “idiotas” a los miembros del comité y la sanción se le amplió a tres. Por ello, decidió retirarse de la práctica activa del fútbol, pero Michael Platini, que por entonces era el seleccionador galo, persuadió a Catoná para que no colgase las botas. A sugerencia de Gerard Houllier, que era técnico ayudante de Platini, Cantona se marchó a Inglaterra para relanzar su carrera profesional.   

El panorama inglés 
La sanción no sólo había apartado de las competiciones europeas al fútbol ingles, también lo había dejado anquilosado en el modelo futbolístico propio del norte de Europa. Tampoco era tan extraño. Con ese estilo de fútbol fuerza, alto ritmo de juego, balón largo, pelea por la conquista del rechace y escasa creación en la medular, el fútbol inglés había conquistado Europa. En Inglaterra no se había tomado contacto con ninguno de los dos equipos que estaba revolucionado el fútbol europeo: el Milan de Arrigo Sacchi y el FC Barcelona de Johan Cruyff. La exclusión se unió a la barrera natural haciendo al fútbol inglés impermeable de las nuevas tendencias continentales. Además, en la campaña anterior, el United topó con el Barça en la final de la Recopa y venció por 2-1. El viejo fútbol inglés parecía estar por encima de esos nuevos conceptos tácticos que se extendían por la Europa continental como un reguero de pólvora.

Cantona con la copa de la liga de 1992.En ese panorama, Eric Cantona tuvo una prueba con el Sheffield Wednesday de Trevor Francis. Superó esa prueba pero el contrato que le presentó el club inglés no satisfizo sl francés. Terminó firmando por el Leeds United. La suerte del último título de la First Division, a partir de la campaña siguiente la liga inglesa pasó a denominarse Premiere League, pudo decidirse en ese contrato. El Leeds United fue el campeón, el Sheffield Wednesday acabó tercero a siete puntos y el Manchester United fue segundo a cuatro del primero. Howard Wilkinson en el banquillo  contó como piezas básicas de su equipo con Gordon Strachan, el veterano y habilidoso mediapunta escocés llegó a Leeds procedente del Manchester United por la nada desdeñable cifra de 300.000 libras, Lee Chapman, que había sido fichado del Nottingham Forest por 400.000 libras y que en esta campaña firmó 20 goles que le llevaron a ser el máximo goleador de todas las competiciones inglesas, David Batty, que posteriormente también alzaría el título liguero con el Blackburn Rovers, Gary McCallister, uno de los últimos grandes centrocampistas salidos del fútbol escocés, el cancerbero John Lukic y un joven centrocampista galés llamado Gary Speed. El francés disputó 18 partidos de Liga con el Leeds United entre el 8 de febrero de 1992 y el 27 de noviembre del mismo año. 18 partidos y nueve goles. Cantona firmó algunos buenos encuentros en esa temporada, la mayoría desde el banquillo, pero fue una grata sorpresa para la liga, sobre todo por la bella factura de sus goles. 

Los diablos rojos y la Premiere
Alan Shearer fue el traspaso más caro del curso 92-93.La temporada 1992-93 fue la del cambio en la liga inglesa. Cambio de denominación. De First Division se pasó a denominar Premiere Legue. Pero, sobre todo, fue el año en el que el dinero entró en los clubes. Una nueva competición que traía de la mano un jugoso contrato con el operador Sky. Gracias a esta entrada de dinero, los clubes se movieron en el mercado y se propiciaron importantes traspasos. El que más gastó fue el Blackburn Rovers que regresaba a la élite con un ambicioso proyecto liderado por el millonario Jack Walter. Pagó 3,5 millones de libras [al cambio de la época, más de 400 millones de las antiguas pesetas] al Southampton por el último gran rematador del fútbol: Alan Shearer; 1,3 al Middlesbrough por el delantero Stuart Ripley; 1,5 a mitad de temporada por el delantero Kevin Gallacher del Coventry y, tres días después, 700.000 libras por el joven lateral izquierdo del Chelsea Graeme Le Saux. Pero si lo del Blackburn fue una gran inversión, para que se hagan una idea, en ese mismo verano el Liverpool pagaba al Tottenham 2,3 millones por Paul Stewart y 1 millón al Watford por el portero David James; el Leeds abonaba al Arsenal 2 millones de traspaso por David Rocastle; el Newcastle se hacía con los servicios del delantero Andy Cole del Bristol City por 1,75 millones; el Arsenal contrataba al reciente campeón de Europa con Dinamarca John Jensen por una cifra ligeramente superior al millón de libras. Pero, tras la contratación de Alan Shearer, también llamaron la atención las cifras de otros dos traspasos. Por un lado, los 2 millones de libras que desembolsó el Tottenham Hotspur para contratar a Tedy Sheringham, que esa temporada lideró la clasificación de la Liga con 22 dianas, y, por otro, 2,3 millones que abonó el Aston Villa al Liverpool por Dean Saunders. 

El dinero fluía pero no tanto como en el campeonato italiano. Los traspasos ingleses no llegaban a la altura de los que se podía permitir la lira. Una lira, es decir, un calcio que caminaba fuerte por Europa al ritmo marcial que imponía el Milan de Sacchi. La Juve pagó cuatro millones de libras por Andy Moller y la Fiorentina 3,5 por adquirir a Brian Laudrup, que había dirigido con maestría a Dinamarca hacia el título de la Eurocopa de Suecia de 1992. La libra no podía competir con la lira. Como ejemplo, el central titular de la selección Des Walker se marchó del Forest a la Sampdoria por 1,5 millones de libras y un salario que no estaba al alcance de ningún club británico. Este traspaso, incluso también demostró la fortaleza de la lira respecto a la peseta, ya que el central fue pretendido por el Real Madrid. Y si lo de Des Walker fue sintomático, los 5,5 millones de libras que el Lazio pagó al Tottenham por Paul Gascoigne fue toparse de bruces con la realidad. La libra, es decir, la Premiere League no podía competir con la lira y el Calcio. Un traspaso mucho más modesto iba a ser crucial para el desarrollo de los primeros años de la Premiere League. Eric Cantona se fue ganando el respeto de la liga por sus actuaciones dentro de los terrenos de juego, especialmente recordado fue su hat-trick al Liverpool en la Charity Shield de 1992 que acabó ganando el Leeds United por 4-3, pero una serie de malos partidos, especialmente en Copa de Europa ante el Glasgow Rangers, le llevaron al banquillo, lo que provocó su insatisfacción. Una gran actuación en la derrota del Leeds United ante el Watford en Copa de la Liga puso fin a su trayectoria en el conjunto del norte de Inglaterra. Una llamada de Alex Ferguson llevó al francés a Old Tratford a cambio de 1,2 millones de libras.  

Alex Ferguson se encontraba agobiado en el banquillo. Había llegado al ManU procedente del Aberdeen, con quien ganó una Recopa ante el Real Madrid. Sus primeros años en Old Tratford no fueron buenos. La presión de más de 20 años sin ganar la liga se hacía notar. De hecho, se dice que salvó la cabeza en la final de Copa de 1990. El United se midió al Crystal Palace y necesitó de un replay para recibir el trofeo de manos de la reina de Inglaterra. Título copero que le permitió tomar parte de la Recopa de 1991, que a la postre terminaría en Old Tratford. El subcampeonato liguero y la Copa de la Liga de 1992 le habían dejado el crédito mínimo para seguir una temporada más. Los diablos rojos tenían un equipo compacto. Con un joven Peter Schmeichel en la portería, una defensa sólida con los centrales Steve Bruce y Gary Pallister más el entrañable lateral izquierdo irlandés Denis Irwin que era secundado por un correcto Paul Parker en el derecho, un incipiente extremo izquierdo galés llamado Ryan Giggs, Paul Ince, uno de los mediocentros más corajudos, batalladores y broncos que ha dado el fútbol inglés, y un tándem atacante formado por Hughes y McClair. Por contar, esa plantilla contaba hasta con todo un mito del fútbol inglés y del Manchester United. Bryan Robson, de profesión centrocampista y capitán tanto del ManU como de la selección, apuró sus últimos días como diablo rojo logrando ese tan deseado título de liga.  

Ryan Giggs, a la izquierda, celebra un gol con Catona.El United lo tenía todo para ser campeón pero le faltaba un genio con genio e ingenio. Cantona ejerció a la perfección ese papel. Eric el Rojo, como rápidamente le apodaron en Manchester, apelativo que posteriormente daría paso al de Eric The King, lideró a los diablos rojos hacia su primer título de liga en 26 años. No fue nada fácil. Enfrente tuvo a un Aston Villa que aspiraba a reeditar la gloria del título de 1981. En las filas de los villanos se encontraban, además del ya citado delantero galés Dean Saunders, buena parte de la columna de la selección de Irlanda, con el central ex ManU. en la década de los 80 Paul McGrarth a la cabeza, el lateral Staunton y el medio Houghton, dos ex jugadores de la Real Sociedad como Kevin Richardson y Dalian Atkinson más Dwight York, joven delantero de Trinidad y Tobago que posteriormente triunfaría en el Manchester United. Al final, diez fueron los puntos que separaron a ambos equipos aunque la afición de Old Tratford nunca olvidará aquel encuentro agónico ante el Sheffield Wednesday. Faltaban seis jornadas para la conclusión del campeonato, el Aston Villa tenía un punto más que el ManU y recibía en el Villa Park al Coventry. El encuentro finalizó 0-0. Por su parte, el Manchester United recibía al Wednesday. Las noticias desde el Villa Park eran favorables hasta que John Seridam, de penalti en el minuto 65, ponía el 0-1 en el marcador de Old Traford. Pallister vio la roja y dejó a su equipo por debajo en el marcador y con diez jugadores. La suerte parecía volver a burlarse de los diablos rojos hasta que dos goles de Steve Bruce, minutos 86 y 90, llevaron el delirio a la afición local que vio como su equipo superaba al Aston Villa en la clasificación y como terminó adjudicándose el título tras 26 años de espera. El título del United también supuso un récord particular para Cantona. El francés fue el primer jugador en la historia del fútbol inglés en ganar dos ligas consecutivas con diferentes equipos.

 Bruce y Robson con la copa de liga de 1993.

El mejor del curso

La temporada 93-94 se presentaba como la de la confirmación. La confirmación Cantona y del propio Manchester United a la élite. Cantona había encontrado su sitio, era un jugador querido por su club, desequilibrante, único en la competición y tan sólo le quedaba comenzar a desplegar el fútbol que llevaba dentro. Alex Ferguson conocía y sabía valorar a un espécimen único como el francés. Por ello, decidió blindar el centro del campo con la adquisición de Roy Keane por 3,75 millones de libras. El ex del Nottingham Forest junto con Paul Ince estaban destinados a formar una pareja en la medular que liberase del trabajo defensivo a Cantona. Así lo hicieron. Dos pitbulls malencarados que permitieron a Eric Cantona hacer lo que mejor sabía, es decir, jugar a fútbol y ser el jugador más desequilibrante de la Premiere League, De hecho, recibió hasta el título de ‘Mejor Jugador de la Temporada’ al mismo tiempo que batió el récord de expulsiones en una misma campaña con cuatro. Sus números fueron bastante elocuentes de su evolución. En su primer año con la camiseta de los diablos rojos, el francés jugó 21 partidos, todos ellos de titular excepto uno, y marcó nueve goles. En su segundo año, disputó 34 en la Premiere, todos ellos de titular, para anotar 18 goles. Sus tantos, asistencias e importancia en el juego le llevaron a ser el más destacado de la campaña en Inglaterra.


El Manchester United apoyado en el galo logró revalidar el título de liga y además también consiguió el doblete al ganarle al Chelsea la final de la Copa por 4-0, con gol incluido de Cantona. El único equipo que pudo plantarle cara al United durante esta temporada fue el Blackburn Rovers que esa temporada volvió a hacer un gran desembolso para pelear la liga. De esta manera, a Ewood Park llegaron el delantero Chris Sutton (5 millones/Norwich), David Batty (2,75/Leeds Utd.); Paul Warhust (2,7/Sheffield Wednesday); el guardameta Tim Flowers (2,4/Southampton), Andy Morrison (500.000 libras/Plymouth); Ian Pearce (300.000/Chelsea) y Paul Harford (libre/Arsenal). A pesar de estos refuerzos, el Blackburn Rovers fue segundo a ocho puntos del Manchester United pero comenzaba a dar señales de lo que se convirtió en realidad en la temporada siguiente. Realmente, el Blackburn peleó la liga hasta la penúltima jornada en la que una inesperada derrota ante el Coventry (2-1) le situó a cinco puntos del United.